El primer gobierno de José Pardo y Barreda en el Perú se inició el 24 de septiembre de 1904 y culminó el 24 de septiembre de 1908. Fue el tercer gobierno de la llamada República Aristocrática, que se caracterizó por su apoyo firme y eficaz a la educación pública, la cultura y la defensa nacional. En el plano hacendario hizo reformas en el sistema tributario y en el de las aduanas, que permitieron un aumento en los ingresos del fisco. También se mostró interesado en la legislación laboral.
José Pardo y Barreda left|thumb|José Pardo y Barreda durante su primer gobierno en 1906. José Pardo y Barreda, líder del Partido Civil, era hijo del también presidente del Perú y fundador de dicho partido, Manuel Pardo y Lavalle, que fuera asesinado en 1878. Abogado de profesión, estudió también Letras y Ciencias Políticas y Administrativas en la Universidad de San Marcos. Entre 1888 y 1889 fue Secretario de Primera Clase de la Legación del Perú ante el gobierno español y en su calidad de Encargado de Negocios Ad-interin, presentó el alegato peruano en la cuestión de límites con el Ecuador. Entre 1891 y 1898 se dedicó a la agricultura en la Hacienda Tumán de su propiedad y fundó, sucesivamente, varias razones sociales y comerciales. Incursionó en la política a comienzos de este siglo, en el Partido Civil, considerado como el abanderado de la oligarquía. Fue ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Manuel Candamo (1903-1904), presidente que falleció a los seis meses de llegar al poder. Como miembro del sector juvenil y reformista del civilismo, Pardo desbancó en la candidatura al viejo presidente del partido, Isaac Alzamora, y se presentó en las elecciones de 1904, resultando ganador. Tenía 40 años al momento de asumir la presidencia.
La llegada de Pardo al poder, significó también la llegada de una nueva mentalidad, enfocada en el conocimiento y la solución de problemas de carácter social, que había sido tratada escasamente hasta entonces. En el siglo anterior, se había luchado por la libertad de expresión, por el respeto al voto ciudadano o por los derechos políticos. Pero ahora se daba primacía a la reivindicación de los derechos sociales.
Aspecto político Inauguración del gobierno José Pardo asumió la presidencia el 24 de septiembre de 1904, convirtiéndose en el cuarto gobernante de la llamada República Aristocrática. Fue un gobernante respetuoso de la ley, de las instituciones y libertades, pero su política fue hacer un gobierno de partido y no un gobierno nacional.
Oposición al gobierno Durante este gobierno hubo amplia libertad de prensa. Hicieron oposición al gobierno los diarios El Liberal, de Augusto Durand, y La Prensa, fundado en 1903 por Pedro de Osma y que desde 1905 dirigió Alberto Ulloa Cisneros, fogoso y combativo periodista. Pero esta oposición se hacía dentro de los marcos que permitía la ley, sin caer en excesos. Por ello, Pardo pudo hacer algunos viajes a provincias, lo que hasta entonces no había hecho ningún presidente elegido democráticamente.
Durante este período las pugnas se incrementaron en el parlamento entre el partido civil y los partidos demócrata y liberal.
Gabinetes ministeriales thumb|Recuerdo de la ascensión al poder de Pardo, 24 de septiembre de 1904. El presidente y su primer gabinete. Pardo tuvo tres gabinetes de gobierno.
El primer gabinete, el de más larga duración, y que cubrió gran parte del periodo presidencial, fue presidido por Augusto Leguía (Hacienda); e integrado por Javier Prado y Ugarteche (Relaciones Exteriores); Eulogio Romero Salcedo (Gobierno); Jorge Polar (Justicia e Instrucción); José Balta Paz (Fomento); y Pedro Muñiz Sevilla (Guerra).
