thumb|Madonna en el L'Olympia de Francia durante el The MDNA Tour. Antes de su realización, se rumoró que simpatizantes de la francesa Marine Le Pen entrarían al concierto con pancartas a favor de Le Pen, pues Madonna la había vinculado con el nazismo durante la gira.
Madonna es una artista y empresaria estadounidense que como figura pública, ha tenido un interés y se ha hecho conocida por sus opiniones políticas. En su país natal, apoya al Partido Demócrata. Una de sus primeras intervenciones en causas políticas, fue el comercial que hizo en MTV para inaugurar la iniciativa Rock the Vote en 1990, cuyo fin es animar a los jóvenes a ejercer el sufragio. En 1995, a petición de John F. Kennedy Jr. la artista escribió un ensayo en la primera edición de la revista de Kennedy, llamada George sobre política, en especial si ella tuviese la oportunidad de ser presidenta. En 2003, lanzó su noveno disco de estudio llamado American Life, un álbum conceptual sobre política y temas sociales inspirado en el sueño americano, los atentados del 11 de septiembre de 2001, así como en la invasión de Irak.
En el transcurso de su carrera, Madonna ha apoyado a varios políticos de diversas maneras, uno de ellos ha sido a Hillary Clinton en su campaña presidencial de 2016, donde realizó un concierto a su favor y constantes mensajes en las redes sociales. No obstante, también ha criticado a varios mandatarios y gobernantes tanto de su país como del extranjero, lo que ha generado críticas y controversias. Entre las de mayores dimensiones está la publicación en 2003 del clip «American Life» como un mensaje de antiguerra y crítica al mandato de George W. Bush. Como consecuencia, se teorizó un supuesto boicot con la música de Madonna en los Estados Unidos, en especial por el relativo éxito del álbum Confessions on a Dance Floor en la nación, mientras en el resto del mundo gozaba de buena aceptación. En 2016, Madonna fue una de las artistas que se opusieron a la candidatura de Donald Trump. Su discurso en la Marcha de las Mujeres en Washington resultó polémico luego de declarar que pensó en «explotar» la Casa Blanca tras la victoria de Trump. La artista luego aclaró que fue una frase sacada de contexto. Durante la transmisión, recibió censura de cadenas como CNN y MSNBC además de la crítica del presidente Trump y veto indefinido de su música en una estación de radio en Texas.
La opinión pública y crítica profesional sobre los comentarios políticos de Madonna están divididos. Algunos piensan que son «revolucionarios», mientras otros que «está vacía de contenido». Christopher Rosa de VH1 mencionó que desde 1980, Madonna sentó precedentes como músico a la hora de hablar de situaciones sociales, algo que era muy impopular en su época. El sociólogo David Chaney mencionó que en este desarrollo, la artista se ha convertido en un ícono político.
La popularidad de Madonna muchas veces ha sido comparada con mandatarios a través de varias encuestas, como la que realizó la revista Time en 2014 de las 100 personas más influyentes en la web que la colocó en el número tres detrás de Barack Obama y George W. Bush. Académicos, politólogos y periodistas han comparado a políticos con Madonna de otras formas. Por ejemplo, David Michael Green de la Universidad Hofstra yuxtapuso la carrera de la artista en la música y la de Hillary Clinton con la política y denominó a Clinton como «la Madonna de la política estadounidense».
Trasfondo thumb|upright|Madonna durante el Re-Invention World Tour, una gira caracterizada por sus mensajes políticos.
El abuelo paterno de Madonna, Gaetano Ciccone, originario de Italia trabajó en la política una vez establecido en los Estados Unidos y tomó inspiración de la National Labor Relations Act. La biógrafa Lucy O'Brien en el libro Madonna: Like an Icon escribió que la artista había heredado ese sentido de la justicia con su política inclusiva y su apoyo abierto al Partido Demócrata. En 1990, participó en la iniciativa llamada Rock the Vote con el fin de animar a los jóvenes a votar. En el comercial hecho por MTV la artista salió envuelta en una bandera de los Estados Unidos, lo que resultó un tanto polémico especialmente para la organización Veterans of Foreign Wars. Esta iniciativa aumentó un 20 % la participación de jóvenes durante las elecciones de 1992. El profesor Robert Miklitsch para la Universidad de Ohio explicó que este año fue crucial, ya que Madonna era el símbolo perfecto para la era estadounidense de la Reaganomía —siendo materialista y rubia como una fantasía de Hollywood—. También era algo así como una MTV-Robespierre que flameaba periódicamente la hegemonía discursiva del régimen Reagan-Bush.
Miklitsch dijo que el ascenso de Madonna coincidió con un momento histórico específico marcado —tanto en Estados Unidos como el Reino Unido— por el surgimiento de la Nueva Derecha y su defensa de los valores familiares tradicionales. Si su trabajo hasta 1992 inclusive no fue revolucionario en el sentido político clásico, al menos movilizó una serie de signos populares que se oponían claramente al discurso político dominante de la época. En 1995, a petición de John F. Kennedy Jr. Madonna escribió un pequeño ensayo que se tituló «If I Were President», siendo publicado en la primera edición de la revista que fundó Kennedy, llamada George. En el artículo, la artista dijo:
En 2003, inspirada en el sueño americano, los atentados del 11 de septiembre de 2001, así como en la invasión de Irak, la cantante publicó un álbum conceptual sobre política y temas sociales llamado American Life. Desde entonces, en sus giras se ha caracterizado por utilizar imaginaria política. También ha utilizado las redes sociales para expresar sus opiniones. Por ejemplo, en 2013, Madonna se opuso ante la intervención militar de los Estados Unidos en la guerra civil de Siria. En 2017, le dijo a Roxane Gay en una entrevista para la revista Harper's Bazaar:
Análisis Críticas Como artista y figura pública, Madonna ha sido franca con sus opiniones políticas. Esto le ha traído algunas críticas entre el público y los medios de comunicación. Al respecto, Diario Los Andes mencionó que sus «ocurrencias políticamente incorrectas... a muchos les parecen "revolucionarias", [pero] hay otros que piensan lo contrario». La académica Pamela Robertson explica que para muchos, «la política de la artista está vacía de contenido».
