La villa romana del Ramalete, o del Soto del Ramalete (nombre de la reserva natural donde se localiza de propiedad particular), fue una casa de campo de época imperial que estuvo situada en la antigua provincia romana de la Tarraconense, en Hispania, en lo alto del valle del río Ebro. Hoy, como conjunto arqueológico, está situada en el municipio de Tudela, Navarra.
El descubrimiento La villa comenzó a excavarse a mediados del siglo XX, en 1946, por Blas Taracena y Luis Vázquez de Parga. Se trataría de una villa urbano-rústica en la que, a la luz de los «escasos restos materiales conservados» en el lugar «se da la superposición de una villa tardía establecida sobre los restos de un establecimiento agrícola alto imperial.»
La villa romana del Ramalete se encuentra en el paraje natural del Soto del Ramalete, dentro del municipio de Tudela (Navarra). Está exactamente en la orilla derecha del río Ebro, en el tramo navarro entre Castejón y Tudela. El descubrimiento se produjo casualmente durante los trabajos de labranza que realizaba la familia Carasusan en su propiedad. En el otoño de 1946, durante las excavaciones para los canales de riego de la finca, aparecieron tejas y fragmentos varios de construcciones.
Excavación La excavación se llevó a cabo el 19 de octubre de 1946 por la Institución Príncipe de Viana, un organismo cultural de la Comunidad Foral de Navarra. Los directores encargados de la excavación fueron Blas Taracena Aguirre y Luis Vázquez de Parga, que en su inicio contaban con siete peones. La excavación rápidamente dio como resultado el hallazgo del mosaico del pavimento de la habitación número cinco, que fue hallada a la media hora de empezar la excavación.
La excavación dejó al descubierto una villa romana que se podría agrupar al grupo de villa urbano-rústica, que contenía en su conjunto arqueológico una de las termas mejores conservadas de la época tardo-antigua en Hispania. En la parte rústica de la villa estarían los almacenes, el establo y el taller, y en la parte urbana estarían el grupo de habitaciones y la zona termal.
Lamentablemente la excavación de la villa del Ramalete se vio interrumpida, por lo que la planimetría de la villa no está completa del todo. Así “la excavación en el Soto del Ramalete fue corta y precaria pues se limitó a excavar las dependencias más suntuosas de la misma, ya que se localizaba en unos terrenos agrícolas privados junto a la margen derecha del Ebro que tras la finalización de los trabajos arqueológicos siguieron explotándose en régimen de regadío”.
El hallazgo más espectacular de la villa son tres mosaicos, correspondientes a las habitaciones 5, 7 y 8, y que actualmente se encuentran en el Museo de Navarra (los mosaicos de la habitación número cinco y ocho) y el Museo Arqueológico Nacional (el mosaico de la habitación número siete).
Características de la villa La Villa del Soto del Ramalete se puede clasificar como una villa urbano-rústica, debido a que reúne espacios de utilidad doméstico-utilitaria y ambientes de habitación señorial. Dentro del conjunto villa-rústica entraría en el subtipo de villa-rústica de bloque rectangular debido a las formas estructurales que tiene.
La villa del Ramalete es una villa poco usual de encontrar en Hispania debido a que tiene una estructura con un patio exterior, que es típico de las estructuras de las villas británicas, y con menor frecuencia de la Galia Bélgica.Para más información sobre este tipo de villa véase Además la habitación octogonal que tiene la villa es una forma que fue repetidamente utilizada al suroeste de Inglaterra. Tan poco usual es la habitación octogonal de la villa que se puso en relación con la villa de Witcombe (Gloucestershire), que como la villa del Ramalete tenía una un corredor que conectaba con la habitación octogonal. En lo que respecta a la función que tenía la villa, es evidente que tenía una finalidad agrícola pues era dependiente de la actividad productiva.
Cronología
Sobre la cronología del uso de la villa, para los excavadores, la construcción empezó a mediados del , debido al examen que se realizaron sobre los materiales de construcción, en especial los ladrillos del hipocausto, la cerámica recogida y los mosaicos que ornaban estas habitaciones.
Y sobre su perduración, Fernández Castro cree que la villa perduró hasta comienzos del . Es muy lógico que hubiera pervivido hasta inicios del porque ninguna villa sobrevivió a la caída del Imperio RomanoSobre la perduración de las villas romanas véase ACKERMAN, J. S. (2006). La antigua villa romana, La Villa forma e ideología de las casas de campo, Madrid: Akal. a finales del .
Contexto histórico
El contexto en el que aparece la villa del Ramalete es un contexto en el cual “la parte occidental del Imperio experimentó un paulatino proceso de traspaso del tradicional evergetismo altoimperial en las ciudades a una fuerte inversión privada en aquellas posesiones territoriales (fundi) que la aristocracia había ido adquiriendo en espacios rurales o semiurbanos. A partir del siglo IV este fenómeno se intensificó notablemente y producto de ello fue el embellecimiento y engrandecimiento de numerosas villae con todo tipo de elementos suntuarios y de confort”.
En lo que refiere al contexto regional, hay que decir que la villa del Ramalete se encuadra en un contexto en el cual el valle del Ebro y el curso de sus afluentes fueron áreas de intensa concentración de asentamientos romanos. Las villas en la época tardo-antigua tuvieron que localizarse en torno a las ciudades, junto a los cursos de los ríos y las principales vías de comunicación para dar salida comercial a la producción agrícola obtenida en su territorium. La villa del Ramalete justamente cumple con esos tres requisitos pues cerca de ella se encontraba la ciudad de Graccurris, estaba junto al río Ebro y cerca de ella había una vía de comunicación.
