miniatura|240px|Representación artística del Purgatorio. miniatura|240px|Virgen del Carmen rodeada de ángeles que rescatan a las almas del Purgatorio. Escultura barroca de Dupar, Beniaján (España). miniatura|Penitente. Anónimo (). Óleo con texto del libro Gritos del Purgatorio y medios para acallarlos, de José Boneta (1689). En (E)mancipa-Ment, Cullera (Valencia). El purgatorio es un concepto religioso con especial presencia en la teología católica y la copta. De acuerdo con esta doctrina, el purgatorio no es un espacio físicohttp://www.acontecercristiano.net/2011/01/benedicto-xvi-niega-que-el-purgatorio.html y se define como un estado del alma transitorio de purificación y expiación en el que, después de la muerte, las personas que han fallecido en estado de gracia sufren la pena temporal que aún se debe a los pecados perdonados y, tal vez, expiar sus pecados veniales no perdonados para poder acceder a la visión beatífica de Dios.

Según se cree, debido a que todo aquel que entra en el purgatorio terminará entrando al Cielo tarde o temprano, el Purgatorio no es una forma de Infierno. Se afirma que las plegarias a Dios por los muertos, la celebración de la eucaristía y las indulgencias pueden acortar la estancia de una o varias almas que estén en dicho estado.

De acuerdo con la doctrina oficial de la Iglesia católica, las penas que se sufren son similares a las del Infierno, pero no son eternas y purifican porque la persona no está empedernida en una opción por el mal. Por eso, el Purgatorio es la purificación final de los elegidos, la última etapa de la santificación.

El purgatorio en la Biblia miniatura|240px|Representación artística en el cuadro titulado El Purgatorio del pintor venezolano Cristóbal Rojas Las Iglesias copta y católica creen que las almas salvadas, pero cuya purificación no está completa, experimentan una purificación que no tiene lugar ni en el cielo ni tampoco en la morada de los muertos ("de los justos") denominada en la Biblia sheol o hades. La Iglesia católica recuerda las palabras de Jesucristo referidas en Lucas 12:58-59: “Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo»”. Se argumenta que, si del Infierno no se puede salir, debe existir un lugar donde se cancele esa deuda, pues además, hablando de la “Jerusalén Celestial”, el libro del Apocalipsis dice: “Nada manchado entrará en ella” (Ap. 21, 27). Luego, con la parábola del funcionario que no quiso perdonar, en Mateo 18:21-35, Jesús compara el Reino de los Cielos con alguien que pide perdón pero niega hacerlo; aun así advierte que el hombre puede cumplir su deuda: “Y tanto se enojó el señor, que lo puso en manos de los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Y Jesús añadió: «Lo mismo hará mi Padre Celestial con ustedes, a no ser que cada uno perdone de corazón a su hermano»”(Mateo 18:34-35). Cabe recordar incluso que Jesucristo enseñó a orar poniendo la condición de ser perdonados, perdonando: “…y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores;” (Mateo 6:12). Así, como en el cielo no hay “verdugos” que cobren la deuda, el catolicismo concibe un lugar intermedio donde los salvados purifiquen las deudas pendientes.

Existe otro pasaje en el que Jesucristo habla de la existencia de otro mundo después de este, donde se perdonan los pecados: "Dios perdonará incluso a aquel que diga algo contra el Hijo del Hombre; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no lo perdonará ni en este siglo, ni en el venidero". (Mateo 12, 32).

En 1 Corintios, San Pablo habla más claramente del purgatorio:

La obra de cada uno se verá claramente en el día del Juicio porque ese día vendrá con fuego, y el fuego probará la calidad de la obra de cada uno. Si la obra que se construyó resiste, recibirá su salario. Si la obra se quema, será castigado, aunque se salvará como quien escapa del fuego. (1 Cor. 3, 13-15).

Encontramos un gran número de santos que han experimentado visitas de almas del Purgatorio, las cuales son permitidas por Dios para que se interceda de una manera más intensa por ellas tras estos encuentros sobrenaturales. Cabe destacar que en el Purgatorio existen tantos estadios como personas, quedando algunas almas en un estadio muy próximo al infierno y otras cercanas al cielo.

El Purgatorio en el Antiguo Testamento Entre los lugares del Antiguo Testamento que tanto la Iglesia copta y la Iglesia católica interpretan como relacionados con la expiación tras la muerte en un Purgatorio, están:

Desde la perspectiva católica y copta, se piensa que los pasajes anteriores dan a entender que en el "estado de purgación" las almas podrán ser purificadas (limpiadas) de la pena temporal de ciertos pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa; ese otro mundo no puede ser el Infierno, pues en él ya se está condenado; tampoco el cielo pues nada que tenga mancha entrará ahí, por lo que este lugar debe ser un estado temporal. Lo que hay que purificar en el Purgatorio es la pena temporal del pecado, que ha quedado aun después de la confesión. Un ejemplo de esto sería una calumnia. Si se ha sido extendida a otras personas, aunque la persona que la dijo se confiese ese rastro de su pecado ya ha quedado esparcido y será difícil de borrar.

Perspectiva copta La Iglesia copta, además de los pasajes anteriores, arguye los capítulos 6 a 36 del libro de Enoc donde se describe con detalle el Purgatorio; sin embargo, la Iglesia católica no incluye esos capítulos entre su argumentación debido a que el libro de Enoc no está dentro del canon bíblico católico por lo que no es considerado por los católicos como un libro inspirado por Dios. Pero el libro de Enoc es parte integrante del canon bíblico copto, debido a que forma parte de la Septuaginta y a que el libro de Enoc es citado por el apóstol san Judas Tadeo en el Nuevo Testamento (Judas 1,14).

