Tepito (en náhuatl Teocaltepiton; teocalli- 'templo', tepiton - 'pequeño', "templo pequeño") es un barrio perteneciente a la colonia Morelos, ubicado en la Ciudad de México, al norte del centro histórico, en los límites de las alcaldías Cuauhtémoc (México) y Venustiano Carranza.

Se caracteriza por su historia, tradiciones y su alta actividad comercial —su vocación en ella se remonta a la época prehispánica—, así como por problemáticas sociales como la delincuencia y drogadicción. Tiene un sitio peculiar en la identidad capitalina,García Zavala, Roberto. Religiosidad en el barrio de Tepito: el culto a la Santa Muerte entre lo emergente y lo alternativo. México, 2010, Escuela Nacional de Antropología e Historia, tesis doctoral. por lo que la importancia cultural de Tepito ha sido remarcada por intelectuales y artistas nacionales e internacionales. Es la cuna de distintas manifestaciones sociales y culturales, así como el sitio de donde han surgido afamados deportistas. Debido al carácter de sus habitantes, a las luchas sociales en distintos momentos de su historia, así como a la resistencia por la conservación de su identidad, ha merecido el apelativo de barrio bravo.

Geografía

Su demarcación es la siguiente: Eje 1 Norte (Av. Héroe de Granaditas) al sur, Eje 2 Norte (Av. Canal del Norte) al norte, Av. Paseo de la Reforma al oeste y Eje 1 Oriente (Avenida del Trabajo) al oriente. Cabe destacar que Tepito no es una colonia, sino un barrio histórico perteneciente a la colonia Morelos. Debido a la alta actividad comercial de los barrios aledaños tales como la Lagunilla, Garibaldi, la célebre colonia Guerrero o el propio centro histórico, sus límites tienden a ser confundidos.

Toponimia El nombre del barrio tiene un origen náhuatl. Cecilio Robelo vio el origen en la palabra Teocal-tepiton, o sea "pequeño templo", debido a que en este sitio se encontraba un templo pequeño que aún en la época colonial se le denominaba San Francisco Teocaltepiton o Tecuahltepiton y que por contracción fonética quedó sólo en Tepito. Según Fray Alonso de Molina y Rémi Simeón el vocablo tepiton o tepito alude a algo de poco tamaño.Hernández, Angélica. Pagan justos por pecadores... no todo es malo en el Barrio Bravo de Tepíto, México, UNAM, 2012, tesis de licenciatura.

Época prehispánica Durante la época prehispánica la zona al norte de la ciudad de México-Tenochtitlan fue un punto fronterizo con la ciudad de México-Tlatelolco hasta que fue conquistada por los mexicas, pasando a ser habitada por ellos. Tepito se localizó en la parcialidad de Tlatelolco, y abarcó las zonas de Mecamalinco, Teocaltitlan, Apohuacan, Atenantitlan, Tepoctitlan y Atenantitech, entre la calzada de Tepeyacac y el dique oriente de la ciudad de Tenochtitlan.

Uno de los últimos sitios de resistencia de los mexicas y los tlatelolcas en la Batalla de Tenochtitlan ante el ejército hispano-indígena capitaneado por Hernán Cortés fue precisamente Mecamalinco, en donde se construiría posteriormente el Templo de la Concepción Tequipehuacan. Derivado de la derrota, la zona fue llamada Tequipeuhcan, "lugar de la esclavitud".

Época virreinal Durante el virreinato, al margen de la Ciudad de México, San Francisco Tepito (denominado Tecualhtepiton en la era mexica) fue un barrio nativo controlado por las autoridades indígenas de Tlatelolco y era junto a sus barrios vecinos, La Concepción Tequipeuhcan y Santa Ana Atenantitech, una de las parcialidades más ricas, ya que al pertenecerles la hacienda de Santa Ana Aragón y una buena administración tenían fondos suficientes para prestar al propio Ayuntamiento de la ciudad y a particulares y además tenían cuenta en el Banco de San Carlos al final del , cuando surgieron las nuevas leyes de desamortización (tipo de Manos Muertas).* Al realizarse el cierre de la ciudad en sus inmediaciones se creó la Garita de Tepito, que marcó el límite norte de la Ciudad de México y en ella se cobraban las alcabalas por el ingreso de mercancías en la plaza capital.

Época Independiente Hasta la mitad del se mantuvo el sistema de gobierno basado en parcialidades, aunque esto era más un hecho práctico que legal, ya que desde la constitución de 1812 el antiguo ayuntamiento se había vuelto el ayuntamiento de toda la Municipalidad de México.* Como parte del crecimiento de la ciudad, el barrio de Santa Ana Atenantitech fue el primero en ser reordenado, dejando la traza irregular que era común en los barrios indígenas, y como se encontraba junto a la Garita de Peralvillo, se fueron creando en la zona una serie de casonas con servicios para los arrieros y otros viajeros. Los límites en esa época eran las acequias de tezontle al sur, que limitaba con el interior de la Ciudad de México, al oriente la acequia de Zorrilla, al norte el Camino Real de Santa Ana y al poniente la calzada de Peralvillo; al poniente además colindaba con los potreros de La Bolsa, la Vaquita, Coatlán y de Zorrilla. Hacia 1857 los 5000 integrantes del barrio de indios como tal y debido a las Leyes de Reforma debieron empezar a vender sus propiedades comunales, lo que hicieron entre ellos mismos.* La especulación sobre estos fue fuerte y varios empresarios solicitaron que se les dieran los terrenos abandonados, lo cual no sucedió por los avatares de esos tiempos, pero en 1868 debieron terminar de repartir y desaparecer como república indígena.

