El asedio de Gurganj se refiere a un enfrentamiento militar sucedido durante la invasión del Imperio jorezmita por el naciente Imperio mongol durante 1220 y 1221. En este evento, los hijos del jagán Gengis Jan, los janes Yochi, Chagatai y Ogedei asediaron y destruyeron la capital de Corasmia. Los restos de la ciudad se encuentran en la actual localidad de Kunya-Urgench, cerca de la moderna Urgench.
Antecedentes Campaña Según la crónica del persa Rashid-al-Din Hamadani, mientras el jagán del Imperio mongol, Gengis Jan, avanzó sobre Bujará y la destruyó, sus hijos Chagatai, Ogedei y Tolui asediaban Otrar. Después de tomar la ciudad, tomaron Banakat y la mayoría de las ciudades del Turquestán y marcharon para unirse con su padre en Samarcanda. Esta ciudad ya había sido destruida por Gengis Jan, quien le ordenó a su yerno Tukuchar y sus generales Yebe y Subotai atacar el Gran Jorasán y perseguir al sah Mohamed II de Corasmia, anunciando que su hijo Tolui pronto les seguiría con refuerzos, mientras enviaba a sus hijos mayores Yochi, Chagatai y Ogedei a tomar las ciudades de Corasmia, incluyendo la capital, Gurganj; sin embargo, el historiador Minhaj-i Siraj Juzjani mencionaba que el ejército era comandado sólo por Yochi y Chagatai, aunque en otra sección indica que Yochi llegó sólo con su ejército a Gurganj. Mientras que otro cronista, Ata-Malik Juvayni, decía que eran Chagatai y Ogedei. Los historiadores modernos suelen asumir que los tres hermanos participaron del asedio.
Después de enterarse de que los hijos mayores de Mohamed II había vuelto a Gurganj, «un ejército que era tan grande en número como la arena del desierto», en palabras de Hamadani, partió en el otoño. Otro cronista, Ali ibn al-Athir, aseguraba que fue el mayor destacamento reunido por los mongoles durante la guerra porque sabían que los habitantes de Corasmia eran valientes y numerosos. Según Juvayni, Yochi estaba en Yend y desde ahí envió levas a la campaña por orden de su padre, y que el ejército que asediaba la ciudad era tan masivo como una inundación.
La madre del sah, Terken Jatun, fue informada de la venida de los mongoles. Inicialmente, considerando su influencia en el ejército jorezmita y buscando causar una división interna, el jagán le envió carta asegurándole que la guerra era contra su hijo y no contra ella. Por entonces, las tropas de Yochi ya actuaban en el delta del río Sir Daria, donde eran vulnerables a un contraataque. El propio Mohamed II también debió informarle a su madre que Jiva y Gurganj eran los siguientes objetivos de los mongoles.
A inicios de marzo de 1220, Terken Jatun huyó de Gurganj al sur a sus nietos menores, el harén de su hijo y el tesoro real. Antes de partir, ordenó la ejecución de doce importantes prisioneros bajo su poder, incluyendo a dos hijos del sultán selyúcida Toghrul III, el gobernador Imad ad-Din de Balj y su hijo, el gobernador al-Malik Bahram Sah de Termez, el gobernador Ala ad-Din de Bamiyán, el gobernador Jamal ad-Din Umar del río Vajsh, dos hijos del gobernador de Sugnak (refugiado entre los turcos), y Burhan ad-Din Muhammad Sadr Jahan, su hermano Iftijar Jahan y sus hijos Malik al-Islam y Aziz al-Islam. Sólo perdonó a Umar Jan, hijo del antiguo jefe de la tribu turca yazyr, quien conocía el camino y fue su guía, sin embargo, cuando estaba por abandonar la comarca, Terken Jatun ordenó ejecutarlo también. La caravana llegó a la fortaleza de Ilal, en la región de Mazandarán, donde el tesoro y el harén encontraron refugio.
