Hacia rutas salvajesKrakauer, J. (2007). Hacia rutas salvajes. Santiago, Chile: Ediciones B (en su versión original en inglés: Into The Wild) es un libro publicado por Jon Krakauer en 1996, que en el año 2007 fue adaptado al cine por el director Sean Penn, bajo el título original de Into the Wild.

Christopher McCandless, un joven proveniente de una acomodada familia, en 1990 y luego de haberse graduado de la Universidad Emory de Atlanta, decidió emprender un viaje sin decirle a nadie su lugar de destino ni cuales eran sus intenciones. Dos años más tarde sería encontrado muerto en el interior de Alaska.

Su caso se dio a conocer a través del reportaje de la revista Outside hecho por el periodista Jon Krakauer. Este último, interesado en las motivaciones y las condiciones que soportó Chris, decidió indagar aún más en la historia de este joven. Hacia rutas salvajes narra casi en su totalidad los hechos desde el punto de vista de las últimas personas con las que Chris interactuó antes de internarse en las salvajes tierras de Alaska, lugar donde finalmente encontraría su muerte. Además, el autor añade pasajes de su propia vida como amante de la naturaleza y de la vida en la montaña, haciendo referencia a las pequeñas similitudes que comparte con Chris. Al mismo tiempo, trata de dilucidar aquellos factores claves en la vida del joven que lo llevaron a tomar la decisión de adentrarse en aquella última ruta, alejándose completamente de su familia y cualquier indicio de civilización.

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Estructura

El libro está compuesto por una nota del autor, 18 capítulos, un epílogo y agradecimientos.

Resumen por capítulos

Capítulo 1: El Interior de Alaska (I) El autor comienza la novela presentando una postal enviada por Alex a Wayne Westerberg.

Posteriormente, la historia inicia cuando a unos kilómetros de Fairbanks, Jim Gallien divisa junto a la autopista a un joven de unos 19 años haciendo autostop. A pesar de que el chico llevaba un rifle al hombro, esto no fue suficiente para intimidar a Jim, quien decidió llevarlo. Chris subió al automóvil y se presentó ante el conductor con el nombre de Alex. Jim describió al joven de la siguiente forma:Siendo un experimentado cazador y preocupado por lo poco preparado que Alex iba para semejante travesía, Jim intentó convencerlo de que abandonará la idea, comentándole que en la región casi no existían presas para cazar y que podía encontrarse con osos. Además, se ofreció a llevarlo hasta Anchorage, comprarle algo de ropa y equipo, traerlo de vuelta y dejarlo donde quisiera. Sin embargo, Alex era demasiado terco y parecía tener una respuesta ingeniosa para cualquier problemática que Jim le impusiera, por lo que al llegar a su destino sólo aceptó unos emparedados hechos por la esposa de Jim y unas botas viejas que este le ofreció.

Capítulo 2: La senda de la Estampida (I) Este capítulo inicia con una inscripción que Alex grabó en un trozo de madera y luego continúa con una cita del libro Colmillo Blanco de Jack London.

Posterior a esto, procede a describir La Ruta de La Estampida.

Esta ruta fue creada gracias a un legendario minero llamado Earl Pilgrim, quien abrió el camino en los años treinta. Más tarde, una empresa constructora llamada Yutan obtuvo un contrato del estado para asfaltarla con el fin de facilitar la ruta para los camiones. Sin embargo, no se hicieron puentes por los numerosos ríos que la cruzan, por lo que se encuentra abandonada y sólo algunos lugareños la transitan para ir de caza. Es así como tres cazadores emprendieron el viaje hacia un autobús abandonado por la empresa constructora, que se convirtió en una suerte de tradición para quienes pretendían ir a cazar por la zona. Después de realizar distintas peripecias para lograr llegar al lugar, se encontraron con una pareja que observaba con terror el autobús. Al acercarse notaron un fuerte olor a putrefacción y al mirar en su interior, dentro de un saco de dormir, se encontraba un cadáver.

