Capital natural de México coordinada por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), es un ambicioso esfuerzo que integra la fuente más completa de información primaria, actualizada, descriptiva, analizada y sintetizada sobre el estado del conocimiento, la conservación y el uso de la diversidad biológica de México, y de los servicios ecosistémicos que brinda. Asimismo, ofrece una síntesis de datos y de información organizada sobre la biodiversidad para orientar las políticas públicas; destaca las lagunas de conocimiento actuales, los problemas ambientales de relevancia y las acciones de gestión para guiar al país hacia la sostenibilidad.

La obra Capital natural de México, que comenzó a elaborarse en 2005, consta hasta ahora de cuatro volúmenes: I. Conocimiento actual de la biodiversidad; II. Estado de conservación y tendencias de cambio; III. Políticas públicas y perspectivas de sustentabilidad; IV. Capacidades humanas e institucionales, y está planeado un quinto volumen: Escenarios futuros. Cada volumen ha tenido un grupo de compiladores a cargo del desarrollo del mismo. De los cuatro volúmenes, los tres primeros se publicaron en 2008 y 2009, incluida una Síntesis para tomadores de decisiones. Asimismo en 2009, en colaboración con el PNUD, se publicó el libro México: capacidades para la conservación y el uso sustentable. También, en 2012 se publicó el libro Capital natural de México: acciones estratégicas para su valoración, preservación y recuperación, que se basa en los resultados de la obra y adiciona prioridades, retos y acciones que deberán de tomarse en cuenta para el desarrollo económico sustentado en el desarrollo social a largo plazo. Para los tres primeros volúmenes, el número total de capítulos es de 45, y en ellos participaron 648 autores provenientes de 227 instituciones tanto académicas como gubernamentales y de organizaciones civiles de la mayor parte de las entidades de la República, y 96 revisores externos. En el volumen IV participaron 85 autores y 27 revisores provenientes de 48 instituciones.

Antecedentes

La obra Capital natural de México surge motivada por la necesidad de realizar una segunda evaluación de la biodiversidad del país (Segundo Estudio de País, 2EP). El primer Estudio de País fue elaborada bajo la coordinación de la CONABIO y publicado en 1998, con información de fuentes bibliográficas en su mayoría anteriores a 1995. Dicho estudio fue un primer esfuerzo por dar a conocer una síntesis descriptiva de la biodiversidad de México, que permitió cumplir con los acuerdos adquiridos al firmar y ratificar el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). La información compilada entonces fue utilizada para plantear la Estrategia Nacional para la Conservación de la Biodiversidad de México (ENBM) y como base para el diseño o evaluación de algunos proyectos ambientales y para la difusión de la importancia de la diversidad biológica de México y los principales aspectos relacionados con su conservación.

El Segundo Estudio de País se distingue en particular por la amplia participación de diversos especialistas, lo que representa un esfuerzo sin precedente para brindar información fundamentada que proporcione sólidos elementos de juicio para quienes toman decisiones, e intenta sentar las bases de una agenda ambiental de México que sea útil y atractiva para los legisladores, los funcionarios en áreas ejecutivas de diferentes niveles de gobierno, la comunidad académica, las organizaciones civiles, la industria, los medios y la sociedad civil.

El concepto de capital natural es utilizado en la obra para hacer referencia no solo a la biodiversidad representada por especies y comunidades, sino también a los servicios que los ecosistemas proveen a la sociedad en forma de bienes tangibles y valiosos; a otros aspectos como la biodiversidad generada por la gente (los cultivos y el conocimiento nativo acerca de ellos), y a la misma diversidad cultural* como un elemento esencial para entender buena parte de las relaciones entre las sociedades y sus recursos a lo largo del tiempo. Un objetivo de la obra Capital natural de México es contribuir a inculcar en la sociedad una cultura que promueva la diversidad, que impulse una mayor apreciación del enorme valor de los servicios ambientales que proporciona la rica naturaleza de México y que aporte elementos determinantes para arraigar la decisión de conservar el patrimonio natural de México.