Perspectiva en el Protestantismo

La mayoría de las iglesias protestantes rechazan la creencia en el Purgatorio así como los libros deuterocanónicos donde se hace mención de la oración por los muertos para que estos sean libres de sus pecados.

El Purgatorio en el Nuevo Testamento Perspectiva copta y católica Uno de ellos, y tal vez el principal, es cuando el apóstol san Pablo habla sobre el día del juicio y sobre qué pasará con aquellas personas que tuvieron fe y sirvieron a Dios, pero cuyas obras no fueron tan buenas. Él lo explica así:

Notemos dos aspectos fundamentales de lo que san Pablo quiere enseñar acerca de un creyente en Dios: en primer lugar afirma que si la obra resiste al ser examinada la persona se salvará, en este caso se está refiriendo a un cristiano que va directamente a salvarse, sin necesidad de pasar por una purificación. Pero, inmediatamente agrega que hay otra situación donde la obra de la persona no resistió el juicio y no dice que se va a condenar, sino que ese cristiano tendrá que pagar o ser castigado y se salvará, pero como quien pasa por el fuego.

Al seguir estudiando la Biblia sobre este tema, encontraremos que la existencia del Purgatorio es una consecuencia lógica de la santidad de Dios, pues si Él es el tres veces santo (Isaías 6,3), o sea, la plenitud de la santidad y perfección, entonces quienes estén junto a Él también deben de serlo (Mateo 5,48). Por eso, quien es fiel a Dios, pero no se encuentra en un estado de gracia plena a la hora de morir, no puede disfrutar del Cielo porque la misma Biblia dice que en la ciudad celestial:

Entonces, de acuerdo con ello, si un cristiano no puede entrar al Cielo por tener alguna mancha o impureza, ni tampoco sufrir el castigo eterno, es claro que tendrá que 'pagar' en esta vida o en la otra.El Purgatorio ¿Es bíblico o un invento de la Iglesia?.

Aparte de ello, el trasfondo de lo citado en Mateo 5, 25-26 establece una analogía entre "cárcel" y "estado de pena" transitoria para la persona deudora:

Esta "prisión" o "cárcel" escatológicamente hablando no puede ser solamente considerada física como tal, y en menor caso como el Infierno, porque nadie "sale" de él en su condena definitiva, considerándose por demás otro "estado", en donde se pagarán completamente las deudas de menor agravio contra el prójimo (pecados veniales).¿El Purgatorio en la Biblia?.

La Iglesia católica nunca ha enseñado que en el Purgatorio se perdonen pecados mortales, sino solo veniales que no mudan al creyente del estado de gracia habitual o santificante, necesaria para salvarse. Pero principalmente se enseña que en el Purgatorio se realiza la purificación de las reliquias del pecado.La doctrina del purgatorio sobradamente demuestra que las penas que hay que pagar o las reliquias del pecado que hay que purificar pueden permanecer, y de hecho frecuentemente permanecen, después de la remisión de la culpa; pues en el purgatorio se purifican, después de la muerte, las almas de los difuntos que "hayan muerto verdaderamente arrepentidos en la caridad de Dios; sin haber satisfecho con dignos frutos de penitencia por las faltas cometidas o por las faltas de omisión". Las mismas preces litúrgicas, empleadas desde tiempos remotos por la comunidad cristiana reunida en la sagrada misa, lo indican suficientemente diciendo: "Pues estamos afligidos por nuestros pecados: líbranos con amor, para gloria de tu nombre". (Pablo VI, Constitución Apostólica Indulgentiarum doctrina, n. 3, de fecha 1-1-1967)

Otra cita del Nuevo Testamento con que católicos y coptos explican la existencia del Purgatorio es Mateo 12, 31-32: En esta frase, según san Gregorio Magno, se puede entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro.Diálogos 4:39 De la misma idea son otros autores como san Beda y san Bernardo,Sermo LXVI en Cantic., n.11 entre otros. De acuerdo con san Isidoro de Sevilla estas palabras prueban que en la próxima vida "algunos pecados serán perdonados y purgados por cierto fuego purificador".Deord. creatur., c. xiv, n. 6 San Agustín también argumenta: "algunos pecadores no son perdonados ni en este mundo o en el próximo no se podría decir con verdad a no ser que hubiera otros (pecadores) quienes, aunque no se les perdone en esta vida, son perdonados en el mundo por venir."

Iglesia primitiva El purgatorio como estado temporal de purificación fue creído desde el principio por los primeros cristianos.

Año 211. Tertuliano: "Nosotros ofrecemos sacrificios por los muertos..." Año 307. Lactancio: "El justo cuyos pecados permanecieron será atraído por el fuego (purificación)..." Año 386. Juan Crisóstomo: "No debemos dudar que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo...". Año 580. Gregorio Magno: "Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador...".

Perspectiva protestante Martín Lutero, fundador del luteranismo, creía que era inútil orar por los muertos.Question 201 of Luther's Small Catechism with Explanation (Concordia Publishing House, 1991 edition) answers the question "For whom should we pray?" as follows: "We should pray for ourselves and for all other people, even for our enemies, but not for the souls of the dead" The Lutheran Church Missouri SynodOtros reformadores también compartieron esta perspectiva.

Perspectiva ortodoxa