El arte precolombino de Costa Rica es el conjunto de una serie de manifestaciones artísticas en diversas técnicas y materiales, que fueron elaboradas por los pueblos autóctonos de diferentes culturas que habitaron el actual territorio de Costa Rica, desde su poblamiento hace unos 12.000 años, hasta la llegada de los españoles en 1502.

Las culturas indígenas de Costa Rica produjeron gran abundancia y diversidad artística durante la época precolombina. Los creadores artísticos demostraron un gran derroche de imaginación, que les permitió expresar su mundo interior por medio de diferentes técnicas en la cerámica, la lítica, el jade, el oro, la concha, el hueso, etc, para producir sofisticadas obras de arte que estuvieron reservadas para las grandes élites de las sociedades indígenas, que a través de la posesión y el intercambio ritual, demostraban el poder del gobernante, dándole un poder y autoridad sagrados para regir los destinos de sus pueblos.

Los artistas precolombinos lograron expresar sus conceptos con gran realismo en algunas ocasiones, pero siempre imprimiendo su propia estilización y utilizando gran imaginación. Abundaron las formas geométricas y diseños abstractos, pero también se pueden reconocer formas zoomorfas y antropomorfas, o la mezcla de ambas, para lograr una armoniosa y original obra de arte.

Al ser Costa Rica un país ístmico, los grupos indígenas que ocuparon el actual territorio costarricense fueron un elemento importante de interacción establecida entre las sociedades mesoamericanas, andinas y otras, por lo que el arte incorporó elementos mesoamericanos y suramericanos a su propio desarrollo autóctono, elementos que han podido identificarse a través del tiempo mediante el estudio arqueológico y etnohistórico. En el arte precolombino costarricense pueden descubrirse influencias de los más variadas de las culturas maya, olmeca y de San Agustín.

No obstante, los antepasados indígenas de los costarricenses crearon su propio estilo con sus cánones, lo que hace que su arte no sea complicado ni tampoco caiga en lo simple. Si bien es cierto que las culturas precolombinas de la actual Costa Rica no construyeron pirámides ni estelas de gran formato como lo hicieron algunas culturas americanas, sus manifestaciones artísticas de pequeño formato, poseen un carácter de monumentalidad, cuyas magníficas formas de exuberante belleza guardan sentido de la proporción y poseen su propia simbología. Los indígenas costarricenses desarrollaron su propia cosmogonía, inspirada en el entorno ecológico en el que vivieron, logrando, mediante su cultura, la cual quedó plasmada en sus manifestaciones artísticas, una relación armoniosa con la naturaleza. La gran capacidad de síntesis lograda por los artistas prehispánicos costarricenses es un sello inconfundible de su arte, lo cual, sumado a su poder para expresar conceptos con una gran vitalidad y delicadeza a la vez, le han dado a este arte un lugar preponderante en la historia del arte universal.

Regiones culturales thumb|Mapa de las áreas arqueológicas de Costa Rica: Subregión Guanacaste (rojo), Región Arqueológica Central (verde) y subregión Díquis (amarillo).

Para su estudio, en el actual territorio de Costa Rica se han establecido tres regiones arqueológicas, basándose en criterios geográficos y culturales.

Gran Nicoya

Ocupa el litoral pacífico de Nicaragua y el Pacífico norte de Costa Rica. El sector costarricense se conoce como subregión sur o Guanacaste. Se corresponde actualmente con la provincia de Guanacaste y la parte norte de los provincia de Puntarenas. Esta región se caracterizó por la cultura de Nicoya, de fuerte influencia mesoamericana.

La Gran Nicoya fue una subárea con un centro cultural constituido, que floreció al menos por 2000 años. El arte de la Gran Nicoya se destacó por su inigualable cerámica policromada, la cual posee cualidades estéticas sobresalientes con fuerte influencia de Mesoamérica, cuya tradición persiste hasta la actualidad en los artesanos del poblado de Guaitil en Guanacaste. También provienen de esta zona gran cantidad de los jades de Costa Rica, especialmente los dioses-hacha y los pendientes en forma de ave. En la lítica, destacó la elaboración del metate ceremonial nicoyano, esculpido en piedra y caracterizado por la presencia de efigies esculpidas de cabezas de jaguar y guacamaya, lo cual lo hace único en Mesoamérica.

