Pedro Mártir Vermigli (Florencia, -Zúrich, ) fue un teólogo reformador italiano. Sus primeros trabajos como reformador en la Italia católica y su decisión de huir hacia la Europa protestante del norte motivaron a muchos correligionarios italianos a unirse a la causa protestante y escapar también. En Inglaterra, influyó en la Reforma eduardiana y el oficio eucarístico del Libro de Oración Común de 1552. Considerado una autoridad en la eucaristía de las Iglesias reformadas, participó en controversias sobre el tema con la publicación de varios tratados. Loci communes (1562), compilación de extractos de sus comentarios bíblicos organizados por temas de teología sistemática, se convirtió en un libro de texto estándar para la enseñanza teológica reformada.
Nacido en Florencia, ingresó a una orden religiosa y ocupó cargos influyentes como abad y prior. Se puso en contacto con los líderes del movimiento italiano del evangelismo católico (llamados spirituali) y comenzó a leer obras de teólogos protestantes, como Martín Bucero y Ulrico Zuinglio. Al estudiar sus publicaciones, la Biblia y los «padres de la Iglesia», coincidió con las creencias protestantes sobre la salvación y la eucaristía. Para tranquilizar su conciencia y evitar la persecución de la Inquisición romana, huyó de Italia hacia la Europa protestante del norte. Llegó a Estrasburgo, donde impartía clases con la recomendación de Bucero sobre el Antiguo Testamento bíblico. El reformador inglés Thomas Cranmer le invitó a ocupar un cargo importante (Regius Professor of Divinity) en la Universidad de Oxford, donde continuó dando clases sobre la Biblia. También defendió sus creencias eucarísticas ante los defensores católicos de la transubstanciación en un debate público. Vermigli se vio obligado a abandonar Inglaterra cuando ascendió al trono la católica María I. Como «exiliado mariano», regresó a Estrasburgo y a su antiguo puesto de docente. Sus creencias sobre la eucaristía y la predestinación chocaron con las de los principales luteranos en Estrasburgo, por lo que se trasladó a la reformada Zúrich, donde enseñó hasta su muerte en 1562.
Su contribución teológica más conocida fue la defensa de la doctrina reformada de la eucaristía ante los católicos y luteranos. Al contrario de la doctrina católica de la transubstanciación, Vermigli no creía que pan y vino se convertían en cuerpo y sangre de Cristo, respectivamente. También discrepaba con la visión luterana de que el cuerpo de Cristo es ubicuo y está presente físicamente en la eucaristía. En cambio, enseñaba que Cristo permanece en el cielo, si bien es ofrecido a quienes participan en la eucaristía y es recibido por los creyentes.
Desarrolló una doctrina de la doble predestinación, independientemente de la de Juan Calvino. Su interpretación era que la voluntad de Dios determina tanto la condenación como la salvación. La creencia de Vermigli es similar, pero no idéntica, a la de Calvino. Su teología política influyó en el reglamento religioso de la reina Isabel I y proporcionó una justificación teológica para la supremacía real, doctrina en la que el monarca de un territorio, con mayor poder que cualquier autoridad eclesiástica, gobierna la Iglesia.
Primeros años
miniaturadeimagen|Vermigli inició su vida religiosa en la abadía Fiesolana de Florencia. Nació en Florencia, capital de la República Florentina, el 8 de septiembre de 1499. Hijo de Stefano di Antonio Vermigli, zapatero acaudalado, y Maria Fumantina; le bautizaron Piero Mariano al día siguiente. Era el mayor de tres hijos; su hermana Felicita Antonia nació en 1501 y su hermano Antonio Lorenzo Romulo en 1504. Su madre le enseñó latín antes de matricularlo en una escuela para niños de nobles florentinos; ella murió en 1511, cuando Piero tenía doce años. Vermigli se sintió atraído por el sacerdocio católico desde muy joven. En 1514 inició su noviciado en la abadía Fiesolana, un convento de los canónigos lateranenses, congregación agustina surgida de un movimiento de reforma católica del . Hacían énfasis en la disciplina estricta y se trasladaban de hogar en hogar en lugar de permanecer en un solo sitio. También procuraban fomentar el liderazgo en las áreas urbanas. Su hermana Felicita Antonia le siguió a la vida monástica, haciéndose monja el mismo año.
Al completar su noviciado en 1518, Vermigli cambió su nombre a «Pedro Mártir» en honor al dominico del Pedro de Verona. Los canónigos lateranenses decidieron en ese momento que los jóvenes ordenados con cualidades excepcionales debían ser enviados al convento de San Giovanni di Verdara, en Padua, para estudiar a Aristóteles; Vermigli fue destinado allí. La Universidad de Padua, con la que el mencionado convento tenía relaciones académicas, era una institución muy prestigiosa en esa época. En esa localidad, recibió una formación completa en escolástica tomista y estudió obras de Agustín y el humanismo cristiano. Estaba decidido a leer a Aristóteles en su idioma original a pesar de la falta de maestros en griego, por lo que aprendió por su cuenta. Asimismo conoció a importantes teólogos reformadores, como Pietro Bembo, Reginald Pole y Marcantonio Flaminio.
Primer ministerio en Italia
Vermigli fue ordenado sacerdote en 1525 y recibió probablemente el doctorado en Teología en esa época. El capítulo general de su congregación le eligió para el cargo de predicador público en 1526. Empezó su primera serie de sermones en Brescia ese mismo año. Después predicó durante tres años y viajó por el norte y centro de Italia. A diferencia de la práctica de otras órdenes de predicadores, que generalmente solo lo hacían durante la Cuaresma y el Adviento, los agustinos lo hacían todo el año. Igualmente dio clases sobre la Biblia y Homero en los hogares de los canónigos lateranenses.
