thumb|Máscara funeraria lambayeque con tocado, ambos en oro, expuesta en el Museo Nacional Sicán en Ferreñafe.
La metalurgia sicán o lambayeque es la metalurgia —entendida como las técnicas dedicadas a la extracción, procesamiento y tratamiento de metales a partir de minerales metálicos— de la cultura lambayeque o sicán, una cultura precolombina que se desarrolló en el norte de Perú, entre los siglos VIII a XV. Es muy importante en la arqueología sudamericana al ser la única industria metalúrgica anterior al período incaico, y es de tal importancia que investigadores como Anne Marie Hocuenghem consideran que en este período y en las zonas lambayeques se llegó a una Edad del Bronce americana, ya que la gran cantidad de herramientas agrícolas fabricadas en metal impulsaron un cambio en la sociedad y en el ambiente (por ejemplo, la posibilidad de arar tierras que antes no se podían, o de abrir nuevos canales de irrigación) sin precedentes en la historia de la civilización andina.
La metalurgia lambayeque o sicán no se puede entender como un proceso aislado, sino como un sistema productivo compuesto por tres procesos —minería, fundición y orfebrería— que se han identificado en el complejo arqueológico Batán Grande (Sicán) en el santuario histórico Bosque de Pómac en la provincia de Ferreñafe (departamento de Lambayeque).
La minería La minería sicán no tiene grandes cambios tecnológicos frente a las herramientas o técnicas usadas durante al menos mil años antes, como evidencian el caso del Hombre de Cobre, martillos de piedra con mangos de madera, barretas de palos de algarrobo y astas de venado eran usados para extraer el mineral de minas de poca profundidad en los cerros aledaños al Complejo de Batán Grande, extraían minerales como la malaquita, arsenopirita o escorodita con contenidos en cobre y arsénico, materiales clave para la fundición del cobre arsenical, además tenían algún tipo de bolsa para recolectar lo extraído y posiblemente también cántaros con agua.
Las minas registradas de Cerro Blanco o Cerro Mellizo tenían en sus alrededores edificaciones para un primer procesamiento de los minerales, corrales para los camélidos de carga y tal vez aún más importante caminos para conectar las minas con centros poblados y centros de fundición, caminos que en algunos casos aún existen. y son lo suficiente grandes para grupos pequeños de personas con animales de carga
La fundición Esta era realizada en edificios completamente habilitados para este propósito, eran espaciosos, en zonas expuestas a corrientes de aire, con pequeños hornos de arcilla en forma de pera, no estaban cerca de centros poblados por la polución que estos debieron emanar en los momentos de mayor intensidad de producción. Además de los hornos, los fundidores soplaban cañas huecas con una punta de arcilla llamada tobera, estás estrechaban la salida del aire para alimentar de aire el fuego, estas toberas tenían tamaños estandarizados al igual que la longitud de las cañas, para llegar a la temperatura necesaria para fundir los metales era necesario que varias personas empleen varias toberas a la vez para un solo horno, por lo que esta actividad requería un número mayor de personas que la minería.
Los minerales con cobre y arsénico eran sometidos a un primer procesamiento en frío con moledores de piedra, luego eran calentados junto con un fundente (usualmente hematita) y se pasaba a separar la escoria de los pequeños fragmentos de metal mediante una segunda molienda, esos fragmentos de metal son luego calentados nuevamente y vertidos en moldes para formar lingotes discoidales.
Estos lingotes podían ser intercambiados como materia prima o podían pasar por un taller orfebre, donde serían convertidos en objetos finales.
Uso de combustible Durante el periodo sicán se dio un uso racional de los recursos renovables, a pesar de que se estima que tenían a su disposición una gran cantidad de recursos madereros: los fundidores usaban carbón vegetal de ramas secas y muertas de madera de algarrobo que crece naturalmente en la zona. Esto se descubrió a través de los estudios antracológicos y etnoarqueológicos de David Goldstein en el sitio de Huaca Sialupe , cercano a la zona de Batán Grande.
El proceso de orfebrería-herrería Esta se trabajaba en talleres especializados, podía ser una orfebrería que haga joyas o herreros que trabajen el cobre arsenical para crear herramientas u objetos útiles.
En ambos casos las herramientas usadas en el proceso no diferían mucho de las usadas en un taller de fundición, cambiaban el tamaño, tanto de los hornos como que los martillos y el emplazamiento, estos talleres podían estar cerca de las ciudades sin afectar el modo de vida de las personas alrededor, los orfebres además pueden usar como talleres sus casas, ya que se han encontrado en el bosque de Pómac, talleres con zonas de consumo de alimentos y descanso, algo muy diferente a las zonas donde se extraía el mineral y se fundía. Máscaras funerarias lambayeques
Tumi lambayeque de oro
thumb|imagen del famoso tumi de oro Son cuchillos o hachas ceremoniales elaborados en oro y piedras preciosas. El ejemplar más famoso elaborado por esta cultura conocido también como "tumi de oro" o el "cuchillo de íllimo", fue robado del Museo Nacional de Antropología de Lima y fundido en 1981. Sin embargo, existen otros ejemplares similares en museos nacionales o colecciones privadas. Referencias
Bibliografía Shimada, Izumi (2013).The Style, Technology and Organization of Sican Mining and Metallurgy, Northern Peru: Insights From Holistic Study en Chungara-Revista De Antropología Chilena Vol. 45 Número 1, págs 3-31 Shimada, Izumi (2014). Cultura Sican, Esplendor Preincaico de la Costa Norte
Enlaces externos https://www.gob.pe/10983-visitar-el-museo-nacional-de-sican
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