thumb|250px|Diócesis de la Iglesia greco-católica ucraniana en Ucrania. thumb|150px|Josafat Kuncewicz (san Josafat), santo de la Iglesia greco-católica ucraniana.
La Iglesia greco-católica ucraniana (, y en el Anuario Pontificio: Chiesa Ucraina) es una de las 24 Iglesias sui iuris integrantes de la Iglesia católica. Es la más numerosa de las Iglesias orientales católicas y sigue la recensión rutena de la tradición eslava de la liturgia constantinopolitana (o rito bizantino) en la que utiliza como lenguaje litúrgico el eslavo eclesiástico y como lengua auxiliar el ucraniano. Está organizada como Iglesia arzobispal mayor de acuerdo a la forma prescripta por el título 5 del Código de los cánones de las Iglesias orientales, que regula su funcionamiento bajo supervisión de la Congregación para las Iglesias Orientales. Está presidida por el Arzobispo Mayor de Kiev-Galicia (o Hálych) y toda la Rus (o Rutenia), que aunque usa el título de patriarca, la Santa Sede no se lo ha reconocido formalmente. Su sede es la catedral patriarcal de la Resurrección de Cristo de Kiev en Ucrania.
Esta Iglesia sitúa su origen en la cristianización de la Rus de Kiev en 988 por Vladimiro Sviatoslávich, ya que desde ese año ha tenido una jerarquía ininterrumpida. Tras el cisma de Oriente de 1054, permaneció en comunión con el patriarcado de Constantinopla y rompió relaciones con el papa de Roma —con restauraciones temporales—. En 1596 se produjo la Unión de Brest por la cual el metropolitanato de Kiev de rito bizantino entró de nuevo en comunión con la Santa Sede y rompió relaciones con la Iglesia ortodoxa, constituyéndose en la Ecclesia Ruthena Unita. Aunque el término rutenos fue utilizado antes más ampliamente para los habitantes de la Rus de Kiev (rusos, ucranianos, bielorrusos y eslovacos) hoy es utilizado por las autoridades de la Iglesia católica en un sentido más específico, por lo que debe distinguirse entre la antigua Iglesia rutena surgida en la cristianización de la Rus de Kiev e incorporada a la Iglesia católica con la Unión de Brest en 1596 —que es hoy continuada principalmente por la Iglesia greco-católica ucraniana— y la actual Iglesia rutena que a partir de los mismos orígenes se incorporó a la Iglesia católica con la Unión de Úzhgorod en 1646 —y es hoy la Iglesia católica bizantina rutena—. El nombre greco-católica se utiliza desde 1774, cuando el gobierno de la emperatriz María Teresa de Austria lo implementó para distinguirlos de los católicos de rito latino y armenio; antiguamente también se empleaba el término uniata para referirse a todos los católicos de rito oriental, pero hoy su uso se considera despectivo.
Esta Iglesia se encuentra geográficamente muy dispersa, pero su territorio propio se limita a Ucrania, con excepción de la eparquía de Mukáchevo de la Iglesia católica bizantina rutena que rechaza incorporarse a la Iglesia greco-católica ucraniana y se extiende sobre la óblast de Zakarpatia. Fuera del territorio propio, ni el arzobispo mayor ni el sínodo tienen más jurisdicción que la ritual, y las jurisdicciones se hallan al mismo nivel que las latinas en cuando a su relación con la Santa Sede. Cuatro metropolitanatos sui iuris existen en Polonia, Estados Unidos, Canadá y Brasil.
Historia Dependencia del patriarcado de Constantinopla
thumb|left|150px|Tumba en el cementerio greco-católico ucraniano de Królik Wołoski, Polonia. thumb|left|150px|Vladimiro Sviatoslávich.
