La Ofensiva del Vardar (en búlgaro: Офанзива при Вардар) fue una operación militar de la Primera Guerra Mundial efectuada entre el 15 y el 29 de septiembre de 1918. Se llevó a cabo durante la etapa final de los combates librados en el frente balcánico.

El 15 de septiembre, una fuerza combinada de tropas serbias, francesas y griegas atacaron las trincheras búlgaras en Dobro Pole, por entonces situado en el reino de Serbia. El bombardeo precedente de la artillería y la ofensiva que siguió a este tuvieron efectos devastadores sobre la moral búlgara y causaron deserciones en masa en las unidades.

El 18 de septiembre, una segunda formación aliada asaltó las posiciones búlgaras en los alrededores del lago Doiran. Los búlgaros, empleando con habilidad el fuego de ametralladora y de artillería, consiguieron detener esta acometida. Sin embargo, el hundimiento del frente en Dobro Pole les obligó a retirarse de Doiran. Los Aliados persiguieron al 11.º Ejército alemán y al Ejército búlgaro al tiempo que penetraban más profundamente en la antigua Macedonia serbia. El 29 de septiembre, conquistaron el cuartel general enemigo, situado en Uskub, lo que amenazaba con desbaratar definitivamente los restos del 11.º Ejército alemán.

Al mismo tiempo, acaecía la Rebelión de Radomir, que obligó a Bulgaria a firmar el armisticio de Tesalónica y retirarse de la guerra. El tratado incluía la completa capitulación del 11.º Ejército; el número final de prisioneros alemanes y búlgaros fue de setenta y siete mil, y se entregaron a los Aliados quinientas piezas de artillería.

La rendición búlgara cambió el equilibrio estratégico y operacional de la guerra, que se volvió desfavorable a los Imperios Centrales. Los combates en el frente macedonio concluyeron a mediodía el 30 de septiembre, cuando entró en vigor el alto el fuego firmado por los contendientes.

Antecedentes

El asesinato del heredero de la corona austrohúngara, el archiduque Francisco Fernando, el 28 de junio de 1914, precipitó la declaración de guerra de Austria-Hungría contra Serbia. El conflicto atrajo rápidamente a todas las potencias europeas y enfrentó a los Imperios Centrales con la coalición de la Entente, que devino la Primera Guerra Mundial.

Serbia fue derrotada durante el otoño de 1915 en la invasión del otoño, que determinó que Francia y el Reino Unido transfirieran tropas de la campaña de Galípoli a la Macedonia griega para tratar de auxiliar a su aliado. Pese a que la operación de socorro fracasó y no pudo impedir la ocupación del país por el enemigo, sirvió para establecer el frente de Macedonia, con el propósito de apoyar a los restos del ejército serbio a recobrar la Macedonia serbia.

El 17 de agosto de 1916, los búlgaros invadieron Grecia en la Ofensiva de Struma y ocuparon fácilmente todo el territorio griego al este del río homónimo debido a que el rey griego filogermano Constantino I ordenó a su ejército que no resistiese el avance búlgaro. La entrega del territorio que recientemente Grecia había ganado con dificultad en la segunda guerra de los Balcanes de 1913 fue el colmo para muchos seguidores del político liberal Eleftherios Venizelos. Con la ayuda de los Aliados, se puso en marcha un golpe de Estado mediante el que se apoderaron de Salónica y la mayor parte de la Macedonia griega, lo que desencanó el llamado «cisma nacional». En junio de 1917, los «venizelistas» se hicieron con el dominio de todo el país, declararon inmediatamente la guerra a los Imperios Centrales y se unieron al Ejército de Oriente, que operaba en el frente de los Balcanes. La entrada griega en la guerra, junto con las veinticuatro divisiones de refuerzo que el ejército de Salónica recibió en la primavera de aquel mismo año, dio ventaja estratégica a los Aliados.

