miniaturadeimagen|Rueda de carreta típica pintada de Costa Rica, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. El arte de Costa Rica es una expresión de la cultura costarricense. El arte costarricense se ha establecido de acuerdo a los comportamientos sociales y demandas estéticas de determinadas épocas históricas por las que ha atravesado la sociedad costarricense.
Cuenta con sus raíces más profundas en el arte precolombino, que se destacó principalmente en piezas de pequeño formato, plasmando en ellas la relación de las culturas indígenas con su entorno natural y sus creencias religiosas, temáticas que serían luego rescatadas por diversos artistas durante los siglos posteriores y que siguen vigentes en la actualidad, pero modificados por las nuevas vanguardias artísticas.
La creación plástica costarricenses esbozará sus primeras líneas de desarrollo durante la Colonia, siendo primeramente la Iglesia católica y el arte religioso sus principales manifestaciones, para más tarde articular una identidad nacional a partir de monumentos y símbolos colectivos relacionados con la historia patria, permitiendo la gestación de una arte propio, consolidado posteriormente por el trabajo de retratistas, paisajistas y escultores, enriqueciendo el panorama artístico nacional a partir de nuevas técnicas y ampliación temática. El movimiento artístico nacional se consolidará y avanzará hacia la internacionalización durante el , generando distintas vertientes producto del respaldo plástico primeramente del Estado, y posteriormente de la empresa privada.
Fundamentos miniaturadeimagen|El arte precolombino costarricense generó importantes obras artísticas de pequeño formato con profundo significado, como este metate de panel colgante, manifestación única y sobresaliente del arte prehispánico de Costa Rica. El tema indígena sería luego retomado por los artistas costarricenses de principios del . El arte precolombino fue desarrollado por las tres culturas que ocuparon lo que sería el territorio nacional hasta la llegada de los españoles en 1502. Aunque las sociedades autóctonas no llegaron a crear obras arquitectónicas de gran formato como las que se encuentran en otras latitudes del continente, sí lograron consolidar diversas manifestaciones artísticas utilizando los recursos de su entorno - piedra, madera, jade, concha, oro, - en las cuales plasmaron una relación armoniosa con la naturaleza, tomando como temas los animales, la esfera y la rica cosmogonía indígena. El arte indígena prehispánico de Costa Rica destacó sobre todo en la escultura y la cerámica. miniaturadeimagen|izquierda|El tema del campesino y la vida del campo ha sido recurrente en la pintura, la escultura, el grabado, la música, el teatro y la literatura costarricenses en todas las épocas, desde la tradición académica hasta la actualidad, con manifestaciones diversas. Durante el periodo colonial, las manifestaciones de arte plástico fueron limitadas, siendo predominante el tema religioso. Costa Rica fue una colonia pobre y aislada, cuya lejanía de las principales urbes le determinó también una gran autonomía. El dominio español, a diferencia de otros países, no dejó grandes construcciones arquitectónicas, aunque muchos de los inmuebles construidos en esta época, principalmente ermitas e iglesias, así como reliquias religiosas, aún se conservan en el país, algunas de ellas en muy buen estado. El colono de Costa Rica tomó especial gusto por la música, que era esencial en festividades tanto de corte religioso como vernáculo. También hubo un incipiente gusto por el teatro. La vida bucólica del campo y el campesinado serán temas que después vendrán a definir una identidad del arte nacional a principios del . Al desarrollo escultórico alcanzado por las sociedades precolombinas vino a sumarse la tradición de imaginería escultórica, desarrollada por maestros imagineros en talleres privados, en los cuales se formaron los primeros escultores nacionales.
Luego de la independencia, el desarrollo del arte costarricense fue muy limitado, pues se priorizó el proceso de formación del Estado, a partir de su independencia en 1821, y la consolidación de la independencia en 1856, con la Campaña Nacional, episodio esencial de la historia patria para la definición de la identidad nacional. A partir de 1870, con la llegada al poder de políticos e intelectuales de ideas liberales, el arte costarricense recibió un importante estímulo, con la fundación de instituciones artísticas como la Academia de Bellas Artes y el Teatro Nacional de Costa Rica. El arte del periodo estuvo principalmente influenciado por el arte europeo neoclásico, pues los liberales tomaron a Europa como modelo de desarrollo. Hubo inmigración de gran cantidad de artistas principalmente europeos, venidos de España, Italia, Francia, Alemania y otros países, que tuvieron gran influencia sobre todo en el desarrollo de la pintura, la escultura y la arquitectura. Sin embargo, el discurso liberal de progreso y desarrollo también incluyó un menosprecio por lo nacional, a pesar de que en esta época aparecieron los primeros artistas costarricenses reconocibles, como el pintor Enrique Echandi y el escultor Juan Ramón Bonilla. miniaturadeimagen|Los movimientos vanguardistas que recorren América Latina en la primera mitad del siglo XX no serán ajenos para los artistas nacionales, que reflejarán su sentir en diversas obras de arte. En la imagen, Mamita Yunai, de Carlos Luis Fallas, novela cumbre de la literatura costarricense, con ilustración del escultor y dibujante Juan Manuel Sánchez. La década de 1920-1930 es de gran importancia, pues surgen nuevos artistas preocupados en buscar una identidad propia, alejada de la tradición académica. Estos artistas desarrollaron una nueva sensibilidad en el arte nacional, rescatando los motivos expresados en el arte indígena y la vida campesina. Este arte se reunió alrededor de una serie de exposiciones plásticas organizadas entre 1928-1937, donde pintores y escultores dieron a conocer al país nuevas vanguardias artísticas que hasta ese momento eran desconocidas, y se desarrollaron versiones criollas de movimientos artísticos como el impresionismo o la arquitectura neocolonial. Durante este periodo, surgen artistas costarricenses de gran envergadura como Francisco Amighetti, Teodorico Quirós, Francisco Zúñiga y Manuel de la Cruz González. En la pintura, se destaca una nueva forma de interpretar el paisaje, y se desarrolla toda una escuela en torno a la acuarela. A partir de la década de 1950, luego de la Guerra Civil de 1948, surge un nuevo interés del Estado, y el arte costarricense aspira a la internacionalización. Muchas artistas nacionales logran estudiar en el extranjero. Se introduce el arte abstracto al país con el Grupo Ocho en la década de 1960. La tradición escultórica costarricense seguirá dos vertientes: la naturalista, ligada a la tradición de esculpir en piedra y madera, que se renueva constantemente en su temática y estilo; y la vertiente abstracta o simbólico metafísica. Para 1980 empieza una importante participación de la empresa privada en la organización de bienales y salones de artes plásticas, intensificándose la producción de arte nacional hasta finales del , concluyendo con la postmodernidad.
