thumb|upright|Primer número de Amazing Stories, de abril de 1926. La portada es de Frank R. Paul. Las revistas de ciencia ficción y fantasía comenzaron a publicarse en Estados Unidos en la década de 1920. Historias con temas de ciencia ficción ya habían aparecido durante décadas en revistas pulp como Argosy, pero no se publicaron revistas especializadas en un único género hasta 1915, cuando Street & Smith, uno de los principales editores de publicaciones pulp, lanzó la revista Detective Story Magazine. La primera revista que se centró exclusivamente en la fantasía y el terror fue Weird Tales, que se inició en 1923 y se estableció como la principal revista de weird fiction (ficción extraña) durante las siguientes dos décadas; escritores como H. P. Lovecraft, Clark Ashton Smith o Robert E. Howard se convirtieron en colaboradores habituales. En 1926 a Weird Tales se le unió Amazing Stories, publicada por Hugo Gernsback; Amazing publicaba solamente ciencia ficción, no fantasía. Gernsback incluyó una sección en Amazing Stories que incluía un apartado de cartas al director, que condujo a la creación del fandom de ciencia ficción organizado, pues los fanes pudieron entrar en contacto entre ellos gracias a las direcciones publicadas en la sección. Gernsback quería que la ficción que publicaba fuera científicamente exacta y educativa además de entretenida, pero le resultaba difícil conseguir relatos que cumplieran sus objetivos; publicó «The Moon Pool» (El estanque de la luna), de Abraham Merritt, en 1927, a pesar de no ser en absoluto científica. Gernsback perdió el control de Amazing Stories en 1929, pero pronto lanzó varias revistas nuevas. Wonder Stories, una de las publicaciones de Gernsback, tuvo como editor a David Lasser, quien trabajó para mejorar la calidad de la ficción que recibió. Otro de los primeros competidores en el género fue Astounding Stories of Super-Science, que apareció en 1930, con Harry Bates como editor, pero Bates solo publicó sencillas historias de aventuras con un contenido científico mínimo y en la actualidad apenas se recuerda el material de la era Bates.
En 1933 Street & Smith adquirió Astounding y pronto se convirtió en la revista líder del nuevo género, publicando algunos de los primeros clásicos como «Sidewise in Time», de Murray Leinster, en 1934. Aparecieron un par de competidores de Weird Tales, pero ninguno perduró y la década de 1930 se considera como la del máximo apogeo de esta revista. Entre 1939 y 1941 hubo un auge de las revistas de ciencia ficción y fantasía; se incorporaron varias editoriales al género, como Standard Magazines, con Startling Stories y Thrilling Wonder Stories (un cambio de nombre de Wonder Stories); Popular Publications, con Astonishing Stories y Super Science Stories; Fantastic Adventures, la compañera en el género fantástico de Amazing; o Planet Stories, que se centró en relatos melodramáticos de aventuras interplanetarias. Astounding extendió su prestigio en el campo durante el boom: su editor, John W. Campbell, lanzó un grupo de jóvenes escritores, como Robert A. Heinlein, Isaac Asimov o A. E. van Vogt, y el período que comenzó en 1938, cuando Campbell se hizo cargo de Astounding, está considerado como la Edad de Oro de la ciencia ficción. Entre los relatos más conocidos de esta época se encuentran Slan, de van Vogt o «Nightfall» (Cae la noche) de Asimov. En 1939 Campbell lanzó Unknown, compañera de Astounding en el género fantástico, que se convirtió en el primera competidora seria de Weird Tales. Aunque la escasez de papel durante la Segunda Guerra Mundial forzó el cierre de Unknown en 1943, actualmente está considerada como una de las revistas pulp más influyentes.
