El referéndum nacional de Malaui de 1993 fue un proceso electoral realizado en la República de Malaui el 14 de junio del mencionado año para dirimir si el país se mantenía como un estado de partido único o accedía a la democracia multipartidista. El Partido del Congreso de Malaui (MCP), encabezado por Hastings Kamuzu Banda, había gobernado el país desde su independencia en 1964 como única formación legal en el marco de un régimen totalitario. Banda, que ostentaba el cargo de presidente vitalicio desde 1971, accedió a realizar el referéndum en medio de una creciente presión internacional contra su gobierno y sorpresivos disturbios sociales y manifestaciones en su contra en las principales ciudades. Luego de una serie de dudas sobre su participación en un proceso que en principio se esperaba viciado, los grupos opositores aceptaron concurrir al referéndum y se les permitió acceder a un registro legal como «grupos de interés especial», 1993 Malawi Referendum Regulations siendo sus principales referentes la Iglesia Católica y la Presbisteriana, el Frente Democrático Unido (que representaba a opositores internos y funcionarios disidentes del gobierno) y la Alianza por la Democracia (ligada a sectores sindicales y opositores en el exilio). Una serie de reuniones entre estos grupos y el gobierno facilitaron la creación de un marco legal mínimo consensuado para facilitar la realización de la votación.
La campaña del referéndum fue sumamente controvertida, con denuncias de abuso de los recursos del Estado por parte del régimen de Banda. Malawi: Pressures for a MultiParty System (1992) - EISA ( Archivado) A la oposición no se le permitió acceder a medios de difusión claves (como la radio, en un país donde más de dos quintos de la población no estaba analfabetizada) y tuvo que recurrir a la realización de mítines y una campaña clandestina debido a las presiones gubernamentales, por lo cual se vieron muy limitados a las áreas urbanas (donde se concentraba el rechazo al gobierno). Luego de la mediación de las Naciones Unidas, que asesoró al régimen en los recursos a utilizar para garantizar la confiabilidad del referéndum, se llegó a algunos acuerdos entre el gobierno, la AFORD y el UDF para que estos accedieran a participar. El proceso de campaña mostró una progresiva erosión del apoyo al MCP en la mayoría de las ciudades, y una caída de su respaldo incluso en sus bastiones rurales. Aunque ya se evidenciaban las divisiones que conducirían a una participación separada en las primeras elecciones generales del año siguiente, la AFORD y el UDF se comprometieron a impedir que sus diferencias debilitaran su causa e hicieron campaña juntos.
Finalmente, la opción del multipartidismo obtuvo un aplastante triunfo con el 64,69% de los votos sobre el 35,31% del mantenimiento del unipartidismo. La participación fue del 67,1% del electorado registrado, con una concurrencia mucho más alta en el centro y el norte del país y menor en el sur. Los observadores internacionales determinaron la victoria del multipartidismo como verídica, pero constataron la intimidación y la presión contra disidentes del gobierno en varias áreas, y remarcaron que el referéndum no podía ser calificado como «libre y justo» por completo. El voto fue muy divisivo en términos regionales, con muy pocos distritos en los cuales el resultado fue realmente ajustado. El MCP retuvo el control de sus bastiones en el centro del país con relativa facilidad, pese a que no pudo contrarrestar el abrumador apoyo recabado por la oposición en los extremos norte y sur, en ambos casos superior al 80%. African Elections Database - 1993 Malawi Referendum
Banda reconoció el resultado, si bien rechazó las demandas de la oposición para renunciar y dar paso a un gobierno de transición. No obstante, se conformó un Consejo Consultivo Nacional que despojó a Banda de la mayoría de sus prerrogativas y de su cargo de presidente vitalicio (sin destituirlo de la jefatura de estado), mientras que el ejército se ocupó de desarticular a la policía secreta del régimen en diciembre, allanando el camino para elecciones generales libres al año siguiente.
Contexto Agotamiento del régimen de Banda thumb|250px|Hastings Kamuzu Banda, presidente de Malaui entre 1966 y 1994. Malaui accedió a la independencia en 1964 bajo el gobierno de Hastings Kamuzu Banda y el Partido del Congreso de Malaui (MCP). En 1966, el MCP fue declarado como único partido legal, marcando el comienzo de un largo régimen autocrático en torno a la figura de Banda. Más que un estado de partido único, el régimen de Banda fue descrito como «un estado de un solo hombre», dominado por una «autocracia altamente represiva» que impuso rígidos estándares de comportamiento social, político y moral a la población. Todos los malauíes debían ser miembros del partido desde la mayoría de edad y llevar consigo la identificación partidaria en todo momento, con severas sanciones a la disidencia. La autocracia de Banda se apoyó a nivel exterior en la Sudáfrica del apartheid (siendo el único país africano que mantuvo relaciones plenas con Sudáfrica) y en los Estados Unidos, que veían en el Malaui de Banda una salvaguarda anticomunista en medio de varios regímenes antioccidentales. El país disfrutó de estándares económicos relativamente favorables respecto al resto del continente, pero la ubicuidad del régimen de Banda condujo a que se generara un clima de miedo permanente, incluso superior al de países africanos azotados por guerras civiles. Los Jóvenes Pioneros de Malaui, policía secreta del régimen, tenían un poder superior al del ejército y se ocupaban de mantener aterrorizada a la población. Banda no permitió que se conformara ningún liderazgo político dentro del partido fuera del suyo y marginó o directamente eliminó a cualquier funcionario que pudiera debilitar su posición. Del mismo modo, a pesar de la estabilidad económica, el carácter «depredador» del estado malauí condujo a que la élite política se enriqueciera y beneficiara a costa del bienestar general, y el país se mantuvo en gran medida subdesarrollado y empobrecido. Malawi: Era of One Party Rule (1964-1992), EISA ( Archivado)
