Una crisis política comenzó a evolucionar en Túnez tras el asesinato del líder izquierdista Mohamed Brahmi el 25 de julio de 2013, en el marco de la transición del país hacia la democracia tras el derrocamiento de Zine El Abidine Ben Ali y la llegada al poder de la Troika, una coalición pluralista de tendencia demócrata islámica que accedió al poder en las primeras elecciones libres para una Asamblea Constituyente. Durante este período, la oposición predominantemente secular del país, agrupada en el Frente de Salvación Nacional, organizó varias protestas contra la alianza, que estaba dominada por el movimiento islamista Ennahda de Rachid Ghanuchi, seguido por el partido de centro Congreso para la República, del Presidente transitorio Moncef Marzouki. La crisis gradualmente disminuyó después de que el Jefe de Gobierno Ali Laarayedh, de Ennahda, dimitiera y diera paso a un gobierno tecnocrático e independiente, y una nueva constitución fuera adoptada en enero de 2014. Finalizando ese año, la oposición obtuvo la victoria en las primeras elecciones legislativas y presidenciales bajo la nueva constitución y, el 31 de diciembre, Béji Caïd Essebsi tomó posesión como Presidente de la República, cerrando con éxito la transición democrática.
Muchos incidentes alimentaron las protestas incluyendo el asesinato de los prominentes líderes seculares Chokri Belaid el 6 de febrero de 2013 y Mohamed Brahmi el 25 de julio. Otros factores incluyen el fracaso del gobierno para lidiar con el surgimiento de grupos salafistas de línea dura, incluyendo Ansar al-Sharia, a quien se creía culpable de los asesinatos, así como muchos otros ataques contra el personal de seguridad y demás instituciones estatales. Esto incitó al gobierno a enumerar al grupo como organización terrorista en medio de la creciente presión de los grupos de oposición.
Las protestas se intensificaron el 23 de octubre de 2013, cuando miles de manifestantes salieron a las calles pidiendo que el gobierno dimitiera horas antes de las conversaciones entre la coalición islámica gobernante y los líderes de la oposición que concluyeron con Ennahda prometiendo dimitir en tres semanas, poniendo fin a un mes estancamiento político. A cambio de la renuncia de Ennahda, la oposición abandonó su propuesta inicial de declarar a Túnez un estado laico, y se mantuvo al Islam como religión de estado, bajo la condición de que se implementara la libertad de culto. El 29 de enero de 2014, luego de la aprobación de la constitución, el gobierno fue reemplazado por otro, provisional, dirigido por Mehdi Jomaa, que se mantuvo hasta después de las elecciones legislativas celebradas ese año.
Antecedentes Revolución tunecina
Un período de resistencia civil caracterizado por disturbios y manifestaciones tuvo lugar en todo el país tras la autoinmolación de Mohamed Bouazizi el 17 de diciembre de 2010, viéndose alimentado por el alto desempleo, la corrupción, la represión política y las pobres condiciones de vida. El 14 de enero de 2011, bajo la presión internacional y al borde de una guerra civil, el dictador Zine El Abidine Ben Ali, gobernante desde 1987, huyó del país. Entre enero y febrero de ese mismo año, el régimen unipartidista de facto de la Agrupación Constitucional Democrática fue disuelto por el presidente provisional Fouad Mebazaa, siendo el partido también desmantelado en marzo, y renunciando también el Primer ministro Mohamed Ghannouchi, iniciándose la transición del país hacia una democracia pluralista. Simultáneamente, y viéndose inspirados por el proceso tunecino, se dio inicio a la Primavera Árabe, una serie de protestas desatadas en la mayor parte del mundo árabe contra diversos gobiernos de corte autoritario, siendo derrocado también Hosni Mubarak en Egipto, y desatándose una guerra civil contra Muamar el Gadafi en Libia, que culminaría con su derrota y muerte en octubre de ese mismo año.
