thumb|380px|A la izquierda, retrato de Bárbara Holper. De 47 cm x 36 cm. Germanisches Nationalmuseum, Núremberg. A la derecha, retrato de Alberto Durero el Viejo, De 47.5 cm x 39.5 cm. Galería de los Uffizi, Florencia. Ambos óleos sobre tabla de conífera, realizados en torno al año 1490

El Retrato díptico de los padres de Durero (o Padres de Durero con rosarios) es el nombre colectivo de dos retratos sobre tablas de fines del realizados por el pintor y grabador alemán Alberto Durero. Muestran a los padres del artista, Bárbara Holper (c. 1451–1514) y Alberto Durero el Viejo (c. 1427–1502), cuando aquella tenía alrededor de 39 años y este 63. Son un registro de los efectos físicos y emocionales del envejecimiento. Los Durero eran una familia unida y mediante estos retratos el pintor puede haber pretendido demostrar sus habilidades a sus padres o bien tener un recuerdo de ellos durante sus viajes como oficial pintor.Thausing (2003), 45

Fueron creados para ser colgados uno junto al otroCampbell Hutchison (2000), 186 o bien como un díptico. Sin embargo, esta disposición puede haberse concebido posteriormente, pues el retrato de Bárbara parece ejecutado algo después del de su marido y es inusual que en retratos pareados se coloque al marido a la derecha del espectador. Entre ambos retratos, se considera al del padre la obra superior y se lo ha descrito como uno de los más exactos y sinceros del pintor.Brand Philip & Anzelewsky (1978–79), 14 Los dos forman parte de un conjunto de cuatro pinturas que Durero hizo de sus padres, que examinan sin sentimentalismos el deterioro que causa la edad.Durero volvió a retratar a su padre en 1497 (Conway (1918), 142) y dibujó a su madre en 1415. Ver Brion (1960), 16 Textos suyos posteriores elogian a ambos padres y evidencian el cariño y respeto que el pintor sentía por ellos.

Cada tabla mide 47.5 cm x 39.5 cm, pero la de la izquierda está cortada. Han estado separadas al menos desde 1628, hasta que el retrato de Bárbara –que por mucho tiempo se consideró perdido– fue reatribuido a Durero en 1977.También se pensó que el retrato de Núremberg era una copia casi contemporánea del original perdido. Ver Bailey (1995), 36 Los dos retratos se volvieron a reunir en la exposición de 2012 del Museo Nacional Germano, titulada "El primer Durero".

Fuentes e influencias La vista de tres cuartos era muy utilizada a fines del siglo XV en la retratística del sur de Alemania. A menudo se incluían los rosarios como señal de la piedad y modestia de los modelos, pese a que hacia el siglo XVI los motivos religiosos y sentimentales estaban pasando de moda. Durero se distingue de sus contemporáneos por cómo se enfoca con justeza y detalle en la cara de sus padres, una técnica comparable con la obra de la primera generación de pintores flamencos, vigente 50 años antes. Alberto Durero el Viejo había viajado a Flandes donde, trabando con los artistas flamencos, había desarrollado gran aprecio por la obra de Jan van Eyck y de Rogier van der Weyden.Brion, 17, 45. Que pasó esta influencia a su hijo resulta evidente en el uso temprano que este hizo de la punta de plata, una técnica que según Erwin Panofsky requiere "un grado excepcional de confianza, exactitud y sensibilidad para su manejo exitoso".Panofsky, Erwin, 1943; quoted in Brion, 17 miniaturadeimagen|293x293px|Alberto Durero, Autorretrato cristológico, 1500. Alte Pinakothek, Múnich Durero habría conocido el retrato del anciano conde Georg von Lowenstein, de Hans Pleydenwurff, a través de su profesor Michael Wolgemut. A su vez, el retrato de Pleydenwurff probablemente estaba influenciado por el Retrato del cardenal Niccolò Albergati, de van Eyck, de 1438.Hunter (1993), 207–218 Von Fircks cree que el retrato del padre de Durero se inspira en el retrato de Pleydenwurff, al que describe como una "representación sumamente detallada de [un] anciano canoso que desafía los dolores del envejecimiento con una mente alerta y ánimo interior".

