300px|thumb|Colgante de oro con forma de chamán enmascarado, proveniente del Pacífico sur de Costa Rica (700-1550 d.C.). 12.3 x 7.5 cm. Esta misma figura puede observarse en el anverso del billete de 5000 colones que circuló entre 1998 y 2010. Es una de las piezas más destacadas que se encuentran en el Museo del Oro Precolombino, San José de Costa Rica. La representación de especialistas o chamanes dotados de cualidades sobrehumanas y de gran contenido simbólico se puede apreciar en este colgante. La metalurgia del oro fue una de las manifestaciones artísticas más sobresalientes de los pueblos precolombinos de Costa Rica. El oro precolombino de Costa Rica es una de las manifestaciones artísticas más elaboradas y complejas de las sociedades indígenas que ocuparon el actual territorio costarricense antes de la llegada de los españoles. Las investigaciones y estudios arqueológicos y etnohistóricos han determinado que, entre los años 700 y 1550 d.C., en Costa Rica hubo una importante producción suntuaria de objetos de oro, con evidencia de la existencia de especialistas orfebres que habían alcanzado un importante manejo tecnológico, así como niveles de extraordinaria calidad y belleza en la elaboración de las piezas, mezcladas con un alto grado de simbolismo.
Costa Rica forma parte de la tradición metalúrgica del Área Intermedia, que incluye también a Panamá y el noroccidente de Colombia. Es precisamente desde Colombia de donde penetra el conocimiento en las técnicas metalúrgicas en Costa Rica, a través del establecimiento de rutas de intercambio terrestres, fluviales y marítimas. El trabajo en metal, principalmente el oro, pero también de otros materiales como la plata y el cobre, llegó a ser apreciado por los grupos indígenas locales, e incluso substituyó el tallado de piedras semipreciosas, como el jade, de gran auge antes de la introducción de la metalurgia. Entre los años 500 y 900 d.C. se estableció un periodo de transición entre ambos materiales, llegando a convertirse el uso de objetos de oro en símbolo de rango de los dirigentes locales.
La elaboración de objetos de oro por parte de las sociedades indígenas costarricenses, aunque compartiendo una misma tradición tecnológica con los grupos que habitaron Panamá y Colombia, fue desarrollando estilos locales en los distintos centros de producción, desarrollándose, a partir del año 700 d.C., estilos particulares y distintivos, con adquisición de diferenciaciones tecnológicas y morfológicas que van adquiriendo cada una de las zonas productoras del país, según los requerimientos de utilización y de acuerdo a la disponibilidad y el acceso a materias primas.
Entre las sociedades precolombinas, el uso de objetos de oro tuvo un simbolismo mágico, religioso, funerario, de intercambio y de rango. Se ha documentado su empleo por parte de los dirigentes políticos, chamanes y guerreros. Su uso como indicador de rango social y político se mantuvo hasta principios del , con la muerte del último rey indígena de Talamanca. En los objetos de oro se hallan representados la fauna del territorio nacional, figuras humanas que representan a especialistas, deidades, seres humanos con atributos animales y otras temáticas.
La mayoría de las piezas de oro precolombino de Costa Rica desaparecieron durante la Conquista, fundidas por los españoles, y luego en épocas posteriores, extraídas por los saqueadores de tumbas. Es a partir de 1950, con la creación del Museo del Oro Precolombino del Banco Central de Costa Rica, que se inicia un esfuerzo por preservar la riqueza arqueológica de Costa Rica evitando la exportación de ejemplares que convendría conservar en el país, dando lugar a una colección de objetos de oro indígena que en la actualidad abarca cerca de 1.600 piezas que datan desde el año 500 hasta 1500 d.C., así también la realización de investigaciones que pretenden buscar una interpretación de la metalurgia precolombina con el fin de obtener una compresión más global del papel que tuvieron los objetos de oro.
Antecedentes La metalurgia en la América prehispánica
Los datos arqueológicos demuestran que en la América prehispánica, el trabajo con metales se desarrolló hace 3.500 años en los Andes Centrales del actual Perú, donde los conocimientos metalúrgicos se desarrollaron de forma paulatina, y desde ahí se propagaron hacia el norte y el sur del continente. Habitantes de diversas regiones y culturas manufacturaron y emplearon objetos de metal a partir de oro, plata y cobre, como parte de un conjunto de bienes suntuarios que incluyó, entre otros, la elaboración de textiles, la cerámica y el tallado en piedra.
Las sociedades precolombinas americanas elaboraron objetos de metal que posteriormente utilizaron como adornos, como símbolos de prestigio y rango de las autoridades políticas y religiosas, y como parte de las creencias sagradas de los pueblos. Tras una etapa de experimentación, los indígenas desarrollaron un método que consistía en trabajar los metales por medio del martillado y las fundiciones, utilizando estas técnicas para elaborar objetos de gran belleza y complejidad tecnológica.
En estas etapas, se elaboraron aleaciones de diferentes metales y el desarrollo de diversos métodos mediante los cuales se modificaba la superficie de los objetos para que parecieran dorados o plateados. Esta característica era importante por el propósito para el cual los objetos eran elaborados. La metalurgia de la época prehispánica, con el nivel tecnológico avanzados y la compleja simbología de sus formas, constituye una de las artesanías más llamativas de las sociedades amerindias.
En el continente americano pueden definirse tres áreas que desarrollaron tradiciones metalúrgicas distintas:
La dinámica social, política y económica de cada grupo propició la experimentación tecnológica y la propuesta de diseños con estilos orfebres que llegaron a tener una identidad propia.
