Revuelta bereber o gran revuelta bereber son denominaciones historiográficas para la revuelta que se produjo en el Magreb y al-Ándalus entre los años 122-125 de la Hégira (739/740-743 de la era cristiana) contra el Califato omeya de Damasco (en ese momento, bajo el califa Hisham ibn Abd al-Malik). Fue la primera ocasión en que se produjo una escisión del Imperio islámico. La revuelta, de base étnica bereber y religiosa jariyí, tuvo causas socioeconómicas, políticas y religiosas (exigencias de pureza religiosa, contra la subordinación de los bereberes a la minoría dirigente árabe, a pesar de su conversión al islam, y contra la presión fiscal). Surgió en Tánger, y la dirigió al comienzo Maysara al-Matghari (en las fuentes árabes llamado ), que fue depuesto por los propios rebeldes y posiblemente ejecutado en septiembre/octubre de 740.
A pesar de sus victorias iniciales, los rebeldes no consiguieron tomar las ciudades más importantes de Ifriqiya (particularmente la capital, Cairuán) ni del valiato andalusí (en especial la capital, Córdoba), pero sí controlaron amplias zonas, algunas de las cuales nunca fueron recuperadas por las autoridades de Damasco. Los ejércitos bereberes se disolvieron y el Magreb se fragmentó en una serie de pequeños estados gobernados por jefes tribales e imanes jariyíes. En los siguientes años, el propio Califato omeya cayó como consecuencia de la revolución abasí (748-750); únicamente un miembro de la antigua familia califal, Abderramán I, sobrevivió y huyó a al-Ándalus, donde se estableció como emir independiente (756).
Causas Al descontento bereber contribuyeron notablemente las políticas de los gobernadores omeyas de Cairuán (capital de Ifriqiya, en el actual Túnez), que ejercían su autoridad sobre el Magreb (todo el norte de África al oeste de Egipto) y al-Ándalus (la península ibérica). Desde la conquista musulmana del Magreb (647-711), los dirigentes árabes habían maltratado a sus auxiliares no árabes; notablemente a los bereberes que se habían convertido rápidamente al islam, en contraste con la mayoría de la población, que seguía siendo cristiana, con algunas minorías judías y paganas (especialmente en Maghreb al-Aqsa —‘Extremo Occidente’—, el actual Marruecos).
Aunque fueron mayoritariamente musulmanes bereberes los protagonistas de la conquista musulmana de la península ibérica (711-726), habían sido relegados en el reparto del botín al mismo tiempo que se les confiaban las misiones más duras (por ejemplo, las posiciones de vanguardia en las batallas —mientras las fuerzas árabes, minoritarias, eran reservadas en la retaguardia— y las guarniciones de las fronteras más duras o inhóspitas). No sin alguna dificultad, durante la conquista, Musa ibn Nusair, gobernador árabe de Ifriqiya, se había esforzado en cuidar su relación con sus lugartenientes bereberes (el más famoso Táriq ibn Ziyad); por el contrario, sus sucesores, especialmente Yazid ibn Abi Muslim,Ibn Khallikan habían tratado a sus fuerzas bereberes con desprecio.Dhannun Taha (1989: 198)
Como agravio añadido, los gobernadores árabes continuaron recaudando impuestos extraordinarios (dhimmi, denominados yiziah y jaraŷ); y tributos de esclavitud sobre poblaciones no árabes convertidas al islam, una directa contravención de la ley islámica. Tales agravios se hicieron rutinarios bajo los califatos de Walid I y Suleimán I.
En 718, el califa Omar II prohibió finalmente la recaudación de impuestos extraordinarios y tributos de esclavitud sobre musulmanes no árabes, reduciendo las tensiones existentes. No obstante, los costosos reveses militares de las décadas de 720 y 730 forzaron a las autoridades califales a encontrar alguna solución que equilibrara la tesorería. Durante el califato de Hisham (desde 724), se sortearon las prohibiciones mediante reinterpretaciones de la norma (por ejemplo, vinculando el impuesto jaraŷ a la tierra y no al propietario, de modo que cualquier tierra que en algún momento hubiera estado sujeta al impuesto, volvía a estarlo independientemente de la religión de quien la poseyera).