Por esta época y sobre la base de las leyes de desamortización virreinales los capitales que tenían las cajas de los barrios se habían distribuido entre los vecinos y en su mayoría solo tenían terrenos como propiedad de la parcialidad. Hacia la década de 1870 la población había menguado en los tres barrios, debido a una escasez de fuentes de agua, siendo sus únicas fuentes las localizadas en Peralvillo y el de la plaza del Carmen, al sur de Tepito. Debido a esto, existían muchas construcciones derruidas que servían de refugio a malhechores y prostitutas, además de autorizarse la creación de tiraderos de basura en el área.

Hacia 1871 el Ayuntamiento de México autorizó la apertura de pozos artesianos de agua que soslayaran el problema del abasto de agua que no permitía crecer a la ciudad. En 1884 la zona ya tenía seis pozos, pero en 1882 el cura Juan Violante, párroco de Santa Catarina, apoyándose en el ayuntamiento que abrió las calles de San Lázaro y Los Ángeles, compró el rancho de Granaditas, el cual empezó a fraccionar. En 1884 se creó la colonia Morelos, en 1893 la Bolsa y en 1894 la Díaz de León. Hacia 1900 había unos 12,500 habitantes, cuyos oficios más comunes eran los de comerciantes, albañiles, zapateros y tejedores, jornaleros, carpinteros, empleados domésticos, panaderos y cargadores, siendo pocos los profesionistas, con tan solo un médico y seis abogados.*

Hacia 1880 el mercado abierto y callejero se había afianzado en la plaza de San Francisco, a donde inicialmente habían sido enviados los comerciantes del centro de la ciudad que vendían en las calles y en algunos mercados, que por accidentes o insalubridad debieron ser reubicados, los mismos que generaron el mercado de La Lagunilla donde fueron llevados los vendedores de fierros viejos cuando se incendió su mercado ubicado en el predio que hoy ocupa la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. En 1901 se presentó un proyecto para reubicar el mercado del baratillo situado en la Plazuela del Jardín, el cual se concretó en diciembre creando temporalmente un mercado abierto en la Plazuela de Tepito, lo cual no ocurrió nunca.

La mayoría habitaba en casas solas pero ya era muy común la vecindad, la cual fue copiada de las vecindades que existían en el centro de la ciudad desde inicios del , lo cual se enmarcaba en barrios solo con calles carentes de cualquier otro servicio, ya que las leyes de colonización no obligaban a más que dejar calles que pasaban a propiedad del ayuntamiento. Esto hizo que los propios vecinos la calificaran como un barrio pobre y de escasa higiene, no fue sino hasta 1929 que se empezaron a tener cambios. Tepito y Tequipeuhcan tenían agua entubada aunque solo llegara a una llave a la puerta de la vecindad, el drenaje era malo pero había y se estaban pavimentando las calles principales. Las colonias Morelos y la Bolsa eran las más atrasadas, con pocas tomas de agua, sin drenaje y ninguna calle pavimentada, lo que lo convertía en un lodazal cada temporada de lluvia.

Durante la Guerra Cristera, mucha gente proveniente de la región del Bajío se estableció en el barrio de Tepito. La mayor parte de estas personas eran zapateros de oficio, por lo que este barrio se convirtió en uno de los más grandes centros productores de zapatos de México.

En 1944 el mercado de la plazuela de Tepito seguía con las mismas condiciones que a inicios del siglo, pero con el adicional de que las rústicas construcciones de madera y techo de tejamanil servían como habitación a los comerciantes.

Muchos gobiernos han considerado a Tepito como un arrabal peligroso y a sus vecindades como tugurios. A partir de la segunda mitad del , las autoridades lanzaron programas destinados a transformar las vecindades en edificios de departamentos y a prohibir el comercio ambulante. Sin embargo, los habitantes de Tepito resistieron contra dichos proyectos, reivindicando la importancia de la convivencia propia a la vida de las vecindades, y el derecho a preservar su identidad. Los esfuerzos de resistencia eran visibles en avisos ("pósters") plasmados sobre paredes que hacían referencia a la dignidad.

En lo que respecta al comercio ambulante, la construcción de mercados cerrados por parte del gobierno no acabó con la venta de mercancías en la calle; por el contrario, en Tepito se desarrollaron con fuerza los tianguis. El barrio perdió su carácter artesanal especializado en la fabricación de zapatos para convertirse en un gran centro de venta de mercancías importadas ilegalmente de contrabando, coloquialmente llamadas fayuca, traídas sobre todo de los Estados Unidos. Con la globalización económica, el valor comercial de las vecindades de Tepito aumentó geométricamente para ser usadas como bodegas de mercancías, por lo cual, la mayoría de sus habitantes adquirieron viviendas en otras zonas de la ciudad.