La familia de los furnáridos (Furnariidae) es un numeroso y diverso grupo de aves paseriformes pertenecientes al parvorden Furnariida, que incluye alrededor de 302 a 333 especies —dependiendo de la clasificación considerada— agrupadas en 69 géneros. Son nativas de la región neotropical, donde se distribuyen desde México, a través de América Central y del Sur, hasta el extremo sur del continente. Son miembros muy importantes de las comunidades de aves de Sudamérica y en algunas regiones constituyen hasta el 25 % de las especies allí existentes.
Son aves de tamaño pequeño a mediano y sus plumajes son principalmente de varias tonalidades de pardo, sin embargo, a menudo exhiben patrones complejos de moteados y estriados. Algunas especies tienen bandas alares, manchones en la cola o en la garganta de colores más brillantes. Tienes estructuras del pico y de la cola muy diversa, con los perfiles y tamaños del pico reflejando los hábitos de forrajeo. Varias especies presentan colas rígidas y con las puntas de las plumas desnudas, modificaciones que les ayuda a trepar troncos y ramas. Machos y hembras tienen apariencia similar, aunque los machos pueden ser ligeramente mayores.
Los furnáridos son monógamos y las parejas con frecuencia permanecen juntas año a año. Son bien conocidos por la diversificada y generalmente compleja estructura de sus nidos, de donde deriva su nombre científico y muchos de sus nombres comunes: horneros, espineros, canasteros, por ejemplo. Aunque ocupan una amplia gama de hábitats, muchas especies tienen requisitos de hábitat muy restringidos; por causa de estos requisitos, sus áreas de distribución son a veces pequeñas y fragmentadas, lo que combinado con la destrucción antropogénica del hábitat ha llevado a una sensible disminución de la población de muchas especies, hasta la extinción de dos de ellas.
Etimología
El nombre de la familia deriva del género tipo: Furnarius , 1816, que etimológicamente deriva del latín «furnarius»: panadero, o «furnus»: horno; en referencia al distintivo nido de las especies del género tipo. (2017). Furnarius Key to Scientific Names in Ornithology (en inglés). En: (eds.) Handbook of the Birds of the World Alive. Lynx Edicions, Barcelona. Consultado el 12 de diciembre de 2018.
Distribución geográfica Se distribuyen exclusivamente por toda la zona neotropical, desde el centro de México, por América Central y del Sur, incluyendo Trinidad y Tobago, hasta el archipiélago del Cabo de Hornos en el extremo sur de Chile, con algunas especies habitando en las islas Malvinas y en el archipiélago de Juan Fernández. Se distribuyen más hacia el sur y a mayores altitudes que cualquier otra de las familias de aves endémicas de Sudamérica; 89 % de las especies de furnáridos son endémicas de Sudamérica.
Hábitat Los furnáridos se encuentran en todo tipo de hábitats en Sudamérica, desde las altas montañas andinas a las selvas amazónicas; desde las sabanas (cerrado, caatinga, chaco) a las estepas patagónicas; desde los desiertos costeros del Pacífico a la pampa húmeda; de las densas selvas húmedas de Centroamérica a los tepuyes del escudo guayanés; por citar algunos ejemplos. A pesar de que la mayor diversidad se encuentra en las selvas húmedas de tierras bajas, también son encontrados en desiertos, marismas, dunas de arena costeras, esteros de agua salada o dulce, zonas intermareales rocosas, ciénagas, campos, matorrales, selvas nubladas, áreas urbanas y cultivos. Pueden ser encontrados desde el nivel del mar hasta altitudes de 4500 metros. Muchas especies prefieren cercanías de aguas, mientras otras prefieren áreas rocosas, donde las rocas pueden ser usadas como local de nidificación o para forrajeo. Algunas especies tienen requisitos de hábitat muy restringidos; por ejemplo, el palmero (Berlepschia rikeri) se encuentra únicamente en formaciones de ciertas palmeras: los morichales (Mauritia flexuosa) o el babasu (Attalea speciosa); el coludito de los pinos (Leptasthenura setaria) se restringe a una única especie de árbol: la araucaria Araucaria angustifolia.