Solo ocho revistas de ciencia ficción y fantasía sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Todas se publicaban todavía en formato pulp, excepto Astounding, que había cambiado a formato digest en 1943. Astounding siguió publicando historias populares, como «Vintage Season», de C. L. Moore, o «With Folded Hands...», de Jack Williamson. La calidad de la ficción en las otras revistas mejoró a lo largo de la década, particularmente Startling Stories y Thrilling Wonder, que publicaron material excelente y desafiaron a Astounding en el liderazgo del campo. Nacieron algunas revistas pulp más en la década de 1940, pero casi todas fueron concebidas como un medio para reimprimir viejos clásicos, a excepción de Out of This World Adventures, un experimento de Avon Publications, que combinaba ficción con algunas páginas de cómics, pero que fue un fracaso y publicó solo dos números. Empezaron a aparecer revistas en formato digest hacia finales de la década, como Other Worlds, editada por Raymond A. Palmer. En 1949 apareció el primer número de The Magazine of Fantasy & Science Fiction, seguida en octubre de 1950 por el primer número de Galaxy Science Fiction, ambas en formato digest y que pronto dominaron el campo. Muy pocas pulp de ciencia ficción o de fantasía se lanzaron después de esa fecha; la década de 1950 fue el comienzo de la era de las revistas digest, aunque las principales pulp resistieron hasta mediados de los años 1950.
Los inicios izquierda|thumb|upright|Ralph 124C 41+, de Hugo Gernsback, se publicó por entregas en Modern Electrics en 1912. A finales del , aparecieron en las revistas estadounidenses relatos con un contenido reconocible como ficción científica.Stableford (2009), p. 29. Estas revistas por lo general no publicaban contenido exclusivamente de ficción, sino que incluían artículos de no ficción y poesía. En octubre de 1896, la revista Argosy, editada por Frank A. Munsey, fue la primera en cambiar de temática y pasar a publicar solo ficción, y en diciembre de ese año comenzó a utilizar papel barato de pasta de madera. Los estudiosos de la historia de las revistas consideran actualmente que este hecho marcó el comienzo de la era de las revistas pulp. Durante veinte años las pulps tuvieron éxito sin restringir su contenido de ficción a ningún género específico, pero en 1915 la influyente editorial Street & Smith comenzó a publicar títulos que se centraron en un género en particular, como Detective Story Magazine y Western Story Magazine, pioneras de las revistas pulp especializadas en un único género.Murray (2011), p. 11.
A medida que proliferaban las pulp, aumentaba la inclusión de relatos de ciencia ficción, tanto en las revistas de ficción general, como Argosy y All-Story, como en otras más especializadas en temas como el deporte, la ficción policial y (especialmente) las de héroes.Nevins (2014), pp. 94-95.Ashley (1978), p. 52. La ciencia ficción también apareció fuera del mundo pulp: Hugo Gernsback, que había comenzado su carrera en 1908 como empresario editorial y editor con una revista de radioaficionados llamada Modern Electrics, pronto comenzó a incluir artículos especulando sobre los usos futuros de la ciencia, como «Wireless on Saturn», que apareció en el número de diciembre de 1908. El artículo fue escrito con suficiente humor como para dejar claro a sus lectores que era simplemente un ejercicio imaginativo, pero en 1911 Modern Electrics comenzó a publicar por entregas Ralph 124C 41+, una novela con la trama situada en el año 2660. En 1913 Gernsback lanzó otra revista, Electrical Experimenter (cambiada de nombre a Science and Invention en 1920), que con frecuencia incluía relatos de ciencia ficción, escritos tanto por Gernsback como por otros autores.Ashley (2000), pp. 28-35.
En 1919 Street & Smith lanzó The Thrill Book, una revista de historias que eran de alguna manera inusuales o inclasificables, lo que en la mayoría de los casos significaba que incluían elementos de fantasía o de ciencia ficción.Bleiler (1991), pp. 4-5. The Thrill Book dejó de publicarse en octubre de 1919, tras publicar dieciséis números; incluía algo de ciencia ficción, sobre todo al final de su corta vida, pero no se considera generalmente como una pulp de ciencia ficción o fantasía.Ashley (1985h), pp. 661–664. Dos años más tarde Gernsback lanzó otra revista, titulada Practical Electrics, y en 1924 envió una carta a sus suscriptores sugiriendo una revista que publicaría solo ficción científica, pero que tuvo escasa respuesta y Gernsback archivó el proyecto.Ashley (2000), pp. 47-49.
