Adolfo Bioy Casares (Buenos Aires, 15 de septiembre de 1914-Buenos Aires, 8 de marzo de 1999) fue un escritor argentino, considerado uno de los autores más importantes de su país y de la literatura en español, siendo traducido a más de dieciséis idiomas y galardonado con el Premio Cervantes en 1990.Osvaldo Soriano, Durmiendo al sol Página/12, 25.11.1990. Publicado más tarde en Cómicos, tiranos y leyendas, Seix Barral, 2012, y republicado en Radar Libros, 14.9.2014. Consultado el 8.7.2022

Colaboró en varias ocasiones con Jorge Luis Borges bajo distintos pseudónimos, y en menor medida con su propia esposa, la escritora Silvina Ocampo.José Miguel Oviedo, Historia de la literatura hispanoamericana 4. De Borges al presente, Alianza, Madrid, 2001, pp. 39-43 En su obra frecuentó géneros como la literatura fantástica, el policial y la ciencia ficción, destacando las novelas La invención de Morel (1940), El sueño de los héroes (1954) y Dormir al sol (1973).

Biografía

Primeros años

Nació el 15 de septiembre de 1914 en Buenos Aires, siendo el único hijo de Adolfo Bioy Domecq y Marta Ignacia Casares Lynch, en el barrio de Recoleta, tradicionalmente habitado por familias patricias o de clase alta, y donde residiría la mayor parte de su vida. Según el genealogista Narciso Binayán Carmona, era descendiente del conquistador, explorador y colonizador español Domingo Martínez de Irala (1509 - 1556); sus antepasados tenían un remoto origen mestizo guaraní, que compartía con muchos próceres de la época de la Independencia y con grandes personajes paraguayos y argentinos. Asimismo, su abuelo materno Vicente Casares fue el fundador de La Martona, la primera empresa láctea argentina.

Como la mayoría de los hijos de familias aristocráticas de la época, tuvo desde niño una formación políglota, llegando a hablar con fluidez inglés y francés, además del español. Durante su infancia pasó temporadas entre dos estancias propiedad de su familia, Rincón Viejo en la localidad de Pardo y San Martín en Vicente Casares (localidad nombrada en homenaje a su abuelo), de las cuales Bioy prefería especialmente la primera, a la que volvería con frecuencia para dedicarse a escribir.Ciudad Natal, Adolfo Bioy Casares consultado el 29.6.2022

Su vocación literaria se despertó desde temprano, gracias a la biblioteca familiar y el estímulo de su padre, escribiendo su primer relato, Iris y Margarita, a los once años, para impresionar a una prima de la que estaba enamorado.Adolfo Bioy Casares, Tratos y retratos Entrevista al autor por Silvia Lemus en 1998. Consultado el 8.7.2022 Cursó sus estudios secundarios en el Instituto Libre de Segunda Enseñanza de la Universidad de Buenos Aires, tras lo cual comenzó y abandonó las carreras de Derecho y de Filosofía y Letras. Desencantado de la experiencia universitaria, y para evitar que tomaran su intención de ser escritor como una excusa para no hacer nada, le pidió a sus padres que lo enviaran a administrar Rincón Viejo, la estancia de Pardo, y aunque su labor como administrador resultó un fracaso, aprovechó para leer y escribir.Un paseo por el pueblo y por la obra de Bioy Casares El Fedral, 24.9.2014. Consultado el 8.7.2022 Gracias a la holgada posición económica de su familia, pudo dedicarse exclusivamente a la literatura desde su juventud, a la vez que mantenerse apartado del medio literario de su época. Es así que en 1929 Bioy publicó su primer libro, Prólogo, en una edición costeada y corregida por su padre. A lo largo de los años siguientes, Bioy publicaría otros cinco libros (17 disparos contra lo porvenir, Caos, La nueva tormenta, La estatua casera y Luis Greve, muerto) que después repudió, prohibiendo su reedición y calificándolos de «horribles».

miniatura|Bioy Casares, junto a Victoria Ocampo y a Jorge Luis Borges en la rambla Casino de Mar del Plata en 1935.