Como consecuencia, los bereberes resentidos recibían favorablemente las actividades de los radicales jariyíes provenientes de Oriente Medio (sobre todo sufríes y posteriormente ibadíes) que llegaron al Magreb en la década de 720. Predicaban una forma puritana de islam, prometiendo un nuevo orden político en que todos los musulmanes serían iguales, sin consideración a orígenes raciales o tribales, y con un estricto seguimiento de la ley islámica. Los activistas jariyíes penetraron gradualmente en las tropas bereberes y en los centros de población. Las autoridades tuvieron que sofocar con creciente dificultad motines esporádicos de guarniciones bereberes (por ejemplo, la acaudillada por MunnusRoger Collins, Deception and Misrepresentation in Early Eighth Century. En esta otra fuente (Víctor Balaguer, Trajedias, 1876) se identifica a este bereber que se casa con una hija de Eudes (el duque de Aquitania Odón el Grande) como "Otmán" o "Munuza". Con ese nombre aparece también en otras fuentes (Anuario de estudios medievales, 1964, Volumen 1, pg. 79). en Septimania, al norte de los Pirineos, en 729-731). Yazid ibn Abi Muslim, gobernador de Ifriqiya, que abiertamente retomó el impuesto yiziah y humilló a los miembros de su guardia bereber marcándoles las manos, fue asesinado en 721.
En 734, Ubayd Allah ibn al-Habhab fue nombrado gobernador omeya de Cairuán, con autoridad sobre todo el Magreb y al-Ándalus. Su llegada, tras un periodo de descontrol, significó un incremento de la presión fiscal sobre las poblaciones no árabes, retomando sin paliativos los impuestos extraordinarios y los tributos de esclavitud; dando instrucciones en el mismo sentido a sus delegados en Córdoba (Oqba ibn al-Hajjaj al-Saluli) y Tánger (Omar ibn el-Moradi). El fracaso de las costosas expediciones contra el reino franco durante el periodo 732-737, que fueron repelidas por Carlos Martel, significó una mayor necesidad de incrementar los impuestos. Ningún tipo de apoyo podía esperarse desde Damasco, que tenía que hacer frente al fracaso de los ejércitos califales en el otro extremo del Imperio.
La revuelta
Revuelta en el Magreb
El celo recaudatorio de los Omeyas se concretó en instrucciones de Ubayd Allah ibn al-Habhab para aumentar la presión fiscal sobre los bereberes. Omar ibn al-Moradi, gobernador de Tánger, decidió declarar "pueblo conquistado" a los bereberes de su jurisdicción, lo que permitía tomar propiedades y esclavizar personas, un "quinto califal" que todavía podía ser reclamado por el Estado Omeya por derecho de conquista. Fuentes alternativas simplemente reflejan que los tributos se duplicaron.
El descontento, encauzado por los predicadores sufríes, se plasmó en rebelión de las tribus bereberes del oeste del actual Marruecos; inicialmente, de los ghomara, berghwata y miknasa eligieron como jefe a Maysara al-Matghari, quien según algunas crónicas árabes era un pobre aguador, aunque probablemente era un alto jefe tribal de los matghara.
La oportunidad surgió a finales de 739 o comienzos de 740 (122 de la Hégira), cuando el poderoso general de Ifriqiya Habib ibn Abi Obeida al-Fihri, que había impuesto recientemente su autoridad sobre el valle de Sous en el sur del actual Marruecos, recibió instrucciones del gobernador de Cairuán, Ubayd Allah, de reunir sus tropas y dirigirlas en una gran expedición contra la Sicilia bizantina, lo que dejó desguarnecida la zona occidental del Magreb.
Tan pronto como el ejército de Habib partió, Maysara reunió una coalición de ejércitos bereberes, cuyos soldados se afeitaron la cabeza al modo jariyita y fijaron inscripciones coránicas en sus armas. Se dirigieron a Tánger, que pronto cayó en sus manos, y se dio muerte al odiado gobernador Omar al-Moradi. Fue entonces que Maysara tomó el título de , equiparable al de califa.
