thumb|upright=1.4|Hombre lobo alemán. thumb|upright=1.4|Víktor Vasnetsov. La princesa rana (1918). thumb|El gigante Galligantua y el malvado mago transforman a la hija del duque en una cierva blanca. Ilustración de Arthur Rackham. right|thumb|Loge finge miedo cuando Alberich se convierte en una serpiente gigante. Wotan se encuentra al fondo. Ilustración de Arthur Rackham para El oro del Rin de Richard Wagner. En literatura, un cambiante o cambiaforma (en inglés, shapeshifter),Ejemplos que usan el vocablo en la literatura fantástica también llamado mimetista, transmutador o metamórfico, es un ser humano (o algún otro tipo de criatura o ser sobrenatural) que puede cambiar de forma, generalmente adoptando la forma de otro ser vivo (otra persona o animal). Tienen la capacidad de transformarse físicamente a través de una aptitud inherentemente sobrehumana, intervención divina, manipulación demoníaca, hechicería o haber heredado esa habilidad.
La idea del cambio de forma se encuentra en las formas más antiguas de totemismo y chamanismo, así como en la literatura existente más antigua, como en los poemas épicos de la Epopeya de Gilgamesh y la Ilíada. El tema de las personas o criaturas capaces de cambiar de forma ha estado presente incontables veces en la literatura, en la mitología y en el folclore, y se encuentra en prácticamente todas las formas de creación de ficción. En general se usa el término para designar a personas o criaturas que pueden cambiar de forma a voluntad, la mayoría de las veces referido a personas que pueden adaptar la forma de otras personas o de un animal; en este último caso también se usa el término teriantropía.
El concepto sigue siendo un tropo común en teorías conspirativas, los géneros fantásticos, la literatura infantil y la cultura popular.
Los cambiantes en la mitología
El panteón de muchas mitologías incluye divinidades y otras criaturas sobrenaturales capaces de asumir la forma de animales o mortales. En la mitología griega, el ejemplo por excelencia es el de Proteo, que podía asumir cualquier forma a condición de no encontrarse inmovilizado; pero también los Dioses del Olimpo solían transformarse en animales (Zeus, por ejemplo, se transformó en cisne para poseer a Leda, en toro para raptar a Europa y en águila para llevarse a Ganímedes).
En la mitología nórdica, la capacidad de cambiar de forma es usada particularmente por Loki, Dios del engaño, que se transforma en caballo, salmón o pulga, por ejemplo. El mismo Odín se mezcla habitualmente entre los humanos bajo disfraz (si bien manteniendo su rasgo distintivo: ser tuerto). También divinidades menores como los enanos podían cambiar de forma: Fafnir se transformó en Dragón antes de morir a manos de Sigurd.
En las leyendas y mitos narrativos del ciclo artúrico, las metamorfosis juegan también un papel relevante, particularmente realizadas por Merlín (entre ellas aquella de singular importancia a la que se debe la concepción del rey Arturo). También Morgana, la medio hermana del rey Arturo, podía cambiar de forma.
En las tradiciones amerindias, los chamanes tienen la capacidad de adoptar la forma de animales por medio del sueño (algunos ejemplos se pueden encontrar en obras de Carlos Castañeda).
Aunque no necesariamente es el único ejemplo de cambiantes, los Dioses y titanes al ser considerados seres superiores dotados de una inmensa energía convierten su forma física en una forma segura para interactuar con los seres inferiores. De entre todos los Dioses Zeus es el más reconocido por sus múltiples transformaciones; se transformó en cisne para poseer a Leda, en toro para raptar a Europa y en águila para llevarse a Ganímedes, e incluso en lluvia de oro.
Otros inmortales utilizan su cambiaformas como herramienta de protección como lo son las ninfas, estas se convierten en árboles, para evitar su encuentro con Dioses enamoradizos.
