miniaturadeimagen|Un cuarteto de cuerda en su disposición clásica. miniaturadeimagen|Un cuarteto de cuerda en otra disposición. Un cuarteto de cuerda o cuarteto de cuerdas en música puede hacer referencia a varios conceptos diferentes, aunque relacionados entre sí:
una pieza musical compuesta para la agrupación del mismo nombre, que es una de las formas más importantes de la música de cámara clásica. una agrupación musical formada por cuatro instrumentos de cuerda, normalmente dos violines, una viola y un violonchelo.
Cuarteto de cuerda como pieza musical Una composición musical para cuatro intérpretes de instrumentos de cuerda puede ser de cualquier tipo, pero tradicionalmente suele constar de cuatro movimientos dentro de una estructura de escala larga, similar a la de la sinfonía. A partir de la producción de Haydn, Mozart y Boccherini el cuarteto se convierte en el género más popular del repertorio de música de cámara y su estructura se ajusta con un esquema casi inmutable en cuatro movimientos, que será la referencia principal. Cada movimiento se suele asociar con una indicación de tempo y una forma musical determinadas:
El primer movimiento está en tempo Allegro y en forma sonata. El segundo movimiento está en tempo Adagio y en forma de canción, forma sonata o tema con variaciones. El tercer movimiento está en tempo Allegretto, en compás ternario y en forma de minueto con trío. Aunque luego se usó la forma Scherzo de Beethoven. El cuarto movimiento está en tempo Presto y en forma rondó, rondo-sonata o una variedad de rondó.
El contrapunto de cuatro partes permite escuchar todas las armonías sin doblar de forma superflua para obtener el equilibrio de las voces y una gran homogeneidad de timbre. Así lo describió Wolfgang von Goethe en una carta a Friedrich Zelter:
«Escuchamos dialogar a cuatro personas inteligentes, creemos comprender las partes de su conversación mientras descubrimos algo sobre los detalles de los instrumentos.»
Los compositores en ocasiones se separaron de este modelo, como el Op. 131 de Beethoven de siete movimientos.
Historia
Clasicismo miniaturadeimagen|Haydn interpretando uno de sus cuartetos de cuerda. El cuarteto de cuerda comenzó a ser utilizado como forma musical después de la primera mitad del , aunque el término no estaba fijado. Giovanni Battista Sammartini ya escribió obras para el conjunto camerístico formado por dos violines, viola y violonchelo. Como recuerda Marc Vignal, Haydn y Boccherini «escribieron independientemente uno de otro, los primeros grandes ejemplares del género que dominaría rápidamente la música de cámara en el sentido moderno, o más bien simboliza: el cuarteto de cuerda. [...] Estas son denominaciones posteriores, no siempre utilizadas antes de 1800». Boccherini desde 1761 en su registro indica cuatro sonatas para designar su Op. 2 y sin embargo el título de la edición de 1767 de París es quartetti.
Joseph Haydn (68 cuartetos) es generalmente considerado el padre del cuarteto de cuerda. Fue quien desarrolló este género basado en el equilibrio de cuatro voces independientes, de igual importancia, pero estrechamente relacionadas entre sí, y le aporta sus credenciales así como un repertorio importante. Las primeras obras de Haydn para cuarteto de cuerda constaban de cinco movimientos, asemejándose al divertimento (nombre que han llevado en algunas ediciones) o a la serenata, pero los Cuartetos Op. 9 de 1769-1770 siguen el esquema que sería el estándar tanto para Haydn como para otros compositores con cuatro movimientos: uno rápido, uno lento, un minueto con trío y un Finale rápido.
Luigi Boccherini (91 cuartetos) es para otros autores el padre del cuarteto de cuerda debido, entre otras razones, a la admiración que el propio Haydn sentía por él tal y como reflejan las epístolas que le enviaba.
Wolfgang Amadeus Mozart (23 cuartetos) admiró mucho los cuartetos de Haydn y los compuso también. La producción mozartiana consiste esencialmente en cuatro ciclos de cuartetos donde iguala a su mayor en los dos últimos. Los del tercer ciclo son los dedicados a Haydn. Destacan algunos como el de las disonancias en do mayor famoso por la fricción armónica de los primeros compases; el de La caza en si bemol mayor o el de la Primavera en sol mayor. Los últimos tres están dedicados al rey de Prusia, de ahí su apodo Cuartetos prusianos, en los que el violonchelo desempeña un papel principal. Mozart, con su sentido innato de polifonía, fue capaz de cantar todos los instrumentos del cuarteto. Sin embargo, el Divertimento para trío de cuerda y los seis quintetos de cuerda - dos altos - sin duda constituyen cumbres aún más notables de su producción.
