thumb|El estado libre de Baviera en la actual República Federal de Alemania thumb|250px|La corona de los reyes de Baviera, por Marie-Étienne Nitot (1750-1809) (joyería), Jean-Baptiste Leblond y Martin-Guillaume Biennais (1764-1843), orfebres. París, 1806-1807. Schatzkammer, Residenz, Múnich
La historia de Baviera se extiende desde sus más antiguos asentamientos y su formación como un ducado raíz en el a su inclusión en el Sacro Imperio Romano Germánico, pasando por ser un reino independiente en el y, finalmente, como el más extenso () de los Bundesländer (estados) de la moderna Alemania.
El estado actual de Baviera () comprende las regiones históricas de Franconia (norte), Suabia (oeste), Baviera propiamente dicha y el Alto Palatinado (este), aunque los diferentes entes territoriales que se denominaron Baviera tuvieron extensiones variables. Aparte de la capital, Múnich, destacan sus ciudades históricas de Núremberg, Augsburgo, Ratisbona y Wurzburgo.
De los orígenes al Ha habido numerosos descubrimientos que se remontan al Paleolítico en Baviera. Las tierras bávaras fueron habitadas antiguamente por los celtas vindélicos. En tiempos de Julio César este territorio estaba aparentemente desierto, pero bajo Augusto figura entre las provincias romanas; estaba comprendida en la Vindelicia y Nórico. Al norte llega por el valle del Meno (Alta Franconia) al Limes Germanicus (cf. el campamento romano de Obernburgo).
Este territorio se incorporó en parte al Imperio romano y se constituyó aquí la provincia de Recia. El centro romano de la administración para esta área era el fuerte Castra Regina, conocido desde la Edad Media como Ratisbona. Desde el reinado de Marco Aurelio, Recia fue gobernada por el comandante de la Legio III Italica, cuya base estaba en el ya mencionado Castra Regina.
Durante los últimos años del Imperio romano de Occidente, el país se encontraba casi desierto. En tiempo de las invasiones germánicas, los cuados, los marcomanos y los boios se instalaron en estas tierras. En el los boios extendieron sus posesiones por la Nórica Occidental, donde se fusionaron con tribus germánicas como los marcomanos, los turingios, los gépidos y los rugios para formar el pueblo de los bávaros. Fue ocupado por los godos en la época de Teodorico el Grande (454-526), quien lo colocó bajo el gobierno de un duque, y de esta manera se restableció cierta prosperidad en la zona.
El gentilicio bávaro fue utilizado en primer lugar por los francos en una lista de pueblos escrita hacia 520. El primer documento, que también señala su localización al este de los suevos, es la Historia de los Godos del historiador Jordanes, compuesta a partir del 551. Más tarde aparece una observación de Venancio Fortunato en la descripción de sus recorridos desde Rávena (565-571), durante los cuales había cruzado las tierras de los bávaros. Refiriéndose a los peligros del recorrido en la región, anota: «Si el camino está libre y si los bávaros no te detienen, entonces cruzas a través de los Alpes».
Este nombre de bávaros —— que se daba a los habitantes de la región quizás derive de la antigua tribu céltica de los boyos (Boii) a través del gentilicio Boiohaemun, que también dio origen al topónimo Bohemia (Reindel, 1981).
Evidencias arqueológicas de los siglos y apuntan las influencias sociales y culturales de varios pueblos (los alamanes, los longobardos, los turingios, los godos o los bohemios —eslavos—) y la población local romanizada. La investigación reciente ha buscado lejos los orígenes geográficos de los bávaros. Actualmente se piensa que la pertenencia étnica tribal fue establecida por un proceso de etnogénesis: la identidad étnica se habría formado por las presiones políticas y sociales que hicieron necesaria una identidad coherente.
Los bávaros pronto cayeron bajo dominio de los francos, probablemente sin una lucha seria. Los francos vieron esta zona fronteriza como un tapón contra pueblos del este, como los avaros y los eslavos, y como fuente de hombres para el ejército.