También tenemos a Cicno, este nombre se le es otorgado a múltiples personajes y seres mitológicos que tras su muerte son convertidos en cisne, algunos de ellos son:
Cicno el hijo de Poseidón, este fue asesinado por Aquiles en la guerra de troya, justo cuando le iba a quitar su armadura Cicno se transformó en cisne. Cicno el hijo de Ares, desafió a Heracles a un combate en Itone y murió en la batalla, al morir fue convertido en cisne por su padre. Cicno el hijo de Apolo, se suicidó en un lago que llevaba por nombre Conope junto con su madre Triada, Apolo los convirtió a ambos en cisnes. Debido a dicho suceso se le conoce a este lago como Lago de los cisnes. Cicno el hijo de Esténelo, paso su vida llorando la muerte de su hermano, pero como incluso al llegar a la vejez no encontró consuelo, los Dioses se apiadaron de él cambiando sus canas por plumas y lo convirtieron en cisne.
Retomando al Dios Zeus, se creía que su primera esposa la titánide Metis, podía transformarse en cualquier cosa que quisiera, prueba de esto es relatada en la historia donde Metis queda embarazada de Zeus sin que el lo supiera, ya que él temía que si llegaban a engendrar un hijo este sería más poderoso que él, por esta razón engañó a Metis para que se convirtiera en mosca y luego se la tragó. Sin embargo, ella ya estaba embarazada antes de ser tragada por Zeus, y se mantuvo con vida dentro de su cabeza creando para su hija una armadura.
En la mitología griega las transformaciones también solían ocurrir a manera de castigo infligido de los Dioses a los humanos por hacerlos enojar.
Zeus transformó al rey Licaón y a sus hijos en lobos como castigo por matar a los hijos de Zeus.
Galantis fue transformada en comadreja por interferir en los planes de Hera quien quería evitar el nacimiento de Heracles.
Ares convirtió a Alectrión en un gallo para que cantara cada mañana, ya que, se le había asignado la tarea de alertar a Ares en caso de que otros dioses hicieran presencia, para que estos no lo encontraran en su romance con Afrodita, pero como se quedó dormido los descubrieron.
Hera convirtió a Tiresias en mujer y, siete años después del suceso, de nuevo en hombre.
Deméter transformó en lagarto a Ascalabo por burlarse de su sed y dolor mientras realizaba la búsqueda de Perséfone su hija.
Hipómenes y Atalanta se transformaron en leones luego de hacer el amor dentro de un templo dedicado a Zeus.
Artemisa convirtió en ciervo a Acteón ya que este la espiaba mientras se bañaba, Acteón fue devorado por sus propios perros de caza luego de haber sido transformado.
Demeter convirtió en lince al rey Linco por haber asesinado a su profeta Triptólemo.
Atenea convirtió en araña a Aracne luego de que esta se atreviera a desafiarla como tejedora. Además, transformó en lechuza a Nictimene, aunque este caso es la excepción ya que la chica deseaba ocultarse de la luz del día debido a la vergüenza que le producía haber sido violada por su padre.
Una ninfa que fue violada por Zeus convirtió a Io una sacerdotisa de Hera en novilla para que Hera no la atacara.
El rey Tereo fue convertido en abubilla por violar y cortarle la lengua a Filomena.
Procne la esposa de Tereo fue transformada en golondrina, luego de darle de comer a Tereo la carne de su hijo muerto, Itis. Filomena fue convertida en ruiseñor por este mismo acto.
Zeus también se transformaba en incontables ocasiones con el único propósito de acercarse a las mortales para de alguna manera obtener acceso carnal:
En forma de cuco a Hera. En forma de nube a Io. En forma de toro a Europa. En forma de águila a Ganimedes. En forma de Anfitrión el esposo de Alcmena a Alcmena. En forma de pastor a Sémele. En forma de cisne a Leda. En forma de codorniz a Leto. En forma de lluvia de oro a Dánae.
Los cambiantes en la mitología nórdica En el mundo existen muchas historias sobre cambiaformas, una característica en común de ellas es que en casi todas los cambiaformas son consideradas bestias malvadas.
