thumb|Detalle del plano de Mancelli, de Madrid en la primera mitad del siglo . En un jardín cerrado aparece dibujada la fuente que surte al arroyo de su nombre.

La fuente de Leganitos, fue una fuente de la ciudad de Madrid que entre los siglos y , alimentó el primitivo arroyo de Leganitos de cuyo acuífero tomó su nombre, (de supuesto origen árabe). Aparece dibujada en los planos de Mancelli (ca.1630) y Teixeira (1656). Fue alabada por Jerónimo de la Quintana,Quintana, historiador y clérigo español, autor de la primera historia seria sobre la capital española, titulada A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid: historia de su antigüedad, nobleza y grandeza, dice, hablando de las fuentes de la Villa «que son sin número... y algunas de agua preciosa y singular, como las de Lavapiés y Leganitos». e inmortalizada por Miguel del Cervantes en Don Quijote de la Mancha.

Historia

El arroyo Leganitos,Término derivado según Répide de «al-gannet» que en árabe significa «huertas». Al parecer la fuente original se alimentaba con el flujo que le llegaba a través del «viage de los Caños de Leganitos», que tenían su nacimiento en los «altos de San Bernardino», en algún espacio ocupado en el siglo por la calle de la Princesa, según refiere Chavarino. aparece documentado ya en el periodo del Madrid musulmán, como una cárcava o avenida fluvial que corría por el lado de poniente del cerro donde el emir Muhammad I levantó su fortaleza militar, en el lugar que se cree que hoy ocupa el Palacio Real.

Ese paisaje, apenas modificado en su esencial orografía, quedaría denominado con un conjunto de espacios y elementos que llevan el término topográfico de Leganitos. Pedro de Répide, en su relato histórico de la calle de Leganitos, la describe como «terreno de torrentera y áspera pendiente que al llegar a lo que hoy es la plaza de España (el prado y fuente de Leganitos de que hablan nuestros clásicos), se quebraba en un barranco, salvado con la alcantarilla y el puente que hubieron de ser construidos en 1618». thumb|300px|left|Sector occidental de la Villa de Madrid en el plano de Mancelli. Ya en septiembre de 1580, y a causa de las torrenciales lluvias que anegaron el entonces joven “Madrid de los Austrias”, se da noticia de las reparaciones que en las fuentes del Prado de San Jerónimo, de las calles de Alcalá y Atocha, de los Caños del Peral y de Leganitos, el Consejo encomendó al Ayuntamiento de la Villa y el permiso para cobrar un impuesto «de dos maravedís en cada azumbre (unos dos litros) de vino».El párrafo del archivo municipal citado por Pinto, Gili y Velasco, es el titulado «Facultad de los señores del Consejo por lo que se prorroga por dos meses la sisa de dos maravedís en azumbre de vino para el reparo de las fuentes de esta Villa. Año 1581.» A.V.M., Secretaría, 1-90-4.

Poco después de aquello, a comienzos del siglo , la fuente de Leganitos, aparece dibujada de forma esquemática en el plano de Antonio Mancelli, hacia 1623, y algunos años más tarde en el minucioso plano del cartógrafo portugués Pedro Teixeira –la rotulada con el número 36 en la lámina 8, según Guerra Chavarino, y próxima a la fuente del Palo, numerada con el dígito 35 y referenciada en la cartela–, junto al barranco, un poco más abajo del Puente de Leganitos, así nombrado en el plano.

La fuente quedó descrita por el humanista del siglo Juan López de Hoyos con «cinco caños de muy excelente agua con gran frescura de huertas» y muy apreciada ya por los madrileños de aquel entonces (fama y aprecio que luego sartirizará Cervantes).

En 1623, un documento municipal que la sitúa en el camino que va a San Bernardino (antiguo monasterio de Descalzos Franciscos), informa de que el maestro Gil González Dávila pesó sus aguas y determinó su masa en 2 libras, 5 onzas, 7 adarmes y 16 granos (dando un total traducido de 1077,12 kg).En su recopilación de datos sobre la fuente de Leganitos, Gerra Chavarino apunta también que el cardenal infante Fernando, hijo de Felipe III, bebía en Flandes agua de esta fuente (entre 1632-1635). No se comenta ni explica cómo llegaba el agua de Leganitos hasta Flandes.

Añade Pedro de Répide que en 1855 y durante la alcaldía del aragonés Valentín Ferraz, la fuente, muy dañada durante la guerra de la Independencia Española, fue por fin reparada con nuevos caños y un pilón doble, para abrevadero y para aguadores.

En el Quijote

Cervantes inmortalizó la fuente de Leganitos en el episodio de la «gran aventura de la Cueva de Montesinos» de la Segunda parte de El Quijote, publicada en 1615. Llevando como guía a un primo del señor licenciado, «famoso estudiante y muy aficionado a leer libros de caballerías», y presumiendo aquel de su biblioteca, describe una especie de guía turística del parnaso español que comprende desde la Giralda hasta la fuente del Piojo. Dice así:

En Mesonero thumb|left|Aspecto de la fuente de Leganitos en la desaparecida plazuela de San Marcial, en una foto de Alfonso Begué, en 1864. Mesonero Romanos, Cronista Mayor y Decano de Madrid, también describe la fuente de Leganitos, cuando en sus Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa (El antiguo Madrid),Apéndice: página 349 publicado en 1861, habla de

Véase también Fuente de la plaza de Santo Domingo

Notas

Referencias

Bibliografía

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