+Nacimiento del cuarteto de cuerda (1761–1775)AñoBoccherini (91 piezas)Haydn (68 piezas)Mozart (23 piezas)Otros compositoresObservaciones17616 cuartetos, Op. 2Boccherini tiene 18 años; publicados como Op. 2 en Bailleux, París en 1767.1768Baudron: 6 cuartetos, Op. 3; Richter: 6 cuartetos, Op. 5Los de Richter compuestos en 1757 y pub. 1768 y 1772.17696 cuartetos, Op. 86 cuartetos Hob.III.19-24Haydn tiene 38 años; publicados como Op 9. en Huberty, París en 1772.17706 cuartetos, Op. 9Cuarteto n.º 1, K. 80Gossec: 6 cuartetos, Op. 14; Vachon: 6 cuartetos, Op. 5 (compuestos antes)Mozart tiene 14 años. El Rondo final es posterior, añadido en 1772. 17716 cuartetos, Op. 17Gossec: 6 cuartetos, Op. 15; Vachon: 6 cuartetos, Op. 6 y 717726 quartettini, Op. 156 cuartetos, Op. 20Cuartetos milaneses, K. 155-160Mozart tiene 16 años; estos permanecen inéditos.17736 quintettini, Op. 17Cuartetos vieneses, K. 168-173Davaux: 6 cuartetos, Op. 6; Rigel: 6 cuartetos dialogados, Op. 10Los de Mozart permanecen inéditos. Davaux († 1822) compuso 20 cuartetos. Rigel: consagrado al cuarteto, obra de envergadura y de gran riqueza.17746 quintettini, Op. 19Canales: 6 cuartetos, Op. 1; Brunetti: 6 cuartetos, Op. 2 y 3;
Vachon: Cuarteto, Op. 9Los de Canales son los primeros publicados en Madrid. Los de Brunetti permanecen inéditos.
El de Vachon está perdido.17756 quartettini, Op. 22Brunetti: 6 cuartetos, Op. 4Los de Brunetti permanecen inéditos.Total del periodo421813 miniaturadeimagen|Cuarteto n.º 13 Op. 130 de Beethoven.
Los cuartetos de Beethoven Ludwig van Beethoven (16 cuartetos) no se dedicó al género antes de los 30 años de edad, cuando publicó una primera colección de seis cuartetos (n.º 1, n.º 2, n.º 3, n.º 4, n.º 5, n.º 6 Op. 18). Reflejan un buen dominio de la escritura, pero aun así, están estilísticamente a la sombra de Haydn. La revolución va a venir con los tres Cuartetos de cuerda n.º 7-9 "Razumovski" (n.º 1, n.º 2, n.º 3 Op. 59). No explotó el molde convencional como lo había hecho en el área de sonatas para piano: estira las formas, amplía desarrollos, matices, tonos graves y agudos, y ensaya hasta la exasperación. Los cuartetos se recibieron con incertidumbre, ya que se desviaban del género establecido de cuartetos de cuerda en su contenido y alcance emocional. Sin embargo, una crítica publicada en 1807 afirmaba que "Tres cuartetos de cuerda de Beethoven nuevos, muy largos y difíciles ... están atrayendo la atención de todos los entendidos. La concepción es profunda y la construcción excelente, pero no se comprenden fácilmente".
Llegó a la plenitud de su segundo período creativo con el Op. 74 "Arpas". Una segunda ruptura se produjo con el, Op. 95 "Serioso", duro e incluso brusco. Más corto, más centrado que el anterior, la modernidad de este cuarteto atrapa nuestros oídos hoy día. No es hasta Bartók que se escuchar algo más moderno de la zona del cuarteto. miniaturadeimagen|Boceto del Cuarteto n.º 14 Op. 131 de Beethoven. Los últimos cuartetos son todos obras maestras: es con ellos que ha pasado la mayor parte de sus últimos años, después de haber completado la Novena sinfonía, amurallado en la soledad y la sordera. Wagner dijo de estos cuartetos que no se deberían tocar en público, porque son una expresión de gran sufrimiento. El hecho es que, tanto para los artistas como para el público, que no se debe hacer frente a estas obras de arte sin preparación.