De acuerdo con las leyendas locales, el cristianismo habría llegado a la región, en donde luego se fundaría Kiev, en tiempos apostólicos de la mano de Andrés el Apóstol. A fines del , se establecieron algunas comunidades griegas cristianas en torno al mar Negro en Escitia y la península de Crimea. Entre los siglos y , el cristianismo comenzó a extenderse activamente en el antiguo territorio ucraniano. Los ucranianos (que son eslavos orientales) recibieron la fe cristiana por medio de misioneros bizantinos y sus Iglesias, consecuentemente, estuvieron originalmente conectadas al Patriarcado de Constantinopla. A principios del los patriarcas Ignacio y Focio de Constantinopla enviaron obispos y misioneros a la Rus de Kiev, y este último, a principios de 867, envió una encíclica a patriarcas y obispos orientales informando sobre que, a la cristianización de los búlgaros, le había seguido la de Rus, enviando un obispo.Photii Patriarchae Constantinopolitani Epistulae et Amphilochia. Eds.: B. Laourdas, L. G. Westerinck. T.1. Leipzig, 1983. P. 49. Los esfuerzos misioneros de los hermanos Cirilo y Metodio provocaron que el Primer Imperio búlgaro adoptase, en 893, el antiguo eslavo eclesiástico en alfabeto glagolítico como su lengua litúrgica, expulsando a los clérigos griegos. El uso de esta lengua en la liturgia había sido aprobado por el papa Nicolás I en 867 y, posteriormente, desautorizado por el papa Esteban V en octubre de 885.Richard P. McBrien, Lives of the Popes, (HarperCollins, 2000), 144. Los búlgaros establecieron en Ohrid en 918 un patriarcado independiente del de Constantinopla, que fue reconocido por éste en 927, y la liturgia búlgara derivó en el uso del eslavo eclesiástico y del alfabeto cirílico, que transmitieron a sus vecinos eslavos de la Rus de Kiev. Un obispado en Tmutarakán en la península de Tamán es mencionado en una lista del Patriarcado de Constantinopla de la primera mitad del y fue conquistado a los jázaros por los eslavos en 965.
El cristianismo se volvió dominante en Kiev en 988 cuando el príncipe de la Rus de Kiev, Vladimiro I de Kiev, proclamó la religión cristiana como religión oficial en todas las tierras del territorio kievita. Prácticamente todo el pueblo fue bautizado a orillas del río Dniéper según el rito bizantino eslavo por orden de Vladimiro. Ese año es considerado como el del establecimiento del metropolitanato de Kiev en tiempos del patriarca Nicolás II de Constantinopla, aunque la eparquía de Kiev es mencionada en una crónica de principios de 891 y no hay fuentes históricas que confirmen que el supuesto primer metropolitano, Miguel, haya existido. Es probable que los primeros obispos fueran búlgaros de liturgia eslava, lo que explicaría que, hasta 1037, no hay información sobre ellos en las fuentes de Constantinopla y se supone que el primer metropolitano griego (Theopemptus, Феопемпт (митрополит Киевский)) llegó a Kiev en la década de 1020 iniciando la dependencia directa de Constantinopla. El primer templo de piedra, y consagrada como catedral de Kiev, fue la iglesia de los Diezmos, construida entre 989 y 996. A la muerte de Vladimiro, el metropolitanato de Kiev contaba con obispados sufragáneos en Cherníhiv, Nóvgorod, Pereyáslav (ciudad construida por Vladimiro en 992 y destruida en 1239), Tmutarakán (ciudad perdida por los eslavos hacia 1110-1120), y probablemente en Volodímir-Volinski (tal vez fundado en 992) y Vérjniy Túriv (hoy en el raión de Turka).
