Aldeadávila de la Ribera es un municipio y localidad española de la provincia de Salamanca, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se distingue como el núcleo de población más importante del noroeste de la comarca de Vitigudino y se considera la capital o centro de servicios de la subcomarca de La Ribera (Las Arribes). Pertenece al partido judicial de Vitigudino y a la Mancomunidad Centro Duero.

Además de la propia Aldeadávila, su término municipal está formado por los núcleos de población de Corporario y el Salto de Aldeadávila, ocupa una superficie total de 46,18 km² y según datos del padrón municipal elaborado por el INE, cuenta con habitantes.

Desde las visitas de Miguel de Unamuno se la conoce como «el corazón de Las Arribes». Presta su nombre a la presa de Aldeadávila, construida a 7 km. Es uno de los términos municipales con mayor oferta de lugares y actividades turísticas dentro del parque natural de Arribes del Duero.

Toponimia

Las primeras referencias históricas existentes datan del y en ellas aparece Aldeadávila indicada bajo el nombre de «Aldea Dauila» o «Aldea de Ávila» así como Coporario bajo del nombre de «Darios». Según autores como Antonio Llorente Maldonado o Ángel Barrios García, Aldeadávila y Corporario constituirían un topónimo de repoblación de origen abulense y segoviano, en el sentido de que serían colonos de estas provincias los que establecerían estos dos núcleos de población, abulenses el primero, y segovianos el segundo.

Geografía

Aldeadávila de la Ribera se encuentra situada en el noroeste salmantino. Hace frontera con Portugal y dista 100 km de Salamanca capital.

Se integra dentro de la comarca de La Ribera. Pertenece a la Mancomunidad Centro Duero y al partido judicial de Vitigudino.

En su término municipal están integradas las localidades de Aldeadávila de la Ribera, Corporario y Salto de Aldeadávila.

Su territorio se incluye en el parque natural de Arribes del Duero, un espacio natural protegido de gran atractivo turístico y científico.

Geología y geomorfología Aldeadávila de la Ribera tiene un relieve predominantemente suave y alomado, típico de la penillanura zamorano-salmantina de la Meseta Norte, que contrasta con los profundos encajonamientos fluviales del río Duero y sus afluentes. Su altitud media oscila entre los 730 m y los 670 m, siendo el punto más alto el pico de la Cabeza (776 m) y el punto más bajo la orilla del río Duero en la base de la presa de Aldeadávila (190 m).

Geológicamente Aldeadávila se encuentra dentro del Macizo Ibérico, una de las mayores unidades geológicas de la península ibérica. En su término municipal se pueden identificar dos tipos de rocas principales: granitoides, de entre los que destaca el macizo granítico en el que se encuentra excavada la presa de Aldeadávila; y esquistos y pizarras del Complejo Esquisto-Grauváquico. También existen algunas pegmatitas diseminadas con mineralizaciones de cierto interés que en el pasado llegaron a ser explotadas.

El elemento del paisaje más importante de Aldeadávila de la Ribera es el cañón fluvial del río Duero, una profunda incisión de más de 100 km de longitud que constituye uno de los mayores cañones fluviales de la península ibérica. Este cañón es además uno de los geosites reconocidos por el proyecto Global Geosites de España.

Núcleos de población

El término municipal de Aldeadávila está formado por la localidad de Aldeadávila de la Ribera, donde se sitúa el Ayuntamiento, y por las localidades anejas de Corporario de la Ribera y el poblado del Salto de Aldeadávila, antes más conocido como Santa Marina o La Verde.

Corporario es una localidad de algo más de 150 habitantes situada inmediatamente al lado de Aldeadávila, tan próxima a ella que ya prácticamente conforman el mismo núcleo urbano. Antonio Llorente dice en su libro «casi se puede considerar como un barrio de Aldeadávila». Fue un municipio independiente hasta el año 1972, momento en el que se anexiona a Aldeadávila fundamentalmente debido a la falta de medios económicos para prestar los servicios mínimos obligatorios. Ahora no posee ayuntamiento pero sigue manteniendo por ejemplo sus propias fiestas patronales. Es de singular belleza y de recomendación turística su iglesia, una de las más antiguas de la provincia.

El Salto de Aldeadávila es un pequeño poblado levantado en el valle del Duero, dominado por los Altos de Lagoaça. Existe desde el debido a los eremitas instalados en el Convento de La Verde, que tras su abandono fue remodelado y reaprovechado como hospedería en los años 50. Actualmente cuenta con una población de alrededor de 20 personas. Siempre ha dependido administrativamente de Aldeadávila y entre sus rincones sin duda constituye el lugar más interesante la peña que según la leyenda protegió a la beata Santa Marina.

Símbolos

left|120px|Representación heráldica del blasón aprobado

Escudo

El escudo heráldico que representa al municipio fue aprobado el 6 de noviembre de 1992 con el siguiente blasón:

Bandera

La bandera que representa al municipio fue aprobada el 15 de septiembre de 2025 con la siguiente descripción:

Historia

Edad Media

La abundancia de fuentes en el barrio de Abajo, las fértiles tierras y el microclima propiciaron el poblamiento en la época árabe. En toda la comarca abundan las leyendas árabes, sus temas principales son las doncellas, las vírgenes, las fortalezas y las riquezas.

Según la Universidad de Granada, el término «Aldea-Dauila» podría tener un origen árabe indudable. Las calles de este pueblo, muy antiguas, mantienen nombres de resonancia medieval: La Cilla, Remoria, Atalaya, Peñas, El Mimbrero, etc. De este origen se conserva un lienzo de 400 metros de cercas árabes, próximo a la ermita de La Santa, en riesgo de desaparición, así como su antiguo perímetro, que delimita los antiguos barrios de Abajo, de Arriba, Peñas y La Atalaya. En la plaza mayor actual todavía existen sepulturas de dicha época.

