miniaturadeimagen|250px|Edificio de Au Bon Marché en París. miniaturadeimagen|250px|Galerías Pacífico. Esquina de Córdoba y Florida.El edificio de las Galerías Pacífico o Edificio del Pacífico es un edificio histórico de Buenos Aires, construido en el en pleno centro de la ciudad, que ocupa casi toda la manzana limitada por las calles Florida, Viamonte y San Martín y la avenida Córdoba.

El edificio fue proyectado en 1888 para instalar la sucursal argentina de la conocida tienda por departamentos Au Bon Marché de París. Para ello se eligió como ubicación, una manzana en la zona norte de la calle Florida, en su intersección con la aún entonces calle Córdoba. Por ese entonces las clases altas porteñas estaban abandonando la zona sur de la ciudad, luego de la mortífera epidemia de fiebre amarilla de 1871, para asentarse en el Barrio Norte y Florida se había transformado en una de las principales calles comerciales de la ciudad. Otra gran tienda como Gath & Chaves se había instalado pocos años antes en Florida y Cangallo, y Harrods, también lo haría dos décadas después, en Florida y Paraguay.

El diseño fue obra del arquitecto parmesano Roland Le Vacher y la construcción fue dirigida por el ingeniero-arquitecto Emilio Agrelo. Estaba inspirado en las grandes galerías europeas como la Galería Vittorio Emanuele II de Milán, y contaba con algunos adelantos tecnológicos de la época como los ascensores mecánicos, la iluminación y la calefacción centralizadas. Al igual que su modelo milanés, contaba con dos grandes pasajes a modo de cruz, con techos translúcidos, que se unían en el centro del terreno, bajo una gran cúpula de vidrio.

Tiene planta en forma de cruz, con accesos por Florida, Córdoba, San Martín y Viamonte. En su interior posee dos galerías, una de 10 metros de ancho por 105 de largo y otra de 10 metros de ancho por 70 de largo, con una rotonda en el punto de unión central. Este proyecto de gran envergadura, de cuatro pisos de altura y dos sótanos, quedó trunco por los avatares económicos del país. El estilo arquitectónico responde al academicismo francés, en su versión ecléctica, puesto que se tomaron elementos de distintas tradiciones combinándolos de manera armónica. Los accesos fueron jerarquizados por la colocación de columnas corintias de fuste acanalado que miden dos pisos de altura. Tanto las fachadas internas como las externas fueron profusamente decoradas con elementos clásicos, como frontis triangulares sobre las ventanas, pilastras separando las aberturas de ventanas y puertas y ménsulas decorativas que portan graciosos balcones en las ventanas externas del segundo piso. De acuerdo con los planos, las calles internas del edificio se techarían con una estructura de hierro y vidrios –a la manera de las galerías europeas– para dar luminosidad al conjunto. El cerramiento vidriado diseñado originalmente no se llevó a cabo, quedando los corredores internos a cielo abierto. Esta deuda con el proyecto primitivo recién fue saldada con la renovación realizada hace pocos años por el Estudio Juan Carlos López y Asociados.

Al año de iniciarse la obra Argentina fue severamente sacudida por una crisis económica, seguida de una crisis política conocida como la Revolución del 90. La construcción del edificio se detuvo y los inversionistas franceses abandonaron el proyecto de instalar la tienda. La frustración del negocio inicial, llevó a los inversionistas locales a buscar otras opciones para el edificio.

La primera alternativa fue realizar en el cuadrante noreste (Córdoba y San Martín) un hotel de lujo, que también fue construido por Le Vacher y Agrelo, siguiendo las mismas pautas estéticas. En 1889 fue inaugurado con el nombre de Hotel Phoenix que llevó durante más de un siglo. Actualmente subsiste bajo el nombre de Hotel Esplendor Buenos Aires.

Las obras continuaron luego de la crisis, inaugurándose en 1894 el cuadrante noroeste (Córdoba y Florida) y en 1898 el cuadrante sureste (Viamonte y San Martín). Los locales fueron ocupados por comercios menores de rubros diversos, unidos en una sociedad llamada Galería Florida. En 1896 se instaló también allí el Museo Nacional de Bellas Artes y la Academia Nacional de Bellas Artes.

El cuarto cuadrante, correspondiente al suroeste (Florida y Viamonte) nunca sería construido, quedando en diversas manos, y en la actualidad están ocupadas por varios edificios particulares.

El Edificio del Pacífico, propiamente dicho, se complementa con una construcción autónoma ubicada en el cuadrante noreste de la manzana, pero realizada por los mismos arquitectos en la misma época, guardando una continuidad estilística; allí se instaló el Hotel Phoenix (actual Hotel Esplendor).

A lo largo del tiempo ha albergado el Museo Nacional de Bellas Artes, la Academia Nacional de Bellas Artes y la administración de la empresa Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, de donde tomó su nombre. Actualmente es sede de un importante centro comercial, del Centro Cultural Borges, de la Universidad Nacional de Tres de Febrero y otras instituciones educativas. En el edificio complementario del cuadrante noroeste, se encuentran el Hotel Esplendor y el histórico Teatro Payró.

El proyecto Aslán-Ezcurra izquierda|miniaturadeimagen|293.977x293.977px|Bóveda de cañón corrido de perfiles triangulares y vidrios translúcidos En 1908 el edificio fue comprado por el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, primero parcialmente y luego totalmente, estableciendo allí sus oficinas centrales y dándole su nombre definitivo: Galerías Pacífico.