Leguía ya había sido ministro de Hacienda en los gobiernos anteriores de Candamo y Calderón, y su paso por dicho portafolio se le considera en general exitoso. Empeñado en hacer una nueva política hacendaria, que condujera al Perú a la senda de la prosperidad, trazó un plan de impuestos y empréstitos para aumentar los ingresos del Estado, y suscribió contratos para extender las líneas ferroviarias hasta Huancayo y el Cuzco. Destacaron sus intervenciones en el Parlamento, donde defendió sus proyectos en innumerables discursos, cargados de verbosidad y erudición jurídica y técnica. Luego de haber estado casi cuatro años consecutivos en el ministerio, renunció en julio de 1907, para preparar su candidatura presidencial con miras a las elecciones de 1908 (en la que resultaría vencedor).
Los cambios en este primer gabinete fueron los siguientes: Pedro Portillo (Fomento); Ernesto Zapata, Amador del Solar Cárdenas y Agustín Tovar Aguilar (Gobierno); Carlos Washburn (Justicia e Instrucción); y Solón Polo (Relaciones Exteriores).
El segundo gabinete, presidido por Agustín Tovar Aguilar (Gobierno), asumió el 1 de agosto de 1907. Tovar era un acaudalado hacendado, que militaba en el civilismo desde los años 1890. Conformaban su gabinete: Solón Polo (Relaciones Exteriores), Carlos Washburn (Justicia e Instrucción), Pedro E. Muñiz (Guerra y Marina), Germán Schreiber (Hacienda) y Delfín Vidalón (Fomento). A principios de octubre de 1907, Tovar acudió a la Cámara de Diputados para absolver una interpelación, por motivo de la acusación que pesaba sobre el prefecto de Puno, de defraudación del dinero público y usurpación de propiedad. Tovar, que no era muy dotado en oratoria, llegó a decir que las «juntas departamentales marchaban al garete». Esto motivó que el diputado demócrata M. Lino Cornejo, presentara el 7 de octubre una moción rechazando las declaraciones de Tovar, moción que fue aprobada sin debate. Al día siguiente, Tovar renunció, siendo nombrado como nuevo ministro de Gobierno el diputado Germán Arenas.
El tercero y último gabinete, presidido por Carlos Washburn, abogado y magistrado trujillano, juró en octubre de 1907. Washburn se mantuvo en el portafolio de Justicia e Instrucción y conservó en el gabinete a los ministros en ejercicio, manteniéndose todos ellos hasta el final del gobierno de Pardo, con la sola excepción de retiro del general Muñiz en Guerra, que fue reemplazado por el general Juan Norberto Eléspuru.
Política hacendaria miniaturadeimagen|Augusto Leguía fue el presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Hacienda del gobierno de Pardo, y se destacó por su empeño en realizar reformas en su sector.
Reformas En el campo hacendario se realizaron importantes reformas como las siguientes: Se reabrió el crédito nacional ante los mercados extranjeros, al aprobarse en el Congreso la celebración de un empréstito de 600 mil libras, llevada a cabo en 1905 con el Banco Alemán Trasatlántico. Fue la primera operación de crédito de su género realizada por el Perú, desde 1876, es decir, de antes de la guerra con Chile; en ese lapso de 30 años nadie hasta entonces había querido prestar un centavo al Perú. Tras el éxito de este primer empréstito, se quiso celebrar otro por tres millones de libras, para la construcción de ferrocarriles, pero esta vez hubo una tenaz oposición parlamentaria. Se fundó la Caja de Depósitos y Consignaciones, institución encargada de custodiar gratuitamente los valores cuyo depósito fuera ordenado o aceptado por el Poder Judicial u otras oficinas públicas. Con esa entidad se firmaron contratos para la recaudación de la renta de la sal, para el pago de la deuda interna, para la recaudación de rentas escolares y para la formación de la Compañía Nacional de Vapores y Dique Flotante del Perú. Se renovó el contrato con la Compañía Nacional de Recaudación, encargada del cobro de las contribuciones o tributos, pero se ajustaron nuevas condiciones para rebajar las onerosas comisiones que se llevaba dicha compañía. Se iniciaron las operaciones de