Haydée Mercedes Sosa (San Miguel de Tucumán, 9 de julio de 1935-Buenos Aires, 4 de octubre de 2009),«A los 74 años, falleció Mercedes Sosa» , artículo en el diario InfoBAE del 4 de octubre de 2009. conocida simplemente como Mercedes Sosa o la Negra Sosa, fue una cantora de música popular argentina, considerada la mayor exponente del folklore argentino. Se la conoció como «la voz de América Latina».Gallego Díaz, Soledad (2009): «Muere Mercedes Sosa, la Voz de América Latina», artículo del 4 de octubre de 2009 en el diario El País (Madrid). En cambio, La Voz de América es una radio estadounidense.

Fundadora del movimiento del nuevo cancionero y una de las exponentes de la nueva canción latinoamericana, incursionó en otros géneros como el tango, el rock y el pop. Se definía a sí misma como «cantora» antes que «cantante», siendo una distinción fundamental de la nueva canción latinoamericana de la que ella fue una de las iniciadoras: «Cantante es el que puede y cantor el que debe» (Facundo Cabral).

Ese ideal fue expresado por Mercedes Sosa en los títulos de álbumes como Canciones con fundamento y Yo no canto por cantar. Entre las interpretaciones con que se ha destacado en el cancionero latinoamericano se encuentran «Al Jardín de la República», «Canción con todos», «Alfonsina y el mar», «Como la cigarra», «Zamba para no morir», «Solo le pido a Dios», «La maza», «Todo cambia», «Duerme negrito» y «Calle angosta».

Entre sus discos se destacaron Canciones con fundamento (1965), Yo no canto por cantar (1966), Mujeres argentinas (1969), Homenaje a Violeta Parra (1971), Cantata sudamericana (1972), Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui (1977), Mercedes Sosa en Argentina (1982), Alta fidelidad (1997), su interpretación de la Misa criolla (2000) y Cantora (2009), su último trabajo, lanzado poco antes de su muerte, que es un álbum doble donde interpreta 34 canciones a dúo con destacados cantantes iberoamericanos y cierra con el himno nacional argentino.

Biografía Infancia y adolescencia en San Miguel de Tucumán

Haydée Mercedes Sosa nació el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán, provincia de Tucumán. Descendiente de calchaquíes, franceses y españoles, su padre era un obrero de la industria azucarera que trabajaba en el ingenio Guzmán, mientras que su madre trabajaba de lavandera para familias más acomodadas.

Originariamente sus padres habían acordado nombrarla Marta Mercedes, pero en el registro civil, su padre lo cambió por Haydeé Mercedes. Pese a ello, su madre, su familia y sus seres cercanos nunca utilizaron el nombre legal y siguieron llamándola Marta.

Ella misma contaba cómo empezó a cantar un día de octubre de 1950:

A partir de entonces se dedicó al canto, aunque siempre sentía un enorme pánico escénico cuando cantaba en público.

En esa primera época, Mercedes tenía como referentes musicales a Margarita Palacios y a Antonio Tormo (el cantante que masificó la música folclórica en la Argentina a principios los años cincuenta). Sus actuaciones se repartían entre actos partidarios del peronismo, el circo de los Hermanos Medina, y la radio, donde cantaba boleros en el conjunto de los Hermanos Herrera, dirigido por Tito Cava.

Mendoza

En 1957 se radicó en Mendoza a raíz de su matrimonio con el músico Oscar Matus, con quien tuvo un hijo, Fabián Matus.Ada Matus, hermana de Fabián Matus, es hija de Oscar Matus, pero no de Mercedes Sosa. Matus y Mercedes establecieron una sociedad artística con el poeta y locutor Armando Tejada Gómez que resultaría de gran trascendencia artística y cultural. Mendoza resultaría uno de los tres lugares entrañables de Mercedes Sosa, junto a Tucumán y Buenos Aires. Allí nació su hijo y se formó artísticamente. En su última voluntad pidió que sus cenizas se esparcieran en esos tres lugares. En Mendoza, el lugar elegido fueron los canales de riego de Guaymallén, el mismo lugar donde se arrojaron las cenizas del poeta Armando Tejada Gómez, quien ocupó un lugar decisivo en el arte de Mercedes. Junto a esos tres lugares, Mercedes Sosa también destacaba su afecto especial por Montevideo, donde fue tratada por primera vez como una gran cantante, en una serie de actuaciones que realizó en Radio El Espectador y en Canal 12:

