La Semana Grande o Aste Nagusia es la principal fiesta de Bilbao, que se celebra anualmente durante nueve días a partir del sábado siguiente al 15 de agosto, festividad de la Asunción de Nuestra Señora.

Su origen se remonta a finales del . Hasta la década de 1970, la mayoría de actividades consistían en espectáculos de pago como ópera y tauromaquia, así como actos religiosos de gran solemnidad. Especialmente a partir del final de la dictadura de Francisco Franco, a las actividades anteriores se añadieron exhibiciones de deporte rural vasco, danzas vascas, versolarismo y txistularis. A partir de 1978 se implantó el modelo festivo que se mantiene en la actualidad, basado en la participación popular, con las konpartsas como referentes.

Historia Origen Los orígenes de la Semana Grande se sitúan en el . Bilbao, que entonces vivía un intenso proceso de industrialización y crecimiento, fue configurando unas fiestas patronales ligadas a la festividad de la Virgen de Begoña. En este contexto, la inauguración de la plaza de toros de Vista Alegre en 1882 consolidó definitivamente el mes de agosto como el centro del calendario festivo bilbaíno. Desde finales del XIX, la ciudad celebraba entonces un variado conjunto de actos que incluía música en el Arenal, ferias y atracciones, espectáculos populares, regatas en la ría, actividades religiosas y también festejos taurinos que atraían público de toda la región. El término “Semana Grande” comenzó a utilizarse para designar este amplio programa veraniego, que combinaba tradición y modernidad.

Durante las primeras décadas del , la Semana Grande se consolidó como una cita imprescindible en la vida bilbaína. Las calles se llenaban de público con motivo de conciertos, verbenas y atracciones, mientras que la ría acogía competiciones deportivas y exhibiciones náuticas. Era una fiesta que reflejaba tanto la vitalidad de la ciudad industrial como su capacidad para reunir a gentes diversas en torno a la cultura, la música y el ocio. En aquellos años, el calendario festivo bilbaíno fue ganando prestigio y atrayendo visitantes de otras localidades.

Tras la Guerra Civil y durante el franquismo, la Semana Grande mantuvo su importancia en la vida de la ciudad, aunque con un carácter más institucional y oficial. El programa seguía ofreciendo verbenas, conciertos, espectáculos, actividades religiosas y una gran afluencia de público en las calles, pero con menor margen para la innovación o la participación espontánea. Aun así, se fue consolidando la idea de que Bilbao, llegada la segunda quincena de agosto, debía volcarse en su fiesta mayor.

En 1973, bajo la organización y patrocinio de El Corte Inglés, tuvo lugar la Semana del Deporte Rural Vasco, que ofreció exhibiciones gratuitas de herri kirolak con los mejores deportistas del momento. La gran acogida popular que tuvo hizo que Quico Mochales, entonces relaciones públicas de los grandes almacenes, propusiese a la alcaldesa franquista Pilar Careaga una apertura de las fiestas de agosto, con el objetivo de acercarlas a los ciudadanos.

Sin embargo, la idea de Mochales fue rechazada por la alcaldesa, y es ya en 1977 cuando Zorion Eguileor, periodista y locutor de radio, lanzó desde su programa la idea de realizar una kalejira o pasacalles, para iniciar así unas futuras fiestas más populares y participativas. El éxito de la convocatoria superó al propio Eguileor y ese día se dieron cita en la calle unas 5000 personas, hombres y mujeres de todas las edades, dantzaris y txistularis.

Aprovechando este éxito, se presentó de nuevo la propuesta de Mochales al alcalde en funciones, José Luis Berasategui. La propuesta se basaba en un concurso de ideas, titulado Hagamos populares las Fiestas de Bilbao, y finalmente fue aceptada, convocándose por el Ayuntamiento de Bilbao y bajo el patrocinio de El Corte Inglés.

