El real de a ocho, peso de ocho, peso fuerte o peso duro, conocido en el mundo anglosajón como dólar español (en inglés: piece of eight) o Carolus , es una moneda de plata con valor de ocho reales acuñada por la Monarquía Hispánica en la Corona de Castilla tras la reforma del sistema monetario de este territorio de 1497, que estableció el real. Gracias al amplio uso que tuvo a finales del en Europa, toda América y el extremo Oriente, se convirtió en la primera divisa de uso mundial. Fue la primera moneda de curso legal en los Estados Unidos hasta que una ley de 1857 desautorizó su uso. Muchas monedas actuales tomaron sus respectivas denominaciones del real de a ocho, tales como el dólar, el yuan o el peso. Es considerada por muchos historiadores como la primera moneda universal de la historia, por su difusión por todo el globo durante el y por su gran influencia en el nacimiento de divisas actualmente activas.

Actualmente el término «peso» se usa todavía en ocasiones para referirse al histórico real de a ocho. Esto se debe a que los pesos tenían un peso y diámetro similar al real de a ocho. No obstante, el término «peso» no aparece en el sistema monetario español hasta 1864, y es más exacto referirse al real de a 8 en el anterior sistema monetario.

En el mundo anglosajón en general, y en Estados Unidos en particular, el real de a ocho era conocido como Spanish dollar, pieces of eight o eight real coin. Existen diversas teorías de que el símbolo «$» del peso y el dólar tiene su origen en las bandas y columnas de Hércules del escudo español que aparece en el reverso del real de a ocho. El símbolo de la S barrada es sustancialmente anterior a la acuñación de los columnarios. En los documentos españoles, la S barrada se usaba para indicar 'suma total'; sin embargo, por la diferente notación a la hora de anotar divisas, los ingleses creían que esa S barrada significaba 'peso' (peso fuerte, real de a ocho, o peso de ocho reales). Para una cantidad de 2345 pesos, un documento español reflejaría , pero un inglés entendería que el primer signo es el de la divisa, mientras que los españoles lo escriben después.

Origen miniatura|derecha|250px|8 reales de plata con el escudo de los Reyes Católicos, acuñado en Sevilla. Sin fecha pero posterior a 1497.

Para entender el nacimiento de la divisa, hay que remontarse al , momento en el que se acuña el real en Castilla, moneda de plata creada por el rey Pedro I (1350-1369). El real pesaba entre 3,43 y 3,48 g, tenía una ley de once dineros y cuatro granos y una talla de sesenta y siete piezas por marco, su diámetro estaba entre los 25 y 26 m y su valor por entonces era de tres Maravedís. Bajo el reinado de Juan II de Castilla, el real pasó a valer siete maravedís y, posteriormente, a comienzos de época de los Reyes Católicos, equivalía a treinta y un maravedís y a treinta y cuatro desde 1497, año de la publicación de la pragmática sobre la reforma monetaria de Medina del Campo, instaurando en ella las primeras monedas de ocho reales.

Tras la conquista y colonización de América, los reales de a ocho se acuñaron en cecas de América (casas de la moneda en Lima, La Plata, Cartagena de Indias, Bogotá, Caracas, Cuzco, Santiago de Chile, Popayán, Guadalajara, Panamá, etc.) con la denominación de real español y se transportaban a granel hacia la España peninsular, haciendo este transporte un objetivo tentador para los piratas y corsarios del mar, o directamente por aquellos que los contrataban (Inglaterra y Países Bajos rebeldes principalmente). Por otra parte, su uso también se extendió por el sudeste asiático, pues el Galeón de Manila transportaba periódicamente plata en monedas desde Nueva España (Acapulco y otros puertos) hasta Manila, en las Filipinas, donde debía intercambiarse por mercancías chinas y filipinas en tanto la plata era la única mercancía extranjera que China aceptaba como pago. En el comercio oriental, los reales de a ocho españoles fueron a menudo estampados con caracteres chinos, que indicaban que se trataba de monedas originales.

Debido a los enormes yacimientos de plata descubiertos principalmente en Potosí (en la actual Bolivia) y, en menor cantidad, en el actual México (por ejemplo en Guanajuato, Taxco y Zacatecas) entre 1545 y 1548, las casas de la moneda de Bolivia, México y Perú comenzaron a acuñar moneda desde el , por lo que millones de reales de a ocho se acuñaron durante los siglos virreinales.

Apogeo y difusión miniatura|derecha|250px|Moneda de Carlos III acuñada en la Ceca de Potosí en 1768. El real de a ocho más conocido es el Columnario de plata, en cuyas columnas de Hércules se inspiraron para crear el símbolo del dólar, $. miniatura|derecha|250px|Moneda de Carlos IV acuñada en la Ceca de la Ciudad de México en 1806.

El contrabando de diversos productos se hizo común desde el entre territorios españoles y buques de Gran Bretaña y Holanda; ello permitió que las piezas monetarias acuñadas en las cecas de la Monarquía hispánica circularan por sitios ajenos a la jurisdicción española. Las Trece Colonias británicas en América del Norte llegaron a utilizar prontamente los reales de a ocho debido a la fineza de su contenido en plata y a su relativa abundancia en el mercado, mayor que la moneda de su propia metrópoli.

El comercio español con China, utilizando como base a las Filipinas, hizo que el real de a ocho se difundiera también en el Sudeste asiático. En una época donde el valor de la moneda estaba determinado por su contenido intrínseco de plata u oro, la fineza del real de a ocho hizo que esta pieza se tornara extraoficialmente en la moneda de cambio para el comercio internacional sostenido en Asia Oriental. La llegada de comerciantes estadounidenses a China a fines del impulsó más el uso del Spanish dollar, como se denominaba en inglés al real de a ocho.

