thumb|Detalle de plafón cerámico con la imagen de fray Pascual Nadal Oltra en el pasillo del claustro del convento de la Sagrada Familia de Pego (Alicante), 2016. thumb|Vista parcial (meridional) de Pego (Alicante), desde el convento de la Sagrada Familia (2016). thumb|Vista general (meridional) de Pego (Alicante), desde la ermita de San Antonio Abad (2017). thumb|Vista general (suroriental) de Pego (Alicante), desde la Marjal (2017). thumb|Vista del Hospital Ferris del Sanatorio de Fontilles en Vall de Laguar (Alicante), 2017. thumb|Portada del libro "Fray Pascual Nadal y Oltra, apóstol de los leprosos, Mártir de China", obra de José Mª Barrachina Lapiedra (Valencia, 1990). José Pascual Nadal y Oltra, O.F.M. (también, fray Pascualet), nacido en Pego, Alicante (España) el 30 de octubre de 1884, fallecido en Lean Ho Kow, Fupien, Tsanlha, Sichuan (China) el 4 de diciembre de 1935.
Conocido como el «Apóstol de los leprosos, y mártir de la China», fue un artista y misionero franciscano lego, cofundador de la leprosería de Mosimién, en Garzê, una región tibetana de Sichuan.
Familia y formación Hijo de Pascual Nadal, labrador y de Ana María Oltra fue el noveno de los diez hijos del matrimonio. Durante su primera infancia tuvo lugar en la villa de Pego la fundación del nuevo convento franciscano (Convent Nou), en 1891, puesto bajo el título de la Sagrada Familia.
Su padre fallece «a consecuencia del disparo de un arma de fuego» (en 1896), cuando José Pascual contaba 11 años, la muerte del padre dejó viuda y cinco hijos, un varón y cuatro mujeres.
Estudia sus primeras letras en la escuela del Convento de la Sagrada Familia de Pego, allí recibe la influencia de fray Ezequiel Mampel, franciscano lego, escultor y «maestro en hacer santos y hacerse santo».
En compañía de su madre, marcha a Valencia, allí estudia Bellas Artes en el taller de escultura religiosa de Amador Sanchis (hasta 1902), labor que alterna con sus estudios de escultura, participando también en movimientos cristianos: Patronato de la Juventud Obrera y Congregación de Luises.
Novicio franciscano A los 20 años solicita su ingreso en la Orden franciscana, como novicio en el Monasterio de Sancti Spiritu (Sant Espirit), en Valencia. Su adaptación a la vida religiosa, «el vestir el hombre nuevo no le supuso ningún esfuerzo, al contrario, le causa placer hacerlo», ya que le permite compaginar su vocación religiosa con la escultura. En Santo Espíritu continúa su relación de amistad y escultórica con fray Ezequiel Mampel, al que había conocido en Pego; les separaban cuatro décadas en su edad cronológica, pero «espiritualmente eran gemelos».
En Santo Espíritu pasa su año de noviciado, admitido a la primera profesión de votos simples (temporales) el 20 de agosto de 1905. La profesión solemne la hizo tres años después, el 8 de septiembre de 1908, «con los votos perpetuos, e irrevocable entrega de sí a Dios».
De algunos años más tarde es una semblanza que su connovicio el padre fray Gonzalo Valls Gadea (nacido en Alcoy (Alicante) en 1890 y fallecido en Teruel en 1957) dejó escrita del novicio fray Pascualet:
En tanto franciscano lego, fray Pascual ejerce como limosnero, pidiendo limosna de puerta en puerta por los pueblos, actividad que realiza con verdadero entusiasmo: va descalzo, como mucho se calza con alpargatas de esparto (existe una fotografía del fraile que lo testimonia), con las alforjas al hombro, siendo en ocasiones objeto de burlas hostiles.
De esta época, siendo fray Pascual limosnero en Santo Espíritu data la enfermedad de su madre, diagnosticada de lepra. La madre del fraile, Ana María Oltra, había sido ingresada en el Sanatorio de Fontilles el 28 de julio de 1911, apenas dos años después de inaugurada la leprosería. Dada la situación, fray Pascual pasa a residir en el convento de Pego, allí realiza sus tareas habituales como fraile lego, circunstancia que aprovecha para atender a su madre, para lo cual se trasladaba a pie al Sanatorio de Fontilles. Consta que Ana María Oltra falleció el 22 de noviembre de 1916. El afecto que le unía con su madre y las circunstancias de su muerte impresionan profundamente a fray Pascual.
