El colegio de San Hermenegildo fue un centro educativo conventual fundado en Sevilla (Andalucía, España) por los jesuitas el siglo XVI. En la actualidad solo se conserva la iglesia, que en 2026 se destinó a ser el Centro Velázquez, para exponer cuadros de este de este pintor sevillano y de otros artistas de su contexto.
Historia
En 1554 los jesuitas se encontraban instalados en unas casas prestadas por el conde de Olivares en la collación de Santa María de Gracia de la ciudad de Sevilla. En 1558 compraron un edificio propio en la calle Laraña, collación del Salvador. Realizaron un aulario en el mismo y, en 1561, comenzaron impartieron clases Gramática, en 1563 comenzaron con clases de Retórica y en 1564 de Filosofía.
Desde 1565 se estableció que todas las provincias jesuitas debían tener, al menos, una casa profesa. En la reunión provincial celebrada en mayo de 1579 en el colegio de Marchena se acordó separar el colegio de la casa profesa de Sevilla. Tras esto, compraron por 5.000 ducados unas casas del duque de Medina Sidonia en la calle Las Palmas, frente la Iglesia de San Miguel.
El cabildo municipal aportó 5.000 ducados más para el mantenimiento del colegio. Se estableció, gracias a negociaciones con el caballero veinticuatro Melchor de Alcázar, que el propietario del colegio sería la ciudad pero que la Compañía de Jesús sería la encargada de la administración y de impartir enseñanzas.
Como el entonces asistente de la ciudad, Fernando Torres y Portugal, y el caballero veinticuatro Melchor de Alcázar tenían hijos jesuitas y se estaba gastando dinero público en esa orden, Juan del Castillo, en nombre del cabildo de jurados de la ciudad, solicitó que se anulase el acuerdo. El cabildo de jurado presentó el caso a la Real Audiencia y, posteriormente, al Consejo Real.
Dado este pleito, las clases fueron trasladadas de la casa profesa a las casas de la collación de San Miguel el 19 de septiembre de 1579 de forma sigilosa.
En enero de 1587 el asistente de Sevilla, III conde de Orgaz, decidió que, en vez de dar limosnas al colegio, se edificaría uno nuevo a costa de la corporación municipal, que sacaría el dinero de las rentas del almojarifazgo. Unos cronistas dicen que se aportó 12.000 ducados y otros que fueron 16.500. El acuerdo con los jesuitas se firmó el 5 de septiembre de 1587 y las obras comenzaron el 22 de diciembre del mismo año.
El colegio fue construido con trazas del arquitecto jesuita Juan Bautista Villalpando.
Los jesuitas Hernando de Ávila y Melchor de la Cerda, junto con el poeta Juan de Arguijo, escribieron una obra de teatro con el título Tragedia de San Hermenegildo, que fue representada el 21 de enero de 1591 por los alumnos del Colegio de San Hermenegildo en la inauguración del mismo, recién construido.
En 1598 se acordó con el arquitecto de la Casa Lonja, Alonso de Vandelvira la construcción de una portada de piedra para el colegio, diseñada por él. La escultura de la piedra de la portada debía correr a cargo de Andrés de Ocampo. No hay más registro de la existencia de esta puerta que, de haberse construido, no se conservó.
El comerciante Marco Antonio de Alfaro y su esposa Inés Pérez Dávila, que no tenían descendencia, testaron a favor del colegio de la Compañía de Jesús el 11 de agosto de 1611 y el 16 de junio de 1614 respectivamente. También se contó con el testamento del canónigo de la Colegiata del Salvador, Francisco Pérez Dávila, que fue dado el 13 de noviembre de 1623. Gracias a estas aportaciones pudo construirse la iglesia.
La iglesia fue diseñada por el jesuita Pedro Sánchez y para su construcción se contó con los canteros jesuitas Pedro García y Pedro Pérez. La primera piedra fue colocada por el obispo auxiliar de la archidiócesis en 1616 y estuvo terminada en 1620. Se trata de un templo de planta elíptica dentro de un rectángulo. Posiblemente, Sánchez se inspiró en la sala capitular de la catedral, diseñada por Hernán Ruiz II en 1568. Sin embargo, es posible que tenga influencias de la iglesia de Santa Ana de los Palafreneros de Roma, de 1582, o de arquitectos renacentistas como Baldassarre Peruzzi, Sebastiano Serlio y Jacopo Barozzi da Vignola.
El colegio se encargó de enviar misioneros jesuitas a Ultramar y contaba con la figura del "procurador general de las Indias Occidentales", encargado de dirigir el envío de personas, dinero y provisiones.
En 1632 el jesuita Andrés de Villar Goitia empezó a gestionar que los particulares prestasen dinero al colegio bajo la promesa de grandes beneficios que saldrían del comercio con las Indias. Esto provocó que el colegio quebrase en 1644, cesando a Villar en 1645 y expulsándole de la orden en 1655. El colegio no podía pagar a sus quinientos acreedores y, aunque propuso pagar la mitad, estos recurrieron al rey. El Consejo Real encargó el asunto a la Audiencia de Sevilla, que dictó sentencia en 1657 obligando a los jesuitas a pagar todo lo que debían. Tras esto, el patrimonio del colegio y la comunidad de jesuitas que vivían en él disminuyó enormemente, manteniéndose un alumnado ligeramente inferior en número. Esto provocó una gran pérdida de prestigio del centro.
