El referéndum republicano australiano, llevado a cabo el 6 de noviembre de 1999, fue un referéndum de dos preguntas para modificar la Constitución australiana. La primera cuestión preguntada era si Australia debería convertirse en una república, con un presidente designado por el parlamento, seguido de un modelo de designación bipartidista que había sido aprobado por la Convención Constitucional de 1998 celebrada en Camberra. La segunda cuestión preguntaba si Australia debería modificar su constitución para establecer un preámbulo. Durante algunos años, algunas encuestas de opinión habían sugerido que una mayoría del electorado estaba a favor de la instauración de una república. Sin embargo, el referéndum resultó en derrota para los republicanos debido a la sostenida oposición de grupos monárquicos y a la división entre republicanos sobre el método propuesto para la elección del presidente.

Antecedentes Australia es una monarquía constitucional bajo la constitución de 1901, con las tareas del monarca asumidas por el gobernador general designado por el gobierno australiano. El republicanismo ha persistido desde la época colonial, aunque en gran parte del , la monarquía ha sido muy popular. A principio de la década de 1990, el republicanismo devino en un asunto político de primer orden. El primer ministro laborista Paul Keating indicó sus deseos de instaurar una república para el centenario de la Federación de Australia en 2001. La oposición de la coalición nacional-liberal, liderada por Alexander Downer, aunque menos favorable al plan republicano, prometió convocar una convención constitucional para discutir el asunto. Con John Howard, la coalición ganó las elecciones federales de 1996 y estableció la convención para febrero de 1998.

La convención constitucional australiana de 1998 debatió la necesidad de cambiar la constitución de Australia para eliminar la monarquía de su papel en el gobierno y la ley. La convención consideró tres categorías como modelo para la selección del jefe del estado en la república australiana: elección directa, elección parlamentaria por una mayoría especial, y nombramiento por un consejo especial después de la nominación de primer ministro.

"En principio" se llegó a un acuerdo de la mayoría de delegados para una república australiana (aunque un bloque minoritario de monárquicos disintió). Tras una serie de votaciones, una mayoría de delegados que votaron a favor o en contra de la moción (monárquicos y algunos republicanos radicales se abstuvieron de votar) ratificaron la propuesta de modelo de nombramiento bipartidista del presidente para la república. La convención recomendó al primer ministro y al parlamento que el modelo y otros cambios relacionados en la constitución, aprobados por la convención, deberían refrendarse en un referéndum constitucional en 1999.

División del electorado

La mayoría de análisis avanzaron en dos razones principales para la derrota de los republicanos en el referéndum:

En primer lugar, que los australianos han sido tradicionalmente muy cautos en relación con propuestas de reforma constitucional. Desde 1906, solo 8 de 44 propuestas llevadas a referéndum fueron aprobados por la doble mayoría requerida por la constitución, es decir, (1) una mayoría en cada uno de los 6 estados y (2) una mayoría a nivel nacional.Sección 128 de la Constitution. En palabras de Robert Menzies, "conseguir un voto afirmativo del pueblo australiano en una propuesta de referéndum es una labor hercúlea".

En segundo lugar, la opinión pública varió ampliamente sobre el tema, y no fue una simple reacción positiva o negativa. Los principales grupos de opinión fueron:

Monárquicos tradicionales que basaban sus creencias, principalmente, en un apego por principios y/o sentimental a la monarquía, en parte basado en los lazos de unión con el Reino Unido, con la Mancomunidad de Naciones y la identificación personal con Isabel II y su familia. Principalmente gente mayor y de ámbitos rurales.

Monárquicos pragmáticos que mantenían que, cualquiera que fueran las debilidades del sistema actual, también tenía muchas fortalezas. El punto de vista de este grupo era que la monarquía constitucional proveía la base para un gobierno democrático estable, con el Gobernador General (representante nominal del monarca) actuando como un árbitro imparcial dentro del proceso político. Muchos desconfiaban de la clase política australiana y creían que la provisión de poderes ejecutivos a un político local resultaría en un jefe de Estado indeseablemente partidista, inestabilidad, dictadura o una posible repetición de la crisis constitucional australiana de 1975.

Republicanos pro cambio mínimo que reclamaban la eliminación de la monarquía, pero mantener el sistema tan inalterado como fuera posible, creando así una república parlamentaria. Dentro de este grupo se encontraba un pequeño grupo que apoyaba el ultra-minimalista modelo McGarvie aunque generalmente el modelo favorito de este grupo era la designación por mayoría de dos tercios de una sesión conjunta del parlamento.

Republicanos progresistas que querían un jefe del estado elegido directamente por el pueblo. Republicanos radicales, que veían la opción de cambio mínimo como un cambio estético y deseaban una revisión exhaustiva del actual sistema basado en el modelo de Westminster y posiblemente implementar un sistema presidencial o semipresidencial. Este era posiblemente el grupo principal más pequeño, pero prominente en el debate.

Votantes tácticos, que tomaron una visión a largo plazo y votaron en contra de sus ideales para evitar cambios más radicales en el futuro. Muchos monárquicos pragmáticos y tradicionales votaron "sí" a la república minimalista para evitar una república más radical. Muchos republicanos sentimentales votaron "no" con la esperanza de que en un futuro ganara una propuesta de referéndum más radical o populista.

No comprometidos. Como en todas las elecciones, una cierta proporción del electorado sigue sin estar unida a ninguna de las partes. Los votantes oscilantes no comprometidos pueden ser una fuerza decisiva en la conformación de los resultados electorales y del referéndum, especialmente en los países donde la votación es obligatoria.