Costa Rica forma parte de la tradición metalúrgica del Área Intermedia, que incluye también a Panamá y la región noroeste de Colombia. Dentro del panorama metalúrgico del continente, el Área Intermedia constituyó un núcleo importante de desarrollo tecnológico, en el cual predominaron fundiciones a la cera perdida, en aleaciones de oro y cobre. Con estas aleaciones se elaboraron adornos como narigueras, orejeras, pectorales y diversas formas humanas y animales de gran contenido simbólico, las cuales marcaron una diferencia con respecto a las tradiciones de las otras áreas del continente.
Orígenes de la metalurgia en Costa Rica thumb|150px|La metalurgia en Costa Rica se introdujo alrededor del año 400 d. C. en sitios del Caribe central del país, como Guayabo. La metalurgia penetró en Panamá y Costa Rica casi de forma simultánea alrededor del año 400 d.C., proveniente de la costa atlántica de Colombia, a través de rutas comerciales que partían del centro de Colombia con diferentes rumbos. Los primeros objetos de oro provenientes de las regiones caribeñas y zonas montañosas del actual noroeste colombiano entraron por el Caribe central y las llanuras del norte del actual territorio costarricense. En estas regiones, habitaban sociedades agrícolas que practicaban agricultura intensiva basada en el cultivo de tubérculos, maíz y cucurbitáceas. Poseían una diferenciación social establecida por jerarquías, con especialización artesanal y presencia de dirigentes políticos y religiosos, representados en la forma del cacique, sus principales y sus chamanes. Para estos dirigentes, los artistas elaboraban objetos de uso ceremonial y ornamentos que los distinguían en dichos cargos. El acceso a nuevos conocimientos en el trabajo de los metales representó una forma de acrecentar su prestigio y poder.
Los artistas utilizaron diversos materiales para elaborar estos objetos de prestigio, como piedra, arcilla y piedras semipreciosas de diversos colores, conocidos como jades. Tuvieron también una extraordinaria producción cerámica, con variedad de diseños, elaborada con gran destreza tecnológica. Entre los años 300 y 500 d.C., en el Caribe central, los objetos de oro comenzaron a utilizarse como parte del ajuar funerario de los dirigentes. Su morfología y tecnología los relaciona con los estilos colombiano y panameño. Este trabajo en metal llegó a ser muy apreciado, de modo que fue substituyendo paulatinamente el uso del jade, que tenía gran auge antes de la introducción de la metalurgia. Entre los años 500 y 900 d.C., se dio una transición del jade al oro, consolidándose el uso de este último como bien suntuario de intercambio y símbolo de rango hasta la llegada de los europeos.
Luego del año 500 d.C., en la región del Caribe central se inició la producción de objetos de oro con materias primas locales. Las sociedades autóctonas de esta época, más avanzadas que las del periodo previo, contaban con una mayor producción agrícola y eran arquitectónicamente más complejas, poseían territorios específicos, con varias aldeas constituidas bajo el mando de un centro ceremonial central. Para consolidar el proceso de jerarquización social, fue fundamental el intercambio de objetos suntuarios a nivel regional, especialmente con grupos del occidente colombiano y la región central de Panamá. Los objetos producidos en este periodo, aunque reciben influencia de los estilos colombiano y panameño y comparten con ellos una misma tradición tecnológica, muestran ya elementos locales principalmente en el uso de la figura humana y los animales (lagarto, ave y mamíferos como la martilla).
La tecnología que utilizaron estos pueblos en este periodo fue principalmente la fundición de aleaciones de oro y cobre, aplicando técnicas de decoración y acabado. Sin embargo, también se fueron desarrollando estilos metalúrgicos locales. Los pueblos de la región Central Caribe iniciaron la producción de objetos de metal en las que representaban las figuras de aves y ranas con el mismo diseño que se aplican en las decoraciones de la cerámica y los colgantes de jade. A partir del año 700 d.C., se desarrollaron estilos particulares en el resto del país.
Para el caso de Costa Rica, el trabajo metalúrgico presentó tres fases históricas:
0-500 d.C.: se inicia el uso de los metales a partir de objetos provenientes de Panamá y Colombia, obtenidos mediante intercambio. Los objetos de oro son bienes exóticos y se usan como ofrendas funerarias para personajes de alto rango, sobre todo en la región Caribe central y llanuras del norte.
500-700 d.C.: se da la asimilación tecnológica y la elaboración local, con formas similares a las de los objetos importados.
700 d.C. hasta 1502: sobresale la manufactura y el uso de objetos de oro en todas las regiones del país, con estilos locales particulares. Se dan diferencias tecnológicas y morfológicas entre las distintas regiones del país, basadas también en el acceso a las materias primas.
Producción de piezas de oro locales thumb|Mapa de las áreas arqueológicas de Costa Rica: Subregión Guanacaste de la Gran Nicoya (rojo), Región Arqueológica Central (verde) y subregión Díquis (amarillo). A partir del año 700 d.C., surgieron diversos centros de manufactura de objetos de metal en cada una de las regiones geográficas y culturales del actual territorio costarricense. Las diferencias en la producción con respecto a los distintos porcentajes de las aleaciones y el tamaño y la cantidad de los objetos elaborados fueron definidas por la existencia de fuentes de materia prima, tanto de oro como de cobre, o bien, por la obtención de estos metales por medio del intercambio comercial.