Región Arqueológica Central

Esta se encuentra en la parte central del país, corresponde al Valle Central, el Pacífico central y la Vertiente Atlántica del país. Se le divide en dos subregiones: Central-Pacífica y subregión Atlántica (Valle de Turrialba, llanuras del Atlántico central y llanuras del norte).

Esta región destacó principalmente por su lítica en piedra volcánica y su orfebrería. Las sociedades autóctonas de la región Central alcanzaron un alto desarrollo en la estatuaria, manifestada por la creación de guerreros de piedra con cabezas-trofeo y otros temas. El metate trípode de panel colgante fue su manifestación artística más definida, expresión única y sobresaliente de los pueblos aborígenes del Valle Central y el Caribe. En la metalurgia, abundó la animalística y las formas antropomorfas, con fuerte influencia de la cultura Quimbaya de Colombia. Gran cantidad de jades han sido recuperados sobre todo de la subregión Atlántica. Los jarrones trípodes del Caribe Central son la manifestación cerámica más importante de esta región.

Gran Chiriquí

Abarca el Pacífico sur de Costa Rica y gran parte de Panamá. El sector costarricense se conoce como subregión Díquis. Es la zona por excelencia de la producción metalúrgica del país, por el hallazgo de abundantes y variadas piezas de oro precolombino. Destacó especialmente por la elaboración de esferas de piedra, muestra del avanzado desarrollo de la escultura, y actualmente consideradas Patrimonio de la Humanidad y símbolo nacional del país.

Cerámica

Las culturas precolombinas costarricenses dominaron las técnicas de las cerámicas en forma similar a las grandes culturas americanas. Para trabajar la cerámica, combinaban distintos tipos de arcillas con materiales orgánicos e inorgánicos, hasta obtener pastas manipulables.

El artista generalmente utilizó la técnica manual de modelar la arcilla con sus propias manos. También se utilizó la técnica del enrollado, la cual consiste en hacer un rollo y luego otro para sobreponerlo al primero, para ir logrando diversos tamaños y formas.

El modelado consistía en elaborar un molde con la forma que se quería lograr y así sacar varias reproducciones. Las vasijas ya formadas eran pulidas y decoradas con pintura, líneas incisas, acanaladas o grabadas. Luego, se cocían en un horno.

La cerámica es la ofrenda ritual mortuoria más frecuente en las tres grandes culturas costarricenses. Su decoración da idea de sus creencias y tradiciones, así como sus conceptos cosmológicos, religiosos y sociales.

Cerámica nicoyana

La cerámica nicoyana es el arte más representativo de la cultura de la Gran Nicoya. Por su calidad y acabado llegó a convertirse en un preciado producto de intercambio comercial con otras regiones de Mesoamérica y Sudamérica. La manufactura de la cerámica nicoyana fue una labor especializada en la cual intervenían tanto la sensibilidad del artista como la necesidad de adquirir un bien utilitario. Las principales manifestaciones de esta cerámica se dieron en la elaboración de vasijas de diversos estilos, en la que sobresale la cerámica policromada, con motivos mesoamericanos, a partir de 500 d.C., así como colecciones de instrumentos musicales, incensarios y esculturas antropomorfas hechas de arcilla.

