thumb|right|350px|Puerto de Antofagasta en un grabado de 1876. La ciudad y puerto se habían convertido en pocos años en una pujante fuente de recursos económicos gracias al trabajo y las inversiones en la explotación del salitre. El impuesto de los 10 centavos fue un arancel aprobado por la Asamblea Nacional de Bolivia el 14 de febrero de 1878 que se pretendió imponer a la empresa chilena Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta (CSFA) por un monto de 10 centavosSegún Richard Sicotte, Catalina Vizcarra y Kirsten Wandschneider en "The fiscal impact of the War of the Pacific", pág. 100, en 1878 10 centavos de boliviano correspondían a aproximadamente 3.7 pences, es decir 1 Boliviano = 0.154 Libra inglesa por cada quintal (46kg) de salitre exportado. La CSFA rehusó el pago porque tanto el Tratado de límites entre Bolivia y Chile de 1874 como la licencia de explotación otorgada por el gobierno boliviano el 27 de noviembre de 1873 le aseguraban la excepción de impuestos de exportación para la explotación del mineral. La compañía solicitó la representación del gobierno de Chile y a pedido de este el gobierno boliviano suspendió el cobro del impuesto mientras ambos gobiernos buscaron, infructuosamente, una solución al problema. En diciembre de 1878 el gobierno de Bolivia decidió cobrar el impuesto.
En febrero de 1879, el gobierno de Hilarión Daza rescindió las licencias otorgadas a la CSFA, embargó sus bienes y ordenó su remate público para el 14 de febrero de 1879. En la mañana de ese día fuerzas chilenas impidieron el remate con la ocupación chilena de Antofagasta.
El impuesto es considerado casi unánimemente como una flagrante violación al tratado de 1874.<ref name="BAp2293"> Cap. I "Apreciación sobre el estallido del conflicto chileno-boliviano": El gobierno de Daza violó la convención de 1873 y el tratado de 1874 al crear el impuesto de los diez centavos. Ante las reclamaciones, debió, sin duda, (como creyó Prado) aplazar la ejecución de esta ley y aceptar el arbitraje. Pero no solo esquivó esas fórmulas, sino optó por la decisión violenta de rescindir el contrato celebrado con la compañía salitrera que protestaba contra el gravamen, y de incautarse de las propiedades de ella;</ref>: The company reacted predictably: citing the 1874 treaty, which explicitly prohibited the Bolivian government from taxing Chilean companies exploiting the Atacama Desert, the miners demanded that Daza rescind the impost: the additional export tax of ten centavos per quintal suddenly imposed by the bolivians in 1878 was clearly a breach of faith.Hugo Pereira, en La política salitrera del Presidente Prado: La crisis definitiva se inició el 14 de febrero de 1878, cuando el dictador boliviano Hilarión Daza, agobiado por la crisis internacional, decidió poner un impuesto de diez centavos a cada quintal del salitre exportado desde Atacama, en clara violación del tratado de 1874
Si bien el impuesto desencadenó los acontecimientos que llevaron a la Guerra del Pacífico, no fue su causa principal ni menos única.
(Existieron en 1875 y en 1878 dos impuestos decretados por la Junta Municipal de Antofagasta y que no deben ser confundidos con el de 10 centavos. El de 1875 fue de 3 centavos por quintal exportado y fue rechazado por el Consejo de Estado de Bolivia por contradicción con el Tratado de Límites de 1874. El de 1878, anterior al del 10 centavos, fue por el alumbrado público y había quedado suspendido tras el depósito de 200 (pesos) bolivianos.)Alvaro Villegas Aldazosa, El Impuesto al Salitre y la Guerra del Pacífico, Revista Argumentum – RA, Marília/SP, V. 16, pp. 379-401, Jan.-Dez. 2015.
Salitre en el comercio internacional
thumb|right|150px|Hilarión Daza impulsó una atrevida política que es considerada como el detonante de la guerra del Pacífico.
