miniaturadeimagen|Distinción entre fenómenos de la múltiple negación: duplex negatio affirmat (doble negación lógica) y duplex negatio negat (hipernegación, de la que se diferencian la concordancia negativa y la negación pleonástica).La doble negación o múltiple negación (en otras lenguas se conoce como doble negativo) es la presencia de dos o más elementos con valor de negación en una cláusula, proposición u oración; entiéndase como negación aquella que solo afecta una parte de la proposición (negación lingüística), no la que se aplica en su totalidad (negación lógica). En algunas lenguas, las dobles o múltiples negaciones se anulan y producen una afirmativa; en otros idiomas, la doble negación intensifica el sentido negativo. Se dice que los idiomas en los que las múltiples concurrencias de elementos morfológicamente negativos expresan una negación semántica simple tienen concordancia negativa o negación enfática, una de las manifestaciones de la hipernegación (junto a la negación pleonástica). En un estudio de 345 lenguas, Dryer (1988) concluyó que 20 usan regularmente la doble negación, entre ellas el idioma español.
Las lenguas sin concordancia negativa suelen utilizar términos de polaridad negativa en lugar de negaciones adicionales cuando está presente otra palabra negativa. Por ejemplo, las palabras ever («siempre»), anything («cualquier cosa») y anyone («cualquier persona») en la oración I haven't ever owed anything to anyone (I haven't never owed nothing to no one en dialectos con concordancia negativa; ambas se traducen del inglés como «Nunca he debido nada a nadie»); (típota, «nada») en (Den eíde típota o Giánnis; en griego significa «Giánnis no vio nada»); ook maar iets («cualquier cosa») en Niemand heeft ook maar iets gezien (en neerlandés quiere decir «Nadie vio nada»). Téngase en cuenta que la polaridad negativa pudo ser provocada no solo por negativos directos como los negativos ingleses no («no») o never («nunca»), sino también palabras como doubt («duda») o hardly («casi, apenas»): I doubt he has ever owed anything to anyone («Dudo que alguna vez le haya debido nada a nadie»), John Doe has hardly ever owed anything to anyone («Fulano casi nunca le ha debido nada a nadie»).
Desde el punto de vista estilístico, también se pueden usar para una afirmación discreta o understatement (por ejemplo, «Menos mal» en lugar de «Mucho mejor»). En retórica se denomina lítote o atenuación (siempre intencionada y con el objetivo de enfatizar), pero la interpretación de la negación podría estar relacionada con el contexto. La atenuación se utiliza principalmente para suavizar las expresiones muy fuertes, similar al eufemismo, la ironía y la corrección política.
Uso en el español miniaturadeimagen|Evolución de la doble negación en el español. Según la Real Academia Española (RAE), la presencia del adverbio no con otros elementos negativos «no anula el sentido negativo del enunciado, sino que lo refuerza», de acuerdo al principio duplex negatio negat. Esta construcción gramatical se remonta al origen común (latín vulgar tardío) del castellano medieval y otras lenguas romances, por lo que todas cuentan con doble negación tanto preverbal como posverbal. Algunos dialectos del español (en América o la península ibérica) continuaron su evolución y, sea por influjo de lenguas vecinas o abandono de estructuras consideradas obsoletas por ellos, se distanciaron de la norma culta de Madrid. Así, el esquema de negación del español medieval con doble negación preverbal (Porque ninguno non sea atrevudo = «Para que ninguno se atreva») evolucionó al infinitivo pospuesto al verbo («Para que no se atreva ninguno») del español moderno. El adverbio no[n] aparecía tanto si precedía (Ninguno non osava; Que a myo Çid Ruy Diaz, que nadi nol diessen posada) o seguía (Nol osan dezir nada; Que non ge la abriese nadi) al verbo, pero ahora la doble negación se ha limitado a los casos en los que el infinitivo negativo se pospone al verbo: Ninguno non osava → «Ninguno se atrevía» y Que a myo Çid Ruy Diaz, que nadi nol diessen posada → «Que a Mio Cid Ruy Díaz, que nadie le diese posada», pero se conservó en Nol osan dezir nada → «No se atreven a decirle nada» y Que non ge la abriese nadi → «Que no se la abriese nadie».
Si bien la doble negación no afecta al sentido de la oración, en algunos casos podría generar frases engorrosas y poco claras que confundirían al lector u oyente.
Refuerzo En este caso la doble negación aporta un refuerzo a una negación en una frase determinada. Dada la importancia que tiene la negación en el sentido de una frase y que normalmente se marca con elementos secundarios en la estructura formal (muchas veces átonos, como el adverbio no), es frecuente que tengan forma negativa varios de los elementos de la oración. Es un fenómeno que se da en muchas lenguas (caso del francés ne... pas), aunque solo parcialmente en inglés (donde pervive en la lengua popular y que cuando ocurre tampoco afirma) y en latín.
El español tiene los siguientes elementos de naturaleza negativa: adverbios de negación: no, tampoco, apenas; adjetivos o pronombres indefinidos: ningún, ninguno; adverbios de tiempo: nunca, jamás; pronombres indeterminados: nadie, nada; conjunciones copulativas: ni; preposiciones negativas: sin; prefijos que indican negación: des-, im-, in-; locuciones que se utilizan con el valor de negaciones: en mi vida, en absoluto, etc.
