thumb|300px|Representación de disturbios cartistas. El cartismo (Chartism, en inglés) fue un movimiento popular radical que surgió en Reino Unido entre 1838 y hasta 1848 y que expresaba la agitación de la clase obrera, debido a los cambios derivados de la Revolución Industrial, la coyuntura económica y las leyes promulgadas por el Parlamento británico. Al igual que el ludismo, el cartismo fue un movimiento propio de la primera etapa del movimiento obrero, pero, a diferencia de aquel, tuvo una índole esencialmente política. Obtuvo su nombre de la Carta del Pueblo (People's Charter), un documento escrito el 7 de junio de 1837 en el British Coffee House de Londres, que fue enviado al Parlamento del Reino Unido en 1838, señalando las seis peticiones: Sufragio universal masculino (a los hombres mayores de 21 años y sin antecedentes penales). Voto secreto. Sueldo anual para los diputados que posibilitase a los trabajadores el ejercicio de la política. Elecciones anuales al parlamento que, aunque pudiera generar inestabilidad, evitaría el soborno. La participación de los obreros en el Parlamento mediante la abolición del requisito de propiedad para asistir al mismo. Establecimiento de circunscripciones iguales, que asegurasen la misma representación al mismo número de votantes.

El movimiento tuvo especial fuerza en el noreste y norte de Inglaterra, en el denominado Black Country y en el sur de Gales. El gobierno británico y la burguesía se opusieron desde un primer momento al movimiento, que fue finalmente suprimido.

Historia Las primeras protestas tuvieron lugar con la promulgación de la Ley de Reforma electoral de 1832 (Reform Bill). Las quejas de este grupo crecieron en intensidad con la aprobación posterior de la Ley de Enmienda a las leyes sobre los pobres (Poor Law Amendment Act) de 1834. Esta ley pretendía abolir la asistencia social y convertir los asilos para pobres en una especie de penitenciarías. Los diputados radicales apoyados por trabajadores comenzaron el movimiento. Sus peticiones iban dirigidas a conseguir una política más democrática en el Parlamento Británico; pensaban que si el pueblo entraba en el Parlamento se conseguiría reducir el número de horas de trabajo y un aumento de los salarios. 200px|thumb|Bandera propuesta para la «República Británica» usada por el Cartismo.

En el año 1836 se formó en Londres la London Working Men´s Association (Asociación de Hombres Trabajadores de Londres), bajo la presidencia de William Lovett (1800-1877), un artesano ebanista, lo que permitió impulsar al movimiento. Los estatutos de la Asociación declaraban que su principal objetivo era la obtención del sufragio universal. Para ello se programó una campaña de agitación y se fueron creando numerosas asociaciones por todo el país que se agruparon en el National Union of the Working Classes (Sindicato Nacional de Clases Obreras).

La Revolución Industrial inglesa es uno de los procesos más importantes de la historia contemporánea y que tuvo como resultado una paulatina, pero profunda serie de cambios a todos los niveles. Las innovaciones tecnológicas posibilitaron la introducción de maquinaria —que sustituyó al ser humano— y dieron lugar a la aparición del mundo fabril además de la consolidación del capitalismo industrial. Ante tales trasformaciones, desde finales del XVIII la masa obrera comenzó a tomar conciencia de su paupérrima situación y a rechazarla; primero mediante el tradeunionismo con demandas laborales, luego con el ludismo a través de la destrucción de máquinas (con más carga moral y organizativa de la que pudiera parecer) y ya en 1838 con el cartismo, reivindicando además de las laborales mejoras políticas. A pesar de la corta duración de la aventura cartista —una década—, su significación histórica como movimiento innovador que supo conciliar lo laboral y lo político es innegable.

De forma simultánea al desarrollo de los sindicatos en Gran Bretaña, los obreros se orientaron hacia la lucha política, con el objetivo de conquistar la igualdad de derechos para todos los ciudadanos. De ese modo, surgió el cartismo, un movimiento de masas, cuyo auge se produjo entre 1838 y 1848, y que proponía conseguir los derechos políticos para los trabajadores.

En el año 1838, la Asociación de Trabajadores de Londres, dirigida por William Lovett, elaboró la Carta del Pueblo, en la que se reclamaba el sufragio para todos los varones mayores de veintiún años, el voto secreto, elecciones parlamentarias anuales, la abolición de los requisitos de propiedad para ser miembro del Parlamento, la asignación de un sueldo a los parlamentarios y distritos electorales equitativos.

El cartismo movilizó a la mayoría de los trabajadores y de las clases populares con un objetivo político claro: la democratización del Estado. La primera petición al Parlamento que se hizo por el movimiento, se presentó en 1839, respaldada por más de un millón de firmas. El Parlamento británico rechazó por tres veces las peticiones y el gobierno reprimió con dureza las huelgas e intentos de insurrección de los sectores más radicales del cartismo.

La mencionada petición fue presentada en la mencionada y en varias oportunidades más al Parlamento siendo rechazada las mismas veces que se la presentó. Si bien no consiguieron sus objetivos iniciales, los cartistas obtuvieron varios éxitos parciales que fueron considerados logros tan importantes como las peticiones, entre ellos se destacan: reducción de la jornada laboral a 12 horas diarias, luego ese valor descendió a 10 y muy especialmente resultaron buenos a la hora de la concientización de los trabajadores en términos políticos.

Los defensores del cartismo pensaban que cuando los trabajadores alcanzasen el poder político, podrían adecuar las leyes a sus intereses de clase. La duración de este movimiento abarcó una década, entre 1838 y 1848, aunque las reuniones del movimientos continuaron hasta 1852. Se manifestó en tres oleadas: 1838, 1842 y 1848.