Bajo el reinado de Yaroslav I el Sabio (1019-1054), sucesor de Vladimiro, la Iglesia de Kiev continuó su expansión: se construyeron monasterios, iglesias, escuelas, bibliotecas, se tradujeron libros del griego, etc. Yaroslav también mandó construir la gran catedral de Santa Sofía en 1037, que se convirtió en el símbolo del cristianismo ucraniano. Probablemente durante la guerra entre la Rus de Kiev y el Imperio bizantino (1043-1046) fue nombrado el primer metropolitano eslavo, Hilarión de Kiev (otras fuentes dicen en 1051), quien habría iniciado un período de subordinación menor a Constantinopla que terminó en 1054, cuando fue destituido y nombrado el griego Efraín o Efrem (Ефрем (митрополит Киевский)). Nuevas eparquías fueron agregadas al metropolitanato en Yúriyev-Polski, y Bílhorod. Yaroslav murió en 1054, año en que se produjo el cisma entre las Iglesias de Occidente y Oriente. La Rus de Kiev se mantuvo del lado bizantino, por lo que la comunión con el papa de Roma quedó interrumpida. En 1098, el metropolitano de Kiev Juan III asistió al Concilio de Bari, convocado por el papa Urbano II como un intento de superar el cisma. Poco a poco, con la expansión de las fronteras de la Rus de Kiev, el territorio del metropolitano de Kiev creció y en el se fundaron las diócesis de Przemyśl y Galicia, en 1137 la de Smolensk, en 1187 la de Riazán, en 1226 la de Vladímir del Klyazma, y en 1235 la de Jolm.
Tras la muerte de Yaroslav, comenzó una época dificultosa para la Iglesia de Kiev. Durante varios años, la ciudad sufrió invasiones mongoles y musulmanas que provocaron la caída de la Rus de Kiev. Después de la devastadora invasión mongola de la Rus y el saqueo de Kiev en 1240, el metropolitano Máximo de Kiev se mudó a la ciudad de Vladímir en 1299. En 1245, el metropolitano de Kiev Pedro Akeróvich participó en el Concilio de Lyon I. A mediados del , el metropolitanato de Kiev tenía 15 diócesis: Pereyáslav, Cherníhiv, Volodímir-Volinski, Vérjniy Túriv, Pólatsk, Nóvgorod, Smolensk, Riazán, Przemyśl, Galicia, Vladímir del Klyazma, Rostov, Bélgorod, Tartu, Uhrusk (Chełm).
Después del ataque a Kiev por la horda del jan Toqta en 1299, el metropolitano Máximo se mudó a Briansk y, poco después, fijó su residencia en Vladímir en el Principado de Vladímir-Súzdal, por lo que el metropolitano local fue trasladado a Rostov. A petición de los soberanos del Principado de Galicia-Volynia el patriarca Atanasio I de Constantinopla creó un metropolitanato separado en Hálych que incluyó las diócesis occidentales del metropolitanato de Kiev y toda Rus. La nueva metrópolis no duró por mucho tiempo, ya que, en 1308, el patriarca nombró un único metropolitano para Kiev y Hálych, Pedro de Moscú. Justo antes de su muerte, Pedro trasladó su sede episcopal de Vladímir a Moscú en 1326, reteniendo los títulos de metropolitano de Kiev y Hálych y toda Rus. Durante su gobierno episcopal fue dividido el metropolitanato al ser establecido el metropolitanato de Lituania en 1317 en el Gran Ducado de Lituania con sede en Navahrúdak, mientras que, tras su muerte, se restableció también la metrópolis de Hálych hasta que, en 1401, quedó vacante y su título fue asumido por el de Kiev.
Unión de Florencia El 6 de julio de 1439 fue proclamada la unión entre la Iglesia ortodoxa y el papa en el Concilio de Florencia, al que asistió el metropolitano Isidoro de Kiev con sede en Moscú. Isidoro se volvió un cardenal y legado papal de toda Rus y Lituania y proclamó la unión de las Iglesias de Oriente y Occidente en Moscú en 1441. Luego sufrió la persecución de los obispos locales y de la realeza del Gran Ducado de Moscú, que la rechazaron, y fue expulsado de Moscovia.