la Compañía Salinera Nacional, sucesora de una anterior compañía encargada de recaudar el impuesto sobre la sal (1906). Esta vez se mejoraron para el Estado las comisiones que cobraba dicha compañía, y el producto obtenido por el fisco por este negocio sirvió para pagar los intereses y amortizaciones del empréstito al Banco Alemán Trasatlántico. Se firmó un arreglo con la Peruvian Corporation, la empresa encargada de los ferrocarriles, que se comprometió a continuar la prolongación de líneas férreas. Con el fin de mejorar el sistema de aduanas, se contrató una misión francesa especializada en el tema, que llegó en 1905. La ley N.º 435, de 11 de diciembre de 1906, autorizó al Poder Ejecutivo hacer la reforma de las aduanas marítimas. Fue reorganizada la Superintendencia General de Aduanas de Lima y el Callao. La recaudación aduanera era fundamental para producir mayores ingresos al país provenientes de la exportaciones. Por ley N.º 194 de 6 de febrero de 1906, y tras un largo debate parlamentario, se dispuso la creación de una compañía nacional de vapores, para construir y explotar un dique flotante en el puerto del Callao. Con ello se pretendía impulsar el desarrollo de la marina mercante. Luego, un grupo de capitalistas propusieron organizar una sociedad anónima denominada Compañía Peruana de Vapores y Dique Flotante del Callao, que, tras los trámites correspondientes, fue aceptada por el gobierno. Se reunieron capitales privados, aportando también el gobierno. A base de ello, a fines de 1907 se ordenó la construcción del dique flotante y de dos vapores, que fueron el Huallaga y el Ucayali. Con este organismo, la comunicación marítima entre los pueblos de la costa se hizo más factible y el Perú empezó a recobrar su prestigio y potencial marítimo perdido años atrás. Se dictó un nuevo reglamento para el Tribunal Mayor de Cuentas (entidad encargada de examinar las cuentas fiscales), expedido oficialmente por decreto de 30 de abril de 1908.
Cabe acotar que el sistema tributario se basaba en los ingresos de las aduanas y los impuestos indirectos, es decir se gravaba el consumo, más no los ingresos. Ese régimen se mantuvo a lo largo de la República Aristocrática, que fue una época de bonanza económica. Para Gianfranco Bardella, se perdió entonces la oportunidad de aumentar los ingresos del Estado mediante la aplicación de un régimen moderado de impuestos a la renta, algo a lo que, naturalmente, se habrían opuesto los terratenientes y empresarios.
Agricultura, minería, comercio thumb|Muelle de la Compañía Peruana de Vapores, a principios del . En el rubro de la agricultura, ya desde tiempos de Piérola se había estimulado el cultivo de la caña de azúcar que aumentó a raíz del ingreso del Perú como miembro de países productores de azúcar, según convención de Bruselas de 1902. Fue así como las haciendas azucareras, especialmente de la costa norte, ampliaron el radio de acción de sus sembríos al mismo tiempo que tecnificaron el proceso de su cultivo. Un producto derivado, el alcohol o cañazo, empezó a difundirse por su bajo precio, siendo consumido especialmente por la población indígena.
Corresponde también a esta época el auge del caucho, que en su mejor momento llegó a representar el 21.7 % del total de las exportaciones del Perú (1904-1905) y se desató una verdadera ola de aventura con relación a su explotación en la zona de la selva.
La actividad minera experimentó también un gran auge, al incrementarse la producción de minerales en Jauja, Huarochirí y Huancayo. Se crearon delegaciones de minería en Castrovirreyna, Bolognesi, Huancayo, Jauja y Yauyos. El número de pertenencias mineras llegó a 12.858. En cuanto al comercio internacional, las importaciones superaron a las exportaciones.
El presupuesto creció moderadamente. Al empezar el gobierno, los ingresos efectivos se aproximaban a los dos millones de libras. En 1908, último año del gobierno, los ingresos efectivos sobrepasaron los dos millones ochocientos mil libras.
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