Von Fircks observa que el autorretrato de Durero de 1484 se hizo usando un espejo y que su obra más icónica es el Autorretrato cristológico, de 1500, de ello concluye que la "observación cuidadosa y el registro documental" tanto de su propio aspecto como del de sus padres, con el tiempo fueron más que un mero impulso, y evidencian un interés más profundo por los efectos del tiempo y la edad en la apariencia humana. Aunque a Durero lo fascinaran los efectos del envejecimiento en los demás, parece haber vacilado un poco en cuanto a examinar cómo podría afectarlo a él personalmente. Sus autorretratos tienden a ser idealizados y el de 1500 fue el último. Posteriormente resta importancia a los autorretratos y los ejecuta con técnicas «secundarias», como en sus dibujos del Varón de dolores y el dibujo desnudo de 1505, que representaba un cuerpo demacrado por la peste.

Descripción Alberto Durero el Viejo tenía 62 o 63 añosAlberto el Viejo nació en 1427, pero se desconoce la fecha exacta; tendría unos 63 si nació a principios de ese año. Ver Bailey (1995), 36 cuando se pintó su retrato, en 1490. El de Bárbara se habría completado poco después, cuando tenía unos 39 años. Su hijo tenía unos 18 y acababa de terminar su aprendizaje con Michael Wolgemut; pronto se marcharía de Núremberg para viajar como oficial pintor. Primero hizo el retrato del padre; por razones estéticas quizás haya esperado uno o dos años para hacer el de su madre, hasta que ella se viera mayor.Brand Philip & Anzelewsky (1978–79), 10

Se presenta a los modelos en tres cuartos, sobre un fondo verde, medio laqueado, el cual a pesar de estar coloreado suntuosamente, lo está en capas delgadas.Bartl (1999), 26–31 Cada uno tiene una base blanca y una imprimación ligeramente roja con contenido de plomo.Brand Philip & Anzelewsky (1978–79), 5–18 La forma y la postura de cada modelo repite, y en buena medida contrapesa, la del otro.Price (2003), 22 Brand Philip señala las similitudes de la construcción lineal de ambas tablas, especialmente cómo los pliegues y líneas de la ropa forman formas triangulares. La cola del tocado de Bárbara, que le cruza el pecho, se corresponde con la abertura del abrigo de piel de Alberto. Lo más habitual era que en estos retratos pareados el varón estuviera a la izquierda; la ubicación quizás indique que Durero originalmente pensó que el retrato del padre estuviera solo, pues pintó a Barbara tiempo después.

Se considera al retrato de Alberto Durero el Viejo como la superior de ambas obras. Esto en parte puede deberse al tratamiento diferente que entonces se daba a los retratos de varones y de mujeres; a los hombres se les concedía más individualidad, mientras que los retratos de mujer se ceñían a estereotipos y no eran tan osados, por ejemplo en mostrar evidencia de envejecimiento. En cualquier caso, la pintura del padre es mucho más detallada, en especial en la ropa, que en el retrato de ella está más simplificada. Este contraste en los detalles también puede verse en el tratamiento del rosario, al que se da protagonismo y un color rojo brillante en el retrato del marido, pero es pequeño y secundario en el de ella.Kemperdick (2013), 95

Generalmente, aunque no siempre, se ha afirmado que el retrato de Alberto Durero el Viejo fue el que se realizó primero: de ser así, es la pintura realizada por su hijo más antigua conservada. Muchos historiadores del arte señalan que el retrato de la madre tiene partes insulsas, especialmente en torno a los ojos, y que quizá sea una copia casi contemporánea de un original perdido.Brand Philip & Anzelewsky (1978–79), 5 Lotte Brand Philip cree que la torpe ejecución del retrato de la madre indica que Durero lo pintó primero, como un intento juvenil de retratismo, y que Alberto el Viejo quizá más tarde haya "encargado" su propio retrato para acompañar el de Bárbara.Brand Philip & Anzelewsky (1978–79), 17 Un examen técnico moderno de ambos confirmó que el de Bárbara se pintó después que el de su marido.Kemperdick (2013), 95