Mercedes Sosa comenzó a cantar en una época, en la que el tango de Buenos Aires, que era la música popular por excelencia, estaba siendo alcanzado en popularidad por la música de raíz folklórica, característica de las provincias, en un fenómeno que es conocido como el «boom del folklore», producido de la mano de la industrialización del país y la migración de millones de personas del campo a las ciudades y de las provincias hacia Buenos Aires. Este proceso conllevaba transformaciones étnicas y culturales en la población que diferían de las que produjera la inmigración mayoritariamente europea que se produjo entre 1850 y 1930.

En 1959, Mercedes Sosa lanzó su primer álbum, La voz de la zafra (la zafra es la cosecha de caña de azúcar, principal producción de Tucumán), grabado el año anterior y producido por RCA. El álbum fue grabado debido a la insistencia de Ben Molar, un músico polifacético vinculado a la música popular de Buenos Aires, quien reconoció el talento de la cantante tucumana y convenció a los directivos del sello RCA para realizar el disco, que sin embargo careció de difusión.Entrevista a Ben Molar, diario Crónica, 13 de octubre de 2008. El disco está integrado por ocho canciones de Matus-Tejada Gómez: «Los hombres del río», «La zafrera», «El río y tú», «Tropero padre», «Nocturna», «Zamba de los humildes» (o «La de los humildes»), «Zamba de la distancia» y «Selva sola», además de otras cuatro, entre las que se encuentran la guarania «Jangadero» (del misionero Ramón Ayala,En algunas crónicas se consigna erróneamente que se trata de «La canción del jangadero», de Jaime Dávalos y Eduardo Falú. quien escribió también la nota de contratapa), «El indio muerto» (de Gerardo López, cantante de Los Fronterizos) y dos temas con letra de Ben Molar, a pedido de Mercedes Sosa, «Recuerdos del Paraguay» y «Sin saber por qué». La canción «Nocturna» tiene una significación especial para Mercedes Sosa porque se trata de la canción que simbolizó el amor a primera vista con Oscar Matus (“Tú, junto al amor que nos separa, llenas mi dulce guitarra de oscura distancia... llevas mi voz en tu voz, triste y suave”). El mismo álbum fue luego reeditado bajo el título de Canta Mercedes Sosa. El álbum anticipaba una línea estético-cultural que sería expresamente formulada al año siguiente con el lanzamiento del Movimiento del Nuevo Cancionero, y que sería sintetizada con el título de su segundo álbum, Canciones con fundamento (1965), segundo disco del sello independiente El Grillo que intentaba consolidar Matus, compuesto ―al igual que el primero―, sobre la base de las canciones de Matus-Tejada Gómez.El álbum Canciones con fundamento (1965) incluye seis canciones de Matus-Tejada Gómez: «El viento duende», «La de los humildes», «La Pancha Alfaro», «La zafrera», «Zamba de la distancia» y «Zamba del riego».

miniaturadeimagen|Oscar Matus, Armando Tejada Gómez y Mercedes Sosa formaron un decisivo trío artístico, que llevó a crear el Movimiento del Nuevo Cancionero en 1963, en el marco del llamado boom del folclore.

Movimiento del nuevo cancionero

El 11 de febrero de 1963, desde el Círculo de Periodistas de Mendoza, lanzó el Manifiesto del Nuevo Cancionero, junto a su esposo Oscar Matus, Armando Tejada Gómez, Tito Francia y otros artistas, que se manifestaría internacionalmente como el movimiento de la nueva canción. Mercedes Sosa se mantendría fiel a lo largo de toda su carrera a los principios artísticos expuestos en el manifiesto fundacional del movimiento:

miniaturadeimagen|Portada original del segundo álbum de Mercedes Sosa, Canciones con fundamento (1965), publicado por el sello independiente El Grillo.

