Lázaro Cárdenas del Río (Jiquilpan, Michoacán; 21 de mayo de 1895 - Ciudad de México, 19 de octubre de 1970) fue un militar y político mexicano que se desempeñó como presidente de México del 1 de diciembre de 1934 al 30 de noviembre de 1940. Es considerado el pilar del nacionalismo mexicano y un símbolo de soberanía nacional, solidaridad, justicia social y defensa de los derechos sociales y laborales.
Durante su gobierno, se distinguió por impulsar la reforma agraria y la creación de los «ejidos» en el sector agropecuario mexicano, por nacionalizar la industria petrolera, y por otorgar asilo político a exiliados españoles durante y después de la guerra civil española.Howard F. Cline. The United States and Mexico. Cambridge: Harvard University Press, 2.ª ed. 1961, p. 219.
En el ámbito partidista, consolidó las bases del funcionamiento del Partido Nacional Revolucionario y su proceso evolutivo, con la incorporación de las grandes centrales obreras, hacia el Partido de la Revolución Mexicana, antecedentes del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En el plano educativo, creó el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y El Colegio de México (Colmex).
Biografía Primeros años izquierda|miniaturadeimagen|197x197px|Lázaro Cárdenas de niño 1900. Lázaro Cárdenas del Río nació el 21 de mayo de 1895 en Jiquilpan de Juárez, Michoacán. El hijo de Felícitas del Río Amezcua y de Dámaso Cárdenas Pinedo, dueño de una sala de billar, fue el tercero del matrimonio y primer varón mayor. Su familia era de ascendencia purépecha.
Tras la muerte de su padre en 1911, Cárdenas ayudó a su madre y a sus siete hermanos menores. Para cuando cumplió 18 años, había trabajado como recaudador de impuestos, aprendiz de imprenta y carcelero. Aunque dejó la escuela a los once años, aprovechó cada oportunidad para instruirse y leer mucho durante toda su vida, especialmente obras de historia.
Tuvo tres hermanas (Angelina, Josefina y Margarita) y cuatro hermanos (Dámaso, Alberto, Francisco y José Raymundo).
Carrera militar durante la revolución mexicana thumbnail|left|150px|El general Lázaro Cárdenas .
Cárdenas aspiraba a ser maestro, pero se unió al ejército durante la Revolución Mexicana después de que Victoriano Huerta derrocara al presidente Francisco I. Madero en febrero de 1913, si bien Michoacán estaba lejos del epicentro de la revolución que había llevado a Madero a la presidencia. Tras el golpe de Huerta y el asesinato de Madero, Cárdenas se unió a un grupo zapatista, pero las fuerzas de Huerta dispersaron al grupo, donde Cárdenas había servido como capitán y pagador.
Dado que las fuerzas revolucionarias eran organizaciones voluntarias, su posición de liderazgo denotaba sus habilidades y su cargo de pagador sugería honestidad en asuntos financieros. Ambas características lo acompañaron a lo largo de su carrera posterior. Escapó de las fuerzas federales en Michoacán y se trasladó al norte, donde sirvió inicialmente con Álvaro Obregón, luego con Pancho Villa, y después de 1915, cuando Villa fue derrotado por Obregón, con Plutarco Elías Calles, quien servía al líder constitucionalista Venustiano Carranza.
Aunque Cárdenas era originario del estado sureño de Michoacán, sus experiencias clave en la Revolución fueron con los norteños constitucionalistas, cuya facción resultó vencedora. En particular, sirvió bajo las órdenes de Calles, quien le encomendó operaciones militares contra los indígenas yaquis y los zapatistas en Michoacán y Jalisco, periodo durante el cual ascendió al mando de un general de campo. En 1920, tras el derrocamiento de Carranza por generales del norte, Cárdenas fue ascendido a general de brigada a la edad de 25 años.Cline, United States and Mexico, p. 217. Cárdenas fue nombrado gobernador provisional de su estado natal, Michoacán, durante la breve presidencia de Adolfo de la Huerta. Primeros cargos públicos De 1928 a 1932 fue gobernador de Michoacán. Fungió como dirigente del Partido Nacional Revolucionario, secretario de Gobernación en el gabinete del presidente Pascual Ortiz Rubio y secretario de Guerra y Marina en el gabinete del presidente Abelardo L. Rodríguez.
