es una serie de manga escrita e ilustrada por Yoshikazu Hamada. La historia gira en torno a Kazuya Kagami, un joven estudiante que dedica parte de su tiempo como exorcista junto a Kiriha, un tsukumogami que vive en un obi.

La obra es serializada por la editorial Futabasha en la revista webcomic «Comic Seed!»; más tarde, la serie es trasladada a «WEB Comic High!» y posteriormente movida a la revista Gekkan Action en mayo de 2013. Desde entonces, el manga cuenta con la publicación de 37 volúmenes en formato tankōbon.

La historia fue adaptada a serie de anime en 2017, producida por Zero-G y cuyos 12 episodios fueron presentados por Animax y Tokyo MX. Una segunda temporada del anime bajo el título de Tsugu Tsugumomo fue estrenada por AT-X y Tokyo MX entre abril y junio de 2020.

Argumento Kazuya Kagami es un estudiante ordinario de secundaria que vive en el distrito de Kamioka. El joven tiene una tela de obi con estampado y olor a flor de cerezo, una posesión cuya propiedad era de su fallecida madre, pero Kazuya no puede recordarla por alguna razón desconocida. Un día, mientras el joven contempla el obi, una peluca poseída por un espíritu aparece de repente y ataca al chico, pero el obi reacciona por su cuenta, generando varias copias de tela que salvan a Kazuya al mismo tiempo que surge una joven vestida con un kimono. La chica aparentemente conoce a Kazuya desde antes, pero este último afirma no saber nada de ella. Luego de deshacerse del espíritu de la peluca, la joven reaparece en la casa de Kazuya y se presenta a sí misma como Kiriha, tsukumogami del obi. Al día siguiente, otro evento sobrenatural se desata en la biblioteca de la escuela secundaria donde Kazuya y su compañera Chisato Chikaishi estaban estudiando. Kiriha llega al lugar y menciona que tanto el espíritu de la peluca como el que controla los libros del lugar son tsukumogami del tipo amasogi, mientras que ella es del tipo tsugumomo. Durante el enfrentamiento se descubre que el amasogi de la biblioteca fue producto del deseo de Chisato que anhelaba volver estudiar con Kazuya en casa, pero este último inicialmente se había negado hacerlo hasta que cambia de parecer por sugerencia de Kiriha como método para hacer desaparecer al amasogi. Por otro lado, la deidad local de elemento agua Kukuri, quiere ver a Kazuya en su aposento sagrado, el , y ordena ir en su búsqueda a la asistente Kokuyō. Reunidos en el sitio, Kukuri explica que el creciente número de sucesos extraños en el entorno de Kazuya se debe a que él atrae la maldición y para contrarrestar sus efectos siendo erradicadas por su propia fuente, la diosa del agua decide que Kazuya asuma la tarea de exorcizar las aberraciones, pero Kiriha se opone y se produce un combate entre ambas. Con la derrota de Kiriha, Kazuya acepta ser un exorcista. Desde entonces, Kazuya y Kiriha se dedican a detener fenómenos paranormales, a la vez que se va revelando detalles del pasado de ambos.

Aspectos de la obra La serie tiene lugar en un universo de ficción en el que los personajes humanos son residentes de un Japón moderno donde las costumbres del folclore están presentes y las criaturas de la mitología japonesa existen. En concreto, los humanos que poseen objetos con mucha antigüedad, han adquirido un espíritu conocido como . Los tsukumogami, además de ser serviciales a su portador, están preparados para entablar combates que requieren muchas técnicas basadas en el artículo donde residen. Una de sus técnicas más básicas es la , que consiste en usar la para crear un duplicado artificial del objeto y controlarlo a voluntad, pero el número de réplicas a usar depende de la cantidad disponible de poder espiritual. Otra de las habilidades de un tsukumogami es la , que sirve para apoderarse del cuerpo de su portador humano. Se le considera como una «espada de doble filo» porque otorga un poder sobrehumano pero que pronto provoca la autodestrucción para el propietario si no se puede controlar. Asimismo, si un tsukumogami decide matar a un humano controlado durante la posesión para absorber la fuerza vital y conseguir un gran poder, estos reciben el nombre de ; son capaces de sobrevivir sin un dueño, pero no podrán volver a ser propiedad de otro humano y su sentido de sí mismo se pierde gradualmente. La posesión tiene un estado de nivel avanzado conocido como y se consigue cuando el tsukumogami y el propietario poseen un alto nivel de habilidad y un fuerte vínculo entre ambos; sin embargo, sus secuelas son la inutilización de los poderes del tsukumogami y un cansancio extremo para el propietario que le impide moverse —aunque estando consciente— por al menos, un día completo. Los amos de un tsukumogami también pueden realizar una habilidad similar llamada , pudiendo controlar el recipiente del tsukumogami y sus poderes, pero sus efectos secundarios implican un intenso agotamiento para el tsukumogami. Los tsukumogami se dividen en dos categorías ficticias; y . En ambos casos, se crea una conexión entre estos seres y su respectivo propietario.