Mohamed II y su madre dejaron a Corasmia sumergida en el caos y su capital quedó en manos de un alborotador llamado Ali Kuh-i Darugan, por lo que nadie organizó una adecuada defensa. Había rumores de que el sah estaba luchando contra los invasores o que seguía huyendo, pero la verdad es que Mohamed II había muerto en el exilio en una isla del mar Caspio. La situación se prolongó hasta el retorno de sus tres hijos mayores a la capital. En el verano de ese año, el gobernador Temur Melik de Juyand llegó a Gurganj y consiguió organizar fuerzas para un pequeño contraataque, incluso recuperó Jankent (Yanikant), pero por motivos desconocidos no continuó las operaciones.
Caos en Corasmia Jalal ad-Din Mingburnu, fue nombrado heredero por su padre en su lecho de muerte. De inmediato se dirigió a Gurganj enviando a algunos fieles como vanguardia y acompañado de sus medio hermanos Ozlak Sultán (Ozlag Sah, Qutb ad-Din Uzlag Sah o Arzaq Sultán) y Ak Sultán (Ak Sah o Aq Sultán). Anteriormente, Ozlak había sido el heredero designado gracias a la influencia de su abuela, Terken Jatun.
En la capital fueron bien recibidos y rápidamente acabaron con el desorden. Khwandamir, Hamadani y Juvayni escribieron que Jalal ad-Din se enteró de que los emires Buji Pehlevan (tío materno de Ozlak), Kuchai Tegin, Ogul Jayib y Timur Melik habían reunido turcos qangli mientras los mongoles aún no llegaban a Corasmia, pero los jefes militares estaban divididos entre apoyar a Ozlak o Ak, aunque decididos a no aceptar a Jalal ad-Din. El erudito sueco Carl Fredrick Sverdrup descarta tal cifra y afirma que la guarnición de tropas regulares sólo alcanzaría una fracción. En cambio, el secretario personal del nuevo sah, Shihab al-Din Muhammad al-Nasawi, afirmaba que se lograron reunir 7000 jinetes, supervivientes de las tropas de su padre que se habían dispersado por Corasmia, la mayoría de la tribu bayabut y liderados por Buchi Pajlavan, apodado Kutlug Jan, partidario de Ozlak.
Pensando en su propio interés, los emires no deseaban un sah fuerte que limitara su poder y autonomía. Pronto un oficial llamado Inanj Jan le informó al nuevo sah de una conspiración para asesinarlo o arrestarlo, esto ocurrió probablemente a finales de enero de 1221. Al día siguiente, Jalal ad-Din huyó de la ciudad acompañado de Temur Melik y 300 fieles. Sus hermanos lo siguieron tres días más tarde, deseosos de imitar a su famoso hermano y sabedores por rumores de la venida de los invasores. Hamadani afirmaba que la ciudad quedó sin sus príncipes y sus cabecillas pasaron a ser un pariente de la madre de Ozlak y Ak, Turkan Jatún, el háyib Murgul, el comandante Buka Pahlevan y Ali Margini, entre otros. Juvayni menciona al general Jumar Tegin (pariente de la Terken Jatun), el visir y háyib Moghol, Er Buqa Pahlavan y el comandante Alí Durughini, entre otros. Al saber que venían los invasores, los notables se reunieron y decidieron convocar una asamblea y elegir a viva voz a Jumar Tegin como sultán y rey.
Asedio Ciudad Las urbes de Asia Central, entre los siglos y , se organizaban en una estructura tripartita: ciudadela, pueblo intramuros y suburbios. La ciudadela se llamaba kuhandiz en persa y qal'a en árabe, la ciudad interna sharistán y madina respectivamente y los suburbios rabad en ambos idiomas. La ciudadela donde se originó la urbe estaba en una colina llamada Kyrk Molla, hacia el sur y este creció una nueva zona amurallada desde el . Posteriormente, en el , la ciudad se expandió con arrabales al oeste, y sobre todo al sur con el barrio de Kaan. Esta zona se encontraba separada del resto de la ciudadThe City of Urgench. Karakalpak. por el canal de Kerder que era afluente del Daria Lyk o Kunia Daria, a su vez afluente del río Amu Daria.
