Véase también antiinflamatorio o punto de inflamación, para el fuego.
miniaturadeimagen|Inflamación en los dedos del pie
La inflamación (del latín inflammatio: encender, hacer fuego) es la forma de manifestarse de muchas enfermedades. Se trata de una respuesta inespecífica frente a las agresiones del medio, y está generada por los agentes inflamatorios. La respuesta inflamatoria ocurre solo en tejidos conectivos vascularizados y surge con el fin defensivo de aislar y destruir al agente dañino, así como reparar el tejido u órgano dañado. Se considera por tanto un mecanismo de inmunidad innata, estereotipado, en contraste con la reacción inmune adaptativa, específica para cada tipo de agente infeccioso. La inflamación patológica se denomina flogosis.Sobre la etimología de "flogisto" y los términos derivados (Consultado sábado, 13 de enero del 2024.)Definición de "flogosis" en el Diccionario de la lengua española, editado por la Real Academia Española (Consultado sábado, 14 de enero del 2024.)
El sistema inmunitario innato está formado por defensas contra las infecciones que pueden activarse inmediatamente una vez que el agente patógeno ataca. Este sistema se compone esencialmente de barreras que tienen como objetivo eliminar los virus, bacterias, parásitos y otras partículas extrañas del cuerpo o limitar su capacidad de diseminarse y moverse por todo el cuerpo. La inflamación es un ejemplo de una respuesta inmunitaria innata.
El sistema inmunitario adaptativo, también llamado inmunidad adquirida, utiliza antígenos específicos para montar estratégicamente una respuesta inmunitaria. A diferencia del sistema inmunitario innato, que ataca solo sobre la base de la identificación de las amenazas generales, la inmunidad adaptativa se activa por la exposición a los patógenos, y utiliza una memoria inmunológica para aprender acerca de la amenaza y mejorar la respuesta inmunológica en consecuencia. La respuesta inmune adaptativa es mucho más lenta para responder a las amenazas e infecciones que la respuesta inmune innata, que está preparada y lista para luchar en todo momento.
La inflamación se identifica en medicina con el sufijo -itis. El mayor problema que surge de la inflamación es que la defensa se dirija tanto hacia agentes dañinos como a no dañinos, de manera que provoque lesión en tejidos u órganos sanos.
Agentes inflamatorios Agentes biológicos: bacterias, virus, parásitos, hongos; las células de mamíferos disponen de receptores que captan la presencia de microbios; entre los receptores más importantes están los receptores de tipo Toll, que detectan la presencia de bacterias, virus y hongos, y desencadenan vías de señalización que estimulan la producción de diferentes mediadores; Agentes o condiciones que producen necrosis de los tejidos afectados: las células necróticas liberan moléculas que activan la respuesta inflamatoria, como ácido úrico, ADP o incluso ADN; entre estos agentes tenemos: Agentes físicos: radiaciones (como los rayos UV), frío, calor. Agentes químicos: venenos, toxinas. Traumatismos y cuerpos extraños, que inducen inflamación porque dañan los tejidos (necrosis) o aportan microbios, los cuales están en el aire con los cuales pueden causar enfermedades. Alteraciones vasculares: como por ejemplo las que producen isquemia. Alteraciones inmunitarias: como por ejemplo las respuestas de hipersensibilidad o las autoinmunes; en estos casos es la propia respuesta inmunitaria la que induce la inflamación, que es la causa principal del daño tisular.
Evolución histórica En las primeras civilizaciones existen testimonios de su conocimiento y su curación. Los primeros escritos aparecieron en papiros egipcios que datan del 3000a.C.
En Grecia y Roma se conserva, de entre las numerosas obras escritas por el enciclopedista Aulo Cornelio Celso, el libro "De Medicinae", en donde se identifican cuatro signos cardinales de la inflamación. Posteriormente, Rudolf Virchow añadió el quinto signo.Goldsby, R., Inmunología, 5a. ed., McGraw Hill, cap. I, p. 7.