En 1530 fue nombrado vicario del convento en San Giovanni in Monte (Bolonia). Allí un médico judío local le enseñó hebreo, de forma que ya podía leer el Antiguo Testamento en su idioma original; era poco común que el clero aprendiera hebreo, incluso entre aquellos que hacían un estudio bíblico más profundo, aunque esto no era inaudito. En 1533 el capítulo general designó a Vermigli abad de dos conventos de los canónigos lateranenses en Spoleto (el convento de San Giuliano y el de Sant'Ansano, adjunto a la iglesia de Sant'Ansano); también tenía dos conventos (San Matteo y La Stella) bajo su jurisdicción. La disciplina en los hogares monásticos al cuidado de Vermigli había sido poco estricta antes de su llegada y habían protagonizado varios escándalos en Spoleto. También hubo rumores de una lucha de poder entre el obispo de Spoleto, Francesco Eroli, y el convento a su cuidado, hasta el punto de que el obispo había excomulgado al predecesor de Vermigli, pero la decisión fue anulada por el romano pontífice. Después de esto, impuso el orden en los hogares y mejo las relaciones con el obispo.
El capítulo general reeligió a Vermigli en la demarcación de Spoleto en 1534 y nuevamente en 1535, pero no fue elegido para dirigir ningún hogar al año siguiente. Probablemente fue identificado como un reformador con un futuro prometedor, que podría ayudar con los esfuerzos reformadores con cargos de mayor rango. Vermigli estuvo en contacto con líderes católicos que trabajaban en el Consilium de emendanda Ecclesia, un informe interno sobre las posibles reformas de la Iglesia solicitado por el papa Pablo III. Es posible que haya viajado a Roma para ayudar en la compilación.
Primera prédica y ministerio polémico en Lucca
miniaturadeimagen|Los canónigos lateranenses nombraron a Vermigli prior de la basílica de San Frediano en 1541. La congregación eligió a Vermigli abad del convento de San Pietro ad Aram (Nápoles) en 1537. Allí conoció a Juan de Valdés, uno de los líderes del evangelismo católico (conocidos como spirituali), que lo introdujo en los escritos de los reformadores protestantes. Mientras cumplía su cargo en Nápoles, leyó los comentarios de Martín Bucero sobre los Evangelios y los Salmos y la obra De vera et falsa religione de Ulrico Zuinglio. Estudiar estas obras era un acto de desafío a la autoridad eclesiástica, pero no inusual en los círculos reformistas. Vermigli fue desarrollando una posición favorable a la causa protestante debido ante todo al estudio bíblico y de los «padres de la Iglesia», especialmente Agustín. Es probable que hiciera una lectura crítica de la literatura protestante, frecuente en círculos con mentalidad reformadora que todavía permanecían dentro de la Iglesia católica. En esta época, Vermigli adoptó la doctrina protestante de la justificación por la fe y rechazó probablemente la visión católica tradicional de los sacramentos. También parece haber influido en el propio Valdés: los eruditos consideran que la doctrina de Valdés sobre la doble predestinación —en la que Dios ha elegido a algunas personas para la salvación y a otras para la condenación— fue desarrollada primero por Vermigli. A su vez, este último se había basado en sus estudios de Gregorio de Rímini o Tomás de Aquino durante su estadía en Padua.
Su distanciamiento de la corriente católica ortodoxa se hizo evidente en 1539, cuando dio un sermón sobre 1.ª Corintios 3:9-17, un pasaje usado comúnmente como prueba teológica de la doctrina del purgatorio. Vermigli no defendía la postura ortodoxa en su predicación, aunque no negaba abiertamente la existencia del purgatorio. Cayetano da Thiene, opositor del evangelismo católico, divulgó sus sospechas al virrey español de Nápoles, Pedro de Toledo, quien prohibió a Vermigli el predicar. La decisión fue anulada por una apelación ante la Santa Sede, con la ayuda de amigos influyentes que había hecho en Padua, como los cardenales Pole y Bembo. A pesar de esta controversia, Vermigli continuó ascendiendo en la Congregación de Canónigos Regulares de Letrán. El capítulo general le nombró uno de sus cuatro visitantes en 1540. Los visitantes asistían al rector general en las inspecciones de los hogares religiosos de la congregación.
En 1541 la congregación le eligió para el importante cargo de prior de la basílica de San Frediano en Lucca, sucediendo a fray Tommaso da Piacenza. El prior de San Frediano ejercía cierta autoridad episcopal sobre la mitad de la ciudad, así como el control de los hogares religiosos de los canónigos lateranenses. Al igual que en su anterior puesto en Spoleto, los monjes del convento de San Frediano, así como el clero de Lucca, eran conocidos por su laxitud moral, lo que condujo a que llegara allí la nueva confesión luterana. Vermigli ejerció sus responsabilidades como las de un educador, resaltando la corrección moral católica. Fundó un colegio basado en los principios humanistas de educación y se inspiró en los recién fundados St. John's College de Cambridge y Corpus Christi College de Oxford. La instrucción era en griego, latín y hebreo. Entre los profesores estaban los humanistas Immanuel Tremellius, Paolo Lacizi, Celio Secondo Curione y Girolamo Zanchi, quienes se convertirían posteriormente al protestantismo. En mayo de 1542, la congregación reconoció el trabajo de Vermigli incorporándole a una comisión disciplinaria de siete canónigos.
Huida de Italia y primera cátedra en Estrasburgo