miniaturadeimagen|Comienzo del diálogo Epinomis (griego). El Epinomis (griego: Ἐπινομίς) es un diálogo que pretende ser continuación de la discusión emprendida en las Leyes. Es atribuido tradicionalmente a los últimos diálogos de Platón, pero generalmente considerado como de dudosa procedencia. En la Antigüedad la autoría fue atribuida a Filipo de Opunte y contemporáneamente podemos encontrar opiniones diversas, algunos lo consideran como una obra de Filipo de Opunte, otros son firmes defensores de que fue escrito por Platón y otros lo consideran espurio.

Ubicación dentro del corpus platónico Calonge Ruiz y García GualLledó Íñigo, E.; Calonge Ruiz, J., García Gual, C. (1981 (7ª reimpresión 2003)). «Introducción». Platón. Diálogos. Obra completa. Volumen I. Editorial Gredos. pp. 51-55 proponen el siguiente orden:

1. Época de juventud (393-389). Se caracterizan por sus preocupaciones éticas. Están plenamente influidos por Sócrates. Estarían representados por: Apología, Ion, Critón, Protágoras, Laques, Lisis, Cármides y Eutifrón.

2. Época de transición (388-385). Esta fase se caracteriza también por cuestiones políticas, además, aparece un primer esbozo de la Teoría de la reminiscencia y trata sobre la filosofía del lenguaje. Lo constituyen los siguientes diálogos: Gorgias, Menón, Eutidemo, Hipias menor, Crátilo, Hipias Mayor y Menexeno.

3. Época de madurez (385-370). Platón introduce explícitamente la Teoría de las Ideas y desarrolla con más detalle la de la Reminiscencia. Igualmente se trata de distintos mitos. Lo conforman: El banquete, Fedón, La República y Fedro.

4. Época de vejez (369-347). En esta fase revisa sus ideas anteriores e introduce temas sobre la naturaleza y la medicina. Se incluyen: Teeteto, Parménides, Sofista, Político, Filebo, Timeo, Critias, Leyes y Epinomis.

Su nombre El diálogo comúnmente es conocido como “Epinomis”, que viene de la partícula griega epí (ἐπι “sobre, luego”) y nomos (νόμος “ley”) y quiere decir “complemento o conclusión de las leyes”. Las fuentes también indican que se lo nombra como el libro XIII de las Leyes (lo que no quiere decir que el diálogo se divida en doce libros lo que “probablemente no se haya hecho hasta la época Helenística.”),Leonardo Tarán, "Proclus on the Old Academy," in Collected Papers 1962-1999 (Leiden: Brill, 2001), p. 602. también se lo conoce como “Concejo Nocturno” (porque tiene que ver con la educación superior del Consejo.), así como conocido “El Filósofo” (porque los miembros del consejo debían ser verdaderos filósofos).Leonardo Tarán, Academica: Plato, Philip of Opus, and the pseudo-Platonic Epinomis (Philadelphia: American Philosophical Society, 1975), p. 23 n. 88 and p. 132 n. 553.

Personajes Los personajes que están involucrados en el diálogo son los mismos que los de las Leyes: Clinias de Creta, Megilio de Lacedemonia y un ateniense.

Estructura del diálogo El diálogo en sí mismo, no da pista alguna de que los tres personajes se hayan reunido en un lugar determinado, solo da a entender de manera implícita que han acordado de antemano juntarse.

Al acercarse al texto uno puede establecer que el objeto de Epinomis es poder saber que es la sabiduría y por qué medio se consigue. A pesar de esto tan solo una pequeña parte es dedicada acerca de cómo nos es dada esa educación y de esa pequeña parte es poca la mención al trayecto de ese estudio. El diálogo habla más del aspecto religioso del tema.J. Harward The Epinomis of Plato (Londres: Oxford University Press, 1928) p. 18

La primera parte del diálogo es dedicada a la pregunta acerca de cuáles ciencias o artes son sabiduría y cuáles no. Hay un gran pasaje dedicado a eliminar esos conocimientos hasta llegar al conocimiento matemático que es derivado de la observación de los cuerpos celeste, los cuales tienen que ser divinos.J.Harward The Epinomis of Plato (Londres: Oxford University Press, 1928) p. 19

Finalmente, la sabiduría es identificada con la piedad, que significa el completo dominio de los conocimientos matemáticos y astronómicos. Los verdaderos filósofos consideraran los cuerpos celestes como dioses; sin embargo, el punto central de este credo es la convicción de la unidad de la naturaleza como un solo sistema guiado por la divina inteligencia. En el avance vemos que el lado religioso se hace cada vez más prominente y esto se debe entender como una misión de reforma religiosa por parte del autor. Es entonces cuando se da el trabajo de los dioses visibles y de los cuerpos celestes que toman el lugar de los dioses de la mitología.

No se deja pasar por alto el tema del alma que es el punto de partida y su prioridad respecto del cuerpo. Se explica la necesidad del alma de contemplar los cuerpos celestes y descubrir en ellos una inteligencia que los conduce. Este estudio es necesario tanto para el filósofo como para el público en general.