Misionero en China En el verano de 1927, fray Pascual se hallaba en el convento de San Lorenzo de Valencia, atendiendo como enfermero al prestigioso religioso mallorquín padre Francisco Fortaleza Valls, antiguo Guardián, secretario provincial y definidor de la Orden. El padre Fortaleza fallece en enero de 1928, su enfermedad había sido en extremo desagradable, un mal similar a la lepra, y que a fray Pascual le recuerda a su propia madre, hasta el punto de que probablemente marcó el destino del religioso –según se deduce de una carta del franciscano dirigida al Padre General-: «Reverendísimo padre: Por amor de Jesucristo y en recuerdo de mi madre muerta leprosa, suplico y espero de Vuestra Paternidad me destine a la fundación de la leprosería de Mosimién, en el Tibet». El padre General acepta su solicitud, indicándole que de camino a China debería pasar por Roma; una vez en China esperaría un tiempo en el vicariato de Yenan (al norte de la provincia de Shensi, regido por misioneros españoles), mientras se ultimaban los detalles jurídicos de la fundación de la leprosería. En la primavera de ese mismo año (1928) fray Pascual se dirigie a la ciudad de Roma, allí permanece todo el verano y parte del otoño. Entre los religiosos españoles de la provincia franciscana de Valencia que reciben al pegolino en Roma se halla el padre León Villuendas Polo, a la sazón presidente del Colegio Internacional de San Antonio, que tiempo después sería obispo de Teruel (1944-1968). Durante su estancia en Roma, la labor del lego franciscano «fue la de fregar los suelos de la Curia y Colegio (el Antonianum), recientemente renovado».
Fray Pascual parte para las misiones franciscanas de Extremo Oriente a principios de noviembre (de 1928), portaba la bendición personal del papa Pío XI. Los medios de comunicación franciscanos en Valencia aluden a la marcha del misionero pegolino, que contaba . Predecesor de fray Pascual fue el también pegolino venerable fray Francisco Peris Ruiz de Medina, que arribó a China el 17 de noviembre de 1676, dejando su huella en la provincia de Shangtung.
Arriba al puerto de Shanghái (China) el 14 de enero de 1929, y prosigue viaje hasta Tientsin en tren, camino de la misión de Luanfu: aquí se entera de que su Orden tenía previsto fundar una leprosería en el Tíbet sichuanés. Su estancia en Tientsin es corta, aunque provechosa, pues ejerce como escultor, actividad que le sirve de consuelo y refugio, pues desconoce el chino y le advierten de las pocas posibilidades que tiene de aprenderlo, ya que tiene más de cuarenta años y a partir de los treinta resulta muy difícil. En la misión de Luanfu (situada en Shan-si, en el límite con Mongolia) talla diversas imágenes: un busto de Cristo crucificado (similar al Cristo de Limpias), una Virgen Dolorosa, un San Juan Evangelista. El grupo escultórico fue colocado en el refectorio de la Residencia, esculpe también un San José para la capilla del Hospital. Con todas aquellas imágenes organizan una exposición, para su conocimiento y admiración entre los cristianos del lugar.