Métodos alternativos para la elección del presidente

El proceso de cambio es visto como un factor importante para el resultado final en un referéndum. Hubo muchas propuestas para la elección del presidente. Elección por el parlamento federal exclusivamente. por los parlamentos federales y estatales (como en India) mediante sufragio directo como en Irlanda

Selección por el primer ministro por consenso entre el gobierno y la oposición por un consejo constitucional (conocido como el modelo McGarvie)

Diferentes grupos dentro de la causa republicana expresaron opiniones sobre cuál era preferible. Algunos de los cuales estaban comprometidos con una sola opción.

Los dos bandos

El 'Sí'

La campaña del "sí" estuvo encabezada por Malcolm Turnbull. Se dividió en detalle, pero sin embargo logró presentar un mensaje bastante unido y coherente y fue notable por alianzas poco probables entre opositores tradicionales - el ex primer ministro laborista Gough Whitlam y el ex primer ministro liberal Malcolm Fraser, por ejemplo, hicieron declaraciones conjuntas. Muchos otros australianos prominentes dieron apoyo al "sí", lo que entonces provocó denuncias de que se trataba de un movimiento "elitista" y que estaba apoyado por políticos más que por el pueblo. Viendo el supuesto de una república como bastante evidente y ampliamente apoyado por la población australiana, su publicidad se centró principalmente en el simbolismo positivo del republicanismo. La campaña del "sí" también fue vista como receptora del apoyo de los principales medios de comunicación australianos. El político y periodista británico Bill Deedes dijo en The Daily Telegraph en 1999: "rara vez he asistido a unas elecciones en ningún país, desde luego no en uno democrático, en el que los periódicos hayan mostrado un sesgo más desvergonzado. Todos ellos determinaron que los australianos deberían tener una república y usaron todos los medios para tal fin".Deeds, Bill; The Daily Telegraph; 8 November 1999

El 'No'

La campaña organizada por el "no" fue una mezcla de grupos monárquicos. Adicionalmente incluyó algún grupo republicano que no estaba satisfecho con el modelo propuesto, particularmente aquellos que abogan por una elección directa del presidente. Encabezada por Kerry Jones, la campaña del "no" se centró en los fallos percibidos por el modelo que se ofrecía, considerando a quienes apoyaban el "sí" como "élites", y manejando hábilmente tanto a los que eran aprensivos al cambio como a los que pensaban que el modelo no llegaba lo suficientemente lejos. Sus anuncios enfatizaban en no votar a "esta república", dejando implícito a los que querían una elección directa que un mejor modelo podría venir en el futuro.

Los elementos comunes en la campaña del "no" fueron la opinión de que el modelo propuesto era antidemocrático y llevaría a una "república de políticos", jugando a una desconfianza general hacia los políticos. Los seguidores del "no" pidieron más consultas, pero sin especificar qué pasos serían necesarios para asegurar esto.

Convención constitucional

El modelo con un jefe de Estado designado fue el aprobado por la Convención Constitucional y presentado en el referéndum. Fue ampliamente apoyado por republicanos minimalistas y por el establishment, incluyendo casi todo el Partido Laborista Australiano y por algunos políticos conservadores. Los republicanos progresistas, en general, se opusieron al modelo indirecto elegido, instando a la gente a votar en contra del referéndum. Los monárquicos de ambos tipos se opusieron.

La votación en la convención se abrió y se registró en Hansard. Hansard mostró que 73 delegados votaron a favor, 57 en contra y 22 se abstuvieron. Ningún delegado monárquico votó a favor.

La política de ACM (Australians for constitucional monarchy) y de otros grupos monárquicos, era oponerse a cualquier modelo republicano, incluyendo el minimalista modelo McGarvie. Algunos conservadores argumentaron que este sería el modelo más fácil de derrotar en un referéndum y por eso debería ser apoyado en la convención. Si los monárquicos hubieran seguido este consejo, el modelo McGarvie habría prevalecido en la convención. Varios republicanos que apoyaron la elección directa se abstuvieron de votar (como Ted Mack, Phil Cleary, Clem Jones y Andrew Gunter), permitiendo así que el modelo bipartidista tuviera éxito. Expusieron que el modelo sería derrotado en un referéndum, y se convocaría un segundo referéndum con la elección directa como modelo.

Aunque la moción fue aprobada ignorando a los que se abstuvieron, el modelo del referéndum no contó con el apoyo de la mayoría de los delegados, una condición que el primer ministro había exigido para convocar un referéndum. Debido a que el modelo fue apoyado abrumadoramente por los delegados republicanos, el primer ministro decidió llevar ese modelo a referéndum, una decisión aclamada con entusiasmo por los delegados del ARM y por los medios de comunicación.

Preguntas y resultados

Pregunta sobre la república Se preguntó a los electores si aprobaban:

Pregunta sobre el preámbulo Se preguntó a los electores también si aprobaban:

El preámbulo se habría redactado en inglés de la siguiente forma:

Resultados La sección 128 de la constitución australiana requiere una "doble mayoría" para aprobar una enmienda constitucional: una mayoría de estados (cuatro o más), y una mayoría de todos los votantes.[Commonwealth of Australia Constitution Act (Cth) sección 128 http://www.austlii.edu.au/cgi-bin/viewdoc/au/legis/cth/consol_act/coaca430/s128.html] Los votantes en los territorios solo cuentan en la segunda de esas mayorías.