María de la O Lejárraga García (San Millán de la Cogolla, La Rioja, 28 de diciembre de 1874-Buenos Aires, 28 de junio de 1974) fue una escritora y feminista española. También conocida como María Martínez Sierra, seudónimo que adoptó a partir de los apellidos de su marido, Gregorio Martínez Sierra, y bajo cuyo nombre escribió gran parte de su obra. Parte importante de sus escritos se firman como María Lejárraga. Diputada al Congreso por el PSOE por la circunscripción de Granada en 1933.

Biografía Primeros años María de la O Lejárraga García nació en el seno de una familia acomodada de San Millán de la Cogolla (La Rioja). A los cuatro años se trasladó con su familia a Carabanchel Bajo, a la calle de la Sombra, ya que su padre, Leandro Lejárraga Estecha, natural de Tormantos, era cirujano y ejerció la medicina en Madrid. Su madre, Natividad García Garay, natural de Madrid, se ocupó personalmente de la educación de sus hijos, siguiendo los programas educativos franceses. Estudió en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, donde tomó el primer contacto con las ideas pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza. Terminó sus estudios de Comercio en 1891, convirtiéndose en profesora de inglés para la Escuela de Institutrices y Comercio. Finalizó sus estudios de magisterio en la Escuela Normal de Madrid. Siendo estudiante, acudió al Congreso Pedagógico Hispano-Americano, donde apoyó los postulados educativos de Emilia Pardo Bazán. Ejerció como maestra entre 1897 y 1907. En 1905 viajó a Bélgica con una beca que le permitió conocer los sistemas educativos de este país, donde también conoció las Casas del Pueblo y, por tanto, las tesis socialistas.

Matrimonio y éxito teatral En 1899 publicó su primera obra: Cuentos breves, que fue acogida por su familia con frialdad. Eso y el hecho de ser maestra la impulsaron a ocultar su nombre bajo el nombre de su marido, con el que se casó en 1900. En 1901 publicaron la revista Vida Moderna, en la que publicaron tanto escritores modernistas como realistas.

Con Juan Ramón Jiménez fundaron la revista del modernismo poético Helios (1903-1904), donde publicaron, entre otros, a Emilia Pardo Bazán, Antonio Machado, Jacinto Benavente, los hermanos Quintero. Y en 1907 la revista Renacimiento, de corta duración pero gran calidad. Estas colaboraciones cimentaron una profunda amistad entre Lejárraga y Juan Ramón Jiménez. Ambas publicaciones estaban al corriente de las tendencias literarias europeas. Lejárraga era políglota y fue quien realizó la mayoría de las traducciones inglesas y alguna francesa aparecidas en Renacimiento.

Lejárraga dejó su labor docente y pidió la excedencia en 1908 para dedicarse de lleno a la literatura. Su obra Canción de cuna, estrenada en 1911 y firmada por su marido Gregorio Martínez Sierra, recibió el premio de la Real Academia Española como la mejor obra de la temporada teatral 1910-1911. De las obras escenificadas en Madrid entre 1929 a 1931, al menos veinte eran suyas. Esto muestra el éxito de público y el interés de la crítica. Además, la "Compañía cómico-dramática Martínez Sierra", dirigida por su esposo, no solo representó en España sino que hizo varias giras por Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos e Iberoamérica. En los programas de las funciones aparecían los nombres de ambos. Cuando su esposo estaba fuera, era ella quien se encargaba de los negocios relacionados con su teatro, el Teatro Lara.

También colaboró con literatos consagrados como Eduardo Marquina, en su obra El pavo real, o con Carlos Arniches, en La chica del gato, que posteriormente fue llevada al cine. En 1914 Lejárraga realizó el libreto de Margot, con música de Joaquín Turina, un drama lírico en tres actos.

El matrimonio entró en contacto con Manuel de Falla en París en 1913 a instancias de Joaquín Turina. Tras volver este a Madrid comenzaron a colaborar en varios proyectos. En 1915 se estrenó El amor brujo, que combinaba música y danza con música de Falla y libreto de Lejárraga en el Teatro Lara de Madrid. Con esta obra querían expresar el alma del pueblo gitano. Para crearlo, Falla tocaba fragmentos de la partitura y Lejárraga describía el tono emotivo del pasaje. Viajaron juntos a Granada, ciudad que conocía Lejárraga en profundidad, donde dieron los toques finales. La protagonista fue Pastora Imperio.

La vinculación de Lejárraga con Granada fue siempre estrecha, especialmente desde que escribiera, en los primeros años del siglo, su libro "Granada, guía emocional", aunque Daniel Eisenberg ha sugerido que fue obra de su esposo."Una temprana guía gay: Granada (Guía emocional), de Gregorio Martínez Sierra (1911)" en Erotismo en las letras hispánicas. Aspectos, modos y fronteras, ed. Luce López-Baralt y Francisco Márquez Villanueva, México, El Colegio de México, 1995, pp. 111-120, recuperado 15-10-2014

Pese a la ocultación de su nombre había sospechas sobre la verdadera autoría de las obras. En 1930, Gregorio firmó un escrito en el que reconocía la coautoría de su mujer, pero él reclamaba estos derechos para sí. Incluso se ha reconocido que obras de otros autores, como fue el caso de El pavo real de Eduardo Marquina, fueron también escritas por Lejárraga y que Marquina contribuyó exclusiva o primordialmente a su versificación lo que evidenciaría la criptoginia.