Ducado franco El ducado de Baviera estuvo en manos de la dinastía de los agilolfingos, cuyo fundador Agilulfo reinó hacia 530. Los duques eran, posiblemente, francos o bien se elegían entre las familias principales locales. Estos duques actuaban como gobernador regional para el rey franco. El primer duque conocido es Garibaldo I de Baviera (h. 540-591), miembro de la poderosa familia agilolfinga. Puede que fuera nombrado para el cargo por los reyes merovingios y se casó con la princesa lombarda Walderada cuando la Iglesia le prohibió casarse con el rey Clotario I en 555. Su hija, Teodelinda, se convirtió en reina de los lombardos en el norte de Italia, y Garibaldo se vio obligado a huir con ella cuando cayó en desgracia con sus señores francos. El sucesor de Garibaldo, Tasilón I, intentó sin éxito contener la frontera oriental de los ataques de eslavos y ávaros alrededor del año 600. El hijo de Tasilón, Garibaldo II, parece haber logrado un equilibrio de poder entre 610 y 616.
Fueron sometidos por Dagoberto I, rey de los francos austrasianos (630-660). Poco se sabe después de Garibaldo II hasta los tiempos del duque Teodón I, cuyo reinado pudo haber comenzado tan temprano como 680. Desde 696 en adelante invitó a clérigos del oeste para que organizaran iglesias y fortalecieran el cristianismo en su ducado (no queda claro en qué consistía la vida religiosa bávara antes de esta época). Su hijo Teodeberto lideró una campaña bávara decisiva para intervenir en una disputa sucesoria en el reino lombardo en 714, y casó a su hermana Guntrud con el rey lombardo Liutprando.
Durante siglo y medio los sucesivos duques resistieron las incursiones de los eslavos en su frontera oriental. Siendo duque Teodón (m. 716), Baviera alcanzó la independencia de los débiles reyes francos. A la muerte de Teodón el ducado se dividió entre sus hijos, pero fue reunido bajo su nieto Huberto.
Cuando Carlos Martel (715-741) se convirtió en el virtual jefe del reino de los francos, redujo a los bávaros a una estricta dependencia y depuso sucesivamente a dos duques. A la muerte de Huberto (735) el ducado pasó a un pariente lejano llamado Odilón, de la vecina Alemannia (actuales Alemania del sudoeste y norte de Suiza). Odilón tomó el título de rey en 743 e intentó, en vano, sustraerse de la soberanía de Carlos Martel.
Odilón publicó entre 739 y 748 la Lex Baiuvariorum, un código legal los bávaros. Las cláusulas suplementarias, agregadas posteriormente, evidencian la influencia franca. Así, mientras que el ducado pertenecía a la familia de agilolfinga, el duque debía ser elegido por el pueblo y su elección, confirmada por el rey franco, a quien debía lealtad. Existían cinco familias nobles, posiblemente representando las divisiones anteriores del pueblo. Subordinados a ellas estaban el pueblo libre y, después, los libertos. La ley dividía el dominio en condados, asistidos por los jueces responsables de declarar la ley.
Odilón completó el proceso de organizar la Iglesia en cooperación con san Bonifacio (739). El cristianismo, que había retrocedido en Baviera a partir de la época romana, entró en una nueva fase cuando Ruperto, obispo de Worms, fue al condado por invitación del duque Teodón en 696. Ruperto fundó varios monasterios, al igual que san Emerano, obispo de Poitiers, con el resultado de que en poco tiempo el grueso del pueblo profesó el cristianismo y comenzaron las relaciones entre Baviera y Roma. El atestiguó una reacción pagana. Al llegar san Bonifacio a Baviera hacia el año 734, comprobó la apostasía. Bonifacio organizó la Iglesia bávara y en 739 fundó o restauró obispados en Salzburgo, Frisinga, Ratisbona y Passau.
Odilón intentó intervenir en las disputas sucesorias francas luchando por las pretensiones del carolingio Grifo. Fue derrotado cerca de Augsburgo en 743, pero siguió gobernando hasta su muerte en 748. San Bonifacio terminó la conversión del pueblo al cristianismo a principios del .
