Astrologíacenter|270px Los signos del zodíaco Aries Tauro Géminis Cáncer Leo Virgo Libra Escorpio Sagitario Capricornio Acuario PiscisCategoríasExpandir la listapara ver las referenciasRamas de la astrología China Decumbitura Electiva Financiera Helenística Horaria Locacional Psicológica Meteorológica HindúLos planetas en la astrología Sol Luna Mercurio Venus Marte Ceres Júpiter Saturno Urano Neptuno Plutón Astrólogos Organizaciones astrológicas Ciencia y astrología Las creencias astrológicas en las correspondencias entre la observación del cielo y los eventos terrestres han influido en numerosos aspectos de la historia humana, incluyendo su cosmovisión, el lenguaje y muchos elementos de cultura social.

Entre los pueblos indoeuropeos, el nacimiento de la astrología se ha fechado en torno al II milenio a. C., a raíz de los sistemas calendáricos empleados para predecir los cambios estacionales y para interpretar los ciclos celestes como símbolo de comunicaciones divinas. Hasta el se consideró a la astrología una tradición académica, y ayudó al desarrollo de la astronomía. Era comúnmente aceptada en círculos políticos y culturales, y algunos de sus conceptos se empleaban en otras disciplinas tradicionales como la alquimia, la meteorología y la medicina. Hacia finales del , los conceptos científicos emergentes en astronomía, como el heliocentrismo, comenzaron a socavar irrevocablemente la base teórica de la astrología, que fue perdiendo paulatinamente su carácter académico.

En el , la astrología adquirió mayor popularidad entre el público gracias a productos de los medios de comunicación, como los horóscopos en los periódicos.

Primeras etapas La astrología, en su sentido más amplio, es la búsqueda del conocimiento humano en el firmamento; su objetivo es comprender conductas humanas generales y específicas observando su relación con los planetas y de otros objetos celestiales. Se ha argumentado que la astrología comenzó como disciplina de estudio en el momento en que los seres humanos llevaron a cabo esfuerzos conscientes para medir, registrar y predecir cambios estacionales teniendo como referencia los ciclos astronómicos.

Las primeras evidencias de estas prácticas aparecen en forma de marcas en huesos y paredes de las cavernas, lo que demuestra que los ciclos lunares ya se registraban hace ; el primer paso para discernir la influencia de la Luna sobre las mareas y los ríos, y para organizar un calendario común. Con el advenimiento de la revolución neolítica surgieron nuevas necesidades gracias al creciente conocimiento de las constelaciones, cuyas apariciones en el firmamento nocturno cambian con las estaciones, dado lo cual se asociaba la aparición de determinados grupos de estrellas con el anuncio de inundaciones anuales o el comienzo de las estaciones. Hacia el II milenio a. C., las civilizaciones avanzadas habían desarrollado un conocimiento sofisticado de los ciclos celestes, y se piensa que sus templos se orientaron a conciencia para alinearse con el orto helíaco de las estrellas.

Existen evidencias dispersas que sugieren que las referencias astrológicas más antiguas conocidas son copias de textos escritos durante este período, en particular en Mesopotamia. Se ha dicho que dos de ellos, encontrados en la tablilla de Venus de Ammisaduqa (datada en Babilonia hacia el ), se compusieron durante el reinado de Sargón I de Acad (2334-). Otro, que demuestra un uso temprano de la astrología electiva, se adscribe al reinado del gobernante sumerio Gudea de Lagash (aprox. 2141-). Este describe cómo los dioses le revelaron en un sueño las constelaciones más favorables para la construcción planeada de un templo. Sin embargo, existe una controversia acerca de si realmente se compusieron en aquel tiempo o se adscribieron con posterioridad a antiguos reyes. La evidencia incontestable más antigua del uso de la astrología como un sistema integrado de conocimiento se atribuye, pues, a los registros derivados de la primera dinastía de Mesopotamia (1950-).

Antigüedad izquierda|miniatura|Detalle de la Puerta de Ishtar, en Babilonia La astrología babilónica fue el primer sistema organizado de astrología, que surgió en el II milenio a. C.Holden (1996) p.1. Se especula que alguna forma de astrología apareció en el período sumerio en el III milenio a. C., pero las referencias aisladas a antiguos augurios celestiales fechadas en este período no se consideran evidencia suficiente como para demostrar una teoría astrológica integrada.Rochberg (1998) p.ix. Se asume, pues, que la historia de expertos en adivinación celestial comenzó con textos paleobabilónicos tardíos ( aprox.), y que continuó durante los períodos babilonio medio y asirio medio ( aprox.).

Hacia el se puede evidenciar el empleo reiterado de la astrología basada en presagios en la compilación de un amplio libro de referencia conocido como Enuma Anu Enlil. Contenía 70 tablillas cuneiformes que comprendían 7 000 presagios celestiales. Los textos de esta época también hacen referencia a una tradición oral, cuyo origen y contenido solo pueden especularse. En aquel tiempo la astrología babilónica era exclusivamente mundana, dedicada a la predicción de asuntos meteorológicos y políticos, y antes del el conocimiento astronómico de los que la practicaban era bastante rudimentario. Parece que los símbolos astrológicos representaban tareas estacionales, y se empleaba como un almanaque anual de actividades listadas que recordaban a la comunidad las tareas apropiadas a la estación o al tiempo atmosférico (tales símbolos representaban los tiempos de la cosecha, la recogida de marisco, la pesca con caña o con red, la siembra de cultivos, la recogida o administración de reservas de agua, la caza o tareas críticas que aseguraban la supervivencia de niños o crías de animales). Hacia el , sus métodos matemáticos habían progresado lo suficiente como para calcular posiciones planetarias futuras con una precisión razonable; en este punto comenzaron a aparecer extensas efemérides.