La Reconquista de la zona, hasta entonces bajo dominio musulmán, la realiza el Reino de León, que surge a partir del Reino de Asturias de Don Pelayo y del que luego se subdividirían o desgajarían el Condado de Castilla, el Reino de Galicia y el Reino de Portugal. La repoblación de las tierras conquistadas llevada a cabo por los reyes leoneses planteó una disposición muy distinta de la actual, basando su desarrollo en el modelo repoblador gallego, que consistía en disponer muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, esquema que a la larga hizo insostenibles económicamente a muchas de ellas. En documentos de 1265 están registradas Simirera, Aveto o Robredo de las Casas (posteriormente Robredo de Santo Domingo). En los siglos y existieron con parroquia propia las de Quadrilleros (en Corporario de la Ribera), la de Alcornocal (próxima al Teso Alcornoque de Aldeadávila) y la de La Revilla de Aldeadávila, que fueron abandonadas hacia los siglos y . Finalmente perduraron hasta el las de La Verde (o Santa Marina) y la de Robredo de Santo Domingo. Gracias a los esfuerzos de vecinos de Aldeadávila de la Ribera y La Zarza de Pumareda se están empezando a rescatar restos medievales de tumbas y ermitas.

Finalizada la Reconquista, la zona no fue afectada por conflictos importantes. Permaneció pacíficamente integrada en la Corona leonesa, lejos de los conflictos con Castilla por encontrarse en el extremo más occidental, junto a la frontera con Portugal con quien tampoco tuvo conflictos destacables debido a la frontera natural que supone el río Duero.

La repoblación fue realizada en su mayoría por colonos asturianos aunque también por gallegos y castellanos, que trajeron consigo su cultura e idiosincrasia. Según podría atestiguar su topónimo, Aldeadávila de la Ribera y Corporario fueron núcleos repoblados por colonos abulenses el primero, y segovianos el segundo, durante la segunda mitad del , perteneciendo a la diócesis de Salamanca en lo eclesiástico y al Reino de León en lo civil, militar y administrativo. La mayoría de autores los etiquetan como topónimos segoviano-abulenses.

miniatura|Poblado del Salto de Aldeadávila miniatura|Claustro del Convento de La Verde

La historia de Aldeadávila durante su integración en la Corona leonesa, nos cuenta que al igual que el resto de localidades salmantinas fronterizas con Portugal y ribereñas del Duero, perteneció al concejo de villa y tierra de Ledesma, representado por sus señores medievales o de realengo en las Cortes del Reino de León de 1188, consideradas la cuna del parlamentarismo a nivel mundial. El primero o uno de los primeros documentos históricos que se conservan, en los que aparece nombrada Aldeadávila, data de 1265, copia documental de 1345, en el que se refiere por parte de la «Yglesia catedral de la ciudad de Salamanca» al préstamo que tiene con «Aldea Dauila» por la obra de la iglesia.

Con la muerte de Alfonso IX de León en 1230, su hijo Fernando III el Santo, quien ya era rey de Castilla, hereda el Reino de León, pero mantiene sus propias estructuras durante la Edad Moderna, conservando tanto sus instituciones como sus características de organización territorial.

En 1270 es fundado por frailes franciscanos el Convento de La Verde, siendo abandonado en 1834 tras la desamortización de Mendizábal.

Coincidiendo con el Tratado de Alcañices (1297), se indica que el concejo de Ledesma pertenecía al Señorío del infante Pedro. Posteriormente, en documentos de la celebración de las Cortes de Castilla y León el día 22 de julio de 1315 en Burgos, se nos dice que los representantes de la villa de Ledesma piden la restitución al concejo, con todos sus derechos, de las aldeas de Dieza -Mieza de la Ribera-, Aldea d'Ávila -Aldeadávila de la Ribera-, Darios -Corporario-, Cabeza de Furamontanos -Cabeza de Framontanos-, Penna -Pereña de la Ribera- y Villarino de Arias -Villarino de los Aires-, algo a lo que la regencia del futuro rey Alfonso XI accede. Las Cortes de Valladolid de 1322, ya muerto el infante Pedro, confirman el traslado de la comarca de La Ribera de nuevo al concejo de Ledesma. Estos antiguos textos nos hacen pensar que estas aldeas fueron fortificadas en dicha época, para evitar nuevas ocupaciones portuguesas como las que realizó en 1296 el rey Dionisio I de Portugal, que ocupó hasta Simancas (Valladolid) y se anexionó posteriormente toda la comarca de Ribacoa. De esta época señorial de finales del con la crisis dinástica en la Corona de León y Castilla a la muerte de Fernando IV, procederían, entre otras, la antigua torre de Aldeadávila, que era un alcázar que se recreció y amplió a finales del y principios del . Además de este, también hubo castillos importantes en Vilvestre, Barruecopardo (anterior a 1212), Mieza de la Ribera, Masueco y Pereña.

Durante los reinados de Alfonso XI, Pedro I y Enrique II, el territorio de las Arribes del Duero vuelve a señorializarse y a tener sentido militar. Es donado a una sucesión de infantes bastardos y futuras reinas y reyes, entre ellos al infante Fernando Alfonso y a la reina Leonor de Alburquerque que se casa con Fernando I de Aragón en 1393, uniendo su señorío al de las Cinco Villas.