Buscando que tomara contacto con el ambiente literario, la madre de Bioy lo incitó a asistir a las reuniones que organizaba Victoria Ocampo en Villa Ocampo, la casa de su familia ubicada en las barrancas de San Isidro, donde la escritora solía recibir a figuras internacionales de la cultura. Fue durante una de estas reuniones que en 1932 Bioy conoció a Jorge Luis Borges, con quien se convertiría en íntimo amigo y colaborador. Según su testimonio, Borges y él se habían apartado del resto de la gente, por lo que Ocampo, molesta por su actitud, se les acercó y les dijo «no sean mierdas, atiendan al invitado», provocando el enojo de Borges y la retirada de ambos de la reunión.«El tercer hombre.» 22 de agosto de 1999. Clarín.La invención de Bioy Casares: un repaso por su vida y sus libros, a 20 años de su muerte Infobae, 8.3.2019. Consultado el 8.7.2022Victoria Ocampo fue una mujer fascinante Entrevista a María Esther Vázquez, Fundación Victoria Ocampo. Consultada el 8.7.2022 En el viaje de regreso a la ciudad quedó sellada una amistad que duraría hasta la muerte de Borges en 1986, y que dio una de las duplas más célebres de la literatura, llegando a colaborar en varios trabajos, desde relatos (Seis problemas para don Isidro Parodi, Dos fantasías memorables, Un modelo para la muerte), pasando por guiones de cine (Los orilleros, El paraíso de los creyentes, Invasión) hasta antologías (Antología de la literatura fantástica, Cuentos breves y extraordinarios), publicando a menudo bajo los seudónimos de Honorio Bustos Domecq y Benito Suárez Lynch.Maria Terea Gramuglio, Bioy, Borges y "Sur": diálogos y duelos Anthropos (Barcelona), núm. 127 (diciembre 1991), pp. 65-73. Consultado el 8.7.2022

Ese mismo año también conoció a Silvina Ocampo, la hermana de Victoria, también escritora y pintora, quien se convirtió en su pareja por más de seis décadas. La relación entre ambos estuvo signada desde un principio por la ruptura de las convenciones sociales de su época y de su clase, desde la diferencia de edades (Silvina era once años mayor) y el hecho de que convivieran durante ocho años sin estar casados, hasta el hábito de Bioy de mantener abiertamente relaciones con otras mujeres. Las opiniones entre estudiosos y biógrafos sobre cómo tomaba Ocampo las infidelidades de su esposo difieren, yendo desde quienes sostienen que las sufría en silencio hasta quienes dicen que ella mantuvo amantes por su cuenta. Al respecto, su albacea Ernesto Montequín rechaza la visión victimista: «Eso la pone en un lugar de minusválida. La relación con Bioy fue muy compleja; ella tuvo una vida amorosa bastante plena (...) La relación con Bioy podía hacerla sufrir, pero también la inspiraba».Enríquez (2014), p. 105 Pese a todo, permanecieron juntos hasta la muerte de Silvina.

Carrera literaria

Unos meses después de contraer matrimonio con Silvina por insistencia de su padre, en 1940 Bioy publicó La invención de Morel, novela que marca el inicio de su madurez literaria y con la que el propio autor consideró que comienza su obra. La novela incorpora elementos de ciencia ficción que sin embargo no son explicados hasta el final, y está estructurada como el diario de un fugitivo que llega a una isla que creía desierta hasta descubrir que parece estar habitada. Con un prólogo de Borges, a quien también está dedicada, la obra tuvo una gran aceptación, recibiendo el Primer Premio Municipal de Literatura al año siguiente, y aun hoy es la obra más célebre de Bioy, convertida en texto de lectura en colegios secundarios. Por entonces comenzó sus colaboraciones con Borges y su esposa, con la publicación de los relatos de Seis problemas para don Isidro Parodi (1942) y dos antologías, Antología de la literatura fantástica (1940) y Antología poética argentina (1941), de las cuales la primera se convertiría en una obra de referencia del género.