Los cinco signos cardinales son
Tumor (tumefacción): aumento del líquido intersticial y formación de edema. Rubor: enrojecimiento, debido principalmente a los fenómenos de aumento de la vasodilatación. Calor: aumento de la temperatura de la zona inflamada, debido a la vasodilatación y al incremento del consumo local de oxígeno. Dolor: aparece como consecuencia de la liberación de sustancias capaces de provocar la activación de los nociceptores (receptores del dolor), como las prostaglandinas. Constituye el primer signo de la tétrada de Celsus. (Los cuatro signos → Tétrada de Celsus) Languor (pérdida o disminución de la función, functio laesa): el tejido afectado no es capaz de desempeñar su actividad de manera normal.
En 1793, el cirujano escocés John Hunter destacó algo que en la actualidad es considerado obvio: "La inflamación no es una enfermedad, sino una respuesta inespecífica que produce un efecto saludable en el organismo en que tiene lugar".
El patólogo Julius Cohnheim fue el primer investigador que utilizó el microscopio para observar vasos sanguíneos inflamados en membranas finas y translúcidas, como el mesenterio y la lengua de la rana. Tras la observación de las alteraciones iniciales del flujo sanguíneo, observó el edema posterior al incremento de la permeabilidad vascular y la migración leucocitaria. En 1867 demostró que la emigración de los glóbulos blancos es el origen de la pus.Cohnheim, J. Ueber Entzündung und Eiterung. 1867. La contribución de Cohnheim fue fundamental para entender todo el proceso inflamatorio.
El biólogo ruso Iliá Méchnikov descubrió el proceso de la fagocitosis al observar la ingestión de espinas de rosal por los amebocitos de las larvas de estrellas de mar, y de bacterias por leucocitos de mamífero (1882). Llegó a la conclusión de que el objeto de la inflamación era hacer llegar las células con capacidad fagocitaria a la zona de lesión para eliminar a los agentes infecciosos. No obstante, al poco tiempo quedó claro que tanto los factores celulares (fagocitos) como los séricos (anticuerpos), eran imprescindibles para la defensa frente a microorganismos, y como reconocimiento por ello Méchnikov y Paul Ehrlich (quien desarrolló la teoría humoral) recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1908.
A estos nombres se debe añadir el del cardiólogo Thomas Lewis quien, mediante experimentos sencillos sobre la respuesta inflamatoria de la piel, estableció el concepto de que diversas substancias químicas inducidas localmente por el estímulo de una lesión, como la histamina, son factores mediadores de las alteraciones vasculares de la inflamación. Este concepto fundamental constituye la base de los importantes descubrimientos de los mediadores químicos de la inflamación y de la posibilidad de utilizar fármacos antiinflamatorios. Lewis llamó a los mediadores químicos de la inflamación H1 (véase histamina ), y definió la triple respuesta ante la agresión. La respuesta consistía en: eritema central hinchazón eritema periférico.
Dependiendo de las características temporales de la inflamación, se definen dos tipos de respuesta: inflamación aguda inflamación crónica
Inflamación aguda miniaturadeimagen|282x282px|Fases del proceso inflamatorio La fase aguda de la inflamación es sinónimo de reacción inmune innata. En la inflamación aguda distinguimos tres puntos clave: cambios hemodinámicos, alteración de la permeabilidad vascular y modificaciones leucocitarias.
Cambios hemodinámicos Después de un periodo inconstante y transitorio de vasoconstricción arteriolar, se produce vasodilatación e hiperemia activa (aumento de flujo sanguíneo en la zona de la lesión), que causa enrojecimiento y aumento de la temperatura. Después se produce un periodo de hiperemia pasiva en la que disminuye el flujo por un aumento de la permeabilidad microvascular con extravasación de líquido y aumento de la viscosidad sanguínea en los vasos de menor calibre, que es lo que se denomina estasis (parálisis total del flujo). A medida que evoluciona la estasis se produce la orientación periférica (marginación) de los leucocitos, que se adhieren al endotelio, atraviesan la pared vascular y se dirigen al intersticio.