En ese contexto, las villas que se asentaban cerca del río Ebro tenían el peligro de que el cauce se desbordara ya que podía llegar a causar destrozos a sus edificaciones. Debido a esto, es muy posible que en la villa del Ramalete se construyera un muro de contención.Los autores que creen esto son principalmente los excavadores y su idea no ha sido muy puesta en duda. En cuanto a la relación de la villa con ciudades, aunque no tengamos fuentes que nos indiquen de sus contactos, muy probablemente, como toda villa en la antigüedad, estuvo en contacto con ciudades cercanas a ellas. Ramón Barenas Alonso apunta a que sí hubo una vinculación con la antigua Graccurris.
Conjunto arqueológico conocido
alt=Estado de la habitación n.º 2 al ser excavada. Fotos Arch José E. Uranga° 8.|miniaturadeimagen|Estado de la habitación n.º 2 al ser excavada (foto: José E. Uranga)
El conjunto arqueológico de la villa está formada por 18 habitaciones, de las cuales, casi la mitad han sido principalmente investigadas, centrándose sobre todo en los hipocaustos y los mosaicos.
La estructura de la villa del Ramalete se suele dividir especialmente en dos conjuntos: las habitaciones y las termas. El conjunto de las habitaciones la conforman las habitaciones 5, 7, 8 y 9. Su estudio no ha sido tan intensa como los mosaicos que alberga. Y el conjunto termal lo constituyen las habitaciones 2, 3 y 4. El conjunto termal fue encontrada en un estado bastante bueno de conservación y gracias a su conservación se puede razonar sobre su funcionamiento. Para los excavadores la zona termal es una clara evidencia de que en ella se concentraron los mayores esfuerzos constructivos.
Praefurnium (Habitación 1)
En la habitación 1 se encontraba el praefurnium. En el praefurnium estaba el horno de calefacción y posiblemente las calderas para calentar el agua, ya que el principio de construcción romana aplicaba que ellas y los hipocaustos tuvieran un mismo sitio, pero no se ha encontrado ningún resto de las calderas.
El praefurnium se comunicaba con la habitación número 2 por el subsuelo, por un arco de medio punto de 45 centímetros, donde se hallaba el hipocausto y que se ampliaba hasta las habitaciones 3 y 4. Del praefurnium saldría muy probablemente el aire caliente que pasaría al suelo y paredes del caldarium (habitación 2), al suelo y paredes del tepidarium (habitación número 3), al suelo y paredes del frigidarium (habitación número 4) y ya desde aquí el aire, que quizá no estaría caliente, escaparía por dos tubos inclinados que no hay en las habitaciones 2 y 3.
Zona termal
La zona termal se encuentra en el extremo meridional y lo forman las habitaciones dos, tres y cuatro. La zona termal para sus excavadores, en su publicación de 1949, fueron una de las mejores termas conservadas en España.
La zona termal incluye las habitaciones 2 (caldarium), 3 (tepidarium) y 4 (frigidarium), que están caldeadas con hipocaustos. De las tres habitaciones, dos (las habitaciones 2 y 4) tienen piscinas. Parece que el destino de las habitaciones termales fue funcionar como unas termas privadas.
Habitación 2 (Caldarium) alt=Perspectiva del hipocausto y del baño de la habitación número 2 (Taracena y Vázquez de Parga, 1949)|thumb|350x350px|Perspectiva del hipocausto y del baño de la habitación número 2 (Taracena y Vázquez de Parga, 1949) El Caldarium o baño caliente tiene un espacio rectangular pequeño en comparación con las otras habitaciones. El caldarium estaba comunicada con la habitación número 1, 3 y 5.
Al igual que el resto de la zona termal, el caldarium, estaba caldeada por el hipocausto que tenía una capa de hormigón de 8 centímetros en el suelo, sobre el hormigón había baldosas cuadradas de barro cocido de 31 centímetros en cada lado y una altura de 5 de centímetros, dispuestas en cuadrícula y cuyos ejes distaban entre sí 60 centímetros. Sobre las baldosas estaban las pilae, o pequeñas columnas, de ladrillos cuadrados, que tenían 15 centímetros en cada lado y 5 centímetros de grueso, separados por lechos de hormigón de 1 centímetro de espesor y encima otra baldosa como la de base, midiendo los pilae en total 65 centímetros de altura.
Sobre esta cámara descansaba la suspensura, formada por baldosas cuadradas que tenían 60 centímetros en cada y 7 centímetros de grueso, que apoyadas por sus cuatro ángulos sobre las pilae cubrían el espacio en junta perfecta.
Por otro arco rectangular de 45 centímetros de diámetro, y también en rosca de ladrillos, el aire caliente pasaba al subsuelo de la piscina contigua. La piscina unida al caldarium era de planta semicircular, de 2,46 metros de diámetro, y tenía un agujero oval para la salida del agua. El espesor que tiene el muro de la piscina es de 70 centímetros, y estaba hecho con adobe revestido de fino hormigón hidráulico muy pulido, donde el ladrillo machado no pasaba de medio centímetro de diámetro.
También desde el hipocausto de la habitación y a través de otra abertura igual situada bajo la puerta, pasaba el aire caliente a la habitación número 3, o tepidarium, que tenía el mismo tipo de hipocausto y tubos, pero estas de 16 centímetros de anchura. En esta habitación, según los excavadores, se apreciaban restos de pinturas murales.
Habitación 3 (Tepidarium)
En esta habitación se hallaba el tepidarium, o cámara templada, que tiene un tamaño más pequeño que el caldarium, y al igual que las otras habitaciones de la zona termal estaba caldeada por un hipocausto.
El tepidarium, al contrario que las otras habitaciones de la zona termal, no tiene piscina. El aire caliente que llegaba a ella era por una de las aberturas que había en el hipocausto. La otra abertura era para que saliera el aire caliente y la traspasase a la habitación 4, o frigidarium.