Su uso en doble o triple negación se ejemplifica en:
Las presencia de dos elementos negativos puede depender de diversos factores. Así, en el segundo de estos ejemplos el adjetivo es positivo por ir pospuesto:
Puede darse doble negación con otras partículas negativas, que sigue la misma pauta en cuanto a la posición:
Las locuciones «en mi vida», «nada en absoluto», «nadie en absoluto» (de forma alternativa, en absoluto puede ser sustituido por absolutamente, que se coloca antes de nada o nadie), «en ninguna parte», «en el mundo», «de ninguna manera», «de ningún modo», «ni hablar», etc., pueden llegar a redundar el sentido negativo de oraciones cuando son acompañadas por el adverbio no: «No volveré a comer eso en mi vida», «A mí no me gustaba nada en absoluto lo que hacía», «Aquí jamás se le ha pedido a nadie absolutamente nada». Esta construcción era conocida en época de Andrés Bello, quien en su obra Gramática de la lengua castellana (1847) definió como «palabras o frases que nos servimos para corroborar la negación»: «No la he visto en mi vida», semánticamente equivalente —pero no sintáctica— a «En mi vida la he visto».
La repetición del adverbio no para reforzar un sentimiento o una acción también es una doble negación enfática: «Te he dicho que no y no». Esta construcción sintáctica es frecuente en respuestas de oraciones interrogativas o exclamativas en las que afirmación y negación se neutralizan: «—¿No tienes dinero? —No, no tengo» (el primer hablante no está negando, sino que introduce el modus o intención comunicativa en la enunciación porque espera una respuesta negativa); si se suprime la intención comunicativa del primer hablante la respuesta debería ser negación simple: «—¿Tienes dinero? —No».
Atenuación También podría atenuar una afirmación, sobre todo en la combinación de no con el prefijo de negación in- en un sustantivo: «No es incorrecto», «No infrecuentes eran nuestros encuentros» (en la segunda frase podría haber confusión, porque aparentemente el sentido de no infrecuentes se invierte a frecuentes; son equivalentes desde el punto de vista lógico, pero no discursivamente porque el significado no es exactamente el mismo: no infrecuentes ≠ frecuentes). Otro ejemplo: no intervención se diferencia de ausencia de intervención debido a que la primera tiene un «sentido más activo y, en consecuencia, designa una realidad distinguible o identificable».
La locución «no... del todo» es otro caso de neutralización parcial de la negación: «No del todo deshabitada», «No intachable del todo»
Otros casos Se podría considerar también doble negación la unión de un verbo que expresa privación con no, como en el siguiente ejemplo, que sí invierte el sentido: «Con este medicamento se quiere evitar que la enfermedad se extienda» o «Con este medicamento se quiere conseguir que la enfermedad no se extienda», en lugar de *«Con este medicamento se quiere evitar que la enfermedad no se extienda». En situaciones con elementos de sentido absoluto (sí o no) también el sentido de la doble negación se invierte: «No quedé excluida en la partida» → «Quedé incluida en la partida».
Otro caso impropio de doble negación es el adverbio tampoco seguido del verbo en forma negativa: «Hacer tartas es algo que tampoco me sale bien», en lugar de *«Hacer tartas es algo que tampoco no me sale bien»; pero sí es correcto en: «No lo hará tampoco él» o «Tampoco lo hará él». Si una oración principal y una de relativo son negativas pueden equivaler a una afirmación total, porque la de relativo anula el sentido de la principal: «No hay perro que no me ladre» → «Todos los perros me ladran». También se destaca el caso del pronombre indefinido nada como sujeto antepuesto a un verbo en forma negativa: *«Este es el camino y nada no nos moverá»; esta construcción es un calco del francés y el catalán y se considera incorrecta.
Cuando hay sintagmas de diverso valor (modal, temporal, etc.) constituidos con una preposición primitiva negativa y precedidos de no, el sentido del enunciado es afirmativo. Por ejemplo, la concurrencia de no y sin equivale frecuentemente al sentido de con, en las construcciones no + sin {alguna ~ *ninguna} justificación: «Vine no sin miedo» → «Vine con miedo». En el caso de no sin [que] antes + INFINITIVO (antes puede ser preverbal o posverbal) da lugar a una atenuación: «No sin antes comentarle [algo ~ *nada]», «Me sirvieron café y me inscribieron sin más trámites, mas no sin antes advertirme que no estaban burlando instancias sino rindiendo tributo a los dioses insondables de la casualidad». Otro caso es como cuando sin posee término oracional: «Por medio de sus amistades obtuvo que Brambila saliera libre, aunque no sin pagar una fuerte multa».
Como se observó en ejemplos anteriores, el adverbio no es el más utilizado para crear doble negación, pero hay otros elementos que inducen la aparición de términos de polaridad negativa (llamados inductores negativos) que asumen su función y pueden remplazarlo: «Dudo que valga gran cosa» (dudar indujo a gran cosa), «Fulano negó haber pegado ojo» (negó indujo a pegado ojo), «Sin haber visto cosa igual» (sin indujo a cosa igual). Esto amplía el número de casos donde es posible encontrar una palabra negativa posverbal, ya que los términos de polaridad negativa pueden aparecer en cualquier enunciado con inductores negativos o el adverbio de negación no. Sin embargo, los inductores negativos de semántica no negativa no provocan la aparición de términos de polaridad negativa y, por tanto, la doble negación es poco clara e inexistente: «Pedro es más alto que nadie» (comparación), «Es la última vez que te digo nada» (ordinales), «Me indigna que venga nadie» (factivo), «¿Cuándo me has regalado nada?» (interrogación), «Poca gente entendería nada de lo que dices» (cuantificadores); en las oraciones anteriores lo subrayado puede sustituirse por un infinitivo positivo (algo, alguien, cualquiera), por lo que se concluye que el significado de esas palabras negativas posverbales en esas frases era positivo.
En Andalucía y de forma coloquial se emplea la triple negación paronímica «no ni ná» para una afirmación enfática.No ni ná
Situación en otros idiomas miniaturadeimagen|Mapa sobre la naturaleza de los morfemas que señalan la negación clausal en oraciones enunciativas. Lenguas romances