El prior Pedro Vélez de Guevara (Toledo, 1529/1530 – Sevilla, 1591) fue un humanista, jurista, erudito y filósofo que desempeñó un papel muy importante en la cultura sevillana de la segunda mitad del . El hecho de que escribió la mayor parte de su obra en latín y de que su actividad tuvo lugar generalmente entre bambalinas ha relegado su figura al olvido.

Biografía De acuerdo con su epitafio fúnebre (véase infra) nació en 1529/1530.Los dos estudios más completos publicados hasta la fecha sobre Vélez de Guevara son Lazure – Pozuelo Calero (2014) y García Sánchez (2006) (véanse las citas completas en la bibliografía final). Son destacables además las páginas que le dedican Nicolás Antonio (1783-1788) II 247-248, Alcina (1975-1976) 245-248, J. Gil (2002) I 271-275 y Montero – Solís de los Santos (2009) 243-247. Su padre era Hernando (o Fernando) de Guevara (ca. 1485-1546), influyente miembro del Consejo Real bajo Carlos V.Véase Agustín Redondo, “Un conseiller de Charles-Quint, ancien boursier du Collège Espagnol Saint-Clément de Bologne: le docteur Fernando de Guevara (1485?-1546)”, en El Cardenal Albornoz y el Colegio de España, Bolonia, Publicaciones del Real Colegio de España de Bolonia, 1972, vol. II, pp. 275-293; Joseph R. Jones, “El doctor Hernando de Guevara del Consejo de su Majestad”, en El Cardenal Albornoz y el Colegio de España, vol. II, pp. 295-307; “Guevara, Hernando de” en José Martínez Millán (ed.), La Corte de Carlos V, Madrid, Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 2000, vol. III, pp. 195-199. Su tío, el famoso franciscano Antonio de Guevara, obispo y predicador imperial, escritor celebérrimo en su tiempo, autor, entre otras muchas obras, de uno de los best-sellers de la época: el Menosprecio de corte y alabanza de aldea.Sobre Antonio de Guevara cabe destacar A. Redondo, Antonio de Guevara (1480?-1545) et l’Espagne de son temps, Genève, Droz, 1976; Asunción Rallo Gruss, Antonio de Guevara en su contexto renacentista, Madrid, Cupsa, 1979; Simon Vosters, Antonio de Guevara y Europa, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2009. Gracias sin duda a la influencia de ambos en la Corte Vélez de Guevara fue nombrado en 1546 Prior de las Ermitas del rico arzobispado de Sevilla, cargo que lo ligó a esta ciudad hasta el fin de su vida. Tras una estancia inicial en la Universidad de Alcalá estudió Derecho en la de Salamanca. En 1565-66 actuó como secretario del Concilio Compostelano, celebrado en Salamanca para incorporar al gobierno de la archidiócesis las disposiciones del Concilio de Trento.

En 1568 el arzobispo de Sevilla e inquisidor general Fernando de Valdés (1483-1568), protector suyo, lo nombra provisor de la archidiócesis, esto es, su sustituto durante sus ausencias. Ello convertía a Vélez de Guevara en uno de los varones más poderosos e influyentes de la Iglesia sevillana. En 1570 afianza su posición con el cargo de canónigo doctoral, que mantendría hasta su muerte.

Durante el arzobispado de Cristóbal de Rojas y Sandoval (1572-1580), en las fuertes tensiones que se producen entre el prelado y el Cabildo a cuenta de la aplicación de los decretos tridentinos, que representaban el fin de numerosos privilegios de los canónigos, Vélez desempeña un papel de mediador, que a veces deriva decididamente en apoyo de los segundos.Lazure – Pozuelo Calero (2014) pp. XLV-XLVII.