A comienzos del la esposa del escritor Mateo Alemán, Catalina de Espinosa, dispuso crear en la iglesia del colegio una fundación piadosa.
A mediados del este colegio contaba con tres teólogos, tres filósofos, tres gramáticos y un profesor bíblico. Al igual que otras instituciones jesuitas, fue clausurado en 1767, debido a la expulsión de esta orden.
En febrero de 1768 el asistente Pablo de Olavide propuso que el antiguo colegio se transformase en hospicio, pero esto no se llevó a cabo en aquel momento.
En 1770 se hizo un inventario de los bienes inmuebles que había tenido el colegio cuando se produjo la expulsión: en Sevilla tenía la huerta de Santiago, las hazas de Madre de Dios y El Turruñuelo, dos casas en la calle Calderería y una casa en la calle San Juan de la Palma; en Alcalá de Guadaíra tenían dos casas, el cortijo Algarvejo y el cortijo de los Ángeles; en Alcalá del Río el cortijo Aranjuelo; en Burguillos el cortijo de San Agustín; en Gerena el cortijo Pizana; en Aznalcázar la dehesa de Neve; y en Castilleja de la Cuesta la viña San Ignacio y la hacienda de San Francisco de Borja.
Las clases continuaron durante un tiempo en las aulas construidas en torno al patio principal, con docentes nombrados por el municipio. La Sociedad Patriótica Sevillana (que en el pasará a ser conocida como Real Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla) fundó aquí dos cátedras de matemáticas. Entre los alumnos ilustres del centro estuvieron el artillero Luis Daoiz y el sacerdote Alberto Lista.
En 1776 Carlos III autorizó que en el edificio se instalase la Casa de Niños Toribios, regentada por una institución fundada en 1725 por Toribio de Velasco, para niños pobres. Esta casa funcionó de forma paralela a la escuela.
El 1802 todo el edificio se destinó a cuartel de artillería. La Casa de Niños Toribios se trasladó a la casa palacio de Pedro Pumarejo, en la collación de San Gil, y las clases se trasladaron al segundo patio de la antigua casa profesa.
Se hicieron numerosas obras en el colegio pero la iglesia siguió abierta al culto a cargo de una Escuela de Cristo fundada en 1798. También se abrió una puerta lateral en el templo, que daba a la calle de las Palmas.
Entre el 23 de abril de y el 11 de junio de 1823, ante el avance del ejército conocido como Cien Mil Hijos de San Luis, se instaló en Sevilla la Corte, el Gobierno liberal y el Parlamento. Los militares se marcharon del colegio para dejarlo libre para las oficinas del Gobierno y la iglesia fue usada como parlamento, por lo que la Escuela de Cristo tuvo que abandonarla. Cuando los poderes del Estado se trasladaron a Cádiz, grupos realistas asaltaron el edificio, prendieron fuegos dentro y lo saquearon.
Luego, el colegio continuó sirviendo como cuartel. El Ayuntamiento de Sevilla reclamó el edificio como propio en repetidas ocasiones desde 1806. Fue en 1957 cuando, habiendo cesado su uso militar, el Ayuntamiento dispuso el derribo del colegio para crear plazas, calles y otros edificios. La iglesia fue conservada y catalogada como Monumento Histórico-Artístico por el Gobierno en 1959. En 1960 el templo fue restaurado y, para poderlo usar en actos oficiales o culturales, se le adosó un edificio de dos plantas diseñado por el arquitecto Félix Hernández Jiménez.
Entre el 3 de diciembre de 1985 y el 28 de febrero de 1992 la iglesia fue sede del Parlamento de Andalucía.
Patrimonio procedente del colegio miniatura|derecha|150px|La apoteosis de san Hermenegildo por Francisco de Herrera el Viejo, c. 1620. Museo de Bellas Artes de Sevilla. El retablo mayor de la iglesia contenía el cuadro La apoteosis de San Hermenegildo, realizado por Francisco de Herrera el Viejo hacia 1620. En 1835 este cuadro pasó al Museo de Bellas Artes de Sevilla.
La iglesia también contenía un cuadro de El sueño de San José y otro de San Joaquín y Santa Ana, realizados por Francisco Pacheco. El primero de ellos se ha datado de entre 1617 y 1620. Existen sendas obras con esta misma temática y el estilo de Pacheco en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.
En la escalera del colegio había una estatua de la Inmaculada Concepción de Pedro Duque Cornejo de 1721, que en la actualidad se encuentra en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Sevilla bajo la advocación de la Gran Madre.
En el refectorio se encontraba el cuadro La multiplicación de los panes y los peces, de Francisco de Herrera el Viejo. En 1830 figura inventariada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se conserva.
Véase también
Iglesia de San Luis de los Franceses (Sevilla) Hospicio de Indias Nuestra Señora de Guadalupe
Referencias
Bibliografía
Sevilla Hermenegildo Categoría:Instituciones de la Compañía de Jesús en Sevilla