En 1945 el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico decidió realizar reformas en el edificio con el fin de instalar tiendas comerciales en la planta baja. Este fue un momento clave en la historia de las Galerías Pacífico ya que era la primera vez, transcurrido medio siglo, en que se volvía a vislumbrar el plan original de las tiendas comerciales. Se convocó a los arquitectos Jorge Aslán y Héctor Ezcurra. La intervención del Estudio fue muy criticada recientemente, a causa de que en vez de respetar el plano original y techar las galerías con una cubierta vidriada, colocaron bóvedas de hormigón a la altura del primer piso. La posibilidad de techar las calles con un techo liso tenía el problema de que la altura máxima debía ser de 4,5 metros para no quitar luz a las ventanas del primer piso de las galerías donde funcionaban las oficinas del Ferrocarril. Además, para sostenerlo, se hubieran tenido que colocar columnas que llegaran al sótano, causando demasiadas transformaciones en el edificio. Luego en 1946 las galerías se transformaron aún más, haciendo de uso puramente comercial, lo que llevó a nuevas reformas como lo fue el techando vidriado en las áreas de circulación con bóvedas de cañón corrido que convergen en una cúpula con murales creados por diferentes artistas de gran prestigio.

A su vez el edificio forma parte del programa “APH” (área de protección histórica) de manera tal que Galerías Pacífico hoy es una obra arquitectónica reconocida por sus valores históricos, simbólicos y arquitectónicos que requieren de esta protección para no ser demolidos. Sus fachadas fueron resueltas en un estilo que se asemeja al del segundo imperio. miniaturadeimagen|250px|izquierda|Cúpula de la Galería Vittorio Emanuele II en Milán. miniaturadeimagen|izquierda|250px|Cúpula de las Galerías Pacífico en el sector del Centro Cultural Borges.

En 1976, la dictadura cívico-militar que tomó el poder ese año decidió demoler la manzana donde se encontraba el edificio y la contigua, para construir un enorme complejo de viviendas y hoteles. Aún sin que hubiera ninguna oposición de las instituciones historiográficas y arquitectónicas, el proyecto solo logró completarse parcialmente en la manzana contigua, con el nombre de Galería de las Catalinas y las Galerías Pacífico sobrevivieron, pero muy deterioradas.

En 1989 el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional y privatizado, concediéndose su explotación comercial por un plazo de treinta años con un canon de 30.000 dólares mensuales. A principios de 1990 fue totalmente remodelado bajo la dirección del estudio de arquitectura Juan Carlos López y Asociados y se instaló un lujoso centro comercial, con el nombre de Galerías Pacífico. También se instalaron en años siguientes el Centro Cultural Borges y diversas instituciones educativas como la Universidad Nacional de Tres de Febrero y la Escuela de Danza Clásica de Julio Bocca.

Los murales miniaturadeimagen|Obras artísticas ubicadas en la cúpula del edificio En el centro del mismo se encuentran una serie de célebres murales realizados en 1945-1947 en la pared interior de la cúpula, por varios de los más destacados pintores argentinos: Antonio Berni, Lino Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino y Demetrio Urruchúa) y el gallego Manuel Colmeiro Guimarás, considerados como la manifestación más importante del muralismo argentino. Estos murales poseen gran cantidad de situaciones, mensajes y entre otras cosas que los artistas buscaron crear con sus obras además del acuerdo original que cada uno propuso, ya es así que surgió la creación individual diferenciándose del todo, logrando que los murales en todas las galerías hablen por sí solos, ofreciendo las diferentes emociones y significados. miniaturadeimagen|Spilimbergo, El dominio de las fuerzas naturales. miniaturadeimagen|Castagnino, La vida domestica El conjunto se compone de cuatro grandes paneles, el Oeste, titulado La vida doméstica o La ofrenda generosa de la naturaleza, pintado por Castagnino; el Sur, pintado por Berni y titulado El amor o La germinación de la tierra; el Este, titulado El dominio de las fuerzas naturales o La lucha del hombre con los elementos de la naturaleza, pintado por Spilimbergo, y el Norte, titulado La fraternidad o La hermandad de las razas, pintado por Urruchúa. Las cuatro pechinas, a su vez, poseen también gran autonomía. Dos de ellas, la Norte-Oeste y la Oeste-Sur son conocidas como La pareja humana y fueron realizadas por Colmeiro. Las otras dos, en el mismo sentido de circulación, fueron pintadas por Berni y Spilimbergo-Urruchúa. La pechina Sur-Este, realizada por Berni, ofrece una alegoría del trabajo humano; la Este-Norte, pintada conjuntamente por Spilimbergo y Urruchúa, autores de los paneles principales que en ella se comunican, ofrece una escena en la que una mujer despide a los varones que lucharán, en el panel principal contiguo, contra las fuerzas de la naturaleza. Los cuatro lunetillos, debajo de las pechinas, están decorados con cuatro figuras recostadas, dos femeninas y dos masculinas, y fueron pintados por cada uno de los artistas que ejecutaron esas mismas pechinas, aunque en el caso de la compartida por Spilimbergo y Urruchúa, el lunetillo fue realizado en soledad por este último. Tanto en los paneles principales como en las pechinas el plano está dividido en cielo y tierra, y los personajes se distribuyen con equilibrio diverso según la composición decidida por cada artista. La paleta de colores es equilibrada, aunque predominan los tonos ocres y los pasteles en la región realizada por Urruchúa, Colmeiro y Castagnino, al tiempo que en la región realizada por Berni y Spilimbergo la paleta incorpora tonos más agresivos, especialmente amarillos, rosados y azules. miniaturadeimagen|Restauración de los murales (1978)

La primera restauración de los murales