Mercedes Sosa guiará toda su vida artística por los principios del nuevo cancionero, venciendo a menudo arraigados prejuicios artísticos, culturales e ideológicos. De allí proviene la selección rigurosa de sus canciones para que tuvieran un fundamento y un fuerte vínculo con lo popular, la apertura constante a jóvenes autores y formas musicales, el intenso diálogo con el rock nacional, el tango y el pop, así como la dimensión latinoamericana de su arte.

La revelación en Cosquín 1965

En 1965 su esposo la abandonó, dejándola sola con su hijo en una situación económica y emocional muy comprometida, que la afectaría de por vida.

Mercedes Sosa se trasladó a Buenos Aires, una ciudad a la que amó y que terminaría considerando suya («para mí, aquí es Buenos Aires»). Allí grabó el segundo disco Canciones con fundamento, que al igual que su primer álbum, pasó inadvertido, pero que en el futuro se volvería el disco exponente del nuevo cancionero. Ese mismo año (1965), poco antes de cumplir 30 años, Mercedes Sosa alcanzó la consagración popular de manera impensada. Se desarrollaba la quinta edición del Festival Folklórico de Cosquín, que se había convertido en el centro del boom del folklore en Argentina, cuando el músico Jorge Cafrune, hizo subir al escenario a Mercedes Sosa, de entre el público donde se encontraba, presentándola con las siguientes palabras:

Por esos días se llevó a cabo una reunión secreta entre Germán Cazenave y Jorge Cafrune, de la que participaron Marcelo Simón y el ala más progresista de la comisión. Cafrune, que había salido revelación en ese mismo festival en 1962 ya era un ídolo popular en todo el país y fue el primero en hablar con la Comisión de Folklore para que le diera un lugar a Mercedes en el escenario. El problema es que todos querían un lugar en ese escenario que empezaba a tener una resonancia a nivel nacional. «A German Cazenave, se le ocurrió la idea de que Cafrune presentara a la Negra como una rebeldía suya y tirara la bronca contra la comisión sobre el escenario, así ningún artista se quejaba»”, cuenta Marcelo Simón que estuvo en esa reunión.

La presencia imponente y carismática de Cafrune, metro y ochenta de altura, voz grave, sombrero de ala ancha, una barba como la de los revolucionarios cubanos, era la única capaz de ese tipo de transgresiones y allanaría el camino a Mercedes Sosa. “Como no se podían presentar artistas que no estuvieran en la nómina, se urdió todo ese episodio para que Jorge Cafrune, hiciera irrumpir en el escenario a una cantora genial, desconocida por el público: la Sosa. La idea fue de German Cazenave con mi complicidad y pocos más”, dice Marcelo Simón.

La presentación de Jorge Cafrune quedó para la historia: “El festival de Cosquín se caracteriza por dar año a año una o varias figuras nuevas todos los años. Me voy a recibir un tirón de orejas pero qué le voy a hacer: siempre he sido así, galopiador contra el viento. Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima que no ha tenido oportunidad de darlo. Como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar a ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa”.

Mercedes murió convencida de que la comisión no la quería dejar subir a cantar porque estaba afiliada al partido comunista. Tampoco supo el plan para ayudarla de Cazenave y otros miembros. “Nunca le pudimos contar la verdad a Mercedes, nunca se dio. Ella creyó que había sido sólo una rebeldía de Cafrune, pero ya estaba arreglado con la comisión para que subiera. Sí se lo llegué a contar a su hijo Fabián tiempo después, cuando la Mecha ya no estaba”, dice Irina Cazenave, hija de German Cazenave, otro de los fundadores del festival, que se criaría junto a su hermano tras bambalinas y llegaría a tomar decisiones en la Comisión de Folklore en 2005. miniaturadeimagen|Mercedes Sosa junto a Félix Luna (de pie) y Ariel Ramírez (al piano), con quienes realizó álbumes destacados como la Misa Criolla (1965), Mujeres argentinas (1969), y Cantata sudamericana (1972).