En noviembre de 1929, diez meses después de su llegada a Luanfu, llegan a la misión noticias referentes al destino de fray Pascual, «no podía ser retenido en Luanfu; debía seguir viaje hasta la leprosería de Mosimién, en el Tibet». Por caminos polvorientos, o llenos de barro (era noviembre) el misionero pegolino, acompañado por un carretero, en una semana llega a Sian, capital del Shensi. En Sian toma un tren y tras tres día de viaje arriba a Hankow, en la provincia de Hupeh, lugar de confluencia de importantes vías fluviales. Allí le esperan para entregarle una caja con medicinas que debía llevar a la leprosería de Mosimién. En Hankow se embarca, viaja aguas arriba del Yang-Tse-Kiang (río Azul, para los europeos), tras una semana de navegación llega a Chunking, allí el misionero cambia de embarcación para llegar a Suifu (también, Yibin), población situada en la China sudoccidental, en el sur de la provincia de Szechwan (, Sichuan), adonde arribaría una semana después. Aquí toma un junco remolcado por «sesgadores», una semana después llega a la ciudad de Leshan (también, Kiating), en la provincia de Sichuan: se halla en plena cordillera del Ta-Liang-Shan (País Nosu), sus cumbres son de nieves perpetuas y en sus laderas y valles habitan los «lolos», pueblo hostil a los chinos. Losan era célebre entonces por una colosal escultura de Buda, denominada Gran Buda de Leshan, sus pies están bañados por el río Ta-Tung. El fraile prosigue viaje por el río hasta Yaan, donde comenzaba el Tíbet. La ruta fluvial acaba en este punto, debiendo continuar en palanquín de montaña, por «las rutas del te». En nueve días de viaje atraviesa las primeras cordilleras, llegando a Tatsienlu (también, Kangting), capital de la provincia de Cikiang (donde residía el obispo del Tíbet). Desde Tatsienlu hasta su destino todavía hay tres jornadas, utilizando los palanquines de la caravana.
Llegada a Mosimién y primeras actuaciones La llegada del misionero pegolino al valle de Mosimién tuvo lugar en enero de 1930, catorce meses después de su salida de Roma. Mosimién es una altiplanicie de unos 15 km de largo, cuya altitud media oscila entre los 1.200 y 1.700 m., con bancales de cultivo de arroz rodeados de torrentes procedentes de las altas cumbres, y suaves temperaturas:
miniatura|250px|La leprosería se encontraba al lado de la iglesia de Santa Ana de Mosimién. Al fondo se observa la montaña de Minya Konka. La idea de fundar la leprosería de Mosimién correspondía al obispo de Tatsienlu (monseñor Giraudeau), el anciano prelado pretendía «evangelizar a los leprosos, partiendo de su cuidado corporal». El ejecutor de aquel proyecto fue su obispo-coadjutor (monseñor Valentín). La Misión poseía en el lugar un viejo caserón junto a una heredad, al ser insuficiente para el proyecto de la leprosería adquirieron algunas parcelas más y la cercaron con un muro de obra. La fundación se puso bajo la dirección espiritual de los franciscanos, su primer Guardán fue el padre Plácido Albiero, un fraile italiano. La comunidad fundacional está formada (en enero de 1930) por el padre Guardián, fray Plácido Albiero (57 años), el canadiense padre Bernabé Lafond, el italiano fray José Andreatta, enfermero diplomado (33 años) y el español fray Pascual Nadal y Oltra (44 años).
Los comienzos de la leprosería de Mosimién fueron penosos, a lo que cabe añadir el aislamiento del lugar. Fray Pascual sabe dibujar y conocía el establecimiento de Fontilles, ello le sirve para participar activamente en el diseño y la construcción de las dependencias necesarias para su puesta en funcionamiento. Consta que todos los frailes «se arremangaron el habito» y participaron en la labor, fray Pascual trabaja de peón de albañil, como cantero y escultor.
La leprosería de la Misión de Mosimién se organizaría en torno de una capilla-oratorio, sobre la que se construyó una pequeña iglesia de tres naves (iglesia de Santa Ana de Mosimién), a la epístola estaba el convento de las hermanas y al evangelio se pensaba levantar el de los hermanos, pero finalmente éste se construyó en una pequeña granja que adquirieron extramuros. Se hizo también una farmacia, la enfermería y dormitorios para los primeros leprosos que llegaron. La instalación de los primeros leprosos no fue fácil, dada su ignorancia y la situación de marginación en la que vivían, por la aversión social que su enfermedad provocaba. Con todo (en 1935) contaban ya con un centenar de enfermos asilados.
Organización del lazareto y vida conventual miniaturadeimagen|Fray Pascual Nadal Oltra con su madre, conjunto escultórico en el patio del claustro del convento de la Sagrada Familia de Pego (Alicante) -obra de José García Lorente (Madrid, 1961)-, bendecido el 1 de febrero de 1992.