Feminismo y política Sus ideas sobre la acción de las mujeres en la sociedad se articularon en torno a dos elementos: el sexo y la clase social. La maternidad y lo doméstico son temas recurrentes en sus escritos, pero siempre vinculándolos a la individualidad femenina como ciudadana de pleno derecho. Puso especial atención en las mujeres de clase media. En 1914 publicó Cartas a las mujeres de España y, en 1917, Feminismo, feminidad y españolismo además de colaboraciones en prensa en las que destaca "La mujer Moderna" de Blanco y negro. thumb|left|240px|María de la O (1928), retrato de María de la O Lejárraga, realizado por Julio Romero de Torres. Museo Julio Romero de Torres. Participó en la fundación de varias asociaciones feministas. En 1917 participó en la creación de la UME o Unión de Mujeres de España, que duró dos años, junto a la marquesa del Ter; en 1920 viajó a Ginebra como delegada de España al VIII Congreso de la International Woman Suffrage Alliance donde colaboró en la redacción de una carta de derechos femeninos: reconocimiento de la igualdad política, administrativa y civil de los dos sexos a nivel nacional e internacional. Fue un miembro activo de la Sociedad Española de Abolicionismo participando en múltiples mítines. Esta sociedad estaba en contra de la reglamentación de los prostíbulos.

En 1926 participó en la fundación del Lyceum Club que presidió María de Maeztu, junto a Victoria Kent y Zenobia Camprubí, entre otras.Se inauguró con 150 socias de todas las tendencias y en él participó también Elena Fortún, a la que Lejárraga animó en su vocación literaria. El Club tenía una gran biblioteca dirigida por ella.

Feminista convencida, se afilió en 1931 al PSOE. Comenzó su labor de propagandista republicana, sobre todo entre las mujeres, con el ciclo de cinco conferencias La mujer ante la República que tuvieron lugar en el Ateneo de Madrid del 4 al 18 de mayo de 1931. En estas conferencias trató de desterrar los miedos que suscitaba el nuevo régimen, sobre todo los religiosos. Cada conferencia tenía un tema específico: así, Realidad era sobre la nueva realidad de la patria; Egoísmo se basaba en la defensa de la República; Religión, sobre la cuestión religiosa; Federación, sobre las autonomías y Libertad, sobre la reivindicación de los derechos de las mujeres. Esta última estaba articulada en dos partes: lo que la mujer había sido hasta entonces y lo que debía ser en el futuro. Para ello revisó exhaustivamente los Códigos Penal y Civil. Por este ciclo de conferencias, el Lyceum celebró en El Retiro un homenaje en su honor recaudando 600 pesetas que ella entregó a los obreros sin trabajo. En 1932 se organizó otro curso de conferencias en las que se analizó la situación política. Lejárraga participó con una conferencia cuyo título era Dudas del momento.

Promovió, junto a Pura Maortua y María Rodrigo, la Asociación Femenina de Educación Cívica, que comenzó sus actividades en 1932. Las veinte amigas que se reunieron querían que la Asociación no solo fuera instrumento de reivindicación feminista sino también hogar espiritual y material para las trabajadoras, sobre todo de clase media. Para ello habría espacios, conferencias, cursos y talleres. En seis meses tenían ya 600 socias. Propugnaba la alianza de las asociaciones feministas y, por ello, estuvo en la publicación de la revista Cultura integral y femenina que tuvo un gran éxito. En la Cívica también se intentó la renovación teatral con la creación del Club Anfistora, dirigido por Pura Maortúa y Federico García Lorca, que funcionó con éxito desde el otoño de 1933 hasta comienzos del 34.

En 1933 fue elegida diputada al Congreso de la República por Granada dentro de la candidatura socialista y fue designada vicepresidenta de la Comisión de Instrucción Pública. Intervino en asuntos generales, oponiéndose a los proyectos de ley para ampliar las plantillas de los Cuerpos de Seguridad y de la Guardia Civil, y al de derogación de la ley de Términos Municipales, porque entendió que eran iniciativas injustas con un «pueblo español hambriento que pide trabajo con urgente necesidad». En 1936 ocupó la representación de la República Española en Suiza como Agregada Comercial del Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio.

También fundó y participó en la dirección del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, presidido por Dolores Ibárruri. En esta organización también participó como delegada en el Congreso Mundial de París la también escritora y periodista Consuelo Álvarez Pool, Violeta, en 1934. Lejárraga colaboró en la revista Mujeres, de esta asociación.

Exilio y muerte En noviembre de 1936 ocupó el puesto de Agregada Comercial de la Legación de España en Berna. En mayo de 1937 fue nombrada secretaria de la delegación gubernamental española en la XXIII conferencia de la Oficina Internacional de Trabajo. Posteriormente se hizo cargo de una colonia de niños de la guerra en Bélgica y tras el cambio de la jefatura del gobierno en 1937, con la sustitución de Largo Caballero por Juan Negrín, fue cesada en su cargo y se trasladó a su casa cerca de Niza.

Al término de la Guerra civil inició un largo exilio por Francia, México y Argentina, donde finalmente falleció en 1974.

Volvió a escribir en 1948 tras una complicada operación de cataratas y un año después de la muerte de su marido. Empezó a firmar con el nombre de María Martínez Sierra y tuvo que reclamar la autoría de su obra para poder cobrar los derechos de autor que habían pasado a la hija de este.

En 1950 viajó a Nueva York y más tarde a California, para entrevistarse con productores de Hollywood. Allí escribió una comedia para niños, Merlín y Vivian o la gata egoísta y el perro atontado, que le fue rechazada. Sin embargo, ella vio su similitud con la película La dama y el vagabundo. Desencantada, viajó a México donde tradujo para las editoriales Aguilar y Grijalbo. Colaboró en la prensa y habló en el Ateneo Español. Por problemas de salud se trasladó a Buenos Aires, donde seguiría escribiendo hasta su muerte.

Obra literaria

Libretos musicales