El estudio del urbanismo en el Antiguo Egipto es un tema de continuo debate. Hasta aproximadamente la segunda mitad del , las investigaciones arqueológicas de las antiguas ciudades egipcias han sido muy escasas, sobre todo si se comparan con otros lugares como templos o tumbas, comenzados a excavar desde época más temprana.Espinel, pp. 16-19 Se sabe relativamente poco sobre el trazado urbano en las distintas épocas debido a que, por lo general, solo se conservan vestigios de los antiguos núcleos poblacionales. Otra causa es la extracción sistemática desde la antigüedad del abono natural formado por la descomposición del adobe de las antiguas estructuras.Espinel, p. 18 Además, muchas ciudades egipcias han sido habitadas de forma continuada desde su fundación, hecho que ha imposibilitado su excavación.Kemp, el-Amarna, p. 124
El territorio se podía ocupar de distintas formas. Los egipcios se referían a la mayoría de las poblaciones como nwt o dmi.Uphill Nwt aludía normalmente a ciudades orgánicas, es decir, núcleos urbanos no planificados que crecían de forma espontánea. El término dmi puede ser traducido como asentamiento, y generalmente se refería a localidades dispuestas según un esquema previo. Las ciudades de fundación estatal, es decir, creadas por mandato real, son un ejemplo de este tipo de poblaciones.Espinel, pp. 18-21 Sus restos arqueológicos están mejor conservados y se han excavado más exhaustivamente. Algunos ejemplos de dmi son las villas de El Lahun, Deir el-Medina y Amarna, aunque existen indicios de planificación urbana también en otros lugares.
Urbanismo thumb|Planta de las fortalezas de Kuban, Semna y Kumma. Se observa la planta rectangular y la muralla perimetral que cierra el recinto. Lepsius-Projekt, 1849-1859
El desarrollo del urbanismo egipcia se hizo siguiendo dos conceptos distintos, que fueron los que configuraron las plantas de las ciudades. El primero de ellos fue un crecimiento de las poblaciones más ordenado y planificado desde el principio, que estaría relacionado con las ciudades de fundación estatal. El segundo corresponde a una expansión de los núcleos urbanos más orgánica y espontánea.Espinel, pp. 35-36 Esta clasificación estaría vinculada con los tipos de asentamiento dmi y nwt anteriormente mencionados.
Las fundaciones estatales tenían una planta ortogonal o hipodámica, proyectada previamente. Eran recintos de forma cuadrangular, en cuyo interior la villa se organizaba por barrios. Las viviendas de cada barrio eran idénticas y pertenecían a habitantes de una misma clase social. Existen numerosos ejemplos de poblaciones de este tipo, como Wah sut en Abidos, El Lahun, Dahshur, Tell El-Dab'a o Qasr el Sagha. También en la villa de los obreros de las pirámides y en la ciudad de la pirámide de la reina Jentkaus, ambas en Guiza, se aprecian trazas de esta planificación reticular.
A partir de esta rígida trama ortogonal inicial, la ciudad evolucionó adaptándose a las necesidades de cada momento, como se observa en el cambio de uso de las estancias del interior de las casas en localidades como Wah sut o en la villa de los trabajadores de Amarna.Espinel, p. 36
A menudo el Estado solo era responsable de la creación de la ciudad, desvinculándose de su desarrollo posterior. Como consecuencia de ello, estos núcleos urbanos estaban muy bien definidos a nivel de calles y de su perímetro externo, mientras que su evolución interna era mucho más libre. Este fenómeno se observa en la ciudad de las pirámides de Deir el-Medina, donde a pesar del patrón general que sigue la villa, las casas tienen diferencias entre ellas.Espinel, p. 37
Uno de los elementos encargados de regularizar las plantas de las ciudades orgánicas eran las murallas, como en Hieracómpolis, Ayn Asil o Elefantina. Estas delimitaban los recintos sagrados y ordenaban la disposición de calles y viviendas. Su planta era cuadrada y sus entradas coincidían con las vías más importantes de la ciudad. En ocasiones, los núcleos que carecían de murallas empleaban una calzada principal que ordenaba su desarrollo urbanístico. Este eje recorría la población de norte a sur, a cuyos lados se disponían los edificios aleatoriamente.