Cuarteto de cuerda n.º 12 en mi bemol mayor Op. 127 (1825). Cuarteto de cuerda n.º 13 en si bemol mayor Op. 130 (1825). Cuarteto de cuerda n.º 14 en do sostenido menor Op. 131 (1826). Cuarteto de cuerda n.º 15 en la menor Op. 132 (1825). Grosse Fugue Op. 133 para cuarteto de cuerda (1826; originalmente el final de Op. 130; también existe en una transcripción para piano a cuatro manos, Op. 134). Cuarteto de cuerda n.º 16 en fa mayor Op. 135 (1826).
miniaturadeimagen|Inicio del segundo movimiento del Cuarteto n.º 15 Op. 132 de Beethoven. El príncipe Nikolai Galitzin encargó los tres primeros (n.º 12, 13, 15). Beethoven compuso estos cuartetos en la secuencia 12, 15, 13, 14, 16. Escribió los últimos cuartetos con problemas de salud. En abril de 1825 estaba postrado en la cama y estuvo enfermo durante un mes. Su recuperación es recordada por haber dado lugar al sentido movimiento lento del Cuarteto n.º 15, al que llamó "Canción de acción de gracias" (Heiliger Dankgesang) a la divinidad, a partir de un hecho así.
El Cuarteto n.º 13, originalmente estuvo formado por los primeros seis movimientos. Sin embargo su interpretación despertó reacciones diversas. Aunque la obra en general fue del agrado del público, su último movimiento, la Grosse Fuge, tuvo peor recepción, pese a la convicción del maestro alemán de que este representaba la cima de su obra. Por ello que su editor le sugirió que lo reemplazara por uno nuevo, más corto y ligero que la densa fuga de 14 minutos. En respuesta a esta petición, el compositor escribió el Finale: Allegro como un final alternativo, mientras que la Grosse Fuge fue publicada por separado. Actualmente el cuarteto es comúnmente interpretado respetando la composición original, ocasionalmente seguido por el final alternativo como séptimo movimiento. La última obra que se completó fue el sustituto del último movimiento de este Cuarteto n.º 13, que sustituyó a la difícil Grosse Fuge.
Estos cuartetos finales iban mucho más allá de la comprensión de los músicos y el público de la época. Estos seis cuartetos son considerados como unas de las más grandes composiciones musicales de todos los tiempos. El musicólogo Theodor Adorno, los estima en particular, y Igor Stravinsky describe la Grosse Fuge como "absolutamente contemporánea, una obra musical que será contemporánea siempre". El último deseo musical de Schubert fue escuchar el cuarteto Op. 131, lo que hizo el 14 de noviembre de 1828, cinco días antes de su muerte. Al escuchar una interpretación del cuarteto Op. 131, Schubert comentó: "Después de esto, ¿qué queda por escribir?" Para Beethoven, el favorito de estos cuartetos finales era este mismo Cuarteto, Op. 131, en do sostenido menor, que calificó como su obra más perfecta. miniaturadeimagen|Manuscrito original del Cuarteto de cuerda n.º 14 en re menor D. 810, más conocido como La muerte y la doncella, de Schubert, de la colección Mary Flagler Cary Music, Morgan Library, Nueva York
Romanticismo La sombra del gran Beethoven pesa en gran medida de los músicos que siguieron en el campo del cuarteto aún más que en la sinfonía. Schumann, Mendelssohn o Brahms se acercaron o igualaron, pero no superaron el modelo de Beethoven. Todos excepto Schubert (15 cuartetos), que encontró en sus últimos tres cuartetos - y en el quinteto para dos violonchelos - la expresión personal de un genio completamente contemporáneo de Beethoven, murió solo 18 meses después de él.
El cuarteto fue muy apreciado por compositores románticos. Sigue siendo sinónimo de esfuerzo, concentración y rigor. Los compositores marcados por la estética de la Gesamtkunstwerk wagneriana (obra de arte total), la música de programa (Hector Berlioz, Franz Liszt) o por el poder cromático y orquestal de Wagner (Anton Bruckner, Gustav Mahler, Richard Strauss), pierden interés en el cuarteto.