Los materiales de construcción solían ser una arcilla llamada pajsa (arcilla encharcada sin cocer) y ladrillos de barro, no rocas (más resistente a armas de asedio). Los edificios solían contar con arcos y vigas para sostener sus techos y estaban sobre una base cuadrada de tres escalones. Las ciudades tenían un diseño rectangular con los edificios organizados en bloques en torno a una calle axial, y algunos de estos bloques contaban con complejos palaciegos y templos. Sus muros tenían galerías para los arqueros y torres.
Llegada de los mongoles Pronto, una partida de invasores llegó a las puertas de la ciudad y empezó a robar ganado. Una fuerza tan pequeña hizo que los defensores se confiaran, sin darse cuenta de que sólo era una vanguardia. Reunieron un contingente de infantes y jinetes en las puertas de Gurganj y salieron a enfrentar a los extranjeros, quienes empezaron a retirarse hasta llegar a Bagh-i-Jurram, bastante lejos de la urbe, donde intentaron emboscar a los defensores. Los atacaron desde el frente y la retaguardia, arrojándoles flechas antes de cargar con lanzas y espadas. Al anochecer, los conquistadores habían destruido a sus perseguidores y procedieron a acercarse a la puerta Qaliban y acamparon en Tanura, pero cuando cayó el Sol, se retiraron por precaución. Al amanecer, un general de la ciudad, Faridun Ghuri, esperó en la puerta con 500 soldados y resistió todo ese día los ataques de los invasores.
Nasawi contaba en su crónica que primero llegó el general (noyan) Baiju Bek (Baikhu, Baichu, Bo'orchu) con un gran ejército, sumándosele luego Ogedei y más tarde Chagatai y los generales Tolan Cherbi (Tolun Cherbi), Ustun Noyan y Kadan Noyan (Qada'an), reuniendo más de soldados, número aceptado por Abulghazi Bahadur. Bar Hebraeus señalaba que cuando Yochi partió de Otrar hacia Corasmia su ejército equivalía a unos hombres. Historiadores modernos indican que el ejército de Yochi se componía de tres tumenes y el de Chagatai y Ogodei de otros tantos.
Cuando un ejército mongol se aproximaba a una gran ciudad, lo primero que solía hacer era quemar las villas cercanas para que los aterrorizados campesinos huyeran a las urbes. Los miles de refugiados obstruían los caminos y cortaban el paso a los convoyes de suministros enemigos. La sobrepoblación causaba el rápido agotamiento de las reservas de alimentos, por lo que el hambre generaba epidemias, saqueos, motines y canibalismo dentro de las ciudades, llevando a que las guarniciones debieran matar a mucha de su propia gente para mantener el orden interno.
Cuando el ejército mongol llegó a la ciudad, sus jefes cabalgaron a su alrededor y acamparon formando un anillo. Empezaron a construir catapultas (manjanik), tortugas (mataris) y máquinas de asedio (dabbabat). Luego, enviaron emisarios para llamar a la población a que se rindiese mientras buscaron rocas para las maganas, pero como Corasmia no era un territorio rocoso, debieron conformarse con troncos (que hacen menos daño a una muralla). Los troncos fueron cortados en pedazos circulares y luego mojados con agua para darles mayor dureza. Sólo después de acabar de construir su maquinaria, los mongoles se acercaron a las murallas.
En una sección de su crónica, Juzjani mencionaba que Yochi llegó ante las puertas de la ciudad y decidió resistir. Nasawi escribió que Yochi llegó a Transoxiana después y envió emisarios a prometer misericordia si la ciudad se rendía sin luchar. De hecho, su división no realizó incursiones contra las poblaciones rurales de Corasmia, mostrándose más misericordioso que en otras regiones. Esto llevó a algunos defensores proponer que debían rendirse, pero se impuso la facción que deseaba resistir, incluso cuando el sah Mohamed II les envió una carta animándolos a negociar. Rechazada la propuesta de paz, Yochi marchó a unirse a sus hermanos en el asedio.