Clasificación de las ciudades thumb|Mapa de El Cairo y su región (James Rennell, 1799), con la posición de Menfis y los cambios del curso del Nilo La sociedad egipcia tenía una administración muy poderosa, la cual decidía el establecimiento de un nuevo núcleo urbano como respuesta a un objetivo concreto. Este hecho originaba ciudades que estaban especializadas y requerían una comunidad de habitantes que perteneciera a un sector de actividad concreto. La creación de estos núcleos poblacionales de fundación estatal podía deberse a varios motivos, que daban como resultado los siguientes tipos de ciudades:
Capitales y ciudades reales A pesar de que en el Antiguo Egipto no existía ningún término para definir el concepto de capital, siempre hubo una ciudad que era considerada el centro político y administrativo del país. Como en otras civilizaciones, estos núcleos urbanos eran lugares de afirmación de poder, en los que la administración ejercía una gran autoridad. Toda capital estaba fundada por orden del rey y en ella se ubicaban el palacio real (que incluía la residencia del monarca y la zona administrativa) y otros edificios oficiales, palacios y almacenes para la reserva del grano. Sin embargo, la capital no era la única ciudad que acogía el palacio del monarca y su corte, sino que existían otras localidades donde también se alojaban temporalmente. De este modo podían recorrer el país realizando distintas ceremonias religiosas u otros asuntos de carácter político.Espinel, pp. 22-23
Menfis fue la antigua capital, fundada por Menes en el IV milenio a. C. Desde sus orígenes fue un centro importante desde el punto de vista político y económico. Se estableció en la confluencia entre el valle y el delta del Nilo, al sur de la actual ciudad de El Cairo. Posteriormente fue creciendo hacia el sur y también de este a oeste, debido al desplazamiento del curso del río a lo largo del tiempo.Espinel, p. 24
thumb|Plano de Tebas según el equipo de Lepsius Tebas sucedió a Menfis como capital y adquirió una gran importancia a partir de la dinastía XI. Su capitalidad se prolongó durante más de mil años, exceptuando ciertos periodos concretos. Estaba situada en el sur del país, al norte de la primera catarata, en la actual localidad de Lúxor. Era de mayor tamaño que Menfis y se extendía a ambas orillas del Nilo. Además de ser el centro político fue también un importante núcleo religioso. Este carácter sagrado fomentó la construcción de diversos edificios destinados al culto, tanto del monarca como de las distintas divinidades. Entre ellas se encontraba Amón, el dios más importante durante el Imperio Nuevo. En su honor se organizaban una serie de procesiones que debían ir desde Karnak a distintos puntos de la ciudad. Para ello se proyectaron tres dromos o vías procesionales, que influyeron decisivamente en el trazado urbano de la capital. La más importante de ellas unía Karnak con el templo de Lúxor, en la ribera oriental. Otra conectaba dicho templo con el de Hatshepsut y Tutmosis III en la orilla opuesta. La tercera también comunicaba ambos lados del río, desde Karnak hasta Deir el-Bahari.Espinel, pp. 25-27 thumb|Avenida de las Esfinges, el dromos que une los templos de Karnak y Luxor
Amarna fue fundada en el por Ajenatón, a la cual llamó Ajetatón. Fue creada de nueva planta, sin la existencia de ningún asentamiento previo. El rey emprendió una revolución religiosa que pretendía convertir a Atón en el único dios oficial. Según algunos estudiosos, el esquema de la ciudad no habría seguido las pautas de otras capitales anteriores, aunque de acuerdo con otros autores su organización habría estado inspirada por Tebas. Se ubicaba en una única orilla del río y se vertebraba a lo largo de una gran vía en dirección norte-sur, que conectaba los distintos palacios y templos.Espinel, p. 27 Otras ciudades cuya fundación fue decretada por el rey fueron:
Pi-Ramsés, fundada en el , fue comenzada por Seti I pero edificada en la práctica bajo el reinado de Ramsés II.