Los nórdicos se refieren a los cambiaformas como “cambiantes”, de hecho la palabra cambiaformas surge de su lenguaje.
Una gran cantidad de nórdicos se encuentra corrompidos por el Caos, esto es a lo que ellos consideran ser “bendecidos”, por esta razón la gran mayoría de los que alguna vez fueron llamados cambiaformas, según los nórdicos, son considerados Semillas del Caos.
Aunque existe otra parte de cambiaformas que pocas veces dan algún indicio de ser algo distinto a un humano. Incluso, los que están malditos con lo que ellos llaman el "cambio" podrían ni siquiera conocer su naturaleza, llegando a cambiar su forma sólo cuando se ven forzosamente obligados, ya sea por la luna, como os hombres lobo, al ser heridos de alguna manera o por la orden de un hechicero, quien fue el encargado de convertirlos en camabiantes, dejando claro así que la corrupción del Caos podría no influir en todos los cambiaformas de la misma manera.
El ejemplo por excelencia de cambiantes en la mitología nórdica es Loki, quien encarna la relación entre Dioses y Gigantes, además de que representaba el fuego y era el mayor símbolo de sentimientos negativos como lo son el engaño, la maldad, la envidia y la intriga. Disfrutaba de perseguir y acosar a todo tipo de dioses, sembrando cizaña, provocando peleas entre dichos Dioses provenientes de los disgustos a los que los encaminaba con sus insultos y mentiras. Esto lo lograba mediante su poder más reconocido el cual radica en la capacidad que tiene para cambiar de forma física lo cual logra a través de metamorfosis.
Se ha convertido en diversas criaturas, algunas de ellas son:
Una yegua Un salmón Un halcón Una foca Una mosca y pulga Una bruja Una doncella
Los cambiantes en el folclore Existen en el folclore criaturas populares que cambian de forma como los hombres lobo y vampiros (principalmente de origen europeo, canadiense, nativos americanos), el huli jing de Asia oriental (incluyendo los kitsune (zorros) japoneses y los kumiho coreanos), y los Dioses, Diosas y demonios de numerosas mitologías, como el nórdico Loki o el griego Proteo.
El cambio de forma a un lobo se conoce específicamente como licantropía, y las criaturas que sufren ese cambio se llaman licántropos. La teriantropía es el término más general para las transformaciones entre humanos y animales, pero rara vez se usa. También era común que las Deidades transformaran a los mortales en animales y plantas o que ellos mismos cambiaran de aspecto para conseguir determinados efectos.
Otros términos para cambio de forma incluyen la metamorfosis, el skin-walker navajo o el teriántropo.
Si bien la idea popular de un cambio de formas es la de un ser humano que se convierte en otra cosa, existen numerosas historias sobre animales que también pueden transformarse.
Nahuales La idea popular de un cambio de formas es la de un ser humano que se convierte en otra cosa, existe un caso particular en el que dicho humano tiene la capacidad de tomar forma de animal, a estos se les conoce como nahuales, para los pueblos prehispánicos los nahuales o también conocidos como “hombres búhos”, son una especie de brujos o seres sobrenaturales que solo aparecían de noche ya que, según la cosmovisión mexica, estos eran protegidos por Tezcatlipoca, el Señor de la noche, y que además podían desprenderse de su piel para dejar su forma humana por un tiempo y seguido a esto transformarse en una de estas criaturas.
Otra definición de nahual según la cosmogonía prehispánica, se basa en la creencia de que al nacer una persona de la misma manera nace un animal, el cual se convierte en su espíritu guía y protector, a dicho animal se le otorga el nombre tonalli o tomá. Existen personas que dada la fuerte conexión que comparten con su espíritu animal, obtienen el poder para transformarse en este y cualquier otro animal que deseen e incluso en algún elemento atmosférico. Estás personas también son conocidas como nahuales.