Pipino mantuvo la autoridad franca y hubo varias uniones entre su familia y la agilolfinga, de manera similar a la que tuvo lugar con los reyes lombardos. La facilidad con que los francos suprimieron varios reinos permite suponer peleas de esa familia, lo que motivó la revuelta de la población. Su hermana Hiltruda ejerció la regencia en nombre de su hijo Tasilón.
thumb|300px|Baviera a la caída del duque Tasilón (788) Tasilón (c. 741-después de 796) sucedió a su padre a la edad de ocho años, tras un intento fracasado por parte de Grifo de gobernar en Baviera. Inicialmente gobernó bajo supervisión del rey de los francos: reconoció en 749 la supremacía de Pipino el Breve y de nuevo en 757 en Compiègne, pero más tarde rechazó contribuir a la guerra en Aquitania. Empezó a funcionar independientemente de 763 en adelante. Dictó sentencias en causas eclesiásticas y civiles en su propio nombre, rechazó comparecer en las asambleas de los francos y, en general, actuó como rey independiente. Destacó particularmente por fundar nuevos monasterios y expandirse hacia el este, luchando contra los eslavos en los Alpes orientales y a lo largo del río Danubio, tierras que mandó colonizar. El control de los pasos alpinos, su posición como aliado de los ávaros y del duque de Aquitania, así como su condición de yerno del rey longobardo Desiderio —por la alianza matrimonial con su hija Lutberga— plantearon una seria amenaza para el reino de los francos. Tasilón reunió concilios y el papa Adriano bautizó a sus hijos en 772. Los detalles de la contienda entre Tasilón y Carlomagno siguen siendo obscuros. Después de 781 su primo Carlomagno empezó a presionarlo para que se sometiera y, ese mismo año, Tasilón le prestó homenaje. Carlomagno exigió una renovación de su juramento en 787, probablemente debido a la presencia de ejércitos francos, y Tasilón recibe entonces la investidura solemne de su ducado de Baviera.
Dinastía carolingia Tras un complot con los ávaros, en 788 los francos convocaron al duque Tasilón en Ingelheim y le condenaron a muerte por traición. La deposición de Tasilón no era totalmente legítima. Hubo un intento de golpe contra Carlomagno en la antigua capital bávara de Ratisbona en 792, liderada por su propio hijo Pipino el Jorobado. El rey tuvo que sacar a rastras a Tasilón de su encierro para que renunciase formalmente a sus derechos y títulos ante la asamblea en Fráncfort en 794. Esta es la última aparición en las fuentes de Tasilón, quien posiblemente murió como monje. Puesto que toda su familia se vio obligada a profesar en monasterios, este fue el auténtico final de la dinastía agilolfinga.
Como consecuencia de la destitución de Tasilón, el ducado de Baviera se considera incorporado en 788 al Imperio carolingio. Durante los siguientes cuatrocientos años numerosas familias tuvieron el ducado, rara vez durante más de tres generaciones. thumb|Reino de los bávaros, año 900Carlomagno confió el gobierno del ducado a su cuñado Geroldo o Gerardo, conde de Suabia, como duque subordinado. En 794 Baviera entró en el patrimonio directo de los carolingios. En 798 Arn de Salzburgo se convirtió en el primer arzobispo de Baviera. Geroldo falleció en 799 luchando en batalla contra los ávaros. Entonces los condes francos asumieron el control de la administración y asimilaron esa tierra con el resto del Imperio carolingio. Las medidas tomadas por Carlomagno para el progreso intelectual y bienestar material de su reino mejoraron las condiciones. Los bávaros no ofrecieron ninguna resistencia al cambio que supuso la supresión de su ducado. Su incorporación al reino franco, debida principalmente a la influencia unificadora de la Iglesia católica, aparecía ya tan completa que Carlomagno no encontró necesario convocar más que dos juntas eclesiásticas cristianas para ocuparse especialmente de asuntos bávaros.
thumb|Máxima extensión del ducado raíz de Baviera en 952-976, con las marcas de Austria, Carintia y Verona|izquierda