derecha|miniaturadeimagen|Deforestación de bosque tropical nativo en Perú en una mina ilegal en Madre de Dios, con el fin de extraer oro (2019). Un ejemplo de gestión forestal no sostenible.

La gestión forestal sostenible, gestión sostenible de los bosques o manejo forestal sostenible (SFM por sus siglas en inglés) es la gestión de los bosques de acuerdo con los principios de desarrollo sostenible. La SFM debe mantener el equilibrio entre los tres pilares principales: ecológico, económico y sociocultural. Lograr la SFM proporciona beneficios integrados para todos, que van desde la salvaguardia de las maneras de vivir hasta la protección de la biodiversidad y de los ecosistemas, la reducción de la pobreza rural y la mitigación de algunos de los efectos del cambio climático. Con el calentamiento mundial es necesario gestionar sosteniblemente los bosques, reduciendo su carga de combustible, para evitar incendios catastróficos.

Los "Principios relativos a los bosques" adoptados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (UNCED por sus siglas en inglés) en Río de Janeiro en 1992 establecieron lo que internacionalmente se considera gestión forestal sostenible (SFM). Varios conjuntos de Criterios e indicadores de gestión forestal sostenible han sido desarrollados desde entonces para evaluar la consecución de la SFM a nivel mundial, continental, nacional y local. Todos fueron intentos de desarrollar la normativa y proporcionar una valoración independiente del grado en el cual los objetivos más amplios de SFM se están consiguiendo en la práctica. En 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el Instrumento no vinculante sobre todos los tipos de bosques. Dicho instrumento fue el primero de este tipo, y reflejó el fuerte compromiso internacional para promover la SFM a través de un nuevo planteamiento que reúne a todos los actores.

Definición

La Conferencia ministerial sobre la protección de los bosques en Europa (MCPFE por sus siglas en inglés, también llamada Proceso de Helsinki y, desde 2009, FOREST EUROPE) estableció la siguiente definición de gestión forestal sostenible, que desde entonces ha sido adoptada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO):

La administración (stewardship) y uso de bosques y terreno forestal de una manera, y a un ritmo, que mantengan su biodiversidad, productividad, capacidad de regeneración, vitalidad y su potencial de cumplir, ahora y en el futuro, sus importantes funciones ecológicas, económicas y sociales, a nivel local, nacional y mundial, sin dañar a otros ecosistemas.

En términos más sencillos, el concepto puede ser descrito como el logro del equilibrio entre las demandas crecientes de productos forestales por parte de la sociedad, y la preservación de la salud y la diversidad de los bosques. Este equilibrio es crítico para la supervivencia de los bosques y la prosperidad de las poblaciones que dependen de ellos.

El concepto no es nuevo. En la página Manejo forestal puede verse que la gestión del bosque siempre ha tenido en cuenta que se debe mantener indefinidamente. Lo que es nuevo es el contexto: en un mundo amenazado por la acumulación de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, los países desarrollados intentan que las naciones en desarrollo no talen sus inmensas extensiones de selva, lo que liberaría una cantidad de CO2 que provocaría cambios impredecibles. Estas selvas son taladas, no tanto para aprovechar la madera, que también, sino para cultivar la tierra y extraer productos más valorados en el mercado, como soja o aceite de palma.

Para los gestores forestales, gestionar sosteniblemente un bosque específico significa determinar de forma tangible cómo utilizarlo hoy para asegurar en el futuro unos beneficios, una salud y una productividad similares. Los gestores forestales tienen que evaluar e integrar una amplia variedad de factores, a veces conflictivos —comerciales, no comerciales, medioambientales, necesidades locales, incluso impacto mundial— para producir planes forestales sólidos. En la mayoría de los casos, los gestores forestales elaboran sus planes consultando con ciudadanos, empresas, organizaciones y otros interesados, tanto del área donde se encuentra el bosque específico que administran como de las zonas circundantes. Las herramientas de gestión y la visualización han estado mejorando recientemente y permiten una mejor administración.

La FAO, a petición de sus países miembros, desarrolló y lanzó en 2014 el conjunto de herramientas para la gestión forestal sostenible, una colección en línea de herramientas, buenas prácticas y ejemplos de su aplicación para apoyar a los países que intentan aplicar la SFM.

Debido a que los bosques y las sociedades cambian constantemente, el resultado deseado de la SFM no es fijo. Lo que constituye un bosque gestionado sosteniblemente cambiará con el tiempo según vayan cambiando los valores de la gente.

Criterios e indicadores

Los criterios y los indicadores son las herramientas que se pueden usar para conceptualizar, evaluar y aplicar la SFM.Guidelines for Developing, Testing and Selecting Criteria and Indicators for Sustainable Forest Management Ravi Prabhu, Carol J. P. Colfer and Richard G. Dudley. 1999. CIFOR. The Criteria & Indicators Toolbox Series. Los criterios definen y caracterizan los elementos esenciales, así como un conjunto de condiciones o procesos por los cuales se puede evaluar la SFM. Los indicadores medidos eriódicamente muestran la dirección del cambio con respecto a cada criterio.