La astrología babilónica se desarrolló en el contexto de la adivinación. Un conjunto de 32 tablillas con modelos de hígados, que datan de aprox. , son los textos más antiguos conocidos de adivinación babilónica, y estas demuestran el mismo formato interpretativo que el empleado en el análisis de los presagios celestes. Las marcas y las manchas que se encontraban en los hígados de los animales sacrificados se interpretaban como signos simbólicos que presentaban mensajes de los dioses al rey.

También se creía que las deidades se aparecían en las imágenes celestes de los planetas o de las estrellas con los que se asociaban. Los presagios celestiales malignos atribuidos a un planeta en particular se veían, por lo tanto, como indicios de insatisfacción o molestia de la deidad representada por el planeta.Koch-Westenholz (1995) p.11. Estos indicios iban seguidos de intentos de aplacar al dios y de encontrar una manera de canalizar sus actos, de modo que ni el rey ni el pueblo sufrieran daños graves. Un informe astronómico dirigido al rey Asarhaddón, a propósito de un eclipse lunar de enero del , muestra cómo el uso ritual de reyes sustitutos, o eventos sustitutos, aunaban una creencia incuestionable en la magia o en los presagios y una visión puramente mecánica de que el evento astrológico tenía que tener algún correlato en el mundo material:En su libro de 1995 Mesopotamian Astrology, Ulla Koch-Westenholz argumenta que esta ambivalencia entre una cosmovisión teísta y mecánica define el concepto babilónico de adivinación celeste como aquel que, a pesar de una fuerte creencia en la magia, permanece libre de implicaciones de un castigo dirigido con propósitos vengativos, y así «comparte algunos de los rasgos definitorios de la ciencia moderna: es objetiva y libre de valores, opera en consonancia con reglas conocidas, y sus datos se consideran universalmente válidos y pueden encontrarse en tabulaciones escritas».Koch-Westenholz (1995) p.13. Koch-Westenholz también establece la distinción fundamental entre la astrología babilónica y otras disciplinas adivinatorias, consistente en que la primera se dedicaba originalmente solo a la astrología mundana, estaba orientada geográficamente y se aplicaba específicamente a países, ciudades y naciones, y estaba dedicada casi por completo al bienestar del estado y del rey como máxima autoridad gobernante de la nación.Koch-Westenholz (1995) p.19. Por lo tanto, se sabe que la astrología mundana es una de las ramas más antiguas de la astrología. Solo con el nacimiento gradual de la astrología de horóscopos, a partir del , esta astrología desarrolló las técnicas y prácticas de la astrología natal.

Egipto helenístico En el , Egipto fue conquistado por los persas, por lo que pudo existir alguna influencia mesopotámica sobre la astrología egipcia. El historiador Tamsyn Barton se posiciona a favor de esto y da un ejemplo de lo que parece ser una influencia mesopotámica en el zodíaco egipcio, con el que compartía dos signos —la Balanza y el Escorpión—, evidenciados en el Zodíaco de Dendera (en la versión griega, la Balanza se conocía como las Pinzas del Escorpión).

Tras su ocupación por Alejandro Magno en , Egipto cayó bajo dominio e influencia helenísticos. La ciudad de Alejandría fue fundada por Alejandro Magno tras la conquista, y durante los siglos III a. C. y II a. C., los eruditos alejandrinos fueron prolíficos escritores. Allí, en la Alejandría ptolemaica, la astrología babilónica se mezcló con la tradición egipcia de la astrología decánica para crear la astrología de horóscopos. Esta contenía el zodíaco babilonio con su sistema de exaltaciones planetarias, las triplicidades de los signos y la importancia de los eclipses. Junto con estos elementos también incorporó el concepto egipcio de dividir el zodíaco en 36 decanatos de 10.º cada uno, con énfasis en el decanato ascendente, y el sistema griego de dioses planetarios, regímenes de signos y cuatro elementos.

Los decanatos eran un sistema de medida temporal basado en las constelaciones, tomando como referencia la constelación de Sotis, o Sirio. La ascensión de los decanatos nocturnos se empleaban para dividir la noche en «horas». El ascenso de una constelación justo antes del amanecer (orto helíaco) se consideraba la última hora de la noche. A lo largo del año, cada constelación se alzaba justo antes del amanecer durante diez días. Cuando pasaron a formar parte de la astrología de la Época Helenística, cada decanato se asociaba con diez grados del zodíaco. Los textos del II milenio a. C. listan predicciones basándose en las posiciones de los planetas en los signos zodiacales en el momento del orto de determinados decanatos, especialmente Sotis. El zodíaco más antiguo encontrado en Egipto data del , el zodíaco de Dendera.

De particular relevancia en el desarrollo de la astrología de horóscopos fue el astrólogo y astrónomo Ptolomeo, que vivió en Alejandría, en Egipto. La obra ptolemaica Tetrabiblos sentó las bases de la tradición astrológica occidental, y como fuente de referencia posterior se dice que «ejerció una autoridad casi bíblica entre los escritores astrológicos de los mil años posteriores, o más». Fue uno de los primeros textos astrológicos que circularon en la Europa medieval tras ser traducido del árabe al latín por Platón de Tívoli (Tiburtinus) en España en 1138.