El real de a ocho se convirtió entonces en la divisa de más amplia difusión durante el periodo colonial en América, y por su elevado valor intrínseco así como por su fineza, se siguieron usando en Norteamérica y en el Sudeste asiático hasta el . Cuando estas monedas de plata llegaron a Europa, fueron comparadas con las grandes monedas de plata que acuñaba Austria: el thaler (traducido al español como tálero). No obstante su fama en Europa, el tálero austriaco no tenía la difusión del real de a ocho a nivel mundial, pero su nombre en francés y en inglés (thaller y daller), sirvieron para que en Estados Unidos el real de a ocho recibiera el nombre de Spanish daller, del cual derivó posteriormente la denominación Spanish dollar, reducido luego a simplemente dólar.

A lo largo del , diferentes reinados, no sólo en los límites comerciales del Mediterráneo, sino también en las nuevas rutas atlánticas, en los Virreinatos y Capitanías Generales del nuevo continente, financian sus empresas con la moneda de Castilla. No sólo al Oeste, sino también al Este global llegará el real de a ocho a través del comercio de Extremo Oriente. Será en esta parte del orbe donde especialmente influya la poderosa divisa, pues el sistema de la “Piastra” mexicana (nombre con el que era conocido entre los indígenas la pieza de ocho reales de la Casa de la moneda de México) servirá de modelo a actuales monedas. Es el caso del tael (China), el yen (Japón), el won (Corea), e incluso ha servido de modelo al dólar, la moneda de plata de los Estados del Norte de América, la cual nació en sistema de base decimal con la intención política de desestabilizar el Real de a Ocho español, y con éste su economía.

miniatura|55 dólares estadounidenses (españoles) de 1779.

Una ley estadounidense de 1792 sobre el sistema monetario creó la casa de moneda de los Estados Unidos, aunque los primeros dólares estadounidenses no fueron tan populares como los Spanish dollars, pues estos últimos eran más pesados y estaban hechos de plata más fina, debido a esto, el valor del dólar estadounidense fue equiparado al del real de a ocho para impulsar su reputación internacional:

La principal moneda que circulaba en América era, con diferencia, el dólar español, que consistía en 387 gr de plata pura. El dólar se dividía en "piezas de ocho" o "bits", cada una de las cuales equivalía a un octavo de dólar. Los dólares españoles llegaron a las colonias norteamericanas a través del lucrativo comercio con las Indias Occidentales. El dólar había sido la moneda más destacada del mundo desde principios del siglo XVI, y se difundió en parte gracias a la ingente producción de plata de los virreinatos españoles en América. Más importante, sin embargo, fue que el dólar español, desde el siglo XVI hasta el XIX, fue relativamente la moneda más estable y menos devaluada del mundo occidental.Rothbard, Murray, Commodity Money in Colonial America, LewRockwell.com

Un real de a ocho tenía un peso nominal de españoles, que son en el sistema métrico decimal; con una pureza de esto significaba que el real de a ocho contenía de plata, aunque su peso y pureza varió significativamente entre las distintas casas de la moneda a lo largo de los siglos. En cambio, la citada ley estadounidense de 1792, especificó que el dólar de EE. UU. contendría 27 g de peso, de los cuales sólo 24,1 g eran de plata.

miniatura|derecha|350px|Espacio de influencia del real de a ocho y otras monedas españolas y portuguesas.

Los reales de a ocho tenían un valor nominal de ocho reales en Castilla y sus virreinatos, pero la necesidad de moneda fraccionaria causó que a menudo las piezas fueran cortadas físicamente en cuatro u ocho trozos, para lograr un cambio más pequeño. Una curiosidad es que en el inglés estadounidense el cuarto de dólar se llama two bits (dos trozos), reminiscencia de esta práctica. Fuera de la monarquía universal española era muy difícil obtener monedas españolas de plata con denominaciones menores a las del real de a ocho, por lo cual la partición física de la moneda era el único modo de obtener fracciones y posteriormente resellarlas para su uso,David C. Harper, 2009 North American Coins & Prices, Krause Publications, ISSN 1935-0562, ISBN 978-0896897052, páginas 419-420. cosa que también ocurrió durante las guerras de independencia de los virreinatos españoles cuando las piezas caían en manos de los insurgentes.David C. Harper, 2009 North American Coins & Prices, Krause Publications, 2009, ISSN 1935-0562, ISBN 978-0896897052, páginas 468, 471.Catálogo de monedas de México 1536-2009, Editorial A.G.R., página 20.

En 1686, durante el reinado de Carlos II, la moneda sufrirá una gran devaluación de la cual, pese a la gran labor económica que realizaron los consejeros del rey, no pudo evitarse cierta pérdida en la hegemonía de la moneda, cuyas consecuencias no se vieron hasta la mitad del , época en la cual la libra esterlina, creada en 1694, se erige como rival del real.

En Australia, a comienzos del , la colonia estaba recién fundada décadas antes y frente a la inestabilidad social y económica por la falta de masa monetaria, el gobernador de Nueva Gales del Sur Lachlan Macquarie, decidió en 1812 importar cuarenta mil monedas de reales de a ocho españoles para estabilizar la situación.

La moneda española fue moneda de curso legal en los Estados Unidos hasta que en 1857 fue prohibido su uso, y mientras circuló en los EE. UU. el real de a ocho tuvo el valor de un dólar. Como curiosidad cabe indicar, por ejemplo, que el precio de las acciones en el mercado de valores de los Estados Unidos denominado en octavos de dólar perduró hasta el 24 de junio de 1997 cuando la Bolsa de Nueva York convirtió dicha denominación a dieciseisavos de dólar, aunque poco después se pasó a la notación decimal.