En este mismo año, con una gestora municipal en el Ayuntamiento y con un alcalde en funciones, José Luis Berasategui, que no se presentaría a las elecciones, se volvió a presentar la propuesta, y esta vez sí fue aceptada. El concurso de ideas “Hagamos populares las Fiestas de Bilbao” fue finalmente convocado por el Ayuntamiento de Bilbao y patrocinado por El Corte Inglés. El prólogo fue el siguiente:Las Fiestas de Bilbao. Durante años y tradicionalmente se ha asegurado que carecen de la autenticidad de una participación popular. Que las Fiestas de Bilbao, en definitiva, no son populares. No trascienden al gran público de Bilbao porque el pueblo no participa en ellas. Repetidamente se ha tratado el tema en nuestros medios de comunicación social, en el sentido de que las fiestas en su espíritu y argumento más popular, deben representar el tipismo y la personalidad de un pueblo.

Por ello, El Corte Inglés con la colaboración del Ayuntamiento de la Villa y la participación de los medios informativos, convoca el presente Concurso de Ideas bajo el lema “Hagamos populares las Fiestas de Bilbao”.

Somos los propios bilbaínos quienes debemos aportar, sugerir, las ideas realizables de unos festejos eminentemente populares, que satisfagan a las gentes de nuestros barrios, a la comunidad toda de los vecinos de Bilbao y que respondan a la expresión más sincera de conseguir, entre todos, “hacer un Bilbao mejor”.

Ahora tenemos la oportunidad de hacer algo positivo, de construir los comienzos de unas verdaderas fiestas del pueblo, pensadas por el pueblo y realizadas por y para el pueblo con la participación de todos los bilbaínos.

¡Esta es la ocasión!

Argumentario del concurso de ideas de 1978. Las bases del concurso fueron redactadas y aprobadas por la Comisión Municipal Permanente, y se admitieron propuestas entre el 1 de abril y el 31 de mayo de 1978. El premio era de 100 000 pesetas, que serían pagadas por los grandes almacenes, y el objetivo era buscar una amplia participación ciudadana con la presentación de ideas realizables. A pesar de las críticas hacia la campaña, que llegó a ser tachada de marketing comercial, siguió adelante y tuvo bastante éxito.

El jurado encargado de valorar las ideas, a propuesta de Mochales, estaba formado a partes iguales por miembros del Ayuntamiento y de las asociaciones vecinales que se encontraban en auge: +Jaime CebriánTeniente de alcalde del Ayuntamiento de Bilbao y Presidente de la Comisión de GobernaciónPresidenteDaniel Fernández CelaConcejal en representación de la Comisión de CulturaVocalJosé María HaroSecretario de la Delegación del Ministerio de Información y TurismoVocalÁngel DelclauxPresidente del Centro de Iniciativas TurísticasVocalAntonio AguilarVicepresidente de la Asociación de Marketing y Publicidad de BizkaiaVocalCarmen Fernández de la CuadraAsociación de Vecinos del Casco ViejoVocalMaría Jesús LancianoAsociación de Vecinos de IralaVocalMargari AbajoAsociación de Vecinos de IturraldeVocalCarmen MorenoAsociación de Vecinos de ZabalaVocal Se registraron un total de 37 proyectos y el 9 de junio de 1978 el jurado seleccionó dos de ellos, siendo necesario el voto de calidad del Presidente para resolver el empate. El reparto del premio quedó de la siguiente forma:

Txomin Barullo. El proyecto presentado por la Comisión de Cultura y Arte de la Organización en Bizkaia del EMK se llevó el 75 % del premio. Tximbo Zarra. El proyecto presentado por Luis Cardas se llevó el 25 % restante.

Primera Aste Nagusia

La Primera Comisión de Fiestas miniaturadeimagen|Comisión de fiestas de 1978 Aunque el proyecto era consultivo y no vinculante, desde el movimiento popular se buscó y consiguió presionar al Ayuntamiento para que el proyecto presentado por el EMK se llevase a cabo. En consecuencia, y ante la necesidad de formar un primera Comisión de Fiestas abierta y popular, se convocó a una asamblea en los locales de la Biblioteca de Bidebarrieta el 28 de junio a todos los organismos culturales, deportivos, partidos políticos y sindicatos, logrando así una numerosa asistencia. Esa misma noche se conformó la Comisión de Fiestas que se constituiría el 2 de julio, y estaba formada por 17 miembros:

