El Parque Lobera es un parque urbano situado en la ciudad autónoma de Melilla, España. Se encuentra ubicado en el Ensanche Modernista, una de las zonas más representativas del desarrollo urbanístico de la ciudad durante el . Inaugurado en 1927, constituye uno de los principales espacios verdes de Melilla y destaca por su disposición en terrazas, la presencia de elementos arquitectónicos y escultóricos, y una variada vegetación. A lo largo de su historia, ha experimentado diversas remodelaciones y ha desempeñado funciones recreativas, culturales y ambientales. Su nombre actual se debe a Cándido Lobera Girela, figura relevante en la vida política y militar de Melilla.

Historia El parque fue inaugurado en 1927 bajo la dirección de Cándido Lobera Girela, presidente de la Junta de Arbitrios de la ciudad. Su creación tuvo como objetivo mejorar las condiciones urbanísticas de la zona, al tiempo que se gestionaba la escorrentía de aguas pluviales en un terreno con considerable desnivel. Originalmente conocido como Parque Conde de Jordana, su nombre fue cambiado en honor a Lobera, y con el paso del tiempo se consolidó como un espacio público de recreo en la ciudad.

En 1978 se llevó a cabo una importante reforma en el parque, que incluyó la incorporación de cascadas, estanques, fuentes, pérgolas y un templete de música, así como la instalación de esculturas de los artistas Rafael Picazo y Juan Antonio Diago. Estas modificaciones contribuyeron a darle al parque una nueva dimensión estética y funcional, convirtiéndolo en un lugar adecuado tanto para el esparcimiento como para la realización de actividades culturales y musicales al aire libre.

A pesar de su relevancia, el parque experimentó un periodo de deterioro durante las décadas de los 80 y 90, debido a la falta de mantenimiento y las condiciones adversas del entorno. El desgaste de algunas de sus estructuras, como las fuentes y estanques, fue notable, lo que llevó a que el parque perdiera parte de su atractivo. No fue hasta 2024 cuando se aprobó un plan de rehabilitación integral con un presupuesto de 2,2 millones de euros, destinado a restaurar su aspecto original y mejorar su infraestructura.

La rehabilitación del parque incluyó la plantación de más de 6,500 plantas de diversas especies, la instalación de un sistema de riego automatizado y la creación de nuevos espacios, como un jardín zen y una zona de meditación. Además, se mejoró la accesibilidad con la renovación de caminos y la adaptación de las instalaciones para personas con movilidad reducida. Estas mejoras han permitido que el parque continúe siendo un espacio de recreo, esparcimiento y actividades culturales, adaptándose a las necesidades actuales de la ciudad.Además del valor paisajístico y social que ha adquirido desde su inauguración, el Parque Lobera alberga un importante vestigio del pasado militar de Melilla: una galería subterránea del siglo XVIII, excavada como parte del sistema defensivo de la ciudad. Con más de 130 metros de longitud, esta estructura conectaba con otros puntos estratégicos como las Cuevas del Conventico y el Fuerte de Victoria Grande, y servía para tareas de contraminado en caso de asedio. En la actualidad, se están desarrollando proyectos para su rehabilitación y apertura al público, reforzando el carácter patrimonial del parque.

Toponimia El nombre "Lobera" hace referencia al apellido de Cándido Lobera Girela, impulsor del proyecto, y no tiene relación directa con la fauna local. El topónimo refleja la tradición de denominar espacios públicos en honor a personas relevantes en la historia de la ciudad.

Marco legislativo El Parque Lobera se encuentra dentro del conjunto histórico-artístico de Melilla la Vieja, lo que implica que su conservación y cualquier intervención en el mismo están sujetas a la legislación de patrimonio histórico y urbanismo de la ciudad autónoma. Las obras de remodelación deben cumplir con normativas que aseguren la protección del entorno histórico y la integración de nuevas infraestructuras de manera respetuosa con el paisaje urbano.

Arquitectura La arquitectura del Parque Lobera de Melilla refleja una integración entre su valor histórico y las necesidades actuales. Inaugurado en 1927 y con una superficie de 2 hectáreas, el parque desciende desde las Murallas del Cuarto Recinto Fortificado hasta la avenida Cándido Lobera. Entre sus elementos destacados figuran los paseos con cascadas, un templete de música, pérgolas, un estanque, una plaza central y un quiosco. La entrada principal, actualmente en proceso de renovación, servirá como acceso representativo al recinto. Los pavimentos y el mobiliario urbano han sido actualizados para mejorar la accesibilidad y mantener la coherencia con el entorno histórico.

Entrada principal Dentro del proyecto de remodelación del Parque Lobera, se está creando una nueva entrada ubicada en la plaza de la Aviación Española. Esta entrada estará conectada con el parque mediante un nuevo vial que se extenderá desde las escaleras de acceso sur hasta unirse con la vía que llegaba al espacio superior del Auditòrium Carvajal. Las obras de remodelación comenzaron en septiembre de 2024 y se espera que finalicen en noviembre de 2025, coincidiendo con el centenario del parque. Esta nueva entrada forma parte de una serie de mejoras que incluyen la creación de una zona zen, jardines de agua y la restauración de fuentes.

Templete de música El templete de música del Parque Lobera fue construido en 1978 como parte de una reforma más amplia del parque. Esta estructura, de hierro y madera, ha sido un elemento destacado en el espacio, sirviendo como escenario para eventos culturales y conciertos al aire libre. Sin embargo, debido al deterioro sufrido con el paso del tiempo, se ha decidido sustituir el antiguo templete como parte del proyecto de remodelación integral del parque. La nueva estructura será de madera y estará diseñada para albergar actividades culturales y de hostelería. Este cambio se enmarca dentro de una serie de intervenciones que buscan revitalizar el parque, incluyendo la restauración de fuentes, la creación de una zona zen y jardines de agua, así como la renovación del mobiliario urbano.