Tanis, creada entre los siglos XI a. C. y X a. C., fue fundada por Esmendes I y después por Psusennes I, de la dinastía XXI, que deseaban que fuese construida a la imagen de Tebas.
Además de las capitales, también existían las llamadas ciudades reales o palacios residencia. Estos centros eran la residencia del monarca reinanteLacovara, p. 4 y estaban constituidos por templos, palacios reales, edificios administrativos, zonas residenciales y ciudad de los artesanos. Algunos ejemplos de estas ciudades reales son, además de Amarna, Malkata (fundada por Amenofis III), Abu Ballas (creada por Seqenenra Taa), y Avaris.Espinel, pp. 27-28
Ciudades militares thumb|Vista de la ciudad-fortaleza de Balat en el oasis de Dajla Las ciudades militares se construyeron en lugares estratégicos, es decir, en las fronteras de Egipto: en Nubia o al norte del Sinaí. Estaban muy bien organizadas y fortificadas, utilizando la tecnología militar más avanzada del momento, como la ciudad-fortaleza de Balat, en el oasis de Dajla. En algunas de ellas prevalecía el carácter defensivo, erigiendo castillos como en Buhen, de grandes dimensiones, o en Semna y Kumma, de menor tamaño. Otras localidades como Sesebi, Sai o Amara eran mayores y su fortificación era más sencilla, puesto que su finalidad era más residencial que militar.Espinel, p. 22
Ciudades Comerciales thumb|La villa de los artesanos de Deir el-Medina, rodeada por su muralla
Las villas para el alojamiento de los trabajadores se erigían cerca de canteras o próximas al lugar de construcción de las pirámides. Cuando se acometía una gran obra los operarios eran instalados en barracones provisionales. Si por el contrario las labores consistían en una decoración interior se construía una ciudad permanente para los artesanos. Estas localidades se ubicaban cerca del lugar de trabajo y eran muy pequeñas, a menudo con una única calle. Sus habitantes estaban incomunicados para evitar filtraciones sobre el emplazamiento secreto de los tesoros de las tumbas. Un ejemplo de este tipo de villas es el poblado de los artesanos de Deir el-Medina.
Ciudades para el culto Las ciudades para el culto se construían al lado de un santuario, un templo o al pie de una pirámide, motivo por el cual se llamaban ciudades de las pirámides. Eran otro tipo de fundaciones estatales donde se alojaban a los sacerdotes encargados del ritual en honor al soberano difunto en el templo funerario. Los clérigos proporcionaban su servicio por turnos rotatorios, tras lo cual volvían a sus casas. El edificio para el culto era el monumento más significativo y su único lugar de veneración. Destacaba por su arquitectura y ocupaba una superficie considerable. Sesebi, una población de cinco hectáreas, contaba con tres hectáreas reservadas a su templo y dependencias.
Las villas se edificaban en el límite entre las tierras fértiles del Nilo y la zona desértica, al pie de la meseta de las pirámides. Se situaban lo más cerca posible del río para facilitar el transporte de personas y mercancías. Su planimetría inicial era orgánica, con un trazado irregular y caprichoso. En el momento en que su construcción fue ordenada por la administración, las localidades pasaron a tener un diseño ortogonal y ordenado. Algunos ejemplos de este tipo de villas son El Lahun, fundada por Sesostris I cerca de su pirámide o Abidos, creada por Sesostris III.Espinel, p. 21
Elementos thumb|Jeroglífico que representa la palabra "ciudad"
Murallas