Ángel Cámara María Jesús Lanciano Santiago Burutxaga Álvaro Gurrea Karmelo Landa Josepe Zuazo Itziar Villa Natxo de Felipe Antonio Caro Felipe Fernández José Manuel Martínez Marino Montero Eduardo Aretxalde Iñaki Bengoetxea Manu Fernández Josetxu Martínez Marga Vázquez

En la comisión resultante no había ningún concejal e incluso el alcalde en funciones permaneció ausente por vacaciones durante la celebración de las fiestas, dejando así toda la responsabilidad en manos de la propia comisión, surgida íntegramente del asociacionismo vecinal. Karmelo Landa, del colectivo cultural Txomin Barullo, fue designado portavoz de la comisión, que se reunía en una sala anexa al salón árabe del Ayuntamiento de Bilbao y gestionaba un presupuesto de 8.438.000 pesetas. miniaturadeimagen|Zona del Arenal Se decide centralizar los actos en un único espacio geográfico que sería el recinto festivo, donde la mayoría de las actividades serían grautitas. Para este propósito se escogió la zona del Arenal y del Casco Viejo, donde a día de hoy se siguen organizando la mayoría de las actividades de las comparsas.

Creación de las konpartsas

Con el propósito de buscar un elemento dinamizador, se hizo un llamamiento a la población para crear comisiones por barrios. Las cuadrillas de amigos, asociaciones, sectores sociales, etc. se van organizando así en lo que pasarían a ser las comparsas o konpartsas. A estas comparsas se les pedían unos mínimos, como podían ser el hecho de contar con una fanfarria y un mínimo de cincuenta personas que compartieran trajes de una misma clase. Cada una de las comparsas levantaría su txosna o caseta en el recinto festivo, un espacio con barra abierta a la calle donde se servirían bebidas, comidas y donde se contaría con música. Aunque a principios de agosto no se esperaba que hubiese más de ocho comparsas, se llegaron a formar hasta 24, conformando así un tejido social de más de 1.600 personas.

Recuperación de los gigantes, cabezudos y Gargantúa Dentro de la dinámica emprendida para recuperar señas de identidad vascas, la Comisión de Fiestas se propuso recuperar los gigantes, cuya tradición en las fiestas se remontaba al , y a Gargantúa. De la última generación de ocho gigantes realizada en 1962 no quedaba ninguno, mientras que el Gargantúa estaba destrozado en un local del Ayuntamiento y sólo se podía contar con 6 cabezudos desconchados y sin ropaje. Finalmente, el Ayuntamiento de Vitoria cedió tres parejas de gigantes y su Gargantúa de 1922 para las fiestas bilbaínas.

Creación de Marijaia Apenas una semana antes del inicio de las fiestas, la Comisión encarga a la artista Mari Puri Herrero la realización de un muñeco que habría de servir como seña de identidad tomando como base la dama de Anboto. Así nacía Marijaia, una mujer de cuatro metros de altura, con los brazos alzados en actitud festiva y maternal, vestido llamativo y sonrisa eterna, que aparecería por sorpresa en el primer acto.

La celebración En la tarde del 19 de agosto de 1978, en Begoña, la txupinera María Jesús Aguirregoitia de la konpartsa Uribarri disparaba el txupin, dando así comienzo a la primera Aste Nagusia bajo el modelo festivo que se mantiene en la actualidad. El pueblo bilbaíno se volcó en sus primeras fiestas populares y participativas, que desbordó incluso las expectativas de la propia organización. Las fiestas finalizaron con la quema de Marijaia en la ría y se obtuvo un superávit de 360.000 pesetas que, a propuesta de la Comisión, se invertirían en la recuperación de los gigantes y de Gargantúa.

Evolución de la Aste Nagusia En 1979 se pudo contar con el Gargantúa reconstruido, gracias a Cómicos de la Legua, con un coste final de 400.000 pesetas que asumió la Caja de Ahorros Vizcaína. Los gigantes, sin embargo, siguieron siendo los de Vitoria, y no se recuperarían hasta los carnavales del año siguiente.