Estos criterios e indicadores son ampliamente utilizados y muchos países elaboran informes nacionales que evalúan su progreso hacia la SFM. Hay 9 iniciativas —internacionales y continentales— de criterios e indicadores, que en conjunto implican a más de 150 países.Criteria and Indicators for Sustainable Forest Management: A Compendium. Paper compiled by Froylán Castañeda, Christel Palmberg-Lerche and Petteri Vuorinen, May 2001. Forest Management Working Papers, Working Paper 5. Forest Resources Development Service, Forest Resources Division. FAO, Rome. De ellas, las 3 más avanzadas son: la del Grupo de trabajo para criterios e indicadores de conservación y administración sostenible de bosques templados y boreales (llamado también el Proceso de Montreal); la de FOREST EUROPE; y la de la Organización Internacional de Maderas Tropicales.ITTO

Los países que son miembros de la misma iniciativa normalmente acuerdan elaborar informes al mismo tiempo y utilizando los mismos indicadores. Dentro de los países, en el nivel de gestión de la unidad forestal, también se han hecho esfuerzos para desarrollar criterios e indicadores SFM de nivel local. El Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR por sus siglas en inglés), la Red Internacional de Modelo Forestal e investigadores en la Universidad de Columbia Británica han desarrollado varias de herramientas y técnicas para ayudar a las poblaciones que dependen de los bosques a desarrollan sus propios criterios e indicadores locales. Los criterios y Los indicadores también forman la base de programas de certificación forestal de terceras partes como los estándares de gestión forestal sostenible del grupo CSA (anteriormente la Asociación Canadiense de Estándares) y el estándar de la Iniciativa de Silvicultura Sostenible (SFI por sus siglas en inglés).

Parece existir un creciente consenso internacional sobre los elementos clave de la SFM. Basadas en los criterios de las 9 iniciativas antes citadas, han surgido 7 áreas temáticas comunes:

Extensión de los recursos forestales Biodiversidad Salud forestal y vitalidad Funciones productivas y recursos forestales Funciones protectoras de los recursos forestales Funciones socioeconómicas Marco legal, institucional y de políticas

Este consenso en áreas temáticas comunes (o criterios) proporciona eficazmente una definición común, implícita, de gestión forestal sostenible. Las 7 áreas temáticas fueron reconocidas por la comunidad forestal internacional en la cuarta sesión del Foro de las Naciones Unidas sobre los bosques y la 16.ª sesión del Comité para la Silvicultura. Estas áreas temáticas desde entonces forman el núcleo del Instrumento no vinculante sobre todos los tipos de bosques y actúan como marco de referencia para ayudar conseguir el propósito del instrumento.

El 5 de enero de 2012, el Proceso de Montreal, FOREST EUROPE, la Organización Internacional de Maderas Tropicales, y la FAO reconocieron estas 7 áreas y suscribieron una declaración conjunta de colaboración para mejorar mundialmente la recogida y comunicación de datos forestales y evitar la proliferación de requerimientos de seguimiento y cargas administrativas asociadas.

Enfoque de ecosistema

El enfoque de ecosistema (marco conceptual para resolver problemas del ecosistema a través del razonamiento científico) ha sido prominente en la agenda del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD por sus siglas en inglés) desde 1995. La definición por el CBD del enfoque de ecosistema y un conjunto de principios para su aplicación se desarrollaron en una reunión de expertos celebrada en Malaui en 1998. A partir de ese momento se conocen como los Principios de Malaui La definición, 12 principios y 5 puntos de "guiado operativo" fueron adoptados por la quinta Conferencia de las Partes (COP5) en 2000. La definición por el CBD del enfoque de ecosistema es:

El enfoque de ecosistema es una estrategia para la administración integrada de tierra, agua y recursos vivientes que promueve la conservación y uso sostenible de una manera equitativa. La aplicación del enfoque de ecosistema ayudará a lograr un equilibrio de los tres objetivos de la Convención. El enfoque de ecosistema se basa en la aplicación de metodologías científicas apropiadas centradas en los niveles de organización biológica, lo que abarca las estructuras, procesos, funciones e interacciones esenciales entre organismos y su entorno. Reconoce que los humanos, con su diversidad cultural, son un componente integral de muchos ecosistemas.

El CBD reconoció en 2004 (Decisión VII/11 de la COP7) a la SFM como un medio concreto para aplicar el enfoque de ecosistema a ecosistemas forestales. Ambos conceptos (SFM y enfoque de ecosistema) pretenden promover prácticas sostenibles —ambiental, social y económicamente— de conservación y gestión, que generen y mantengan beneficios para las generaciones presentes y futuras. En Europa, el MCPFE y el Consejo Paneuropeo para la Estrategia de Diversidad Biológica y Paisajística (PEBLDS por sus siglas en inglés) reconocieron conjuntamente en 2006 que la SFM era compatible con el enfoque de ecosistema.

Certificación independiente

derecha|miniaturadeimagen|Troncos de abedul certificados en la Selva Negra.

La creciente concienciación medioambiental y la demanda, por parte del consumidor, de empresas más responsables socialmente, ayudaron a que en la década que empezó en 1991 surgiera la certificación forestal por terceros como herramienta creíble para reflejar el impacto ambiental y social de las operaciones forestales.

Hay muchos usuarios potenciales de esta certificación: gestores forestales, científicos, políticos, consumidores empresariales de madera y papel, inversores, defensores del medio ambiente e individuos.

En la certificación por terceros, una organización independiente desarrolla estándares de gestión forestal correcta, y auditores independientes certifican si operaciones forestales (por ejemplo, extracción de madera) cumplen estos estándares. La certificación forestal verifica que los bosques son gestionados correctamente —según un estándar particular— y la certificación de cadena de custodia sigue a los productos de madera desde el bosque certificado, y pasando por todo el procesamiento, hasta el punto de venta.