La Gran Depresión comenzaría como consecuencia del ineficiente sistema económico implementado en la época. Las consecuencias de esta crisis se vieron reflejadas en todas las regiones del mundo, y México no sería la excepción. A partir de este problema las políticas monetarias, comerciales y fiscales tuvieron que ser reorganizaduas.
La caída de los precios de la bolsa de valores de Wall Street en un inicio llevó a la ruina a distintos hombres de negocios, pequeños accionistas, micro-empresarios así como infinidad de negocios y bancos. Lo alarmante comenzó a darse cuando esta crisis no solo permaneció en la ciudad de Nueva York, sino que se extendió por todo el continente americano y posteriormente a la gran mayoría de países alrededor del globo, de tal forma que sus consecuencias afectaron tanto a naciones desarrolladas como a aquellas apenas en vías. Un punto importante a tomar en cuenta durante este periodo, es que Europa apenas se encontraba en recuperación por los estragos de la Primera Guerra Mundial de tal forma que la gran depresión terminó por agravar su ya de por sí delicada situación.ay nose
Antecedentes Para entender el efecto que tuvo la Gran Depresión en este país hay que empezar por abordar sus orígenes y por qué fue ocasionada. Los resultados de la Primera Guerra Mundial dejaban a los Estados Unidos en una posición brutalmente favorable. Así pasaron a convertirse en el proveedor innato tanto de productos industriales, alimenticios y sobre todo materias primas. De igual forma continuaron a convertirse en los acreedores principales del mundo sin mencionar que poseían una influencia muy predominante en Europa. Caso totalmente contrario al de Alemania, la guerra trajo consigo un significativo e importante crecimiento industria, este beneficio también se pudo notar en otros sectores como el de la agricultura ya que debido a las necesidades que Europa tenía por comerciar esta se vio favorecida. En la década de los 20´s el crecimiento y desarrollo que sufrió Estados Unidos fue muy pronunciada y estable. Ya para finales de esta década, aquella prosperidad que en un principio se encontraba basada en el desarrollo industrial, se convirtió en una que dependía de la especulación. Un año antes del crac, se comenzaron a notar algunos síntomas que comenzaban a avecinar un peligro inminente a la economía. Por ejemplo: los ingresos de los cuales disponía la población, en realidad no habían tenido un aumento considerable como para poder permitirse un aumento en su consumo, de tal forma que los almacenes comenzaron a llenarse de mercancías que no podían venderse, siendo así una de las mediadas que las empresas tomaron para poder contrarrestar la situación fue el despido de sus trabajadores.
Para 1929 Estados Unidos presentaba varios problemas en cuanto al sistema económico, el problema se agravó cuando se implementaron varias políticas gubernamentales en el sector económico y financiero. Una de las medidas monetarias que desencadenaron este evento fue la postura que tomó la Reserva Federal en cuanto a la defensa del dólar. Empezaron a aumentar los intereses con el objetivo de atraer capitales al país, funcionó, pero a su vez generó que las personas que tenían deudas dejaran de pagarlas por el incremento de tasas de interés. La FED (Sistema de la Reserva Federal) por su parte empezó a retirar el circulante. Generó una crisis de liquidez que, sumada con el incremento de impuestos, redujo aún más el poder de compra de los ciudadanos, así como las inversiones. Todas estas medidas provocaron la quiebra de millones de empresas, además de un total del 30% de la población activa en estado de desempleo.
Inicios en México Particularmente en el caso mexicano, el llamado crac del 29 no fue el detonante para su depresión. En realidad, este suceso comenzaba a mostrar señales de vida desde 1925 principalmente por la disminución en las exportaciones como lo fue el petróleo, el cual fue causado por el descubrimiento y explotación de nuevos pozos en Venezuela. Las consecuencias del crac y de las distintas políticas gubernamentales tuvieron un alcance internacional debido a la interdependencia financiera existente. En el caso particular de México, la relación era sumamente estrecha. Cualquier modificación en el mercado estadounidense afecta directamente al mexicano.
La exportación de minerales representaba una suma importancia al ser el sesenta por ciento del total, modificando de manera significativa la balanza comercial. Además, el flujo de capitales provenientes de Estados Unidos disminuyó en gran medida siendo la entrada de dinero más importante del país. Otro sector afectado fue el de la minería. Tanto la producción como la cantidad de trabajadores disminuyeron a más de la mitad en dicha época. Cayó la demanda estadounidense por las materias primas y bienes manufacturados. En contraste, el gobierno de Herbert Hoover validó severas restricciones comerciales al establecer altos precios de aranceles y otras leyes de índole proteccionista. Por otro lado, a pesar de la gran interdependencia entre los dos países mencionados, la economía mexicana se encontraba en un estado de vulnerabilidad. Desde la crisis interna de 1925, la producción caía de manera significativa. Los acuerdos mexicanos relacionados con el intercambio se redujeron un cuatro por ciento entre los años de 1926 y 1929, a pesar de la gran demanda de minerales para exportación.
Otro de los sectores afectados fue el de la agricultura con la presencia de malas cosechas en 1929. Finalmente, el sector con mayores consecuencias fue el financiero debido al aumento de los precios de los préstamos. Se creó una distorsión negativa al ver que los precios de productos nacionales no iban en caída.
