thumb|right|300px|Miembros de la misión diplomática peruana que viajó a Chile para mediar en el conflicto chileno-boliviano. De izquierda a derecha Secretario Javier Melecio Casós, de pie el agregado militar Hernando de Lavalle; y el ministro plenipotenciario José Antonio de Lavalle. La Mediación de Lavalle fueron negociaciones realizadas en Santiago de Chile entre el 5 de marzo y el 5 de abril de 1879 por el diplomático y político José Antonio de Lavalle en representación del gobierno de Perú para encontrar una solución al conflicto creado entre Bolivia y Chile por el impuesto de los diez centavos a la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta (CSFA). El término de la mediación fue el inicio de la Guerra del Pacífico.

Lavalle era un conspicuo representante de la clase política peruana, literato, con años experiencia diplomática y política como embajador, diputado y senador. También en Chile era conocido y durante su corta estadía se entrevistó con los protagonistas más importantes de la sociedad. Agudo observador, Lavalle dejó narradas sus experiencias en un opúsculo "Mi Misión en Chile en 1879" en que expone los principales hechos acaecidos y sus juicios sobre ellos.

El impuesto, causa aparente del conflicto, creado el 14 de febrero de 1878, fue considerado improcedente por la empresa y por el gobierno de Chile, a pesar de lo cual el gobierno de Bolivia ordenó su cobro en diciembre. Cuando la CSFA se negó a pagar el impuesto, sus bienes fueron confiscados y puestos a remate. El 1 de febrero de 1879 sus licencias fueron anuladas. Tras el conocimiento de la anulación, el gobierno chileno declaró roto por Bolivia el tratado limítrofe de 1874 y ocupó militarmente el 14 de febrero la franja entre los paralelos 24°S y 23°S que había cedido a Bolivia a cambio de la exención de impuestos para sus nacionales en la franja.

Inicialmente la conversaciones giraron en torno a las condiciones a cumplir para el comienzo de la mediación y continuaron a pesar de la declaración de guerra de Bolivia a Chile. Sin embargo, a medida que se buscaban las razones del desacuerdo comenzaron a aparecer los verdaderos motivos del conflicto que involucraban a los tres países y también a Argentina. Cuando el gobierno de Perú hizo público que estaba ligado por un pacto secreto de defensa con Bolivia y que no faltaría a la palabra dada, las negociaciones terminaron y el 5 de abril Chile declaró la guerra a los aliados.

Contexto

Los tres países, que después serían beligerantes en la Guerra del Pacífico, se encontraban a fines de la década en un período de decadencia económica, en parte originada en el Pánico de 1873 y la Gran Depresión (1873-1896), pero también por causas internas como gastos fiscales desmedidos, disminución de calidad y cantidad de los recursos naturales (guano, trigo y plata) o por la competencia de otros países. Aunque la causa aparente de la disputa era el impuesto de los diez centavos, los verdaderos motivos eran más complejos y de larga data.

Intereses argentinos

Argentina pretendía una salida al Océano Pacífico y disputaba con Chile la soberanía sobre la Patagonia, el Estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego. La región de Tarija, que durante la colonia había pertenecido a Argentina, tras la independencia solicitó su ingreso a Bolivia, y era disputada por ambas naciones. Aunque también era afectada por la crisis económica mundial, se encontraba en una fase de rápido crecimiento económico y esperaba en algunos años superar económica y militarmente a sus vecinos. Argentina y Chile firmaron en diciembre de 1878 el Tratado Fierro-Sarratea que postergó los pleitos en la Patagonia y el Estrecho. Argentina utilizó a los aliados para presionar a Chile y así lograr la consecución de sus objetivos, tal como lo hizo durante el Conflicto del Beagle.Pablo Lacoste, Diego Jiménez Cabrera, El enclaustramiento de Bolivia y el factor Argentina, 2016, Instituto de Estudios Avanzados, Universidad de Santiago, Santiago, Chile

Intereses peruanos

Perú necesitaba financiar sus desmedidos gastos fiscales y pagar la deuda acumulada durante la Era del Guano; impedir una alianza entre Chile y Bolivia que podría significar para Perú la pérdida de Arica y Tarapacá a favor de Bolivia y Chile respectivamente; y por último volver a ocupar el rol de potencia rectora del Pacífico sur que había tenido en la colonia y tras la Guerra hispano-sudamericana.