La literatura costarricense surge durante el periodo liberal, destacándose principalmente el costumbrismo, en conjunción con la filosofía liberal, con autores como Aquileo Echeverría, pero ya para inicios del surgen movimientos vanguardistas de crítica al modelo de desarrollo, de la mano de escritores como Carmen Lyra y Joaquín García Monge. La década de 1940 es, en especial, de gran importancia para el desarrollo de la literatura, surgiendo en ella muchos autores y obras realistas de contenido político y vanguardista, que en la actualidad están consideradas entre los clásicos de la literatura nacional. Entre 1970 y 1980, la literatura gira hacia el tema urbano, alejándose del tema campesino, mientras que entre 1960 y 1970 se dará el mayor auge de producción de obras de teatro. El desencanto experimentado por los problemas políticos del país y la crisis del Estado nacional será el gran tema literario para los autores de finales del y principios del .
Artes plásticas
Arte precolombino
miniaturadeimagen|180px|Pendiente de oro en forma de rana. Región Central Caribe de Costa Rica. 700-1550 d.C. Museo del Oro Precolombino.
Las culturas indígenas de Costa Rica produjeron gran abundancia y diversidad artística, desde el poblamiento del territorio hace unos 12.000 años, hasta la llegada de los españoles en 1502, demostrando un gran derroche de imaginación, que les permitió expresar su mundo interior por medio de diferentes técnicas en la cerámica, la lítica, el jade, el oro, la concha, el hueso, etc, para producir sofisticadas obras de arte que estuvieron reservadas para las grandes élites de las sociedades indígenas, que a través de la posesión y el intercambio ritual, demostraban el poder del gobernante, dándole un poder y autoridad sagrados para regir los destinos de sus pueblos.
Los artistas precolombinos lograron expresar sus conceptos con gran realismo en algunas ocasiones, pero siempre imprimiendo su propia estilización y utilizando gran imaginación. Abundaron las formas geométricas y diseños abstractos, pero también se pueden reconocer formas zoomorfas y antropomorfas, o la mezcla de ambas, para lograr una armoniosa y original obra de arte. Se destacó la cerámica policrómica de Nicoya, los jarrones trípodes del Caribe Central, las figuras de jade y oro, la abundante estatuaria en piedra volcánica, los metates de panel colgante y las esferas de piedra, epítome del pasado prehispánico costarricense en general, y de la escultura precolombina en particular. miniaturadeimagen|180px|Esfera de piedra. 800-1500 d.C. Al ser Costa Rica un país ístmico, los grupos indígenas que ocuparon el actual territorio costarricense fueron un elemento importante de interacción establecida entre las sociedades mesoamericanas, andinas y otras, por lo que el arte incorporó elementos mesoamericanos y suramericanos a su propio desarrollo autóctono, elementos que han podido identificarse a través del tiempo mediante el estudio arqueológico y etnohistórico. En el arte precolombino costarricense pueden descubrirse influencias de lo más variadas de las culturas maya, olmeca y muisca.
No obstante, los antepasados indígenas de los costarricenses crearon su propio estilo con sus cánones, lo que hace que su arte no sea complicado ni tampoco caiga en lo simple. Si bien es cierto que las culturas precolombinas de la actual Costa Rica no construyeron pirámides ni estelas de gran formato como lo hicieron algunas culturas americanas, sus manifestaciones artísticas de pequeño formato, poseen un carácter de monumentalidad, cuyas magníficas formas de exuberante belleza guardan sentido de la proporción y poseen su propia simbología. Los indígenas costarricenses desarrollaron su propia cosmogonía, inspirada en el entorno ecológico en el que vivieron, logrando, mediante su cultura, la cual quedó plasmada en sus manifestaciones artísticas, una relación armoniosa con la naturaleza. La gran capacidad de síntesis lograda por los artistas prehispánicos costarricenses es un sello inconfundible de su arte, lo cual, sumado a su poder para expresar conceptos con una gran vitalidad y delicadeza a la vez, le han dado a este arte un lugar preponderante en la historia del arte universal.
Arte religioso colonial miniaturadeimagen|150px|Parte de la colección religiosa colonial del Museo Nacional de Costa Rica.