El 30 de mayo de 1918, estos emprendieron una ofensiva contra la fortificada Skra, con lo que dio comienzo la batalla de Skra-di-Legen. Utilizando la cobertura de la artillería pesada, una fuerza combinada francesa y griega asaltó las trincheras enemigas y conquistó Skra y el sistema de fortificaciones que lo rodeaba. Las víctimas griegas ascendieron a 434-440 muertos en combate, 154-164 desaparecidos, y 1974-2220 heridos; por su parte, Francia perdió aproximadamente 150 hombres entre muertos y heridos. Un total de 1782 soldados de los Imperios Centrales fueron hechos prisioneros, incluyendo un pequeño número de ingenieros alemanes y especialistas de artillería que servían en unidades búlgaras; considerables cantidades de armamento también cayeron en manos de los Aliados. El ejército búlgaro no pudo contraatacar ya sus soldados se negaron a participar en la operación. Tanto los griegos como la prensa francesa aprovecharon la oportunidad para exaltar el esfuerzo del ejército heleno, lo que favoreció la movilización griega. La caída de Skra llevó al primer ministro de Bulgaria, Vasil Radoslavov, a renunciar el 21 de junio de 1918. Aleksandar Malinov, que asumió el cargo inmediatamente después, entabló negociaciones secretas con Gran Bretaña, ofreciendo la salida de Bulgaria de la guerra con tal de que el país conservara el este de Macedonia. Sin embargo, el primer ministro británico, David Lloyd George, rechazó la propuesta, asegurando al embajador griego en Londres, Ioannis Gennadius, que el Reino Unido no perjudicaría los intereses griegos.

A finales de julio de 1918, el jefe del Ejército búlgaro, Nikola Zhekov, envió al mariscal de campo alemán Paul von Hindenburg un mensaje sobre un rumor de una ofensiva aliada en el que explicaba en detalle la incapacidad búlgara para defender adecuadamente el frente del Vardar. Zhekov pidió que Alemania reforzara inmediatamente el frente de los Balcanes, dando a entender que Austria-Hungría también tendría que reforzar sus posiciones en Albania. El 17 de agosto, Von Hindenburg se comprometió a proporcionar ayuda a Bulgaria en cuanto la situación en los demás frentes lo permitiera. La renuncia de Von Hindenburg a socorrer enseguida a Bulgaria también se plasmó en la retirada a principios de septiembre del último batallón de cazadores destinado en Macedonia, que regresó a Alemania.

Los búlgaros, utilizando la información de los prisioneros de guerra búlgaros que habían logrado huir de su cautiverio, determinaron que las fuerzas de los Aliados se emplearían en ofensivas al oeste del lago Ohrid, Monastir, Dobro Pole o Human. El 27 de agosto, la 2.ª y 3.ª divisiones búlgaras, estacionadas en Dobro Pole, recibieron la orden de aprestarse urgentemente para un inminente embate enemigo, debido a los indicios de que sufrirían un asalto frontal contra sus posiciones, acompañado de otro secundario a Human. El 7 de septiembre, se reforzó Dobro Pole con una compañía de ametralladoras, seis batallones y diez obuses pesados. El jefe del Grupo de Ejércitos Scholtz, general Friedrich von Scholtz, declaró que las medidas defensivas que se habían tomado debían bastar para repeler la esperada acometida enemiga. Sin embargo, Von Scholtz no había tenido en cuenta el relevo del jefe del Ejército búlgaro, Nikola Zhekov, por Gueorgui Todorov. La insubordinación generalizada y las deserciones hicieron que las tropas búlgaras se negaran a participar en las obras de fortificación de la línea; las escasas raciones y la fatiga contribuían a mermar el ánimo de los soldados.