Para la obtención de esos objetivos los gobiernos de Perú habían creado un Monopolio peruano del salitre que debía asegurarle cuantiosas recaudaciones fiscales a través de un control de los precios del guano y el salitre, los fertilizantes naturales de los cuales tenía casi un monopolio mundial. Para perfeccionarlo estatizó las empresas salitreras en Tarapacá, compró las licencias bolivianas de explotación de los depósitos salitreros del Toco (Bolivia) y presionó a la CSFA para que redujese su producción de salitre. Perú se había aliado militarmente con Bolivia en el Tratado de Alianza Defensiva (Perú-Bolivia), pero había fracasado en atraer a Argentina a la alianza, había perdido la supremacía naval, no lograba influir en forma determinante en la política exterior de Bolivia y no podía impedir que Chile atrajese a Bolivia con ofertas de territorios peruanos.

Cuando en diciembre de 1874 la fragata blindada Cochrane llegó a Valparaíso y dio a Chile supremacía naval sobre Argentina y Perú, ambos países no desearon comprometerse en una guerra por territorios ajenos.

Perú comprendió que su estrategia "para reducir a Chile al límite que quería sobrepasar"; Basadre dice: La gestión diplomática peruana en 1873 ante la Cancillería de Bolivia fue en el sentido de que aprovechara los momentos anteriores a la llegada de los blindados chilenos para terminar las fatigosas disputas sobre el tratado de 1866 y de que lo denunciase para sustituirlo por un arreglo más conveniente, o bien para dar lugar, con la ruptura de las negociaciones, a la mediación del Perú y la Argentina. o en La alianza al crear el eje Lima-La Paz con ánimo de convertirlo en un eje Lima-La Paz-Buenos Aires, pretendió forjar un instrumento para garantizar la paz y la estabilidad en las fronteras americanas buscando la defensa del equilibrio continental como había propugnado "La Patria" de Lima.(Cap. 1, pág. 8) anteriormente Basadre expuso lo explicado por "La Patria": El Perú, según este articulista, tenía derecho para pedir la reconsideración del tratado de 1866. La anexión de Atacama a Chile (así como también la de Patagonia) envolvía una trascendencia muy vasta y conducía a complicaciones muy graves contra la familia hispanoamericana. El Perú defendiendo a Bolivia, a sí mismo y al Derecho, debía presidir la coalición de todos los Estados interesados para reducir a Chile al límite que quería sobrepasar, en agravio general del uti possidetis en el Pacífico. La paz continental debía basarse en el equilibrio continental. ... Se publicaron estas palabras en vísperas de que fuese suscrito el tratado secreto peruano-boliviano.(Cap. 1, pág. 6) no era factible, pero retirarse del tratado empujaría a Bolivia a una alianza con Chile, se pensó en Lima.

Intereses bolivianos

Bolivia en la mitad del siglo tenía varios intereses en juego: necesitaba urgentemente recaudar impuestos para financiar sus gastos fiscales;Klein pág.139 asegurar su soberanía sobre la lejana región del Litoral (hoy Antofagasta); conseguir un puerto expedito para su comercio exterior dado que hacia los lejanos puertos en Antofagasta no existían caminos ni ferrocarriles. El puerto de Arica era cercano, pero Perú cobraba aranceles por el tránsito del comercio boliviano y/o exigía exención de impuestos para los productos peruanos en Bolivia.

