El fresco de la Apoteosis de Hércules es un fresco barroco pintado por Andrea Pozzo en 1705 en la cúpula de la sala de mármol en el palacio Liechtenstein.
Técnica El arte barroco tenía como propósito impresionar, cautivar e ilustrar a las personas por medio de los efectos escenográficos en cada diseño de interior. «Durante el Barroco, las pinturas ilusionistas eran llevadas a su perfección, además de tener una función decorativa podían tener como objetivo disimular defectos en la arquitectura». La perspectiva pictorum, técnica que Pozzo usó para el fresco, fue concebida como un recurso educativo para poder realizar montajes efímeros, diseñar cuadraturas y entrenarse en la representación arquitectónica en perspectiva. Ocupaba un lugar como recurso de divulgación técnica para el aprendizaje de la geometría aplicada a la arquitectura.
Descripción Esta pintura ilusionista se fusiona con la arquitectura de la sala transformando. Pozzo logró disimular los límites entre el espacio real de la sala y el fresco haciendo prácticamente imposible distinguirlos. Las columnas de mármol jaspeadas con color rojo y dorado en el extremo superior de cada columna, sostienen una moldura elevada como prolongación de la arquitectura. Sobre la moldura pintó un palacio en donde las columnas parecen surgir de la sala real.
En los extremos surgen estelas de nubes donde se pueden observar dioses y semidioses; en el centro está representado Zeus sosteniendo rayos entre las manos. Las hazañas de Hércules simbolizan las del príncipe, quien al servicio del emperador cumple con su deber. «Por encima y por debajo de la columna figurada, y entrando aparentemente en la estancia, se desenvuelven las figuras que representan el mito de hercúleo en diferentes escenas». Las acciones del príncipe se ven recompensadas con el ascenso del emperador; Zeus flotando entre las nubes, se dirige hacia el grupo formado por Rea, Cronos y su hijo Poseidón, así como Hermes; en el centro Hércules está esperando su apoteosis.
Las representaciones en referencia al emperador y al príncipe que en esa época eran temas comunes en las pinturas y murales en Viena. Este tipo de arte representativo desempeñaba la doble función de impresionar a los súbditos y, al mismo tiempo, trasmitir contenido ideológico; la pintura perspectivista de los cielos creaba la ilusión de un mundo perfectamente ordenado.
Con ayuda de la losa de mármol, Pozzo determina el lugar que debe ocupar el espectador, que solo puede apreciar la escena desde un punto de vista. El tema de la perspectiva quería dar a entender que al perder el punto central todo lo demás se desmoronaba.
Referencias
Categoría:Cuadros de 1705 Categoría:Arte en Austria del siglo XVIII Categoría:Pintura del Barroco Categoría:Obras de arte en Viena