La elaboración de la cerámica nicoyana tuvo varios periodos. Los más antiguos datan de 500 a.C. a 300 d.C. y corresponden a cerámica bicroma. Entre 500 y 800 d.C. se elaboraron vasijas globulares bicromas que representan figuras humanas. También se elaboraron gran cantidad de incensarios de forma cónica, con el motivo del lagarto sobre la tapa, que recuerda la forma humeante de los volcanes de la cordillera de Guanacaste. Con la llegada de los chorotegas a Guanacaste en el 800 d.C., la región estuvo más vinculada con Mesoamérica, lo cual se nota en los temas decorativos de la cerámica. Aparecen vasijas trípodes decoradas con cabezas de animales como el jaguar, ricamente decoradas con motivos mesoamericanos. También se dio otro tipo de cerámica llamada de estilo Papagayo, con gran cantidad de decoraciones de influencia mesoamericana.

La elaboración de cerámica nicoyana es un tipo de arte que persiste hasta la actualidad en Guanacaste, en el cual los artesanos la fabrican usando las mismas técnicas de los ancestros nicoyas, por lo que ha sido declarada patrimonio cultural de Costa Rica y un producto con denominación de origen reconocida por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Cerámica caribeña

thumb|120px|Jarrón trípode caribeño. En la región Central Atlántica, la cerámica se distinguió por ser bicroma. Se destaca especialmente la producción de una serie de jarrones trípodes de arcilla, elaborados en dos fases entre el 300 a.C. y el 800 d.C. Estos recipientes tienen forma oval y se encuentran sostenidos por tres patas. Estos soportes de caracterizan por su rico decorado, con motivo de animales o personajes sagrados. Generalmente, estos soportes eran huecos, con el fin de introducir bolas de arcilla que los hicieran funcionar como sonajeros.

Los jarrones trípodes del Caribe Central de Costa Rica tienen una función esencialmente ritual y funeraria. Eran usados durante los enterramientos para calentar bebidas sagradas como la chicha y el chocolate, y luego, se les realizaba un proceso de "matado ceremonial", en el cual eran partidas en dos y enterradas en las tumbas como ofrendas, junto a otros objetos como piezas de cerámica, jade o metates de piedra.

Estos jarrones se clasifican en dos tipos: los Ticabán, jarrones gruesos con soportes altos y sólidos, que representan animales como la martilla, el sapo o la lechuza, y los jarrones tipo África, más alargados y estilizados, con soportes con motivos de chamanes, zopilotes, figuras humanas descarnadas y otros que recuerdan su función funeraria y el tema de la muerte.

Otros tipos de cerámica provenientes de la región Central Atlántica incluyen pequeños sonajeros e instrumentos musicales zoomorfos y antropomorfos de arcilla. Algunas figuras representan seres humanos sedentes realizando el acto sexual, elaboradas en cerámica monocroma o bicroma, conocidas como cerámica de Santa Clara, por haberse encontrado principalmente en esa llanura del Caribe.

Cerámica del Diquís thumb|Cerámica bicroma de la región Diquís, Pacífico Sur de Costa Rica. Museo del Jade. La cerámica de la cultura del Diquís es de tipo monocromo y bicromo. Tiene preferencia por las piezas pequeñas con motivos antropomorfos y zoomorfos, principalmente en elementos de uso doméstico (vasijas, instrumentos musicales). Se caracteriza por la belleza de las piezas, con fuertes expresiones de movimiento y con estética plástica elaborada y estilizada.

Su elaboración inicia entre 2.000 y 300 a.C., que corresponde al periodo más antiguo de uso de la cerámica registrado en Costa Rica. Las muestras más antiguas corresponden a fragmentos de platones de arcilla y budares. Entre 300 a.C. y 300 d.C., con la organización tribal de las sociedades autóctonas, la cerámica comienza a caracterizarse por el uso del color rojo y anaranjado, con temas zoomorfos. Las decoraciones son de líneas incisas que forman diseños geométricos.

Entre 300 d.C. y 800 d.C., con la consolidación de los cacicazgos complejos, aparecen nuevos tipos de cerámica, caracterizados por dibujos de animales elaborados con línea incisa sobre engobe rojo. Entre 800 a 1.500 d.C., se inicia el uso de la policromía en rojo, negro y crema, motivos bicromos, cerámica galleta y decoración plástica.

Jade

thumb|Colgantes de jade.