El estudio sobre el Capital natural de México intenta: Identificar opciones de conservación y manejo sustentable de la diversidad biológica de México contenida en los ecosistemas del país, con ventajas para la población, en especial la que habita o usufructúa dichos ecosistemas de los que se derivan numerosos servicios y beneficios. Establecer, como parte de la visión general de quienes toman decisiones, que cambiar el uso actual de un ecosistema por otro cualquiera tiene aspectos positivos (por ejemplo, la ganancia económica de un cultivo) y negativos (la pérdida y disminución de servicios ambientales como los mencionados), y que tomar una decisión que afecte un ecosistema debe ser el resultado de un conjunto de políticas multisectoriales de Estado que contemplen los efectos que se producirán en cada uno de los sectores económicos y sociales afectados. Ayudar a identificar las acciones locales de manejo sustentable y conservación, y articularlas con las de otros niveles (estatales, nacionales, regionales e incluso mundiales).

Volúmenes I. Conocimiento actual de la biodiversidad

El primer volumen Conocimiento actual de la biodiversidad intenta hacer una evaluación de los ecosistemas, tanto terrestres como acuáticos (marinos y epicontinentales) de México; abarca también el concepto de servicios ecosistémicos en la medida que estos han podido ser considerados. Analiza, además, el estado actual de la biodiversidad desde el nivel genético hasta el de los ecosistemas, los factores que han influido en el cambio de esa biodiversidad y las tendencias de dicho cambio, las capacidades nacionales que han permitido o limitado el conocimiento, el uso racional y la conservación de la biodiversidad, así como los escenarios que podrán presentarse dadas ciertas circunstancias de políticas públicas, inversión en el sector ambiental, etc. Para su elaboración de usaron de manera extensiva las grandes bases de datos con que cuenta la CONABIO (Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad), y se realizaron amplias consultas a expertos nacionales y extranjeros; se llevaron a cabo análisis novedosos de la información primaria disponible, yendo mucho más allá de los análisis de fuentes secundarias que caracterizaron el primer estudio.

Este volumen está dividido en cinco partes: La perspectiva biogeográfica y ecosistémica El conocimiento acerca de las especies El conocimiento de la variabilidad genética Diversidad cultural y domesticación de la biodiversidad, y Lecciones aprendidas Se acompaña además de una síntesis infográfica que incluye los mensajes clave del estudio.

El primer capítulo, El conocimiento biogeográfico de las especies y su regionalización natural, presenta una visión de la geografía histórica sobre la biota (la flora y la fauna terrestres) de México. El propósito es presentar una clasificación geográfica del territorio basada en los grupos de especies endémicas que se encuentran en diferentes regiones. Se habla de los países megadiversos y se mencionan las principales razones fisiográficas e históricas que explican la variedad de asociaciones vegetales y sus respectivas faunas. También se presenta un repaso de las subdivisiones biogeográficas que se han hecho en el pasado. El énfasis está puesto en los factores históricos que influyen sobre la heterogeneidad con que la flora y la fauna terrestres se distribuyen en el país. Este capítulo tiene una relación directa con el segundo, La perspectiva biogeográfica histórica, en el cual se analizan con particular detalle los procesos histórico-evolutivos que explican la compleja diversidad biológica en la llamada Zona de Transición Mexicana, donde se entrelazan las regiones Neártica y Neotropical. En este capítulo se define el concepto de patrón biogeográfico y se sintetiza el conocimiento sobre cómo las expansiones bióticas ocurridas en diferentes periodos geológicos influyeron de manera diferenciada para explicar los patrones que se observan en insectos, vertebrados terrestres y plantas vasculares. El tercer capítulo, Los ecosistemas terrestres, complementa los dos primeros al presentar subdivisiones de la geografía de México basadas en criterios fundamentalmente fisonómicoflorísticos, es decir, de las especies y formas que componen la vegetación; el énfasis de este capítulo es ecológico, más que evolutivo. En los capítulos cuarto y quinto se describen los correspondientes ecosistemas acuáticos, tanto dulceacuícolas como marinos, destacando algunos de los servicios ambientales que prestan. Finalmente, en el capítulo sexto, Diversidad de procesos funcionales en los ecosistemas, se hace una de las primeras revisiones de los grandes ciclos y procesos funcionales que están presentes en los ecosistemas de México y que son la base de servicios ambientales como la producción de oxígeno, la fijación de carbono, entre otros.