Capítulo 3: Carthage (... Krakauer inicia este tercer capítulo con un pasaje subrayado por Alex del libro Felicidad Familiar de León Tolstói. Luego procede a presentar una cita sobre el nomadismo del libro The American West as Living Space de Wallace Stegner.

La historia continúa dos meses antes de que se hallara el cuerpo de Alex, en el momento en que Wayne Westerberg se encuentra en el único bar del pueblo de Carthageen en Dakota del Sur, recordando al muchacho y la forma en cómo lo conoció. En 1990, Wayne lo vio haciendo autostop y decidió llevarlo. Posteriormente le dio alojamiento durante 3 días y en el momento en que el chico reanudó su viaje, le ofreció trabajo en caso de que volviera por el pueblo. Un par de semanas después, Alex volvió y demostró ser un trabajador dedicado. Sin embargo, tuvo que marcharse cuando Wayne fue condenado a cuatro meses de cárcel por un delito que cometió. Desde ese momento Alex comenzó a decir que provenía de Dakota del Sur.

Luego se explica, que Chris era un buen estudiante y que cuando se graduó le informó a su familia que “desaparecería por un tiempo”, situación que sus padres y su hermana interpretaron como uno de los tantos viajes que el joven realizaba por sí solo.

Además, se comenta que durante sus años de universidad, Chris decidió vivir austeramente como forma de preparación para la difícil travesía que pensaba realizar. Por otro lado, también se menciona que Chris estaba en completo desacuerdo con el estilo de vida de su familia y sentía que al graduarse por fin podría liberarse de ese mundo de seguridad y bienestar material.

Capítulo 4: La Corriente Detrítica En esta ocasión, el autor inicia el capítulo con una frase del libro Man in the Landscape: a Historic View of the Esthetics of Nature de Paul Shepard.

En 1990, unos guardias encontraron un viejo Datsun abandonado en medio del Área Recreativa Nacional del lago Mead. Este automóvil pertenecía a Chris McCandless, quien tuvo que abandonarlo en ese lugar luego de decidir salirse de la autopista e ir por su propia ruta. Lamentablemente, una tormenta hizo que el cauce de agua subiera y el motor de su automóvil quedó completamente mojado. Sopesando las opciones, Chris decidió abandonarlo y sólo llevarse las cosas más importantes, también decidió quemar todo el dinero que llevaba consigo. Estos detalles se conocen gracias a que Chris los describió en un cuaderno que utilizaba a modo de diario y álbum fotográfico.

Durante el siguiente periodo de tiempo, Chris se alimentó principalmente de bayas silvestres y se movilizó haciendo autostop, situación que lo llevó a conocer a algunas personas con las que decidió no perder el contacto, entre ellas se encontraban Jan Burres y su novio Bob unos vagabundos motorizados que lo llevaron en su caravana. Fue también durante este periodo que conoció a Wayne Westerberg. Por otro lado, su familia preocupada por su desaparición contrató a un detective privado para encontrarlo.

Luego se relata cómo Chris logró llegar hasta el río colorado y decidió continuar su viaje en canoa teniendo como destino Golfo de California. Durante su travesía se perdió varias veces, una de estas la describió en su diario de la siguiente manera:

Posteriormente, logra llegar a su lugar de destino, pero al retomar su viaje en canoa se vuelve a perder y transita durante 36 días por playas desoladas, alimentándose con dos kilos de arroz que llevaba consigo. Esta última situación lo convenció de que era capaz de sobrevivir en Alaska.

Capítulo 5: Bullhead City El autor inicia el quinto capítulo con una cita del libro La llamada de la selva de Jack London y luego presenta la siguiente inscripción que Alex hizo en el interior del autobús y que hace referencia a este libro. Se continúa la historia explicando que Alex dejó de escribir en su diario en el mismo momento en que su cámara de fotos se estropeó, tarea que retomó al año siguiente cuando se dirigió a Alaska. Lo que ocurrió en los meses siguientes se sabe gracias a una carta que Alex le envió a Jan Burres.