Características miniatura|derecha|220px|El picolezna colirrufo (Microxenops milleri), uno de los menores furnáridos. miniatura|derecha|220px|El trepatroncos piquilargo (Nasica longirostris), el mayor furnárido. miniatura|derecha|220px|El coronafelpa (Metopothrix aurantiaca), el único furnárido de colores brillantes. Los furnáridos son aves de tamaño pequeño a medio, los menores —por ejemplo el picolezna colirrufo (Microxenops milleri) o el colagrís norteño (Xenerpestes minlosi)— miden alrededor de 11 cm de longitud, mientras que el mayor —el trepatroncos piquilargo (Nasica longirostris)— mide entre 35 y 36 cm, en parte gracias a su desproporcionadamente largo pico. Pesan entre 8 a 109 g. Ninguna especie es especialmente colorida, predominando los colores pardos y rufos, sin embargo, frecuentemente exhiben patrones complejos de moteados y estriados. Algunas especies tienen bandas alares y manchones en la cola que pueden ser vistos con las aves en vuelo. Otros tienen manchones de colores más brillantes en la garganta, que pueden ser mostrados durante las exhibiciones. El coronafelpa (Metopothrix aurantiaca) es verde y amarillo, el único furnárido de colores brillantes. Varias especies son totalmente notorias, mientras muchas son bastante furtivas, a pesar de que las vocalizaciones son en general altas y distintivas. La identificacíon de muchas puede ser bastante difícil.
Los furnáridos tienen una estructura del pico y de la cola muy diversa. El perfil y las medidas del pico reflejan los hábitos de forrajeo, y varían desde largo y curvo, hasta corto y recto. Las colas pueden ser rígidas y puntiagudas, modificación usualmente asociada a trepar troncos y ramas. Algunas especies tienen colas comunes de paseriformes, mientras otras las tienen muy largas y graduadas. Las alas son usualmente cortas y redondeadas, pero géneros como Geositta y Berlepschia tienen alas relativamente alargadas. Los dedos son grandes y las patas gruesas, que, como el pico, son generalmente oscuros en la mayoría de las especies.
Los machos y las hembras tienen la misma apariencia, aunque los machos pueden ser ligeramente mayores. Los juveniles tienen la coloración diferente de los adultos y tienden a ser más crípticos. El proceso de cambio de plumaje no cambia la apariencia de los adultos. Los furnáridos desprenden un exclusivo olor rancio que se piensa proviene del óleo producido por la glándula uropígea, no se sabe si este olor tiene alguna función, pero podría colaborar a repeler ectoparásitos.
Los trepadores de la subfamilia Dendrocolaptinae, muchas veces considerados una familia independiente, son un grupo adaptado a trepar troncos, presentando adaptaciones como colas rígidas de varios tipo y patas con uñas fuertes y curvas y con el dedo externo alargado.A pesar de que son relativamente fáciles de ver, la identificación de las diferentes especies es bastante dificultosa. Son arborícolas, con la mayoría de las especies habitando en selvas de variados tipos, aunque alcanzan su máxima diversidad en la Amazonia. Se alimentan principalmente de insectos cazados en los troncos de los árboles. Anidan en huecos de árboles. Varias especies son seguidoras de colonias de hormigas esperando para capturar los insectos espantados por las mismas.
Comportamiento La gran mayoría de las especies son sedentarias, pero algunas como Cincludes fuscus, Asthenes pyrrholeuca y Asthenes hudsoni, son
migratorias. Las especies de alta montaña pueden realizar movimientos altitudinales cuando cambian las estaciones. Generalmente se encuentran en parejas, sin embargo, varias especies selváticas se unen a bandadas mixtas de alimentación durante la época no reproductiva. Son aves territoriales y defienden su territorio con el canto, exhibiciones sacudiendo las alas, hinchando las plumas, exponiendo la mancha brillante en la garganta o levantando las plumas de la corona. El tamaño del territorio varía de 0,23 a 1 hectárea. Son diurnos y cantan con más frecuencia al amanecer, pero pueden cantar a lo largo todo el día. A la noche descansan en madrigueras, agujeros o en nidos.