Weird Tales y Amazing Stories thumb|upright|Primer número de Weird Tales, de marzo de 1923. La portada es obra de R. R. Epperly. La primera revista que se asocia fundamentalmente a la fantasía y la ciencia ficción fue Weird Tales, que apareció en marzo de 1923.Locke (2018), pp. 26-33. Su editor fue Edwin Baird y publicada por Rural Publications, una empresa propiedad de Jacob Clark Henneberger y J. M. Lansinger. Rural había lanzado con anterioridad la revista Real Detective and Mystery Stories. Weird Tales tenía la intención de proporcionar un mercado para la fantasía y la weird fiction y Henneberger estaba interesado en obtener material lo suficientemente inusual como para que no pudiera ser vendido a las revistas pulp del momento. Los autores que Henneberger esperaba publicar, como Ben Hecht y Emerson Hough, no respondieron y el calendario mensual programado pronto comenzó a alargarse, saltándose agosto y diciembre y varios números a mediados de 1924. Después de trece números mediocres y no rentables, Henneberger y Lansinger dividieron la compañía, quedándose una revista cada uno; Henneberger mantuvo el control de Weird Tales y nombró a Farnsworth Wright como editor. La revista rápidamente comenzó a mejorar, tanto en apariencia como en calidad, ya que Wright apoyaba talentosos escritores de fantasía como Robert E. Howard y H. P. Lovecraft.Weinberg (1985c), pp. 727-728.
Wright publicó con frecuencia ciencia ficción, incluido el primer relato de Edmond Hamilton, que apareció en agosto de 1926, y trabajos de Joseph Schlossel y Otis Adelbert Kline,Ashley (2000), pp. 43-44.Weinberg (1985c), p. 728. así como ficción extraña y sobrenatural.Ashley (2000), p. 41. La primera revista dedicada enteramente a la ciencia ficción fue Amazing Stories, que se unió a Weird Tales en los kioscos el 10 de marzo de 1926, publicando su número de abril. Gernsback había retrasado el lanzamiento un par de años después de que su encuesta a los suscriptores mostrara escaso interés en una revista de ciencia ficción, pero finalmente decidió dar el paso. Dejó de publicar Practical Electrics (recientemente renombrada como The Experimenter), pero conservó a su editor, T. O'Conor Sloane, como responsable de la nueva revista, aunque Gernsback tenía la última palabra sobre el contenido de ficción. El primer número de Amazing incluía exclusivamente material reimpreso, como la primera parte de la novela de Julio Verne, Off on a Comet, y relatos de H. G. Wells y Edgar Allan Poe, aunque nueva ficción apareció pronto, con autores como Clare Winger Harris y A. Hyatt Verrill, que alcanzaron el éxito en una de las primeras competiciones de lectores que convocaba Gernsback y que se convirtieron en colaboradores habituales. Gernsback también introdujo una sección de cartas al editor y animó a sus lectores a entablar discusiones animadas en ella. En opinión de Mike Ashley, un historiador de la ciencia ficción, este fue «el verdadero secreto del éxito de Amazing Stories y la causa de la popularidad de la ciencia ficción», pues la sección ofrecía a los fans de la ciencia ficción, muchos de ellos personas solitarias, un foro en el que hacer amigos y hablar sobre sus intereses. La comunidad de lectores de ideas afines resultante dio pie al nacimiento del fandom de ciencia ficción, y también al de una generación de escritores que habían crecido leyendo el género.Ashley (2000), pp. 48-54.
izquierda|thumb|upright|El único número de Amazing Stories Annual, de 1927. La portada es de Frank R. Paul.