Por falta de capital e interés de sus empresarios, Bolivia había permitido un control económico y demográfico de Antofagasta por parte de la población chilena con el fin de construir una infraestructura en el Litoral. Debido a sus carencias económicas y a su atraso institucional, Bolivia no podía enfrentar militarmente a Chile en su disputa por la región de Antofagasta.

Los intereses peruanos por un monopolio del salitre y de contrarrestar la influencia de Chile en la región coincidían con el objetivo boliviano de tener la soberanía efectiva sobre la zona salitrera de Antofagasta. También existían en Bolivia corrientes partidarias de una alianza con Chile que además de aportar dinero y trabajadores ofrecía, subrepticiamente, una salida al mar por Arica, más directa y con caminos, pero a costa de territorios peruanos.

Sus gobiernos buscaban ayuda a veces en Chile (Melgarejo), otras en Perú (Daza). Daza intentó expulsar la influencia chilena en la región y utilizar para ello el Tratado Secreto que unía a ambos aliados.

Intereses chilenos

También Chile necesitaba aumentar la recaudación fiscal y veía con preocupación una alianza de sus tres países limítrofes que solo podía impedir atrayendo a Bolivia, el eslabón medio de la cadena, con la oferta de territorios peruanos o con una fuerza disuasiva convincente (adquisición de fragatas Cochrane y Blanco Encalada.)

Su estrategia económica era diferente a la de Perú y Bolivia, porque, gracias a su estabilidad política, lograba atraer el comercio en la costa del Pacífico sur. Valparaíso era el centro donde se transaba el salitre y desde donde se abastecía con sus productos a Tarapacá y Antofagasta. Los empresarios chilenos tenían inversiones en las salitreras peruanas y en Bolivia en las mineras de Huanchaca, Corocoro, CSFA, y Caracoles, en el Banco Nacional de Bolivia. Asimismo los trabajadores chilenos era fuerza laboral importante en la construcción de los ferrocarriles peruanos, en las salitreras y en los puertos de Perú.

La protección de los derechos de los chilenos en el exterior era una preocupación, pero el gobierno chileno no apoyaba las tendencias separatistas de algunos grupos de chilenos y otros extranjeros en Tarapacá. Durante la década de 1870 Chile tuvo graves problemas limítrofes con Argentina por la posesión de la Patagonia y el Estrecho de Magallanes. La relación entre ambos países mejoró en diciembre de 1878 con la firma del Tratado Fierro-Sarratea, que no solucionó los problemas pero al menos los postergó, permitiendo al gobierno de Chile concentrar sus esfuerzos en la solución del conflicto con Bolivia, que económicamente eran más importantes que la Patagonia, considerada en Chile como un desierto sin expectativas.

Causas aparentes de la disputa

La CSFA explotaba el salitre en Antofagasta con licencias gubernamentales exentas de impuestos de exportación, la última de ellas de 1873, que le permitían competir en el mercado internacional con el salitre producido por Perú en Tarapacá. Además de la licencia de 1873, el artículo IV del Tratado de límites entre Bolivia y Chile de 1874 prohibía expresamente nuevos impuestos o el aumento de los existentes a las personas o empresas chilenas en la franja 23°S-24°S por el lapso de 25 años. En febrero de 1878 el gobierno impuso un nuevo impuesto a la CSFA, pero por la protesta del gobierno de Chile postergó su cobro hasta encontrar una solución acordada entre las partes. En diciembre, el gobierno de Hilarión Daza ordenó el cobro del impuesto. Cuando empresa se negó al pago sus bienes fueron confiscados y el 1 de febrero de 1879 Daza decretó la rescisión de las licencias de explotación. Chile consideró roto por Bolivia el tratado limítrofe y el 14 de febrero ocupó militarmente la franja (habitada en un 90% por chilenos) cedida a Bolivia por el tratado. Bolivia se negó a negociar con Chile hasta la desocupación de la franja.

Misión de Lavalle