A mediados del , la región de Antofagasta, del Litoral o el desierto de Atacama, lejos de los centros poblados de Bolivia, se encontraba casi inhabitada y no existían más que huellas y senderos hacia el altiplano boliviano. El viaje a pie o en cabalgadura desde la costa por el desierto, la cordillera y el altiplano hasta La Paz necesitaba 15 o 16 días. Los mayores centros poblados de Antofagasta eran los puertos de Cobija, Mejillones y el poblado San Pedro de Atacama. El gobierno boliviano tenía interés en desarrollar la región para no depender del puerto peruano de Arica en su comercio exterior, para obtener entradas a las arcas fiscales y también para asegurar la soberanía boliviana sobre esa región. Sin embargo, hasta entonces, sus esfuerzos no habían rendido frutos, pues la población y los empresarios bolivianos no se interesaban por ella. A pesar de los esfuerzos gubernamentales, ni Mejillones ni Cobija prosperaban.
A partir de mediados del , el salitre comenzó a reemplazar en el mercado internacional al guano, cuyos ingresos decaían a causa del agotamiento de los depósitos y de la menor cantidad de nitrógeno que contenían los embarques.
Bolivia entró en un gravísimo conflicto por una riqueza de la que, según palabras del historiador diplomático chileno Ramón Sotomayor Valdés, escritas pocos años antes, casi ningún boliviano se ocupaba: "Se habla del mineral de Caracoles como de un venero descubierto en la Siberia". Las licencias de explotación
La mayor parte del salitre transado en el comercio internacional se extraía de la región peruana de Tarapacá, pero el explorador chileno José Santos Ossa obtuvo en 1866 del gobierno boliviano una licencia que daba "la posesión y goce de los terrenos en que se descubriesen depósitos de salitre y boráx ... con la precisa condición de habilitar la caleta de la Chimba". Chimba era el nombre que se le daba al sector donde hoy se ubica el puerto de Antofagasta. Posteriormente descubrió salitre y fundó la "Sociedad exploradora del Desierto".
Mariano Melgarejo
El 5 de septiembre de 1868, el gobierno de Mariano Melgarejo dio una licencia a la "Sociedad exploradora del Desierto" que se extendía a todo el desierto de Atacama y que decía:Se concede a la Sociedad Exploradora del desierto de Atacama el privilegio exclusivo, por 15 años, para la explotación, elaboración y libre exportación del salitre existente en el desierto de AtacamaEn 1867 se fundó oficialmente el puerto de la Chimba que Melgarejo renombró Antofagasta. En Valparaíso, se fundó el 19 de mayo de 1869 la "Compañía Melbourne y Clark", con capitales chilenos y una minoría inglesa de la "Casa Gibbs" que pasó a poseer las licencias de explotación de la antigua "Sociedad Exploradora".
Con la explotación chilena del salitre comenzó a crecer el nuevo puerto de Antofagasta. Un informe boliviano sobre Antofagasta en 1871 comentaba que:La empresa de salitre tiene en ese puerto una buena casa para el gerente, 15 casas para empleados, 4 bodegas, 6 canchas con bastante capacidad y una más grande para el salitre desde donde sale un ferrocarril para el puerto. También tiene 60 carretas con 60 mulas y 50 bueyes. Su máquina puede destilar 5.000 galones de agua de mar al día, convirtiéndola en dulce. Posee un muelle especial para uso particular. Agustín Morales
El 15 de enero de 1871 Melgarejo fue depuesto y asumió el poder Agustín Morales. Las injustas leyes y desmedidas concesiones de Melgarejo habían provocado la ira popular, que obligó a los nuevos gobernantes anular los actos administrativos del odiado Melgarejo. El 8 de enero de 1872 Morales anuló también las licencias salitreras otorgadas por la administración anterior.Artículo 12 del Decreto del 8 de enero de 1872, archivado en archive.org el 20 de junio de 2017: Art. 12. Quedan de hecho nulas y sin ningun valor las concesiones de terrenos, salitrales y de boratos que hubiese hecho la administracion pasada; declarándoseles el derecho de retracto á los que las hubiesen obtenido siempre que en los nuevos remates pretendiesen la adjudicacion.