Reproducción Los furnáridos son monógamos, defienden el territorio de nidificación y las parejas son generalmente para toda la vida. Se conoce muy poco sobre sus hábitos reproductivos, pero hay algunos registros de comportamiento de cortejo por algunas especies, como algunos que cantan mientras se exhiben levantando las alas, otros realizan vuelos de exhibición a 50 metros del suelo, cantando. También ha sido observada alimentación de cortejo en algunas especies. Se sugiere que puede haber ayudantes en la construcción del nido en algunas especies, pero las evidencias no son conclusivas. Se observaron ejemplares juveniles de la primera nidada ayudando a construir el nido para la segunda nidada. La mayoría de los furnáridos se reproduce durante la primavera y el verano o durante el inicio de la estación lluviosa, pero algunos se reproducen durante todo el año. En la mayoría de las especies, la nidificación ocurre durante los períodos de mayor abundancia de artrópodos. Generalmente hacen una o a veces dos puestas por año, pero reemplazan la puesta si por alguna razón se pierde.
miniatura|derecha|220px|Nido de hornero común (Furnarius rufus). miniatura|derecha|220px|Nido de leñatero (Anumbius annumbi.
La construcción del nido puede comenzar meses antes de la estación reproductiva, lo que puede llevar desde dos semanas a tres meses y pueden pesar hasta cinco kilogramos. Los nidos de furnáridos son bastante variables, y consisten básicamente de tres tipos: nidos de barro adobe, nidos en cavidades y nidos abovedados. Los nidos de adobe parecen como hornos de barro y son la raíz del nombre de la familia, son hechos de barro, material vegetal y estiércol y generalmente forrados con pasto. Los nidos en cavidades son generalmente colocados en agujeros de carpinteros o en una cavidad natural, o son una madriguera que usualmente es un largo túnel, hasta de un metro, en una barranca o ladera; no se sabe si todas las especies que construyen estos nidos excavan los túneles o si algunas utilizan túneles previamente excavados por roedores u otros animales; estos nidos son forrados con pasto, ramitas, tela de araña y otros materiales. Los nidos abovedados son hechos de vegetales, tales como palitos y pastos, algunas especies usan ramitas de plantas espinosas, dificultando su destrucción por depredadores; también se observa el uso de alambre de púa, piel de víbora, plumas y huesos en la construcción. Estos nidos son construidos sobre vegetación arbustiva espinosa o en cactus, o colgados de ramas y llegan a tener hasta dos metros de longitud; algunos nidos tienen una entrada tubular de unos 30 a 40 cm de largo. Los nidos de furnáridos son en general cerrados, lo que los protege de depredadores.
La puesta varía de dos hasta cinco huevos de color blanco, y algunos con tonos azulados, verdosos o beige. Son colocados en días alternados y la incubación dura entre 14 y 22 días. Los polluelos son altriciales y empluman entre 13 a 29 días; las especies de mayor tamaño tienen períodos de anidación más largos que las de menor tamaño. Después de emplumar, los juveniles permanecen en el territorio de sus padres hasta 13 meses, a pesar de que son capaces de alimentarse a solas después de unos 30 días. Durante la reproducción, tanto el macho como la hembra ejercen roles similares, ambos ayudan a construir el nido, a incubar los huevos, a alimentar los polluelos y a remover restos fecales. Algunas especies sufren parasitismo de puesta por el tordo renegrido (Molothrus bonariensis).
Vocalización miniatura|derecha|Canto de Mazaria propinqua. miniatura|derecha|Canto de Dendrocolaptes picumnus.