Cerramiento El cerramiento del parque ha sido renovado para mejorar su seguridad y estética. Se han restaurado los muros de piedra existentes y se han añadido elementos de hierro forjado en algunas secciones, respetando el carácter histórico del lugar. Estas intervenciones buscan integrar el parque de manera coherente con el entorno del Cuarto Recinto Fortificado, declarado conjunto histórico-artístico.

Bancos y farolas El mobiliario urbano del parque ha sido actualizado para ofrecer mayor confort a los visitantes. Se han instalado bancos de diseño contemporáneo, fabricados con materiales resistentes y de fácil mantenimiento. Las farolas, además de proporcionar iluminación, han sido diseñadas para complementar la estética general del parque, utilizando materiales que armonizan con el entorno natural y arquitectónico.

Pavimentos Los pavimentos del parque han sido renovados para mejorar la accesibilidad y la durabilidad. Se han utilizado materiales como adoquines de piedra y losetas de cerámica, que no solo son funcionales, sino que también contribuyen a la estética del espacio. Los caminos se han diseñado para facilitar el tránsito de los visitantes y se han implementado sistemas de drenaje para evitar la acumulación de agua en las zonas de paso.

Galería subterránea La galería subterránea del Parque Lobera, construida en el como parte del sistema defensivo de la ciudad, conecta varios puntos estratégicos, como el Fuerte de Victoria Grande y las Cuevas del Conventico. Actualmente en proceso de rehabilitación, la galería estará abierta al público, permitiendo a los visitantes recorrer sus pasajes subterráneos y conocer su función histórica de contraminado, utilizada para proteger Melilla durante posibles asedios. Esta estructura subterránea forma parte de un conjunto de yacimientos arqueológicos que destacan la ingeniería defensiva de la ciudad en su pasado.

Paisajismo El paisajismo del Parque Lobera ha evolucionado a lo largo de los años, adaptándose a las necesidades urbanísticas y medioambientales, mientras se conserva su carácter original como espacio verde y recreativo en Melilla. El diseño del parque se caracteriza por una cuidadosa integración de elementos naturales y arquitectónicos, como fuentes, jardines y paseos, que buscan ofrecer un entorno armónico y funcional para los visitantes.

Fuentes El parque cuenta con varias fuentes que no solo tienen una función decorativa, sino también práctica, al proporcionar frescura y un ambiente relajante. Estas fuentes han sido restauradas y mejoradas como parte del proyecto de remodelación, con especial énfasis en la conservación de su diseño original, pero adaptándolas a los requerimientos contemporáneos. Además, algunas de ellas están acompañadas de elementos de agua que contribuyen a la creación de un ambiente tranquilo y natural.

Jardines y paseos El diseño de los jardines en el Parque Lobera se ha centrado en crear espacios verdes que promuevan la biodiversidad y ofrezcan un refugio natural para los visitantes. Se han incorporado plantas autóctonas y especies adaptadas al clima de la región, lo que asegura una mayor sostenibilidad en el parque. Los jardines también están organizados en diferentes zonas temáticas, como el espacio zen y los jardines de agua, que aportan un toque de serenidad y equilibrio. Los paseos son una parte esencial del diseño paisajístico, permitiendo a los visitantes recorrer el parque a través de caminos pavimentados que se entrelazan con las áreas ajardinadas y las fuentes, creando una experiencia tranquila y de conexión con la naturaleza.

El parque también ha incorporado una nueva red de senderos que facilitan la movilidad de los visitantes, incluyendo aquellos con movilidad reducida, lo que contribuye a hacer el espacio más accesible para todos.

Estanque de patos El estanques de patos es una de las características más destacadas del Parque Lobera. Históricamente, ha albergado aves acuáticas como patos y ocas, ofreciendo un ambiente natural y decorativo. Tras un periodo de deterioro y abandono debido a la falta de mantenimiento, el estanque ha sido restaurado como parte del proyecto de remodelación del parque. Se han añadido nenúfares y peces de colores, mejorando su estética y funcionalidad. Además, el antiguo habitáculo de los patos y las jaulas que albergaban otras aves han sido retirados, trasladándolos a instalaciones más adecuadas para su cuidado. Estas mejoras buscan crear un ambiente más agradable tanto para los animales como para los visitantes.

Escultura El Parque Lobera alberga una serie de esculturas, muchas de ellas realizadas por el escultor Rafael Picazo Muñoz, que enriquecen su paisaje y ofrecen un recorrido artístico dentro del espacio natural. Estas obras fueron creadas entre 1978 y 1979, como parte de una remodelación del parque impulsada por el Ayuntamiento de Melilla. Las esculturas, en su mayoría figurativas, están vinculadas con la naturaleza y los niños, lo que les permite integrarse armoniosamente con el entorno del parque.

Niña tocando el agua miniatura|Niña tocando el aguaLa escultura Niña tocando el agua es una de las más emblemáticas del parque. Esta obra en piedra artificial pintada muestra a una niña recostada sobre la orilla de un estanque, intentando tocar el agua con su mano izquierda. La figura refleja serenidad y conexión con el entorno natural. Fue diseñada por Rafael Picazo Muñoz en 1978 y se encuentra en buen estado de conservación.

Delfines miniaturadeimagen|Delfines