Estructura económica de México al inicio de los años treinta En los años 1920 se comenzó a tomar en cuenta tres elementos fundamentales para el estudio de la estructura de la economía. Una de ellas es la caracterización de grupos económicos dentro de la economía nacional que interactúan entre sí. El segundo elemento, desde el punto de vista sensorial, se analiza la estructura de la economía; este elemento se enfoca en la balanza de pagos, en las productividades relativas y su participación en el producto y crecimiento. Finalmente, el tercer elemento que se toma en cuenta es el estudio del sector externo que influyó en la transmisión del problema al interior del país en el sector enclave.
Grupos Económicos Básicos. Los cuatro grupos económicos básicos que son los que integran la economía mexicana son: el externo, el urbano, el semirrural y el rural. Estos datan de mucho tiempo antes de la década de los 30s. El sector externo esencialmente incluía actividades agrícolas, la minera y la industria petrolera, principalmente para la exportación. Dichas actividades fueron denominadas como “enclaves”, ya que eran realizadas por un número mínimo de trabajadores y su producción era en su mayoría para exportación y los propietarios eran extranjeros. Las industrias encargadas de esto eran enclaves ya que contaban con enlaces limitados con el resto de la economía. Además, este sector respondía a los costos de extracción de recursos naturales y de cultivo para la exportación y a las condiciones del mercado internacional.
El sector rural constituía en el mayor grupo de concentración de población en el país con 66.5% que vivía en comunidades de 2,500 habitantes dentro de la década de los 30s. Este sector absorbía el 68% de la población para fuerzas de trabajo. El grupo no tenía contacto con el resto de la economía, ya que se enfocaba en la agricultura y producción para el autoconsumo. Este sector dependía de las condiciones climáticas y de los programas de reforma agraria que ayudaran para su prosperidad, así como también de los demás grupos.
En el sector semirrural, había comunidades de entre 2500 y 15 000 personas. El 30% de la población pertenecía a este grupo en 1930. La mayor parte de los individuos ejercían actividades agrícolas semi-comerciales, adquirían otros bienes elaborados doméstica o industrialmente y además de proveer algunos servicios de comunicación y comercio. Es por esto se le llamaba sector de transición.
El sector urbano representaba una minoría en la población mexicana, tan solo representaba el 17.5% de la población total, además Este grupo fue el más importante dentro del mercado para los sectores industriales y aquellos que proveían algún servicio.
El sector externo influía directamente en la economía del país. La demanda de trabajo dentro de dicha industria cambiaba de acuerdo a la producción que generaba. También el sector externo tenía importante captación de ingresos fiscales, por ejemplo: impuestos pagados por las industrias, al presentarse un auge dentro del sector extractivo, en el gasto gubernamental y la demanda agregada, sucedía lo mismo. Cuando la industria se encontraba con dificultades, ya sea por escasez de demanda externa por pocos ingresos fiscales, el gasto gubernamental y la demanda agregada disminuían de igual manera. Por último, el sector externo afectaba el comportamiento del sector industrial ya que este requería de tanto capital como materias premias extrajeras. El grupo urbano era el más afectado por tanto las decisiones tomadas por el gobierno como de las fluctuaciones del sector externo.
A través del flujo de divisas y los vínculos fiscales se tuvo un gran impacto en el sector moderno. Existían dos tipos de relaciones entre sectores. La primera involucraba vínculos entre productor y consumidor. El sector rural se encuentra aislado de la economía y el sector externo se encontraba produciendo pequeñas porciones de su producción para uso industrial o autoconsumo. El sector semirrural producía para su autoconsumo y los excedentes eran comercializados en las diferentes ciudades. La segunda habla sobre cómo el sector urbano ofrecía bienes industriales, servicios a otros sectores y para su autoconsumo.
Estructura sectorial La población se encuentra de manera dispersa dentro de las comunidades, por ejemplo, el 66% viven en comunidades rurales con un máximo de 2,500 habitantes y el 17.5% viven en ciudades con más de 15,000 habitantes. Esto reducía el mercado e incrementan los costos de transporte y de transacciones. Otro limitante del mercado para bienes y servicios industriales era la poca productividad agrícola que se desempeñaba. Por otro lado, se podía observar que la economía mexicana se encontraba segmentada tanto en fuerza de trabajo como en distribución sensorial del ingreso, mostrando grandes diferencias entre el sector menos productivo (rural) y el sector industrial y de servicios. El 52% de bienes adquiridos en el extranjero fueron las importaciones en México de servicios y mercancía y el 42% de su valor se otorgaron al extranjero como remesas. El 95% de las exportaciones fue en mercancías como el oro y la plata. Las industrias mineras y petroleras fueron responsables del 80% de las transferencias, esto refleja que México estaba exportando cantidades sustanciales de bienes y solo podía importar mercancías por una fracción de este monto (57.4%).
Gracias a lo anterior, las variaciones en el nivel de exportaciones no tuvieron relación con el poder de compra. Esta relación depende de la distribución relativa de las utilidades, salarios y materias primas utilizadas en las industrias exportadoras y de los precios de las importaciones. Se debe señalar que solo el 2.2% de todas las importaciones se cubrieron con la nueva inversión extranjera a largo plazo. Esta cifra muestra que la mayor parte de la inversión del exterior fue financiada mediante reinversión de utilidades y con recursos internos.