Dejando en Tánger una guarnición bereber bajo el mando de Abd Allah al-Hodeij al-Ifriqi (un converso al islam, anteriormente cristiano), el ejército de Maysara recorrió la zona occidental del actual Marruecos, reforzándose con nuevos adeptos, despejando de fuerzas omeyas todo el territorio entre el Estrecho y el Sous. Uno de los gobernadores locales que se mató fue Ismaíl ibn Ubayd Allah, hijo del propio emir de Cairuán.Ibn Jaldún, p.216-17
La revuelta bereber sorprendió en Cairuán al gobernador omeya, Ubayd Allah ibn al-Habhab, que tenía pocas fuerzas a su disposición. Inmediatamente despachó mensajeros a su general Habib ibn Abi Obeida al-Fihri que se encontraba en Sicilia, ordenándole interrumpir la expedición y reembarcar urgentemente el ejército de Ifriqiya de vuelta a África. Mientras tanto, Ubayd Allah reunió una columna de caballería pesada, compuesta por la élite aristocrática árabe de Cairuán, poniéndola bajo el mando de Jalid ibn Abi Habib al-Fihri, y enviándolos hacia Tánger para contener a los rebeldes, mientras esperaba la vuelta de Habib desde Sicilia. Un pequeño ejército de reserva, a las órdenes de Abd al-Rahman ibn al-Mughira al-Abdari, se dispuso a mantener Tremecén, en previsión de que el ejército rebelde pudiera repeler a la columna de los nobles y avanzar hacia Cairuán.
Las fuerzas bereberes de Maysara chocaron con la vanguardia de la columna Ifriqiya de Jálid ibn Abi Habib en un punto indeterminado (las fuentes que recoge Ibn Jaldún (p.217) indican que fue en el río Cheliff —en la actual Argelia—, lo que parece improbable a los historiadores modernos, que proponen el río Sebú, cercano a Tánger).Julien (1961: p.30) Tras un breve enfrentamiento, Maysara ordenó a su ejército retirarse a Tánger. El comandante de la caballería árabe Jálid ibn Abi Habiba decidió no apresurarse en una persecución y mantuvo sus líneas al sur de la ciudad, bloqueándola, mientras esperaba los refuerzos de la expedición siciliana de Habib.miniatura|upright=2|El Magreb tras la revuelta bereber: Estados bereberes:
Otros territoriosEntre tanto, los rebeldes bereberes se reorganizaron y renovaron su liderazgo mediante un golpe que depuso a Maysara, que fue ejecutado. Los jefes tribales bereberes eligieron a un jefe de la tribu zenata, Jalid ibn Hamid al-Zanati como nuevo "califa". Las fuentes no aclaran las causas de estos hechos; que podrían estar relacionadas con la retirada ordenada por Maysara ante la caballería árabe, que demostraría su incapacidad militar, o quizá por no demostrar suficiente fanatismo religioso ante los predicadores sufríes, o quizá simplemente por el mayor ascendiente que estuvieran alcanzando entre las tribus bereberes los jefes zenatas, cuyo territorio estaba más cercano al frente contra Ifriqiya.
Batalla de los nobles
El nuevo caudillo bereber Jálid ibn Hamid al-Zanati optó por atacar inmediatamente la columna de caballería árabe antes de que pudiera reforzarse. Los rebeldes sobrepasaron y aniquilaron la caballería árabe de Jálid ibn Abi Habiba en un enfrentamiento conocido como "batalla de los nobles", una verdadera masacre de la crema de la nobleza árabe de Ifriqiya, que se puede datar en torno a octubre o noviembre de 740.
La reacción árabe inmediata al desastre mostró lo inesperado que fue este revés. Tras las primeras noticias, el ejército de reserva de Ibn al-Mughira en Tremecén cayó en el pánico. Se creía ver conspiradores sufríes por todas partes, lo que pretendía conjurarse con masacres indiscriminadas ordenadas por el comandante omeya. La represión provocó un masivo levantamiento popular en la hasta entonces tranquila ciudad, y llevó a gran parte de la población a rechazar a los Omeyas. La rebelión alcanzaba así el Magreb medio (actual Argelia).Blankinship (1994, p.208)