Presidencia
El 1 de diciembre de 1934 tomó posesión como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos en el Estadio Nacional. Sus primeros años en el gobierno quedaron marcados por el enfrentamiento con el general Plutarco Elías Calles, a quien finalmente obligó a abandonar el país en 1936 y se exilió en Estados Unidos.
Para consolidar su poder, creó una serie de organismos sindicales de carácter oficioso como la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la Confederación de Trabajadores de México (CTM), y procedió a reorganizar su partido, con el nombre de Partido de la Revolución Mexicana, modificando su estructura: de ser una federación de partidos locales y regionales, se integró con cuatro grandes sectores (campesino, obrero, popular y militar).
Asilo político de León Trotski
En 1936, Octavio Fernández Vilchis, apoyado por el muralista mexicano Diego Rivera, comenzaron una serie de gestiones para proponerle al presidente Lázaro Cárdenas la idea de concederle al líder de oposición de la Unión Soviética, León Trotski, asilo en México. En diciembre de ese mismo año el Buró Político de la Sección Mexicana de la Liga Comunista Internacional llegó a la resolución de que harían falta delegados obreros para demandarle al Presidente de la República, el asilo que solicitaban, por lo cual, se solicitó a los representantes del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y a su líder, Juan R. de la Cruz que, junto a Vilchis, visitaran en Torreón al presidente Cárdenas con el fin de adquirir la autorización para recibir al exlíder soviético.
Ese mismo año, en nombre de la nación mexicana ofreció a otorgar asilo político a León Trotski. Gracias a esto es que México fue el primer país en ofrecerle asilo político. Para ello, Cárdenas ordenó se enviara una comitiva a recibirlo en el puerto de Tampico. Al tiempo, designó por mandato presidencial una segunda comitiva a la que se le brindara un carro especial para recibir a los revolucionarios y sus acompañantes. Esta segunda comitiva fue liderada por Juan R. de la Cruz, y cumplió con el deber de acompañarles en su trayecto al hotel y a la mañana siguiente al tren que debían tomar con destino a la capital. Rivera, por su parte, optó por aprovechar el viaje llevando a su esposa Frida y los generales Beltrán y Guerrero a recibir a Trotski y Natalia Sedova.
Exilio de Plutarco Elías Calles Cárdenas, quien al principio de su mandato insistió en que no era necesario expulsar a Calles y a sus seguidores, pasado un tiempo, en abril de 1936, cambió de parecer, y el exjefe Máximo y Morones, fueron sustraídos sorpresivamente de sus domicilios y exiliados. La reacción negativa de los empresarios a la política obrera cardenista, subrayó la necesidad de poner fin al conflicto entre las agrupaciones obreras y dar paso a un frente unido de los trabajadores.
Desechó los temores de que los comunistas pudieran ponerse al frente de la nueva pirámide, porque a su juicio la raíz de la agitación obrera era básicamente el incumplimiento de las justas demandas de las masas trabajadoras. Lombardo Toledano fue elegido secretario general de la CTM. Los estatutos de la confederación refrendaron el principio de la lucha de clases, y la transformación de la sociedad capitalista en socialista. La lucha ideológica sería por el fin de la historia: la sociedad socialista y la abolición de la propiedad privada.
Cárdenas había propuesto que los salarios no se fijaran según el péndulo de la oferta y la demanda de trabajo, sino según la capacidad de cada empresa para seguir actuando de manera redituable. El criterio abrió aún más las puertas del conflicto laboral y las huelgas aumentaron. Entre los conflictos más espectaculares de 1936 estuvo el de los ferrocarrileros, que llevaría a la nacionalización de esa actividad. También el de los trabajadores agrícolas de la Laguna. La huelga contra toda la industria petrolera, se volvió un problema político nacional que obligó al gobierno a intervenir para evitar que la paralización de actividades dejara al país sin combustible.