Hacia el final de la década de 1980, con el término de la Guerra Fría y el anuncio del fin del apartheid, el bloque occidental dejó de considerar necesario al régimen malauí y comenzó a presionar al gobierno por una mayor democratización. La situación económica se deterioró y el régimen se quedó sin apoyos internacionales. Al mismo tiempo, la salud de Banda (que por entonces ya tenía casi noventa años), comenzó a flaquear y el liderazgo del gobierno recayó más que nada en los principales confidentes del dictador: John Tembo y Cecilia Kadzamira. Tembo y Kadzamira bloquearon efectivamente el acceso a Banda, distanciándolo cada vez más de los asuntos cotidianos, por lo que es probable que el presidente no fuera consciente de la magnitud de la presión ejercida sobre el régimen para forzar un cambio. A medida que Banda perdía su control personal sobre el estado, comenzó a gestarse lentamente una disidencia interna por fuera de los grupos opositores en el exilio. El régimen ya no era capaz de suprimir completamente las críticas como en el pasado, y su aparato de seguridad represivo se volvía cada vez más ineficiente para contrarrestar el creciente sentimiento antigubernamental. Para fines de 1991, el Malaui de Banda era el único país del sur de África que mantenía el sistema de partido único, con todos los países vecinos (Zambia, Tanzania y Mozambique) accediendo a instaurar el multipartidismo. El rápido ritmo de cambios en el continente motivaron un mayor envalentonamiento en sectores de la población malauí. El 8 de marzo de 1992, el régimen se vio expuesto a críticas sin precedentes cuando los obispos locales de la influyente Iglesia Católica publicaron una carta pastoral en la que criticaban las violaciones a los derechos humanos. 1992 Malawi Pastoral Letter Ese mismo mes, más de ochenta opositores malauíes en el exilio se reunieron en Lusaka, en la vecina Zambia, para discutir una estrategia que precipitara reformas en Malaui.
En abril, el líder sindical exiliado Chakufwa Chihana regresó a Malaui y pronunció un discurso en el Aeropuerto Internacional de Lilongüe, describiendo al MCP como «un partido de muerte y oscuridad» y exigiendo al régimen de Banda la convocatoria a un referéndum nacional para definir el futuro político del país. Chihana fue arrestado en el mismo lugar y condenado a dos años de prisión con trabajos forzados por el delito de sedición. La detención de Chihana provocó una encendida condena a nivel internacional, y precipitó que una serie de protestas en Lilongüe y Blantire (ya iniciadas en marzo en apoyo a la carta de los obispos) escalaran hasta convertirse en severos disturbios antigubernamentales. Banda ordenó a la policía y al ejército dispersar a los manifestantes con fuego letal, teniendo como saldo 38 muertos. Si bien la revuelta fue suprimida con éxito, la misma constituyó la mayor demostración de descontento social contra el régimen del MCP en sus treinta años de existencia. Asimismo, la represión llevó a que los donantes internacionales cancelaran toda ayuda económica no humanitaria a la espera de que la situación de las libertades civiles mejorara, aumentando considerablemente el aislamiento de Malaui.
La única respuesta del régimen al descontento creciente fue disolver la Asamblea Nacional y convocar a elecciones unipartidistas para junio, cubriendo 91 de los 141 escaños del legislativo. Las fuerzas opositoras, agrupadas provisoriamente en un «Comité para una Alianza Democrática» llamaron al boicot.Malawi Inter-Parliamentary Union Cuarenta y cinco candidatos fueron devueltos sin oposición, cinco puestos quedaron vacantes debido a la descalificación de algunos candidatos y, donde la votación llegó a realizarse, 62 diputados en ejercicio perdieron su escaño. Oficialmente, el régimen declaró que la participación rondó el 80%, pero estimaciones independientes determinaron un éxito considerable del llamado opositor a la abstención, reportando que la concurrencia fue de hecho inferior al 40%. En el distrito de Blantire solo votó un 20%, y se reportaron áreas en las cuales solo votó un 10% del electorado registrado.
Proposición del referéndum thumb|250px|Bakili Muluzi, líder fundador del UDF. A pesar de la respuesta contundente del régimen de rechazar el aperturismo político, la situación escaló rápidamente a mediados de año después del fracaso electoral. En agosto, el Sínodo de Livingstonia de la Iglesia Presbiteriana de África Central (CCAP) votó para formar un comité que presionara al gobierno para que se realizara el referéndum exigido por Chihana, siendo replicado por el Consejo Cristiano de Malaui (CCM), que agrupaba a diecisiete iglesias protestantes. Se fundaron comités prodemocracia en las tres regiones del país, iniciativas que buscaban dar impulso a la oposición a Banda y quitar validez a las afirmaciones del régimen de que no existía oposición organizada. En septiembre, el sector opositor ligado a Chihana anunció la conformación de la Alianza por la Democracia (AFORD), la primera organización de oposición seria establecida en Malaui desde su independencia. Cada vez más presionado por las circunstancias adversas y temiendo que los disturbios de mayo se repitieran hasta volverse incontrolables, el gobierno de Banda accedió a regañadientes a crear un «Comité Presidencial de Diálogo» (PCD), el cual tendría el mandato de discutir «temas de interés nacional» con el grupo opositor y los líderes religiosos. En un giro sorpresivo de los acontecimientos, Banda anunció públicamente el 18 de octubre la convocatoria a un referéndum para definir si Malaui conservaba el sistema de partido único o convocaba a elecciones multipartidistas, tomando por sorpresa a gran parte de la población y a los grupos de presión externos.