Alex llegó a Bullhead City, una ciudad que le agradaba bastante. Sus palabras respecto a ella fueron las siguientes:En la ciudad consiguió un trabajo como freidor de hamburguesas en un McDonald´s, en donde recibía constantes sugerencias respecto a su higiene. Un anciano que Alex describió como “lunático” lo dejó alojar en una caravana contigua a la suya. Aun así, después de tres semanas se cansó del trabajo y renunció.

Un día recibió una postal de Jan Burres en la que decía que lo visitaría el siguiente fin de semana, gesto que lo conmovió. No obstante, antes de que pudieran hacerlo encontraron a Alex en su campamento, lugar en donde se quedó a ayudarlos en un tenderete de libros que tenían en un mercadillo cercano. Además, solía entrenarse para su viaje a Alaska del que hablaba a menudo con mucho entusiasmo. Después de un tiempo, una vez más, reanudó su viaje.

Capítulo 6: El Desierto de Anza-Borrego

Se inicia el sexto capítulo con una cita del libro Walden o la vida en los bosques de Henry David Thoreau. Esta es subrayada por Chris. El autor continúa explicando que el 4 de enero de 1993 recibió una carta de un llamado Ronald A. Franz, quien le pide que por favor le mandara un ejemplar de la revista en donde se cuente la historia de Alex, pues él lo llevó en su automóvil hacia Dakota del Sur en donde sacaron fotografías y tomaron vídeos del viaje. También le pide que esta información no sea divulgada. El autor explica que Alex conoció a muchas personas en su viaje, en las que dejó una “impresión indeleble”. Sin embargo, Ronald Franz, un anciano de 80 años, quien conoció al joven en enero de 1992, probablemente sea el más afectado con su muerte.

Después de despedirse de Jan, Alex acampó en Anza-Borrego. Este último era un territorio tan inhóspito que cuando sus provisiones se acababan, tenía que viajar 6 kilómetros hacia el lugar habitado más cercano para abastecerse. Una de las veces que hizo autostop fue Ronald quien lo llevó de vuelta. Posterior a esto, Ronald comenzó a visitar a Alex y rápidamente se encariñó con él, llegando a considerarlo como un hijo. Sin embargo, después de un tiempo Alex decidió ir a San Francisco, lugar en el que estuvo brevemente, pues no logró encontrar trabajo. Es en este momento cuando se contacta con Westerberg para que le dé trabajo. A su regreso emprende junto a Ronald el viaje hacia Dakota del Sur.

Ronald lo llevó lo más lejos que pudo y durante el largo trayecto incluso le ofreció adoptarlo, situación que puso realmente incómodo a Alex. En algunas instancias Ronald grabó con su cámara de vídeo el paisaje y también a Alex, que se mostraba muy disgustado cuando lo hacía. Finalmente lo dejó en el lugar que habían acordado. En esta instancia, el autor recalca que Alex se sentía aliviado de no generar ningún tipo de lazo de amistad fuerte con nadie.

Tiempo después de la partida de Alex, este le envió una carta a Ronald, en donde le remarcaba excesivamente que abandonara su vida insulsa. Siguiendo su consejo, Ronald vendió sus cosas y se compró una caravana, que condujo hasta el lugar en el que Alex acampaba en Anza-Borrego, donde vivió durante meses esperando a su regreso. Un día fue a Salton City para ver si había recibido alguna carta de Alex y de vuelta recogió a un par de jóvenes que hacían autostop y entabló una conversación en la que les contaba de Alex y de su travesía hacia Alaska. Sin embargo, uno de los chicos reconoció a Alex en su relato y tuvo que darle la triste noticia de su muerte.

Capítulo 7: Carthage (II) Este capítulo inicia con una cita del libro Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain, seguido de un extracto del libro Solitude: A Return to the Self de Anthony Storr, que habla sobre las razones por las que alguien pueda optar por el aislamiento.