Paso por paso (solo de manera didáctica, ya que estos eventos ocurren superponiéndose) se observa lo siguiente:
Vasodilatacion arteriolar y capilar, que provoca la apertura de capilares y venulas; inducida por la acción de diferentes mediadores sobre el músculo liso vascular, principalmente histamina y óxido nítrico. Aumento de la velocidad del flujo sanguíneo (hiperemia) por las arteriolas, que es la causa de la aparición de eritema (rojez) en el sitio de la inflamación. Aumento de la permeabilidad de la microvasculatura: salida de un exudado inflamatorio hacia los tejidos extravasculares y aparición de edema inflamatorio. Acumulación anormal y excesiva de sangre: la salida de líquido provoca un aumento de la viscosidad de la sangre, lo cual aumenta la concentración de los glóbulos rojos (congestión venosa). Disminución de la velocidad de la sangre en pequeños vasos (estasis sanguínea). Acumulación periférica de los leucocitos: marginación y pavimentación leucocitaria. Al mismo tiempo, las células endoteliales son activadas por los mediadores de la inflamación, expresando moléculas en sus membranas que favorecen la adhesión de los leucocitos, fundamentalmente los polimorfonucleares neutrófilos (PMN). Paso de leucocitos (PMN en primer lugar, seguidos por los macrófagos) desde los vasos al intersticio: migración celular, con formación del infiltrado inflamatorio. Se denomina diapédesis.
Asimismo, durante la fase de reparación que sigue a la inflamación aguda y durante la inflamación crónica se produce un fenómeno de proliferación de vasos sanguíneos denominado angiogénesis.
Alteración de la permeabilidad vascular En condiciones normales el endotelio no permite la salida de proteínas y el intercambio se produce por pinocitosis. Durante la inflamación, se alteran las bases morfológicas del endotelio por acción de los mediadores químicos, produciéndose una alteración de las uniones celulares y las cargas negativas de la membrana basal: Majno y Palade vieron aperturas entre las células que no se encontraban rotas. Generalmente, este efecto se produce en las vénulas, pero si es muy intenso se alcanza a los capilares y se produce extravasación por rotura.
La salida de líquidos, proteínas y células a partir de la sangre se denomina exudación. Es importante distinguir los siguientes conceptos: Un exudado es un líquido extracelular que contiene alta concentración de proteínas y restos celulares, muy denso; su presencia implica una reacción inflamatoria; Un transudado, sin embargo, es un fluido con bajo contenido en proteínas (contiene sobre todo albúmina); es un ultrafiltrado del plasma debido a la existencia de una diferencia de presión osmótica o hidrostática a través de la pared de un vaso, sin aumento de la permeabilidad vascular ni proceso inflamatorio; Un edema es un exceso de líquido en el tejido intersticial, que puede ser un exudado o un transudado; El pus es un exudado purulento, un exudado inflamatorio rico en leucocitos (sobre todo PMN), restos de células muertas y, en muchos casos, microbios.
El aumento de la permeabilidad vascular se genera por varios mecanismos, que pueden producirse simultáneamente:
Contracción de las células endoteliales Es el mecanismo más común, desencadenado por diferentes mediadores, como la histamina, la bradiquinina, los leucotrienos y la sustancia P, entre otros. Estas sustancias provocan la contracción brusca, por fosforilacion oxidativa, de los filamentos de actina y miosina de las células endoteliales que se retraen, de forma que los espacios interendoteliales aumentan. Después el citoesqueleto se reorganiza para mantener la contracción durante más tiempo. Las sustancias inflamatorias deben disolver la membrana basal de estas aperturas.