Problemática filosófica miniaturadeimagen|Academia de Platón. El problema que estrictamente muestra el texto está en la primera parte del diálogo cuando Clinias dice: “Henos aquí reunidos todos tres, como habíamos convenidos, tú, extranjero, Megilo y yo, para examinar de qué manera examinaremos esta parte de la prudencia, que, en nuestra opinión, prepararía perfectamente al hombre que la hubiese comprendido, para adquirir toda la sabiduría de que la naturaleza humana es capaz. Los demás puntos de la legislación, ya los hemos tratado, a nuestro parecer, suficientemente; pero esta cuestión, la más importante que puede dilucidarse y resolverse, quiero decir, qué ciencias pueden hacer sabio al hombre mortal, no la hemos dilucidado ni resuelto. Abordémosla hoy; pues en otro caso dejaríamos imperfecta una obra, que hemos emprendido con el designio de explicárnosla claramente desde el principio hasta el fin.”.Patricio de Azcárate Platón, Obras Completas (Madrid: Edición de Patricio de Azcárate, 1872) Tomo XI p. 139 Por otra parte Patricio de Azcárate dice que el texto “se esfuerza en demostrar que el deber más importante del legislador es estudiar, hasta que conozca a fondo, las ciencias de los números, la astronomía y la geometría".Patricio de Azcárate Platón, Obras Completas (Madrid: Ediciónde Patricio de Azcárate, 1872) Tomo XI p. 138

El texto recorre la descripción del mundo celeste y quien tiene las aptitudes necesarias podrá elevarse hacia dicha contemplación con ayuda de la ciencia de los números. Al respecto Harward dice que la visión, de que en el estudio del universo visible, es donde el hombre encuentra el más alto ejercicio de su inteligencia pertenece a los últimos diálogos de Platón.J. Harward The Epinomis of Plato (Londres: Oxford University Press,1928) pp. 22-25

La enseñanza, de los primeros diálogos, colocan énfasis en la necesidad de recorrer desde lo visible hacia lo invisible y las cosas que nosotros vemos son útiles solo como estímulo del estudio de lo invisible. Sin embargo, este Platón tiene una nueva visión de la astronomía como un estudio en el cual observado el fenómeno (el cual descansa en las leyes matemáticas) y siguiendo el mencionado camino se llega a la felicidad en esta vida y en la siguiente. Esta verdadera sabiduría en la cual piedad y conocimiento científico se encuentra y se hacen idénticos.

Contenido del diálogo El diálogo conocido como Epinomis o El Filósofo tiene como principal hablante a un ateniense quien es el responsable de la discusión en torno a la cual están reunidos.

Introducción y primera parte Clinias, primeramente, toma la palabra para exponer la cuestión original del diálogo. Este comenta que se han reunido los tres (él mismo, Megilo y el ateniense) “para examinar de qué manera trataremos esta parte de la prudencia, que, en nuestra opinión, prepararía perfectamente al hombre que la hubiese comprendido, para adquirir toda la sabiduría de que la naturaleza humana es capaz”. Clinias advierte que los otros puntos ya se han discutido, pero queda resolver la cuestión más importante, la cual es dilucidar que ciencias pueden hacer sabio al hombre mortal.

El ateniense comenta que es absolutamente imposible a los hombres alcanzar la verdadera felicidad en la vida presente, salvo a un corto número. La vida para el hombre es un estado de sufrimiento, en la que el hombre no tiene sino unos cuantos respiros por un breve tiempo. Sin embargo, el propósito es realmente buscar el medio necesario para alcanzar dicha sabiduría, la cual se va alejando en la medida que nos aproximamos hacia las artes, conocimientos y lo que se llaman ciencias, que falsamente poseen ese nombre.

Para poder satisfactoriamente responder a la cuestión inicial es menester tocar diversos puntos que el hablante considera necesarios.

Rechazo sapiencial de ciertas ciencias y artes

En primer lugar, se procede a recorrer todas las falsas ciencias y artes e ir inductivamente rechazándolas para finalmente lograr un resultado satisfactorio. Se comienza hablando de las artes que son necesarias para la vida y en primer lugar habla de las artes relativas a las primeras necesidades del género humano, por las que, quién aspire a obtener el premio de la virtud, no debe dedicarse a ellas. Estas son, el arte que hizo que los primeros hombres dejaran de alimentarse de carne humana y les enseño a servirse de la carne de los animales; en segundo lugar, toda clase de agricultura, ya que según el diálogo los que cultivan la tierra lo hacen por “naturaleza y por inspiración divina”; luego se refiere a la construcción de casas y a la agricultura, el arte de trabajar toda clase de muebles de metal, en madera, en barro, en tejido, y aún el de fabricar herramientas de toda clase, estos trabajos, según el autor, serían útiles a la sociedad, pero no se refieren a la virtud; así también no confiere sabiduría el arte de la caza, ni el arte de los adivinos e intérpretes ya que “conciben únicamente el sentido de sus palabras, pero ignoran la verdad de las mismas”.

A continuación, examina las artes de “puro entendimiento” en las cuales “unos emplean la prosa o cualquier especie de verso; otros son hijos del dibujo y expresan una infinidad de figuras diferentes con materias secas o blandas”, estas artes de imitación nunca han hecho nacer la sabiduría en el alma de los que las cultivan con mayor esmero.

Con respecto a las artes cuyo fin es “ser útiles al hombre en una infinidad de ocasiones” son rechazadas de igual forma como conducentes hacia la sabiduría ya que en la guerra tiene un papel preponderante la fortuna y el valor, que nada tienen que ver con la sabiduría; en la medicina (al igual que la guerra) no se apoya en reglas fijas sino que se apoya en conjeturas; con respecto a los pilotos y al gente de mar les niega la cualidad de sabio porque nos saben la causa que hace que los vientos se muevan (el cual es un conocimiento esencial de la navegación); con respecto al derecho aduce que su mérito consiste en tener memoria y conocer cierta rutina y que si bien pueden discernir que es lo que pasa por justo en las opiniones de los hombres, están muy lejos de alcanzar la verdad. Menciona también la capacidad de aprender con facilidad, a la cual el hombre prudente nunca la consideraría como sabiduría.

La ciencia de los números