Un día antes del principio de la ofensiva de los Aliados, el general francés Louis Franchet d’Espèrey expuso el plan final de la operación. La primera fase consistía en un ataque combinado franco-serbio contra las posiciones de la 2.ª y 3.ª divisiones búlgaras, que se esperaba que quebrase la primera línea del frente en el área de Dobro Pole, y que pondría en peligro las líneas de suministro búlgaras del río Vardar. El Dobro Pole (1875 m) era un pico que dominaba la región, proporcionando excelentes puntos de observación para los defensores. Estaba rodeado por un sistema intrincado de trincheras que, en combinación con lo abrupto del terreno, hacían el lugar intransitable para el transporte motorizado. Aun así, el monte era más bajo y menos escarpado que las montañas de otras partes del frente, que alcanzaban los dos mil metros de altura. Posiciones de las unidades de los Imperios centrales en el frente de Macedonia el 15 de septiembre de 1918.|miniatura|upright=2 Al tiempo que se verificaba el embate contra las posiciones del Dobro Pole, una segunda fuerza combinada anglo-franco-griega atacaría al Ejército búlgaro entre el río Vardar y el lago Doiran para evitar que se estableciesen nuevas posiciones defensivas en esta zona. El avance inicial permitiría al Ejército de Oriente avanzar con el apoyo otras unidades hacia Prilep, Disma y Borran. Mientras tanto, una fuerza anglo-griega asaltaría el monte Belasica y ocuparía el puerto de Rupel. El sector de Doiran ya había sido sometido previamente a dos grandes ofensivas aliadas, conocidas como la primera batalla de Doiran (agosto de 1916) y la segunda batalla de Doiran (abril y mayo de 1917). Estas dos ofensivas acabaron con sendas victorias búlgaras que habían obligado a los Aliados a limitar sus operaciones posteriores a las pequeñas incursiones y escaramuzas.

Entre 1916 y julio de 1918, las defensas búlgaras alrededor del lago Doiran se remozaron, bajo la supervisión personal del general Vladimir Vazov. El sector se dividió en dos zonas de defensa de quince kilómetros, protegidos por la División de Montaña búlgara y la 9.ª División de Infantería, respectivamente. Bulgaria estableció posiciones avanzadas a dos kilómetros de las trincheras enemigas y reforzó las defensas de las montañas principales de la región, Dub y Kala Gleva. Al igual que en Dobro Pole, las defensas consistían en una serie de trincheras que se apoyaban mutuamente, dotadas de puntos de observación, nidos de ametralladoras y piezas de artillería.

D'Espèrey había previsto que el Ejército de Oriente ocupara primero las localidades de Demir Hisar, Rupel, Petrici, Blagusa, Gradec, Štip y Belessa, para acabar la maniobra con la conquista de Skopie. Las unidades estacionadas en Katsania y Tetovo impedirían un ataque búlgaro al flanco aliado, mientras que el grueso de sus fuerzas ensancharía la brecha inicial en Štip y Prilep. En caso de hundimiento del frente entre Dobro Pole y Tzena, el Ejército búlgaro y el Ejército alemán bien serían aniquilados o bien, si los Aliados gozaban de menos suerte, se replegarían ordenadamente para tratar de crear una nueva línea defensiva a los lago del río Crna. Para evitarlo, se emprendería un ataque relámpago hacia Gradsko y Visoka, que debía cortar la retirada del enemigo.

El agotamiento de Bulgaria Insatisfecha con sus aliados desde la conclusión de la Paz de Bucarest entre la derrotada Rumanía y los Imperios Centrales, Bulgaria estaba además agotada después de tres años de conflicto. El ánimo del ejército búlgaro estaba muy mermado y los soldados, mayoritariamente campesinos, estaban mal alimentados, mal equipados y no podían soportar la guerra de posiciones.

Los soldados simplemente carecían ya de voluntad para resistir la acometida de las tropas enemigas, lo que permitió que estas abriesen brecha en el frente a mediados de septiembre de 1918.

La ofensiva

Estudio estratégico del terreno

La región en la que se llevó a cabo la ofensiva tiene dos zonas claramente diferentes, separadas por la sierra de Belasica. Al oeste, el terreno es montañoso y ofrece dos pasos estrechos para penetrar en el valle del Vardar y el meandro del Crna, separados por el monte Moglena. Estas zonas contaban con recias fortificaciones búlgaras. Sin embargo, las comunicaciones eran poco frecuentes y el paso de tropas de una zona a la otra era arduo; los Aliados sí podían hacer con facilidad este movimiento, desplazándose a lo largo de la frontera griega.