En 1945 apareció su siguiente novela, Plan de evasión, ambientada en la colonia penitenciaria de la isla del Diablo de la Guayana Francesa. Esta obra continúa y profundiza la temática de ficción científica ya explorada en La invención de Morel, ya que en el texto se alude constantemente a la teoría de los colores de Goethe y a las ideas de William James sobre la percepción de la realidad. Elogiada por Ernesto Sabato, la obra no tuvo, sin embargo, la misma recepción crítica que su antecesora.Carlos Dámaso Martínez, Adolfo Bioy Casares: una poética de la invención La seducción del relato (Escritos sobre literatura), Córdoba, Alción, 2002, pp. 29-41. Consultado el 8.7.2022 Tres años después apareció La trama celeste, donde reúne seis relatos y novelas cortas, entre los que sobresalen «En memoria de Paulina», «La trama celeste» y «El perjurio de la nieve».

Durante los años del peronismo, del que Bioy era un ferviente opositor al igual que la mayoría de sus amigos y familiares, el escritor se volcó a la lectura y escritura de cuentos y novelas policiales y fantásticas, así como a firmar libros en colaboración. Así, 1945 y 1955 dirigió junto con Borges la colección «El séptimo círculo» de la editorial Emecé, que publicaba traducciones de las mejores novelas policiales de lengua inglesa; al mismo tiempo, publicaron Dos fantasías memorables y Un modelo para la muerte, a los que habría que agregar el cuento «La fiesta del Monstruo», feroz parodia antiperonista que apareció publicada en Uruguay y el único texto explícitamente político que publicó. Por entonces, también publicó su única obra escrita junto con Silvina Ocampo, la novela policial Los que aman, odian.

Hasta 1954 no apareció su siguiente libro, El sueño de los héroes, con el que inauguró un nuevo período en su obra, al alejarse de las «fantasías razonadas» y los escenarios isleños de sus dos novelas anteriores, aunque sin abandonar sus obsesiones permanentes como son el amor, las mujeres y los juegos con el tiempo y el espacio. Escrita entre 1947 y 1952, y ambientada en Buenos Aires, la novela narra las peripecias de Emilio Gauna por recuperar un recuerdo perdido durante una madrugada de carnaval, después de tres días de caravana con sus amigos.Rosalba Campra, El sueño de los héroes, la clase como destino Annali dell' Istituto Universitario Orientale (Nápoles), Sezione Romanza, 22.2 (1980), pp. 293-315 y en: Adolfo Bioy Casares. Valoración Múltiple, edición al cuidado de José Miguel Sardiñas, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2008 (traducción de J.M. Sardiñas revisada por la autora) Es considerada por varios autores como la mejor novela de Bioy, y la que más análisis críticos propició después de La invención de Morel. El 8 de julio de ese año nació su hija Marta, fruto de la relación de Bioy con una de sus amantes, pero que fue adoptada y criada por Silvina. Poco después, los Bioy se instalaron en el quinto piso del edificio de Posadas 1650, propiedad de la familia Ocampo, donde residieron el resto de su vida.Aquí vivieron, las huellas de un mundo desaparecido La Nación, 12.4.2013

En los años siguientes Bioy se volcó especialmente al cuento, con los volúmenes Historia prodigiosa (1956), Guirnalda con amores (1959), que incluye aforismos, microrrelatos y algunos poemas, El lado de la sombra (1962) y El gran serafín (1967), en los que alternó los cuentos fantásticos con otros de tema amoroso;Trinidad Barrera, Adolfo Bioy Casares, la aventura de vivir Revista Iberoamericana, núm. 58 (1992), pp. 343-355. Consultado el 8.7.2022 al mismo tiempo, durante esta época se convirtió en fotógrafo aficionado, una faceta que fue descubierta solo en años recientes.Las imágenes y las almas: Bioy fotógrafo, una faceta desconocida del autor fantástico La Nación, 14.9.2014. Consultado el 29.6.2022Bioy fotógrafo: el lado de la luz Clarín, 1.9.2014. Consultado el 29.6.2022 El 15 de agosto de 1963 nació su segundo hijo, Fabián, también de una relación extramatrimonial, con quien se pondría en contacto ya de adulto.