Bárbara Holper Bárbara Holper era hija de Hieronymus Holper, a cuyo servicio Alberto Durero el Viejo fue aprendiz de orfebre.Brion (1960), 16 Ambos hombres se hicieron amigos y al crecer ella Holper se la dio en matrimonio cuando Durero padre tenía 40 años y ella 15. La pareja resultó compatible y mutuamente afectuosa. Aun así los escritos de su hijo detallan una vida difícil y muchos contratiempos. Solo tres de sus dieciocho hijos sobrevivieron hasta la adultez –de ellos, 17 ya habían nacido cuando se hizo el retrato.Brand Philip & Anzelewsky (1978–79), 11 Al morir su marido, Bárbara quedó en la miseria y fue a vivir con su hijo.Kemperdick (2013), 94 Cuando a su vez murió ella, en 1514, Durero escribió "Esta, mi piadosa madre... a menudo contrajo la peste y muchas otras enfermedades graves y extrañas, y padeció gran pobreza, desdenes, desprecio, palabras burlonas, terrores y grandes adversidades. Aun así no tenía ninguna malicia. También murió dolorosamente... Me sentí tan dolido por ella que no lo puedo expresar."Sturge Moore (1905), 71 izquierda|miniaturadeimagen|200x200px|Detalle del retrato de Bárbara A Bárbara se la muestra con un vestido rojo y una cofia de color blanco apagado que le cubre por completo el cabello e indica su estado marital. El tocado, adornado por una suerte de fular o cola que se extiende hasta más abajo del cuello y cruza por sobre el hombro izquierdo, contrasta en color y forma con el gorro negro del marido. Las líneas del rostro tienen toques de pintura blanca que le dan un efecto de realce y vivacidad; son especialmente evidentes alrededor de los ojos, el puente de la nariz y alrededor del labio superior. Bárbara en su juventud fue atractiva; su hijo la describió como "bonita y de postura erguida". Aun así, por la época del retrato los efectos del tiempo y de la pérdida de tantos hijos pesan en su rostro.Brand Philip & Anzelewsky (1978–79), 12 La tabla tiene un esbozo en pintura blanca y la composición parece haberse modificado significativamente desde la imprimación. Tenues rastros de la figura original resultan visibles en partes del fondo y en las áreas oscurecidas del tocado. En algún momento se cortó la tabla por el lado izquierdo, lo que retiró parte del hombro y del tocado y modificó el equilibrio de la composición. miniaturadeimagen|279x279px|Retrato de la madre del artista a la edad de 63, marzo de 1514. Kupferstichkabinett, Berlín. El dibujo fue terminado dos meses antes de que muriera La obra se parece mucho al Retrato de la madre del artista a la edad de 63 (Durero, 1514),,Tatlock (2010), 116 del que David Price señala la "áspera representación de su carne demacrada por la vejez" y la "piedad existencial en la dirección del ojo derecho de Bárbara Durero, el cual, de modo casi antinatural, dirige la mirada al cielo". Pese a que Bárbara tiene unos 25 años más en el último dibujo y por entonces está terminalmente enferma, el parecido facial y la postura son inconfundibles. Sin embargo hay una dramática diferencia entre la mujer de 39 años de aspecto relativamente joven del díptico y la viuda envejecida y enferma del dibujo de 1514. También puede detectarse un parecido familiar entre ambas obras y el autorretrato de Durero de Viena, sobre todo en torno a la boca. Kemperdick concluye que esas partes se trazaron de un modo tan parecido que es razonable suponer que las dibujara la misma mano, pero se muestra mesurado afirmando que eso se debe a que la modelo estaba emparentada con Durero, pues él era muy joven y, aunque tenía un talento precoz, hasta cierto punto aún dependía de los "tipos" faciales.

Alberto Durero el Viejo