La denominación que tomaría, Cartismo o Chartismo, devino de la Carta del Pueblo o The People’s Charter, que fuera un documento que en el año 1838 se envió al Parlamento Británico y en el cual se incluían seis peticiones básicas e irrenunciables que el mencionado movimiento reivindicaba: sufragio universal para los hombres mayores de 21 años que estuviesen en su sano juicio y no contasen con antecedentes penales, voto secreto, sueldo anual para aquellos diputados que hicieren posible a los trabajadores el ejercicio de la política, reunión anual del Parlamento para evitar el soborno, participación obrera en el Parlamento, abolición del requisito de propiedad para asistir al Parlamento y el establecimiento de iguales circunscripciones que garanticen la equitativa representación al mismo número de votantes.

Aunque el cartismo como movimiento no logró sus peticiones, tampoco fue un fracaso. Se trató de una experiencia importante para la clase obrera que a partir de este momento empezaría a exigir mejores condiciones, consciente del destacado rol que ocupaban dentro de la sociedad, y que empezaría a apoyarse en las clases medias, ya que después de esta experiencia se dieron cuenta de que no podrían conseguir las reformas políticas necesarias para democratizar el sistema inglés sin su apoyo. Con el tiempo, cinco de las reivindicaciones cartistas fueron incorporadas a la vida política británica, excepto las elecciones anuales al parlamento que continuó hasta 1848.

Antecedentes Económicamente, se daba una situación complicada: se arruinaron muchas cosechas por la plaga de las patatas, lo cual derivó en un periodo de carestía, y también había una crisis de la industria fabril. En Inglaterra, el movimiento obrero tenía más fuerza que en otros países, pues aunque las asociaciones obreras no estaban permitidas, tampoco estaban prohibidas (se derogaron las Combination Acts en 1824). Las Trade Unions, asociaciones de trabajadores según su oficio, tenían una importancia significativa desde la creación de la Unión General Labour en 1838. Además, hubo varios precedentes del movimiento cartista en el contexto agrario: Movimiento del Captain Swing. Nace en Kent y se extiende por Inglaterra en 1830, y consiste básicamente en la destrucción de máquinas agrarias que, según los seguidores del ficticio capitán, quitaban el trabajo a los jornaleros. También tomaron otras medidas, como dirigirse al rey o la destrucción de cosechas. El movimiento acabó con una represión durísima. También hay que tener en cuenta el movimiento ludita, aunque este era de carácter urbano. Se formó una sociedad en el condado de Dorset a comienzos de la década de 1830, formada esencialmente por jornaleros. Formaron una sociedad amistosa de obreros agrícolas cuyos miembros juraron mantener el secreto. Sus líderes, los Mártires de Tolpuddle, fueron arrestados por conspiración y condenados al destierro a Australia. (en inglés) «Political Marching: What's at risk?» BBC. Consultado el 31 de enero de 2013.

En cuanto a las leyes que hicieron surgir el movimiento, destacan: La Septennial Act de 1715. Establecía que las elecciones al parlamento se celebrarían cada siete años. La Reforma de las Leyes de 1832. Se intentaron redistribuir los escaños para eliminar los burgos podridos y aumentar el número de votantes, para que llegase a las clases burguesas medias. En la práctica fue una decepción, pues no amplió el número de votantes. Las Leyes Obreras de 1833, que limitaban el trabajo infantil y obligaban a los empresarios a instalar escuelas religiosas junto a las minas. Su cumplimiento no era muy estricto. Las Leyes de Pobres (Poor Laws) de 1834. Son una serie de normas que formaban un sistema de ayuda legal a los pobres ingleses financiado con impuestos. Proporcionaban ayudas a los pobres, pero les prohibía mendigar fuera de sus parroquias de origen. La ley no es bien acogida ni por productores ni por los trabajadores, pues limitaba el movimiento de mano de obra.

El mayor impulso para el cartismo fue la Asociación de Trabajadores de Londres (ATL) (London Working Men's Association), creada en 1836 por Henry Hetherington, William Lovett y James Watson. El cartismo también recibió apoyo de algunos diputados radicales del Parlamento, como Tobias Perry, que en noviembre de 1837 creó el periódico The Northern Star en Leeds. Este periódico fue muy importante porque tenía una gran tirada y llegaba a mucha gente; los que sabían leer se lo leían a los que no.

Desarrollo Primera oleada Junto al Ludismo (movimiento obrero contemporáneo al Cartismo, cuyo foco de ataque eran las máquinas con las que trabajaban los obreros), el Cartismo está considerado como un movimiento propio de la primera etapa del movimiento obrero, aunque, a diferencia del Ludismo su esencia fue eminentemente política.

Los defensores del cartismo pensaban que cuando los trabajadores alcanzasen el poder político, podrían adecuar las leyes a sus intereses de clase. El 28 de febrero de 1837 William Lovett (que reclamó el derecho al sufragio universal en 1831, basándose en que si los obreros producían la riqueza del país tenían derecho a participar en la vida política), escribe los 6 puntos de la People's Charter, en nombre de la Asociación de Trabajadores de Londres. Vuelve a tener presencia política la Unión Política de Birmingham de Thomas Attwood. Esta organización buscaba la ampliación del derecho a voto y la redistribución del sufragio (por los burgos podridos). Entonces, el Cartismo ni fue un éxito, pero tampoco un fracaso, podríamos decir que se trató de una experiencia importante para la clase obrera que a partir de este momento empezaría a exigir mejores condiciones, consciente del destacado rol que ocupaban dentro de la sociedad.