El libro The I Hate Madonna Handbook afirma que la política de la artista es tan falsa como su color de cabello. El autor del libro Buscando desesperadamente a Madonna: En busca del significado de la mujer más famosa del mundo, Adam Sexton dijo que «la política de Madonna, equivale y resulta en afirmar su derecho a masturbarse en el escenario». Del mismo modo, Julie Brown en su libro Medusa: Dare to Be Truthful sugiere que las políticas sexuales de Madonna son sólo combustible para más publicidad.
David Chaney, profesor de sociología para la Universidad de Durham explicó que para muchos activistas políticos, especialmente aquellos comprometidos a ver modos de ideología, lo más inquietante es que Madonna ha desestabilizado los signos fundamentales de pertinencia subcultural. Parecido a Chaney, la teórica Roseann Mandziuk analizó el video de Rock the Vote e incluso el clip musical de «Vogue» para ilustrar los peligros políticos inherentes al confundir el juego individual con la intervención social. Ella advierte que Madonna ejemplifica una política feminista posmoderna. Miklitsh notó que la artista no estaba inscrita para votar cuando realizó Rock the Vote. Además, reflexionó que si la política de Madonna depende en última instancia de la ubicación específica social y cultural del consumidor-espectador, quiere decir que lo que funcionará para las mujeres norteamericanas blancas, por ejemplo, no necesariamente tendrá efecto para otras mujeres.
Legado Véase también: §Contribuciones de Madonna en la sociedad thumb|Madonna junto a Íngrid Betancourt y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (2008).
La revista Rolling Stone incluyó la participación de la cantante en el Rock the Vote, como uno de los 10 momentos más sobresalientes de la iniciativa. El académico Douglas Kellner dijo que la artista siempre ha tenido una agenda política y frecuentemente está promoviendo su versión del feminismo, la liberación sexual y la autocreación. Christopher Rosa de VH1, señaló que desde la década de 1980 Madonna sentó precedentes como músico a la hora de hablar de situaciones sociales, algo que era demasiado impopular en esa época, incluso en los años de 1990. A día de hoy, artistas como Lady Gaga o Britney Spears gozan de una opinión gracias a las bases que sentó Madonna. El diario español El País mencionó que ella «ha cimentado su carrera llamando la atención sobre los más diversos asuntos sociales: desde la discriminación hacia los homosexuales hasta los derechos de la mujer, pasando por las críticas a la iglesia católica». El profesor Chaney dijo que en este interesante desarrollo, Madonna se ha convertido en un ícono político.
Melissa Wilson en el libro History Mashups for Teens: From Marie Antoinette to Madonna escribió que los puntos de vista sobre los diversos temas políticos se han convertido en el siguiente foco de la atención de los medios de comunicación en torno a Madonna. También señaló que el talento de la cantante en generar controversia pasó gradualmente desde su música, actuaciones en vivo hasta llegar a sus opiniones públicas. Una de las defensoras de la artista es la profesora E. Ann Kaplan quien dijo que «utiliza su riqueza y poder para fines socialmente conscientes». Karen Fredericks de la revista socialista Green Left Weekly dijo que la artista captura a una enorme audiencia en la cultura de masas y ha tenido un impacto quizás sorprendente en los círculos progresistas.
Robert Miklitsch dijo que Madonna es un monstruo de la imaginaria estadounidense, una encarnación posmoderna de «Lady Liberty», posee todo el atractivo sexual que Benjamin atribuye a la mercancía. También da cara a las economías libidinal del capitalismo americano. Kellner dijo que Madonna es «una de las más grandiosas "máquinas" de relaciones públicas de la historia». Él contextualizó sus palabras de la siguiente manera:
Comparación con personalidades de la política thumb|Hillary Clinton fue descrita por un profesor de política de Hofstra como «la Madonna de la política estadounidense». thumb|En los 90's, Mark Singer construyó un perfil sobre Trump y un asesor financiero concluyó que él quería «ser tan famoso como Madonna».
Han sido varios autores, analistas y académicos que han comparado a Madonna con muchas figuras políticas. En el caso de Annalee Newitz, lo hizo con Ronald Reagan, el presidente de los Estados Unidos cuando la artista hizo su debut en la escena durante los primeros años de la década de 1980. La autora de referencia idealizó que hasta cierto punto, la cantante aprende la producción de imágenes de una figura política poderosa, como Reagan, pues él mismo aprendió de la industria del entretenimiento antes de ser presidente.
Según Madonna, Eva Perón ha sido una inspiración en su carrera, y ha sido comparada por muchos con ella después de protagonizar un filme basado en Perón en 1996, llamado Evita. Elizabeth Nash del periódico británico The Independent explicó que Eva Perón es una figura santa para la mitad de la población, mientras la otra mitad la considera una prostituta. La protagonista del filme, quien es Madonna, es una mujer de la que muchos argentinos están igualmente divididos. Las similitudes entre ambas continúan con los aspectos físicos e intereses, pues ambas son rubias, católicas, amantes de sus propias imágenes y enamoradas de Hollywood.