La nacionalización de la industria petrolera fue una de las decisiones de mayor peso para el futuro y para la conformación de la nación. El apoyo del gobierno a las demandas obreras condujo a la expropiación de las empresas, lograron contratos colectivos con ganancias sustanciales para los trabajadores.
Plan Sexenal thumb|izquierda|200px|Lázaro Cárdenas, en fotografía tomada en 1934 por Aurelio Escobar Castellanos. El Plan Sexenal consideró que el motor de la producción agraria debía ser el ejido y reiteró la necesidad de apoyarlo con crédito e infraestructura. Dar tierra al campesino por la vía ejidal significaba organizarlo, se trataba de hacer irreversible el cambio de estructura en el agro mexicano. Cárdenas no solo es el presidente que repartió más tierra sino también el que dio las mayores parcelas. Creó el Banco Nacional de Crédito Ejidal.
La memoria de las grandes expropiaciones cardenistas pareció total por primera vez desde el reparto de tierra en Morelos durante la revolución, el verdadero corazón agrario de la Revolución Mexicana. Uno de los apoyos visibles a la candidatura de Cárdenas, había sido la CCM, procedió a formar entonces la Confederación Nacional Campesina CNC, sostuvo que la única forma de defender los intereses de los trabajadores del campo era admitiendo la realidad de la lucha de clases.
La meta de la CNC era la socialización de la tierra, la central debía volver al ejido la unidad de producción básica, a la manera del koljós. Acabar con el latifundio, solidarizarse con las demandas de los obreros y apoyar la educación socialista de las masas campesinas. Se precisó en sus estatutos que sería la única organización representativa de los campesinos.
La Unión Nacional Sinarquista (UNS) se manifestó desde el principio en contra del ejido y pidió que se desarrollara en el sentido de apoyar y consolidar a la pequeña propiedad privada. Almazán presentaba un programa que atacaba la “colectivización” del país: revivir la encomienda, comprometió a buscar un remedio inmediato a lo que él describió como el “desastre agrario”; según el programa de Almazán, no habría más reparto de propiedades privadas. El Segundo Plan Sexenal, del general Manuel Ávila Camacho, que en su capítulo agrario dejó claro que se impediría la reconstrucción del latifundio, el ejido seguiría recibiendo el apoyo del Estado.
Desapareció el Partido Nacional Revolucionario y surgió el Partido de la Revolución Mexicana, que apoyaba la política presidencial: obrero, campesino, popular y militar. Al producirse el conflicto entre el presidente Lázaro Cárdenas y el Jefe Máximo, la cúpula directiva del PNR se encontraba claramente dividida. La crisis llegó a su punto culminante en septiembre, cuando las diferencias entre cardenistas y callistas dieron por resultado un encuentro a balazos en plena Cámara. El partido oficial se convirtió rápidamente en una de las bases más sólidas del presidencialismo posrevolucionario. Lombardo proponía la alianza de la CTM con el PNR, la flamante Confederación Nacional Campesina CNC y el Partido Comunista Mexicano. Cárdenas no dejó ir muy lejos el proyecto.
Cárdenas debió tomar una decisión definitiva y en noviembre de 1939 el PRM anunció que su candidato para el sexenio 1940-1946 sería el exsecretario de Guerra, general Manuel Ávila Camacho. La rivalidad entre Camacho y Almazán, tuvo muchos encuentros de guerra, pero se le dio la victoria a Ávila Camacho. Al entregar la Presidencia, el partido del gobierno seguía sosteniendo que la lucha de clases era el motor del desarrollo histórico. Con el correr de los años se afianzaría la idea de que al finalizar el sexenio de Cárdenas, había llegado también a su fin la Revolución mexicana.
Exilio español