Asamblea Constituyente y nuevo gobierno
El 23 de octubre de 2011 se celebró una elección para una asamblea constituyente que tenía 217 escaños, siendo considerados estos comicios libres y justos a pesar de la poca participación. Ennahda, un partido islamista de derecha cuyo líder, Rachid Ghanuchi, había sido uno de los principales opositores a los regímenes autoritarios de Habib Burguiba y Ben Ali, obtuvo mayoría simple con el 41% de los escaños y el 37% del voto popular, siendo seguido por el Congreso para la República, de Moncef Marzouki, que obtuvo el 13.4% de los escaños. Se formó entonces una coalición entre Ennahda, el CPR y el partido Ettakatol, conocida como Troika (Tríada o Triunvirato). Hamadi Yebali fue elegido Jefe de Gobierno, y Marzouki Presidente de la República hasta que se aprobara la nueva constitución.
Durante la mayor parte de su existencia, Ennahda había sido un partido ilegalizado por el régimen secularista de Ben Ali, siendo su más destacada participación electoral en las elecciones legislativas de 1989, cuando varios candidatos independientes se presentaron por parte del movimiento, obteniendo poco más del 10% de los votos. Después de esto, cerca de 25.000 activistas del partido fueron detenidos por las fuerzas del régimen, por lo que el movimiento respondió atacando la sede de la Agrupación Constitucional Democrática, asesinando a un hombre y echándole ácido en la cara a otros, lo que hizo que generalmente se identificara al partido como una organización islámica extremista.
Después de la revolución, Ennahda se describió como un partido "islamista moderado" (identificándose con los partidos demócrata cristianos de Occidente) defendiendo la democracia, reconociendo el pluralismo político y aceptando las relaciones con los países occidentales. Sus seguidores consideraron entonces al partido como un ejemplo de cómo se puede lograr un equilibrio entre la modernidad y el islamismo, mientras que sus críticos lo veían como una amenaza al secularismo en Túnez, que a menudo era considerado como el estado árabe más secular. Además, los principales dirigentes de Ennahda han intentado repetidamente tranquilizar a los tunecinos preocupados por la democracia y los derechos humanos. Sin embargo, el Movimiento fue acusado de haber sido moldeado por el salafismo y de estar asociado con los Hermanos Musulmanes de Egipto. Opositores recordaron episodios de la década de 1980 en los que miembros de Ennahda atacaron jóvenes con ácido por "vestirse indecentemente" como una advertencia de que, si Ennahda accedía al poder, habría mucha represión religiosa. También se creía que el propio Rachid Ghanuchi, cofundador del partido, tenía un largo historial de violencia a sus espaldas. Tras la expulsión de Ben Ali, el partido fue legalizado y Ghanuchi fue recibido por una multitud de cerca de mil personas a su regreso al país después de veintidós años de exilio en Europa.As Tunisians Cheer Egypt, Islamist Leader Returns, NPR, 30 January 2011
Causas de la crisis 260px|thumb|Los políticos socialistas tunecinos asesinados en 2013, Chokri Belaid (izquierda) y Mohamed Brahmi (derecha). Las protestas fueron alimentadas por asesinatos políticos a gran escala, sobre todo el asesinato del líder del Movimiento de los Patriotas Demócratas Chokri Belaid el 6 de febrero de 2013 y del líder del Movimiento Popular y miembro del parlamento Mohamed Brahmi el 25 de julio de 2013. De ambos asesinatos el principal sospechoso fue Boubacar Hakim, un salafista de línea dura actualmente buscado bajo acusaciones de contrabandear armas para grupos extremistas desde la inestable Libia, sumida en un conflicto bélico desde la caída del gobierno socialista de Muamar el Gadafi.