La "Compañía Melbourne y Clark", que había hecho ingentes inversiones en la explotación del salitre, envió al abogado chileno Domingo Arteaga Alemparte a La Paz y allí logró obtener el 13 de abril de 1872 una nueva concesión para continuar la explotación, más reducida en lo que respecta al área y libre de impuestos de importación para los materiales necesarios en la construcción del ferrocarril:Habiendo Melbourne y Clark y Compañía implantado en el desierto de Atacama una nueva industria que ha dado importancia a las riquezas ocultas, se le concede una superficie que teniendo por base el paralelo 24°S que es la línea divisoria entre Bolivia y Chile, forme un paralelogramo con una altura de 15 leguasUna legua era aprox. 5.5 kilómetros. a 5 kilómetros al norte y 25 de latitud sur, partiendo desde la orilla del mar. Se les concede privilegio exclusivo para explotar, elaborar y exportar salitres de esa superficie, por 15 años. Pueden construir todos los ferrocarriles que quieran en ese terreno.Para explotar el salitre, la compañía debió aumentar su capital y en octubre de 1872R. Crozier, "El Salitre hasta la Guerra del Pacífico", pág. 99 pasó a llamarse "Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta" (CSFA) para señalar su nuevo campo de negocios.
La ley del 22 de noviembre de 1872
Debido a los múltiples reclamos de las empresas en Bolivia dañadas por las licencias anuladas, la asamblea constituyente, en una ley del 22 de noviembre de 1872 permitió al gobierno renegociar las licencias anuladas:Se autoriza al ejecutivo para transar sobre la indemnización y otros reclamos pendientes en la actualidad, para acordar con las partes interesadas la forma más conveniente en que habrán de llenarse las obligaciones respectivas; defiriéndose estos asuntos, solo en el caso de no avenimiento, a la decisión de la corte suprema, con cargo de dar cuenta a la próxima legislatura.Esta ley, repetimos, permitió al gobierno y a la CSFA negociar una nueva licencia tras la anulación de la que había concedido el depuesto Melgarejo. Sin embargo, algunos juristas argumentaron que todos los acuerdos conseguidos con la ley debían ser aprobados por la asamblea constituyente.
Adolfo Ballivián
Adolfo Ballivián asumió la presidencia de Bolivia el 9 de mayo de 1873.
Cuando la CSFA revisó en terreno los deslindes mencionados en su nueva licencia de explotación, pudo constatar que una parte de "Las Salinas" quedaba fuera. La compañía insistió ante el gobierno para conseguir una mejor licencia y por medio de su representante Belisario Peró, ofreció una participación del 10% de las ganancias al estado boliviano. El gobierno, que rechazó la oferta del 10% "por decoro", y finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo: Reducción del área de explotación en el Salar del Carmen Concesión de 50 estacas adicionales en Las Salinas, fuera del paralelogramo definido por la concesión del 13 de abril de 1872 Pago de una patente anual de 40 bolivianos por cada una de las nuevas estacas Derecho de la compañía a construir un ferrocarril desde Antofagasta hasta Las Salinas Derecho de la compañía a explotar los depósitos del Salar del Carmen y Las Salinas por 15 años desde el 1 de enero de 1874, exportar por el puerto de Antofagasta libre de cualquier gravámen
El gobierno de Ballivián emitió el decreto que concedía la nueva licencia a la CFSA el 27 de noviembre de 1873, en los siguientes términos:Artículo único: Se aceptan por vía de transacción y en uso de la autorización que la ley de 22 de noviembre de 1872 confiere al poder ejecutivo, las bases contenidas en la anterior proposición. Adolfo Ballivián, Mariano Baptista, Daniel Calvo, Mariano Ballivián, Pantaleón Dalence.La transacción fue escriturada en la ciudad de Sucre y puede ser vista en la Recopilación de Documentos de la Guerra del Pacífico de Pascual Ahumada Moreno, en las páginas 9 al 11.
Esta transacción era, según la compañía, válida desde el momento en que se promulgó el decreto presidencial (27 de noviembre de 1873), y conforme a eso continuó su producción en Antofagasta.
Tratado de Límites de 1874