Una personalidad como Vélez de Guevara, descendiente de familia preclara, exquisitamente educado e inmejorablemente relacionado, tenía una proyección natural que trascendía el marco sevillano. Sin embargo, sus aspiraciones resultaron frustradas. No logró hacia 1577 un puesto en la Corte, pese al apoyo de su amigo Benito Arias Montano; tampoco, hacia 1581, el obispado de Mondoñedo, ni el cargo de “maestro de su Alteza”, para los que se barajó su nombre. La razón de ello fue la “falta de limpieza” de su linaje: cada vez que sonaba su nombre para una promoción afloraba la noticia del origen converso de su familia materna. El propio arzobispo de Sevilla, Rodrigo de Castro, se encargó de alertar de ello a la Corte en 1582.Pozuelo (2011) 55-56.

Dejó un hijo natural, al que reconoció y educó con esmero. Murió el 17.1.1591. Su tumba, en la Capilla de la Antigua de la Catedral de Sevilla, ha desaparecido. Su lauda sepulcral se ha conservado gracias a que fue copiada por el racionero Porras de la Cámara. El autor de ella, con toda probabilidad su gran amigo el licenciado Francisco Pacheco (1535-1599), traza del prior un retrato moral en el que destaca su cultura, piedad y afabilidad, así como su jovialidad y buena gracia.El texto del epígrafe ha sido editado y traducido en Pozuelo (2012) 381-394.

El único poema de Vélez de Guevara que ha llegado a nosotros corrobora este talante personal. Se trata de una epístola poética, titulada “Saturnales”, en la que dirige al poeta Fernando de Herrera una serie de consejos para vivir bien.Puede leerse en Cobos (1997) 101-126 y Montero – Solís de los Santos (2009) 243-250. Su mensaje engloba dos ideales: el primero, de carácter epicúreo y hedonista, es el de aprovechar los placeres que ofrece la vida, evitando lo que nos aparta de ellos; el segundo, de naturaleza estoica, mantener el espíritu a salvo de las pasiones capaces de alterarlo, como el miedo y la esperanza. Sirvan de muestra estos fragmentos:¡Oh, qué curiosidad tan escusada,Se refiere Vélez de Guevara a las aficiones intelectuales de Herrera.qué necio secadero de cabeza,no ver ni conocer lo que tenemospresente y lo tocamos con las manos,y fatigarnos por lo ya pasado,que es imposible ya que no haya sido,y levantar figuras sin juicio,sin sentido, sin lengua, que nos diganlos bienes y los daños venideros,para llorar el mal antes que vengao estar colgados de esperanzas vanas!Señor Herrera, llegados son los díasen que se publicó la buena nuevade paz al mundo y vida a los mortales:¡afuera melarquías, cuidados tristes,dad lugar al contento y alegría! [vv. 16-31][...]Las guitarras y harpas y tonadasque salen cada día de mil suertes(si bien para el primor de vuestro gustoson cosas baladíes, de poco precio),no me neguéis que rascan los oídosy se sienten cosquillas en oírlasque a los más mesurados alborozan.Bástenle a cada tiempo sus zozobras;meted los buenos días en vuestra casa;procurad alcanzar el buen bocado,el vino sin adobo, trasañejo,la mesa limpia, cama perfumada.Y si se tarda el agua, si la flotainvierna y se detiene en La Habana;si arman, si desarman los Ingleses;si Bretaña nos quiere o no nos quiere,¿qué podéis vos hacer a todo eso? [vv. 54-70][...]No toque en lo vedado el apetito;llévense con paciencia los trabajossegún las ocasiones de los tiempos;y, entre tanto, gocemos de los bienesque la naturaleza nos produce. [vv. 76-80]Edición de Montero – Solís de los Santos (2009).