Asesinato de Chokri Belaid El 6 de febrero de 2013, Chokri Belaid salía de su casa en su camino a la sede del Sindicato General de Trabajadores de Túnez para una reunión con su secretario general cuando recibió cuatro disparos por parte de un pistolero a bordo de una moto, conducida por un segundo cómplice. Belaid fue rápidamente llevado a la clínica más cercana, pero los médicos no pudieron salvarlo y fue declarado muerto al momento de su llegada. El actual secretario general del partido de Belaid y líder de la coalición de izquierda Frente Popular, Ziad Lakhdhar, declaró en un comunicado: "Chokri Belaid fue asesinado hoy por cuatro balas en la cabeza y el pecho [...] los médicos nos dijeron que ha muerto. Es un día triste para Túnez". También se informó de que Belaid había recibido varias amenazas de muerte antes de su asesinato, y varios partidarios del Frente Popular acusaron al gobierno de la Troika de no proteger adecuadamente a los líderes de las diferentes facciones políticas durante el proceso de transición, pues Belaid había denunciado las amenazas contra él y otros miembros de su partido semanas antes del ataque. Belaid siempre había atacado a las "Ligas para la Protección de la Revolución" (LPR), una organización nacional alineada con el gobierno que pretendía erradicar a los restos del régimen de Ben Ali, pero estaban acusados de cometer actos violentos contra los grupos de la oposición, y afirmó que había grupos dentro de Ennahda que incitaban a la violencia y que los comités de la LPR eran herramientas utilizadas por el gobierno y sus islamistas aliados para deshacerse de la coalición izquierdista. La noche antes del incidente, Belaid había aparecido en una entrevista en el programa político Nessma TV de Túnez, y había declarado: "Rachid Ghanuchi considera que las ligas son la conciencia de la nación, así que la defensa de los autores de la violencia es clara, todos los que se oponen a Ennahda se convierten en blanco de la violencia".
Después del asesinato, miles de manifestantes de izquierda y opositores a Ennahda se reunieron frente al edificio del Ministerio del Interior en Túnez, llevando el ataúd de Belaid, y gritaron: "El pueblo demanda la caída del régimen" (en árabe: Ash-shab yurid isqat an-nizam) la principal consigna de la Primavera Árabe. El día se volvió violento cuando algunos de los manifestantes arrojaron piedras a la policía, que respondió usando gas lacrimógeno para dispersar los mítines.
Asesinato de Mohamed Brahmi El 25 de julio de 2013, Mohamed Brahmi fue asesinado a tiros en su coche frente a su casa en la ciudad de Túnez por pistoleros desconocidos en una moto frente a su esposa Mbarka y su hija Belkis, que fueron testigos de la tragedia. El incidente ocurrió cuando Túnez celebraba el "Día de la República" con el aniversario número cincuenta y seis de la abolición de la monarquía en el país. Brahmi fue trasladado al Hospital Charles Nicolle, donde murió a las pocas horas. Su ataúd fue desfilado por la Avenida Habib Burguiba por varios de sus partidarios, su esposa y su hija, vociferando la consigna: "¡Abajo el gobierno de los islamistas!" y acusando directamente a Ennahda del asesinato.Daragahi, Borzou. Salafist identified as suspect in Tunisia assassination. Financial Times. 26 July 2013. Cientos de partidarios también protestaron en la ciudad natal de Brahmi, Sidi Bouzid. Durante el funeral de Brahmi, los manifestantes pidieron que el gobierno fuera destituido, mientras que la policía les disparaba gases lacrimógenos. Según una declaración hecha por el Fiscal de Túnez con respecto a la autopsia del cadáver de Brahmi; "la muerte se debió a catorce disparos, seis en el torso y ocho en la pierna izquierda". El asesinato de Brahmi fue condenado por muchos líderes internacionales, entre ellos la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Navi Pillay y el presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz, quien dijo en una declaración: "Estoy profundamente entristecido al saber del asesinato despreciable de nuestro colega Mohamed Brahmi. Condeno este asesinato en los términos más firmes".
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