Los tsugumomo son espíritus con conciencia propia que residen en herramientas que han envejecido con el paso de los años y que se heredaron de persona a persona. Estos seres tienen la facultad de transformarse adoptando una forma humana; sin embargo, para mantener sus podres y la figura humana, el propietario del tsugumomo debe suministrar energía espiritual. Cuando un portador pierde sus recuerdos del tsugumomo o directamente no existe un dueño, eventualmente el tsugumomo perderá sus poderes y volverá a ser un simple instrumento inerte. Incluso cuando existe un portador, si se usa demasiada energía espiritual, el tsugumomo volverá a su forma original o solo podrá mantener su apariencia humana más joven de la habitual y, por consiguiente, sus poderes se debilitan. Un método para restaurar y fortalecer el poder es por medio de la ; un acto que consiste en la interacción entre un tsugumomo en su forma humana y su propietario, o también entre humanos, mientras están desnudos. Es posible experimentar las habilidades y sensaciones de manejar el cuerpo de un tsugumomo cuando el portador está dispuesto a entregarse al proceso, pero esto se logra cuando se establece la confianza mutua. La técnica solo funciona cuando los integrantes son de sexos opuestos debido a que utiliza la energía yang y yin que se encuentra en hombres y mujeres, respectivamente; aunque esto no implica una relación sexual real, sí requiere que ambas partes sientan placer y contacto físico.

Por otro lado, los son espíritus que súbitamente se posesionan en un objeto por el anhelo de su propietario y cuyo propósito de vivir se limita a tratar de cumplir ese deseo. Carecen de conciencia propia y un cuerpo con forma humana. El amasogi solo desaparece una vez completado su objetivo o ser destruido por el propietario luego de reconocer su responsabilidad. En el caso de ser exterminado por alguien ajeno, puede generarse para el propietario una situación en contra llamada ; posteriores efectos adversos cuyo daño ocasionado es equivalente al deseo del humano y proporcional al poder de la que adquirió el amasogi.

La maldición es la esencia anormal y omnipresente como el aire que por lo general es débil, pero en exceso, deforma y distorsiona la realidad tangible. Vagamente es descrito como «restos del sustrato de la creación». Una mayor acumulación de la maldición junto con el fuerte deseo de un individuo suele resultar en el nacimiento de un amasogi. Durante el proceso de alcanzar su meta, un amasogi es causante de eventos paranormales y caóticos conocidos como . Además de eso, otra fuente de concentración de la maldición suele ser un ; humano que, debido a circunstancias especiales en su nacimiento, intrínsecamente atrae hacia este la maldición. Para evitar los estragos, existe un rango especial de deidad conocido como que tiene el deber de purificar y supervisar la actividad de la maldición en un área específica. Por lo general, las áreas que administran están densamente pobladas y con concentraciones más altas de maldición. Dado lo imposible de controlar completamente la maldición, es inevitable que ocurran aberraciones y para neutralizarlas, el dios local designa como a un humano aspirante luego de superar una prueba de habilidad. La deidad ayuda al exorcista en purificar la maldición y proporcionarle cualquier información que sepa, pero no se le permite luchar contra la aberración a menos que sea una amenaza extremadamente peligrosa que puede provocar un daño colateral masivo.

Aunque en la serie se define que los tsukumogami son herramientas al servicio de los humanos, Kazuya los considera como amigos y con los que se puede coexistir; esta idea se refuerza con la aparición de personajes como Ouhi Oriobana, una híbrida de un padre humano y una madre tsukumogami. También existen aquellos contrarios a la idea como Mayoiga, una dimensión albergada de varios tsukumogami que recibieron un trato cruel de los humanos que fueron sus dueños y buscaron la forma de vivir libremente.

Personajes

Es el protagonista de Tsugumomo. Es un estudiante de escuela secundaria, pero que por insistencia de la diosa terrenal Kukuri, acepta su designación como exorcista de aberraciones. Tiene un pasado oscuro que se esconde con un sello que se deshace lentamente a lo largo de la serie. Es valiente y está dispuesto a cumplir su misión como exorcista de Kamioka, además de priorizar la seguridad de los demás por encima de todo, aunque se ha lamentado por su condición de niño tabú, sintiéndose responsable de los amasogi que nacen a su alrededor y con angustia al ver a alguien sufrir un severo retorno de maldición.

Tsukumogami del tipo tsugumomo que reside en un obi blanco estampado con flores de cerezo que Kazuya lleva consigo y que puede transformarse adoptando una figura humana adolescente de sexo femenino. Es básicamente presumida, desvergonzada, mandona, posesiva y perezosa. También tiene un lado lascivo en el que disfruta estar con Kazuya cuando están solos y desnudos. Como tsugumomo que lucha junto a su dueño, Kiriha proporciona asesoramiento y apoyo a su usuario, incluso en una situación difícil, e insiste en hacer de la victoria el objetivo primordial sin estar preocupada por su propia seguridad.

, o simplemente Kukuri, es la deidad protectora de Kamioka y se especializa en el uso de hechizos y ataques de agua. En su forma adulta es muy poderosa hasta el punto de vencer a Kiriha, aunque siempre usando una máscara de Akujo que aumenta su fuerza. En su forma chibi, es demasiado débil y frecuentemente es molestada por Kiriha. Ella y su sirvienta Kokuyo solían vivir en el Santuario Hakusan, pero después de sufrir dificultades financieras, se fueron a un parque público y posteriormente acogidas en la casa de Kazuya.

Es el espíritu de un cuervo que adopta la apariencia de una mujer voluptuosa y que atiende a Kukuri como asistente. Ante la falta de dinero y posterior destrucción del Santuario Hakusan, trabaja a medio tiempo en diferentes oficios.

Es la hermana mayor de Kazuya. Es estudiante de preparatoria y suele estar a cargo de las tareas del hogar. Aunque no lo muestra con frecuencia, tiene un «complejo de hermano» y empecinamiento romántico hacia Kazuya.

Amiga de la infancia y compañera de clase de Kazuya. Está enamorada de él sin que este lo sepa. Es la delegada de su salón de clase y una estudiante de honor con un fuerte pero exagerado sentido de la responsabilidad académica y el buen comportamiento. Sin saberlo y por su deseo de estudiar con Kazuya en casa, dio origen a un amasogi que les impedía salir de una biblioteca donde ambos estaban estudiando.