Amigos Pedro Vélez de Guevara destaca por su extensa red de amistades.Sobre las relaciones de amistad de Vélez de Guevara véase Lazure – Pozuelo Calero (2014) pp. LXIV- LXXXI. Pueden clasificarse en varios ámbitos. Al entorno sevillano pertenecen el biblista Benito Arias Montano (1527-1598), que le dedicó una apasionada oda,Editada en B. Pozuelo Calero (2011). el canónico Luciano de Negrón (1540-1606), con quien colabora estrechamente en el gobierno de la archidiócesis,Sobre Negrón véase B. Pozuelo Calero, “Burlas entre humanistas de Sevilla: epigrama latino del licenciado Francisco Pacheco con motivo de una promoción de Luciano de Negrón”, Minerva, 28 (2015), 303-324. el licenciado Francisco Pacheco (1535-1599), que le dedicó sus dos Sermones morales,Editados en B. Pozuelo Calero, El Licenciado Francisco Pacheco. Sermones sobre la instauración de la Libertad del Espíritu y Lírica amorosa. Introducción, edición crítica, traducción y notas, Univ. Sevilla–Univ. Cádiz, 1993. y el poeta Fernando de Herrera (1534-1597), a quien dirige el mencionado poema “Saturnales”. Otras amistades deben remontar al periodo salmantino, como el biblista Juan del Caño (1521-1538). Un particular grupo de varones cuya amistad se esforzó por mantener está conformado por una serie de eclesiásticos llamados a ser influyentes prelados, como Juan de Ribera (1532-1611), Diego de Simancas (1513-1583) o Bernardo de Rojas Sandoval (1546-1618). Otro grupo lo forman importantes eruditos afincados en Roma, como Pedro Chacón (1525-1581), Luis de Castilla (†1618), también conocido como Luis César, o el helenista Gonzalo Ponce de León (designado otras veces como Gonzalo Mariño de Ribera), quien le dirigió un vibrante elogio al frente de su edición comentada del Physiologus (Roma, 1587).Editado y traducido en Lazure – Pozuelo Calero (2014) 365-369. Una de las razones de la importancia de Vélez de Guevara para la cultura de Sevilla es su contribución a interrelacionar el círculo de humanistas de esta ciudad con otros como los de Salamanca o Roma. Todo ello ha quedado documentado en su Epistolario.

Obras • Selectae sententiae (“Sentencias selectas”; ¿Salamanca?, 1557). Escrita en latín, es un comentario, a imitación de las Paradojas de Cicerón, sobre seis máximas de la filosofía estoica, aplicándolas a un contexto ya cristiano.

• Ad legem primam Digestorum libri VI. Eiusdem Ad titulum de officio praesidis commentarii. De diffinitione doli mali, liber singularis (“Seis libros sobre la ley primera del Digesto. Del mismo [autor], comentarios al título sobre las funciones del presidente. Libro único sobre la definición del ‘dolo malo’”; Salamanca, Matías Gast, 1569). También escrita en latín, consiste en la publicación conjunta de los tres tratados jurídicos expresados en el título.

• Marci Tullii Ciceronis, ‘Topica’, Petri Velleii Gueuarae notis explicata (“‘Los tópicos’ de Marco Tulio Cicerón explicados con las anotaciones de Pedro Vélez de Guevara”; Sevilla, 1573). Se trata de un comentario de carácter filológico, concebido para uso de estudiantes y redactado en latín, de los Topica, una obra de Cicerón dedicada a los lugares comunes de la argumentación en la oratoria forense.

• “Coena Romana”. Es una versión libre al castellano del De Triclinio (Roma, 1588) de su amigo el humanista Pedro Chacón. Consiste en un tratado de erudición sobre la comida en la Roma antigua. Escrito en castellano (pese al título que ostenta), se nos ha transmitido en una copia manuscrita conservada en la Biblioteca Nacional de Francia.

• “Saturnales”. Es, como se ha indicado antes, una epístola poética de ochenta versos, en endecasílabos blancos, dirigida al poeta Fernando de Herrera, con consejos para vivir la vida felizmente. Se nos ha transmitido en dos copias manuscritas conservadas respectivamente en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia (Madrid) y la Real Academia Española.Ha sido editada, como se ha indicado, por Cobos (1997) y Montero – Solís de los Santos (2009).